CITA
«Donde hay pan compartido, allí está Dios».
« ¡Comparte, reparte, que ha de sobrarte!»
S.Son
Refrán español: Con pan y vino se anda el camino.
San Cipriano, “Cuando los ricos no llevan a la Eucaristía lo que los pobres necesitan, no celebran el sacrificio del Señor”.
San Juan Crisóstomo Hace ya 17 siglos Juan Crisóstomo escribió “¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez.”… ¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre?
S. Agustín, “Si dieres el pan triste, el pan y el mérito perdiste”. Coment. sobre el Salmo 48
O sacramentum pietatis! O signum unitatis! O vinculum caritatis! («¡Oh sacramento de piedad, oh signo de unidad, oh vínculo de caridad!») (In Iohannis evangelium tractatus 26,13; cf SC 47).
San Felipe Neri «Sólo un corazón que ama ve la necesidad
San Francisco de Sales, Jesús tomó los panes, los bendijo y ordenó a sus Apóstoles que los distribuyesen. Lo hicieron e incluso sobró después de haber comido todos hasta saciarse. Esto, para enseñarnos, mis queridas Hijas, que debemos caminar apoyados más en la Bondad divina y en su Providencia que en nosotros mismos y en nuestras obras. Sermón (06-03-1622).
Nada nos falta si tenemos a Dios Sermón (06-03-1622).
Santa Teresa de Calcuta “Cristo se convirtió en el Pan de Vida porque comprendió la necesidad, el hambre que teníamos de Dios. Y nosotros debemos comer este Pan y la bondad de su amor para poder compartirlo.”
“La oportunidad de compartir nuestro amor con los demás es un regalo de Dios”.
Catecismo, 1397 La Eucaristía entraña un compromiso en favor de los pobres: Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros debemos reconocer a Cristo en los más pobres, sus hermanos (cf Mt 25,40):
«Has gustado la sangre del Señor y no reconoces a tu hermano. […] Deshonras esta mesa, no juzgando digno de compartir tu alimento al que ha sido juzgado digno […] de participar en esta mesa. Dios te ha liberado de todos los pecados y te ha invitado a ella. Y tú, aún así, no te has hecho más misericordioso (S. Juan Crisóstomo, hom. in 1 Co 27,4).
San Juan Pablo II “La Eucaristía nos conduce a vivir como hermanos. Quienes comparten frecuentemente el pan eucarístico deben comprometerse en construir juntos, a través de las obras, la civilización del amor… No se puede recibir el Cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tienen hambre y sed, son explotados o extranjeros, están encarcelados o se encuentran enfermos”.
Benedicto XVI es el alimento que los sostiene en el largo camino del éxodo a través del desierto de la existencia humana ().
Papa Francisco, “La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él”.
Padre Lombardi. Ridiculizaba el individualismo de nuestras “misas” diciendo: “Unas cuantas mujeres se han juntado para aprender cestería; después de un tiempo de convivencia, se juntan para cenar un pollo asado, y a partir de ahí se sienten mucho más unidas… Nosotros –recalcaba él- nos pasamos días y días comiendo juntos el Cordero de Dios, y seguimos tan ajenos los unos a los otros…”.
Pagola, El riesgo siempre es el mismo: Comulgar con Cristo en lo íntimo del corazón, sin preocuparnos de comulgar con los hermanos que sufren.
Padre Arrupe, Mientras exista hambre en el mundo, la Eucaristía no será plena.
Tomás Muro, La multiplicación de los panes es multiplicar la vida.
Fray Marcos, El comer el pan y beber el vino consagrados, lo que quiere decir es que hago mía su vida y me comprometo a identificarme con lo que fue e hizo Jesús.
Rainiero Cantalamessa Quién, en la comunión, pretende ser todo fervor por Cristo, después de que en casa acaba de ofender o herir a un prójimo sin pedirle disculpas, o sin estar decidido a pedírselas, se parece a alguien que se pone en puntas de pie para besar en la frente a un amigo y no se da cuenta de que le está pisando los pies con sus zapatos reforzados: «Tú adoras a Cristo en la Cabeza -escribe san Agustín – y lo insultas en los miembros de su cuerpo Él ama su cuerpo; si tu te has separado de su cuerpo, él, la cabeza, no. Desde lo alto, te grita: Tú me honras inútilmente” (La Palabra y la Vida-Ciclo B , Ed. Claretiana, Bs. As., 1994, pp. 139-144)
Albert Einstein “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro.”
CONTO
TE HE HECHO A TI
Cuenta el místico árabe Sa´di que un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir.
Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El hombre comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: “Voy también yo a quedarme en un rincón confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito.
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía:
“ ¡Oh, tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre mutilado.
Tomado de P. Diego Millán
ANÉCDOTA
En aquella época, la “ciudad” más grande de Galilea era Cafarnaúm, con unos mil habitantes. Para reunir esa multitud tendrían que haberse quedados vacíos varios pueblos de aquella zona. Incluso la propuesta de los discípulos de ir a los pueblos cercanos a comprar comida resulta difícil de cumplir: harían falta varios Hipercor y Alcampo para alimentar de pronto a tanta gente.
Aun admitiendo que Jesús multiplicase los panes y peces, su reparto entre esa multitud, llevado a cabo por solo doce personas (unas mil por camarero, si incluimos mujeres y niños) plantea grandes problemas. Además, ¿cómo se multiplican los panes? ¿En manos de Jesús, o en manos de Jesús y de cada apóstol? ¿Tienen que ir dando viajes de ida y vuelta para recibir nuevos trozos cada vez que se acaban? Después de repartir la comida a una multitud tan grande, ya casi de noche, ¿a quién se le ocurre ir a recoger las sobras en mitad del campo? ¿No resulta mucha casualidad que recojan precisamente doce cestos, uno por apóstol? ¿Y cómo es que los apóstoles no se extrañan lo más mínimo de lo sucedido?
Estas preguntas, que parecen ridículas, y que a algunos pueden molestar, son importantes para valorar rectamente lo que cuenta el evangelio. ¿Se basa el relato en un hecho histórico, y quiere recordarlo para dejar claro el poder y la misericordia de Jesús? ¿Se trata de algo puramente inventado por los evangelistas para transmitir una enseñanza?
El trasfondo del Antiguo Testamento
Lucas, muy buen conocedor del Antiguo Testamento vería en el relato la referencia clarísima a dos episodios bíblicos.
En primer lugar, la imagen de una gran multitud en el desierto, sin posibilidad de alimentarse, evoca la del antiguo Israel, en su marcha desde Egipto a Canaán, cuando es alimentado por Dios con el maná y las codornices gracias a la intercesión de Moisés. Pero hay también otro relato sobre Eliseo que le vendría espontáneo a la memoria. Este profeta, uno de los más famosos de los primeros tiempos, estaba rodeado de un grupo abundante de discípulos de origen bastante humilde y pobre. Un día ocurrió lo siguiente:
«Uno de Baal Salisá vino a traer al profeta el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo:
― Dáselos a la gente, que coman.
El criado replicó:
― ¿Qué hago yo con esto para cien personas?
Eliseo insistió:
― Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.
Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor»
(2 Re 4,42-44).
Lucas podía extraer fácilmente una conclusión: Jesús se preocupa por las personas que lo siguen, las alimenta en medio de las dificultades, igual que hicieron Moisés y Eliseo antiguamente. Al mismo tiempo, quedan claras ciertas diferencias. En comparación con Moisés, Jesús no tiene que pedirle a Dios que resuelva el problema, él mismo tiene capacidad de hacerlo. En comparación con Eliseo, su poder es mucho mayor: no alimenta a cien personas con veinte panes, sino a varios miles con solo cinco, y sobran doce cestos. La misericordia y el poder de Jesús quedan subrayados de forma absoluta.
Tomado de J.L.Sicre
GRUPOS DE CIEN Y DE CINCUENTA.
Esta orden tan extraña se comprende recordando la organización del pueblo de Israel durante la marcha por el desierto en grupos de mil, cien, cincuenta y veinte (Éx 18,21.25; Dt 1,15). También en Qumrán se organiza al pueblo por millares, centenas, cincuentenas y decenas (1QS 2,21; CD 13,1). Es una forma de indicar que la multitud que sigue a Jesús equivale al nuevo pueblo de Israel y a la comunidad definitiva de los esenios.
Jesús realiza los gestos típicos de la eucaristía: alza la mirada al cielo, bendice los panes, los parte y los reparte. Al final, las sobras se recogen en doce cestos.
Tomado de J.L.Sicre
CINCO
«Porque eran como cinco mil hombres adultos» (Lc 9,14a). Esta misma cifra aparecerá en el libro de los Hechos (Hch 4,4). El número «cinco», muy subrayado en el contexto (vv. 14a: «cinco mil»; 14c: «como de cincuenta en cincuenta»; 13d y 16a: «cinco»), es el número típico del Espíritu (cf. 1Re [3Re LXX] 18,4.13: «de cincuenta en cincuenta»; 2Re [4Re LXX] 2,7: «cincuenta hombres adultos, discípulos de los profetas»; así como el día de «pentecostés»). Se trata de un grupo de creyentes adultos. Jesús los hace sentar «en grupos de cincuenta», como los círculos de profetas (Lc 9, 14c). Se anticipa aquí la edad adulta de la comunidad judeocreyente de los Hechos de los Apóstoles.
