CITA
«El fue quien al principio hizo al hombre y le dejó a su albedrío» (Si 15,14).
««Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».»
(1Corintios 2,6-10).
“La transformación del mundo inicia
en el corazón de los hombres».
« ¡ÁMALE!… no te imaginas»
S.Son
«¡Ey! ÉL es la Ley»
S.Son
“Ama y haz lo que quieras”
San Agustín
Principio romano: «Dura lex, sed lex» «la ley es dura, pero es la ley».
Platón Donde reina el amor, sobran las leyes.
Solón Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso.
San Ignacio de Antioquía: Vuestras buenas obras deben ser vuestras inversiones, de las que un día recibiréis considerables intereses. Epístola a S. Policarpo).
San Cirilo de Jerusalén, La esperanza del premio conforta el alma para realizar las buenas obras. (Catequesis 348).
San Juan Crisóstomo Siempre son mayores los premios de Dios que los deseos de los santos. (en Catena Aurea, volt 1P 247).
S. Agustín, Dios escribió en las tablas de la ley lo que los hombres no leían en sus corazones (Sal. 57,1).
No dejan huella en el alma las buenas costumbres, sino los buenos amores (Sermón 311).
Mi peso es el amor (Confesiones,13).
Todo lo duro que puede haber en los mandamientos lo hace llevadero el amor. . . ¿Qué no hace el amor. . . ? Ved cómo trabajan los que aman: no sienten lo que padecen, redoblan sus esfuerzos a tenor de las dificultades (Sermón 96).
San León Magno, El que ama a Dios se contenta con agradarle, porque el mayor premio que podemos desear es el mismo amor (Serm. 92, 1.2.3: PL 54, 454-455).
San Francisco de Asís “Dichoso aquel que tanto ama y respeta a su hermano cuando está lejos de él como cuando está con él, y no dice de él a sus espaldas lo que no se atrevería a decir delante de él”.
Santo Tomás de Aquino, El amor ilumina el corazón (Sobre la caridad, I. c. , p. 205).
Tomás de Kempis: Ahora trabajarás un poco, y hallarás después gran descanso y aun perpetua alegria. Si permaneces fiel y diligente en el servir, sin duda será Dios fidelisimo y riquísimo en pagar. (Imitación de Cristo, I,25,1).
San Juan de la Cruz La paga y el jornal del amor es recibir más amor hasta llegar al colmo del amor El amor sólo con amor se paga (Cántico espiritual,9,7).
San Francisco de Sales, Un mandato, por suave que sea, se convierte en duro cuando lo impone un corazón tirano y cruel, pero se hace fácil cuando es el amor quien lo ordena… Tratado del Amor de Dios: Nos ha entregado la Ley del Amor Libro 8, Cáp. 5. V. 72-74
San Juan Maria Vianney ¡Cuánta bondad la de Dios, al recompensar por toda una eternidad la más insignificante de nuestras obras! (Sermón sobre la esperanza).
Jamás llegaremos a comprender el grado de gloria que nos proporcionará en el cielo cada acción buena, si la realizamos solamente por Dios. (Sermón sobre la esperanza).
San Josemaría Escriva de Balaguer, ¡Los ojos! Por ellos entran en el alma muchas iniquidades. -¡Cuántas experiencias a lo David!… -Si guardáis la vista habréis asegurado la guarda de vuestro corazón (Camino, n. 183).
Catecismo, 577 Al comienzo del Sermón de la Montaña, Jesús hace una advertencia solemne presentando la Ley dada por Dios en el Sinaí con ocasión de la Primera Alianza, a la luz de la gracia de la Nueva Alianza:
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una «i» o un ápice de la Ley sin que todo se haya cumplido. Por tanto, el que quebrante uno de estos mandamientos menores, y así lo enseñe a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; en cambio el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los cielos» (Mt 5, 17-19).
578 Jesús, el Mesías de Israel, por lo tanto el más grande en el Reino de los cielos, se debía sujetar a la Ley cumpliéndola en su totalidad hasta en sus menores preceptos, según sus propias palabras. Incluso es el único en poderlo hacer perfectamente (cf. Jn 8, 46). Los judíos, según su propia confesión, jamás han podido cumplir la Ley en su totalidad, sin violar el menor de sus preceptos (cf. Jn 7, 19; Hch 13, 38-41; 15, 10). Por eso, en cada fiesta anual de la Expiación, los hijos de Israel piden perdón a Dios por sus transgresiones de la Ley. En efecto, la Ley constituye un todo y, como recuerda Santiago, «quien observa toda la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos» (St 2, 10; cf. Ga 3, 10; 5, 3).
579 Este principio de integridad en la observancia de la Ley, no sólo en su letra sino también en su espíritu, era apreciado por los fariseos. Al subrayarlo para Israel, muchos judíos del tiempo de Jesús fueron conducidos a un celo religioso extremo (cf. Rm 10, 2), el cual, si no quería convertirse en una casuística «hipócrita» (cf. Mt 15, 3-7; Lc 11, 39-54) no podía más que preparar al pueblo a esta intervención inaudita de Dios que será la ejecución perfecta de la Ley por el único Justo en lugar de todos los pecadores (cf. Is 53, 11; Hb 9, 15).
580 El cumplimiento perfecto de la Ley no podía ser sino obra del divino Legislador que nació sometido a la Ley en la persona del Hijo (cf Ga 4, 4). En Jesús la Ley ya no aparece grabada en tablas de piedra sino «en el fondo del corazón» (Jr 31, 33) del Siervo, quien, por «aportar fielmente el derecho» (Is 42, 3), se ha convertido en «la Alianza del pueblo» (Is 42, 6). Jesús cumplió la Ley hasta tomar sobre sí mismo «la maldición de la Ley» (Ga 3, 13) en la que habían incurrido los que no «practican todos los preceptos de la Ley» (Ga 3, 10) porque «ha intervenido su muerte para remisión de las transgresiones de la Primera Alianza» (Hb 9, 15).
581 Jesús fue considerado por los judíos y sus jefes espirituales como un «rabbi» (cf. Jn 11, 28; 3, 2; Mt 22, 23-24, 34-36). Con frecuencia argumentó en el marco de la interpretación rabínica de la Ley (cf. Mt 12, 5; 9, 12; Mc 2, 23-27; Lc 6, 6-9; Jn 7, 22-23). Pero al mismo tiempo, Jesús no podía menos que chocar con los doctores de la Ley porque no se contentaba con proponer su interpretación entre los suyos, sino que «enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas» (Mt 7, 28-29). La misma Palabra de Dios, que resonó en el Sinaí para dar a Moisés la Ley escrita, es la que en Él se hace oír de nuevo en el Monte de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5, 1). Esa palabra no revoca la Ley sino que la perfecciona aportando de modo divino su interpretación definitiva: «Habéis oído también que se dijo a los antepasados […] pero yo os digo» (Mt 5, 33-34). Con esta misma autoridad divina, desaprueba ciertas «tradiciones humanas» (Mc 7, 8) de los fariseos que «anulan la Palabra de Dios» (Mc 7, 13).
582 Yendo más lejos, Jesús da plenitud a la Ley sobre la pureza de los alimentos, tan importante en la vida cotidiana judía, manifestando su sentido «pedagógico» (cf. Ga 3, 24) por medio de una interpretación divina: «Todo lo que de fuera entra en el hombre no puede hacerle impuro […] —así declaraba puros todos los alimentos— . Lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas» (Mc 7, 18-21). Jesús, al dar con autoridad divina la interpretación definitiva de la Ley, se vio enfrentado a algunos doctores de la Ley que no aceptaban su interpretación a pesar de estar garantizada por los signos divinos con que la acompañaba (cf. Jn 5, 36; 10, 25. 37-38; 12, 37). Esto ocurre, en particular, respecto al problema del sábado: Jesús recuerda, frecuentemente con argumentos rabínicos (cf. Mt 2,25-27; Jn 7, 22-24), que el descanso del sábado no se quebranta por el servicio de Dios (cf. Mt 12, 5; Nm 28, 9) o al prójimo (cf. Lc 13, 15-16; 14, 3-4) que realizan sus curaciones.
San Pablo VI, «La Iglesia ha de renunciar a viejas tradiciones para ser fiel a la Tradición».