Tomado de Mercaba
UNA BELLA HISTORIA
Se cuenta en torno a la fiesta litúrgica del Corpus Christi, que surge tardíamente en la Iglesia, en 1264. Para la confección del oficio litúrgico de dicha fiesta, fueron invitados los dos mejores teólogos de aquel tiempo: el dominico Tomás de Aquino, el que sería calificado como «doctor angelicus», y el franciscano Buenaventura de Fidanza, al que se le llamó tanto doctor piadosus como, sobre todo, doctor seraficus. Intervino primero santo Tomás y leyó ante el Papa y los cardenales su famoso Adoro te devote. Cuando acabó su lectura, san Buenaventura comenzó a romper el himno que él mismo había compuesto, afirmando que era tal la belleza del himno leído que no merecía la pena escuchar el que él había compuesto. El Adoro te devote ha pasado después a la liturgia, su letra se ha plasmado en bellas melodías gregorianas…, y nos hemos quedado con el deseo de conocer lo que había escrito Buenaventura de Fidanza, cuyos restos quedaron en las mangas de su sayal franciscano.
Tomado de Javier Gafo
Dios a la vista Homilías ciclo C. Madris 1994.Pág. 188 ss
TRIGO INCLINADO
Oí contar que, antes, cuando nuestros pueblos eran distintos y la procesión del Corpus pasaba junto a los trigales, las espigas inclinaban la cabeza ante las espigas más nobles, convertidas en pan de eucaristía. Y los que lo veían –o, al menos, lo intuían- llegaban a la conclusión de que el pan, en sus hogares, era pan bendito, y, por eso, todos, ricos y pobres, cuando se caía al suelo lo besaban al recogerlo.
Tomado de Fray Miguel de Burgos, O.P.
POEMA
«Donde hay pan, allí está Dios…
La Biblia es un menú de pan fraterno.
El universo es nuestra mesa, hermanos.
Las masas tienen hambre
y este Pan es su Carne,
destrozada en la lucha,
vencedora en la muerte.
Somos familia en la fracción del pan.
Sólo al partir el pan podrán reconocernos.
Seamos pan, hermanos».
Pedro ·Casaldáliga-P:
ORACIÓN
CONSTRUYENDO UTOPÍA
Llegará un día
en que nosotros,
tú y yo,
y ellos…
¡todos! seremos todo para todos;
y no habrá murallas,
ni dobles contabilidades,
ni tarjetas opacas,
ni cajas fuertes,
ni burocracia interminable…
pues no habrá que esconder nada
ni guardar ningún secreto,
ni defender propiedades privadas…
porque el mundo será la casa de todos,
y la luz brillará en todos,
y todos buscaremos el bien para todos,
y nos sentiremos felices
viviendo libres,
como hermanos e iguales…
Y las guerras,
las batallas,
las contiendas,
los combates
las pugnas,
las luchas,
las peleas,
las riñas,
las disputas
las oposiciones,
los concursos,
las competencias…
entre unos y otros,
entre el fuerte y el débil,
pasarán…
porque nos atraerá más
la unión y el apoyo,
el andar juntos,
el gustar los abrazos
que el ser lobos unos para otros…;
y no habrá vencedores ni vencidos,
ni pobres ni ricos,
ni sabios ni ignorantes,
ni ciudadanos ni extranjeros…
pues todos seremos tus hijos
y viviremos como hermanos.
Pero ahora, mientras tanto,
hay que hacer que llegue ese día,
practicando,
con fe y esperanza,
la utopía,
y dejando que el evangelio
haga germinar,
en nuestras entrañas,
y en el corazón de la sociedad,
el futuro que Tú nos prometes cada mañana…
Florentino Ulibarri
MEDITACIÓN
La Única Realidad es el Amor (Dios) que está en ti,
los signos son solo medios para descubrirla y vivirla.
En cada eucaristía que celebre,
debo sentir dentro de mí, lo que significa el rito.
Al comulgar, manifiesto y fortalezco la intención
de ser como Jesús, pan que se deja comer.
Fray Marcos
CANTO
YO TE DOY brotes Olivo
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Una misteriosa realidad.