San Juan Pablo II «La observancia de la Ley de Dios, en determinadas situaciones, puede ser difícil, muy difícil: sin embargo, jamás es imposible». (Veritatis Splendor, n. 102)
Benedicto XVI : Jesús es el Hijo de Dios que descendió del cielo para llevarnos al cielo, a la altura de Dios, por el camino del amor. (Ángelus, Plaza de San Pedro, domingo13 de febrero de 2011)
Papa Francisco, Decir la verdad a nosotros mismos: ¡esto no es fácil! (Homilía en la parroquia Santo Tomás Apóstol, 16 de febrero de 2014)
Las habladurías, también, pueden matar, porque matan la fama de las personas. ¡Es tan feo criticar! (16 de febrero de 2014)
Guardini R., En la medida en que en el ámbito de lo santo se establezcan preceptos y se discierna lo que es y lo que no es conforme al derecho, se corre el peligro de coartar la libertad de Dios, de encasillar en normas jurídicas lo que es puro don de la gracia divina. El Señor…, 221.
Enrique Rojas: «Todos tenemos tres caras: lo que yo pienso que soy (autoconcepto), lo que los demás piensan de mí (imagen) y lo que realmente soy (la verdad sobre mí mismo)».
Ruiz de Galarreta «La diferencia entre la ley y el evangelio es que la ley deja a la persona a sus propias fuerzas, le pone preceptos que ha de esforzarse en cumplir, le amenaza, le premia… mientras que el evangelio la coloca ante el don de Dios, le hace conocer a su Padre, le convierte en hijo, lo cambia por dentro… y ya no tiene que mandarle nada».
Fray Marcos, Ir más allá de lo establecido es el problema radical que se plantea en todos los órdenes de la vida.
Enrique Martínez Lozano ¿Me vivo desde la norma o desde el corazón? Vivir desde el “corazón” significa vivir desde el amor que nace de la comprensión de la unidad que somos, y que se plasma en la “regla de oro”: trata a los demás como te gustaría que ellos te trataran a ti.
CONTO
UN AGUJERO EN EL BARCO
Un hombre fue llamado a la playa para pintar un barco. Trajo con él pintura y pinceles, y comenzó a pintar el barco de un rojo brillante, como fuera contratado para hacerlo.
Mientras pintaba, verificó que la tinta estaba pasando por el fondo del barco. Percibió que había un orificio, y decidió repararlo. Cuando terminó la pintura, recibió su dinero y se fue.
Al día siguiente, el propietario del barco buscó al pintor y le regaló un bello cheque.
El pintor quedó sorprendido y le dijo – “Señor ya usted me pagó por la pintura del barco.”
– “Mi querido amigo, respondió el contratista, usted no comprendió. Déjeme contarle lo que sucedió. Cuando le pedí que pintase el barco, olvidé de hablarle del orificio.
Cuando el barco se secó, mis hijos subieron y salieron de pesca. Yo no estaba en casa en aquel momento. Cuando volví y me di cuenta que habían salido con el barco, quedé desesperado, pues recordé que el barco tenía un agujero. Imagine mi alivio y alegría cuando los vi retornando sanos y salvos. Entonces, examiné el barco y constaté que usted lo había reparado. ¿Percibe, ahora, lo que hizo? Salvó la vida de mis hijos. No tengo dinero suficiente para pagarle por su pequeña buena acción.”
Tomado de Los cuentos que yo cuento
ANÉCDOTA
INSULTE A SU HERMANO O LLAME RACA AL HERMANO.
Raca se puede traducir por necio, estúpido o imbécil; entre los judíos significaba desprecio. Y maldecir a alguien era lo mismo que llamarle renegado, y suponía la mayor ofensa, pues era como decirle que ha perdido todo el sentido moral y religioso.
San Agustín, al comentar estas palabras del Señor, recuerda que de la misma manera que hay una gradación en el pecado la hay también en el castigo. También enseña la importancia de los pecados internos contra la caridad -el rencor, el odio, etc.- que fácilmente desembocan en otros externos: la murmuración, la injuria, la calumnia, etc.
Tomado de Anécdotas y catequesis
“JUSTICIA”
no significa aquí “justicia social”, sino fidelidad a Dios, cumplimiento de lo que él considera justo. Y lo que está en juego es entrar en el reino de los cielos, formar parte de la comunidad cristiana en este mundo, y del futuro reino de Dios.
Ya que el evangelio nos sitúa ante una alternativa: entrar o no entrar en el reino de Dios, la primera lectura (Eclesiástico 15,16-21) se orienta en la misma línea. Aquí la alternativa consiste en observar los mandamientos de Dios o negarse a ello. No se trata de algo indiferente. Lo primero equivale a elegir el agua y la vida; lo segundo, a optar por el fuego y la muerte.
Tomado de J.L.Sicre
LOS ESCRIBAS
Sociológicamente, los escribas constituyen un grupo muy heterogéneo, al que pertenecen sacerdotes de elevado rango, simples sacerdotes, miembros del clero bajo, de familias importantes y de todos los estratos del pueblo (comerciantes, carpinteros, constructores de tiendas, jornaleros). Incluso encontramos gente que no eran de ascendencia israelita pura, sino hijos de madre o padre convertidos al judaísmo. El poder de los escribas radica en exclusivamente en su ciencia. Quien deseaba ser admitido en la corporación debía hacer un ciclo de estudios de varios años. Generalmente, desde los 14 años de edad dominaba la exégesis de la Ley (Pentateuco). Pero la edad canónica para la ordenación eran los 40 años. A partir de entonces estaba capacitado para zanjar por sí mismo las cuestiones de legislación religiosa y ritual, para ser juez en procesos criminales y tomar decisiones en los civiles, bien como miembro de una corte de justicia, bien individualmente. Tenía derecho a ser llamado rabí. Y se les abrían los puestos claves del derecho, de la administración y de la enseñanza.
Tomado de J.L.Sicre
LOS FARISEOS Y ESCRIBAS
Eran un grupo religioso judío, anterior y posterior a los años mesiánicos, cuyo nombre derivaba del hebrero perusin, o sea, separados, porque se consideraban a sí mismos como observantes estrictos de la Ley mosaica y, por ende, distintos y superiores del resto de la comunidad. Se trataba, diríamos hoy, de un colectivo importante, de gentes más bien honorables, con tintes fundamentalistas, aunque sin llegar al rigor de los esenios. Jesús no les negó ni el trato ni la amistad a algunos de ellos (Nicodemo? José de Arimatea?), en tanto que san Pablo confiesa con cierto orgullo su condición de hebreo y «según la Ley, fariseo» (Fl. 3,5).
Algo parecido habría que decir de los «escribas», que ahora traducen los textos litúrgicos como «letrados», esto es, escritores, intérpretes de la Escritura para asuntos concretos; profesionales a su modo, de la teología y del derecho, enseñantes en la sinagoga.
Alineados ideológicamente, en tiempos de Cristo, a los fariseos y asociados también a ellos, a lo que parece, en el rechazo de la persona y del mensaje de Jesús. Puestos a averiguar el porqué de tal hostilidad, puede ser su oposición de toda novedad, su apego a la letra más que al espíritu de los libros inspirados y su alergia a la salvación universal que irradiaba la predicación del Reino.
Tomado de Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz
1.752 CÁNONES
En la Biblia encontramos 613 preceptos. Nos parecen infinitos, pero resulta que el Código de Derecho Canónico tiene 1.752 cánones. No hemos sido capaces de asimilar el mensaje de Jesús que insistió en superar toda norma. Nos dejó un solo mandamiento: que os améis, y el amor nunca puede ser fruto de una ley.
Tomado de Fray Marcos
FELIPE II
Querer aplicar la Ley hasta sus últimas consecuencias es caer en el absurdo. Como le ocurrió a Felipe II cuando sometió a una comisión de teólogos la siguiente cuestión: ¿Se puede hacer un trasvase de agua del Tajo al Manzanares? Y los teólogos le dijeron que no; si Dios ha dispuesto que esos ríos vayan en esa dirección, sería impío querer enmendarle la plana a Dios y cambiar el curso de los ríos.
Tomado de Vicente Martínez
HUMOR
UN BURRO VOLANDO: Preguntarse acerca de la vida…
Dos estudiantes de un instituto de pueblo, sin muchas ganas de trabajar, hablan de vacas. Para su sorpresa pasa un burro volando; pero no comentan nada. Al cabo de un rato pasa otro; se miran pero no reaccionan. Al pasar un tercero, uno de los dos espeta al aire: deben de tener el nido cerca…
Tomado de Anecdonet
POEMA
CORAZÓN CÓSMICO
Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía. Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas: es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y kaaba de peregrinos, Tablas de la Ley y Pliegos del Qorán, porque profeso la religión del Amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el Amor es mi credo y mi fe.
(Ibn Arabi)
Tomado de Vicente Martínez
ORACIÓN
ESTILO EVANGÉLICO
Neto,
claro,
limpio,
conciso,
escueto,
sonoro,
alegre,
rápido,
vivo…
Como el golpe del herrero
sobre el acero;
como el toque del forjador
sobre el hierro en crisol;
como el martillo del orfebre
sobre la gema.
El estilo evangélico es así,
con la cabeza y el corazón
al unísono.
Amortiguarlo
con explicaciones,
o intentar justificarlo,
o buscarle componendas
o prebendas futuras,
o envolverlo en algodones,
o susurrarlo para que pase sin dejar huella,
o acomodarlo a lo que se estila,
o justificar su extrañeza
apelando a que es cosa de otra cultura,
o vaciarlo de lo que no nos gusta…
es camino torcido
para el estilo evangélico.
No os acomodéis a este mundo.
No juzguéis, no condenéis.
No os hagáis los sordos.
No os escondáis.
Subid a los oteros.
Salid a los balcones y azoteas,
transitad por calles y plazas,
participad en debates y tertulias…
pero hacedlo sin arrogancia.
¡Mostrad que es posible
y merece la pena
la vida y la sociedad evangélica.
Claro,
certero,
transparente,
sencillo,
humilde,
atento,
sin imposiciones…
¡Así es el estilo evangélico!
¡No tiene caminos torcidos!
Florentino Ulibarri
ORACIÓN
NO HE VENIDO A ABOLIR
Has venido, Señor…
a traer plenitud a las vidas mediocres,
a traer libertad a los que estamos atados,
a traer ilusión a las vidas cansadas,
a traer sorpresa a la gris rutina,
a traer descanso a los agobiados.
Has venido, Señor…
a traer sabiduría a los pequeños,
a levantar a los encorvados,
a perdonar una y mil veces,
a liberarnos de los compromisos,
a enseñarnos a ser los últimos.
Has venido, Señor…
a demostrarnos el valor de la pobreza
y del compartir,
a construir tu Reino de justicia,
a sacarnos de la esclavitud del poder,
del dinero y del prestigio,
a cambiarnos el corazón de piedra,
a revitalizar nuestra historia personal.
Has venido, Señor…
a contagiarnos la misericordia,
a potenciar lo mejor de nosotros mismos,
a dinamizar nuestra existencia,
a poner a las personas
por encima de las normas,
a despertar nuestra coherencia y fraternidad.
Has venido, Señor…
a entusiasmarnos con tu Reino,
a hablarnos al corazón a cada uno,
a llenar nuestra vida de sentido y de tu Espíritu
a hacernos grandes en el Reino de los cielos,
has venido y vienes siempre, Señor.
Mari Patxi Ayerra
FACENDO DA PALABRA ALOUMIÑO
Señor, desculpa as nosas fraquezas, as nosas caídas, os nosos silencios.
Dános outra oportunidade.
Esquece as nosas negacións, a nosa tibieza, as nosas contradicións.
Ábrenos de novo a porta, acóllenos na túa casa e na túa aperta.
Ti sabes como somos. Perdóanos.
Aquí está do dilema constante e humano, o dobre raseiro:
a piedade suplicada para nós e negada para a outra persoa;
o amor acollido con gratitude mais entregado a contagotas;
a claridade ante a necesidade propia, que se volve cegueira ante o alleo.
Que aprendamos de Ti, que es Deus de misericordia.
MEDITACIÓN
“EL MUNDO OS DICE, PERO YO OS DIGO”.
El mundo os dice: “hay que sacarle jugo a la vida”. Pero yo os digo: “sed vida”.
El mundo os dice: “Joven, disfruta de la vida mientras puedas”. Pero yo os digo: “Jóvenes no hagáis caso a quienes os quiere achatar con la vulgaridad”.
El mundo os dice: “sube a cómo sea de lugar”. Pero yo os digo: “yo estoy con los de abajo”.
El mundo os dice: “el poder es lo que vale”. Pero yo os digo: “que el poder corrompe y crea divisiones”.
El mundo os dice: “Aprovéchate del que puedas”. Pero yo os digo: “sólo el servicio hace más humanos a los hombres”.
El mundo os dice: “Dios es un aguafiestas”. Pero yo os digo: “Dios es la fiesta de la vida”.
El mundo os dice: “En política todo vale”. Pero yo os digo: “la política sin la verdad no vale”.
El mundo os dice: “Disfrutemos de la vida que es la única que tenemos”. Pero yo os digo: “Sólo la vida eterna será la plenitud de la felicidad”.
El mundo os dice: “Todo el mundo miente”. Pero yo os digo: “Vivid en la verdad”.
El mundo os dice: “Tú pásalo bien y olvídate del resto”. Pero yo os digo: “Sólo quien se preocupa del necesitado tendrá la vida”.
El mundo os dice: “El placer es lo que vale”. Pero yo os digo: “Mi gozo os dejo, no como el que da el mundo”.
El mundo os dice: “Dios es un ídolo inventado por la religión”. Pero yo os digo: “Los verdaderos ídolos son el poder, la riqueza y el éxito”.
El mundo os dice: “Los viejos son un estorbo”. Pero yo os digo: “Los viejos son también hijos de Dios”.
El mundo os dice: “La Iglesia está desfasada y anticuada”. Pero yo os digo: “La Iglesia con todas sus debilidades es mi Iglesia y mi sacramento de salvación”.
El mundo os dice: “La fe es de los ignorantes”. Pero yo os digo: “La fe es un don que Dios concede a los débiles y pequeños”.
El mundo os dice: “El importante soy yo”. Pero yo os digo: “Los más importantes son los otros, sobre todo los débiles”.
El mundo os dice: “Enriquécete aunque sea robando a los indefensos, pagándoles menos de lo que es justo”. Pero yo os digo: “La riqueza que robas a tu hermano pertenece a los pobres”.
El mundo os dice: “Si encuentras algo mejor, pide el divorcio”. Pero yo os digo: “El matrimonio es un amor indisoluble”.
El mundo os dice: “Ya no existe el pecado”. Pero yo os digo: “Que el pecado te destruye y te impide ser lo que Dios quiere de ti”.
El mundo os dice: “A los emigrantes hay que echarlos fuera, porque estorban”. Pero yo os digo: “Yo también fui emigrante y sé lo que es vivir fuera de su propia tierra”.
El mundo os dice: “Hay guerras buenas y justificadas”. Pero yo os digo: “Toda guerra es mala”.
El mundo os dice: “Eres libre, haz lo que quieras”. Pero yo os digo: “La verdadera libertad es responsabilidad en la verdad”.
El mundo os dice: “El sexo es para disfrutarlo”. Pero yo os digo: “El sexo es un diálogo de amor y de generosa entrega al otro”.
El mundo os dice: “El no nacido no tiene derecho a la vida, se le puede abortar”. Pero yo os digo: “alguna vez tú y yo fuimos unos concebidos no nacidos y alguien nos respetó nuestro derecho a nacer”.
El mundo os dice: “La infidelidad es una canita al aire”. Pero yo os digo: “La infidelidad es una traición al amor porque obliga a vivir en el engaño y la mentira”.
El mundo os dice: “Lo importante es que el otro no se entere”. Pero yo os digo: “podrás traicionar tu conciencia pero no suprimirla”.
El mundo os dice: “Sé como todos y no llames la atención”. Pero yo os digo: “No seas menos de lo que puedes ser”.
El mundo os dice: “El perdón es de los débiles y cobardes”. Pero yo os digo: “El perdón requiere de gran valentía y es la gran expresión del amor”.
El mundo os dice: “Los pobres y mendigos ensucian la ciudad”. Pero yo os digo: “Los pobres son la riqueza de la Iglesia”.
El mundo os dice: “Los malos no merecen ser amados”. Pero yo os digo: “los malos también pueden ser buenos y algún día haré fiesta por su conversión”.
¿A quién quieres escuchar? Tienes muchas opciones. O escuchas lo que dice el mundo o lo que digo yo. O vives según el mundo o vives según mis criterios. Lo que no me gustaría es que pretendas vivir todo a medias.
Quien cabalga sobre dos caballos termina entre las patas
Tomado de Juan Jáuregui
CANTO
Hacer tu voluntad», Ixcís (Official Lyric Video).
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Más que reglas.