CITA
«Nunca tan adentro tuvo al sol la tierra».
Se ha hecho con-nosotros (hombres)
para ser para-nosotros (salvación).
Tan cerca, que estás en nosotros
(San Son)
San Ireneo de Lyon «por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano».
S. Basilio, decía al emperador: No temo tus amenazas, ni la confiscación, porque nada tengo; ni el destierro, porque encuentro a Dios en todas partes; ni la muerte, porque me lleva a Dios, lo que más deseo.
Padres Griegos Cuando aparece María, llena de gracias, todo desborda de gozo. Hom. griega del siglo IV atribuida erróneamente a San Gregorio de Neocesarea, llamado el Taumaturgo, nº 2: PG 10, 1156s
S. Agustín, «Señor, que te conozca; Señor, que me conozca».
San Bernardo de Claraval: Su fe es el mejor fruto de la bondad divina. Sermón para la octava de la Asunción, sobre las doce prerrogativas de María.
Es la gracia de Dios la que produce esta maravilla en el corazón de los elegidos; la humildad no los hace ser temerosos ni timoratos, como tampoco la generosidad de su alma los vuelve orgullosos. Ibid.
San Aelredo de Rielvaux “Emmanuel, que quiere decir ‘Dios con nosotros’”, ¡Sí, Dios con nosotros! Hasta entonces se había dicho “Dios está por encima de nosotros”, “Dios frente a nosotros”, pero hoy es el “Emmanuel”. Hoy es Dios con nosotros en nuestra naturaleza, con nosotros en su gracia; con nosotros en nuestra debilidad, con nosotros en su bondad; con nosotros en nuestra miseria, con nosotros en su misericordia; con nosotros por amor, con nosotros por lazos de familia; con nosotros por su ternura, con nosotros por su compasión… (Sermón para la Anunciación)
San Anselmo: «Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré».
Maestro Eckhart “Mi suelo y el suelo de Dios son el mismo suelo”, repetía el gran místico cristiano.
“Dios” –la Divinidad– no se halla al alcance de la mente, porque es un estado de ser transmental. Es Aquello que somos todos en profundidad, la Mismidad de todo lo que es. Que puede ser vivido –es lo que somos–, pero no pensado. Y cada vez que lo intentamos pensar, creamos un ídolo.
San Bernardino de Siena dice que «cuando la Providencia divina elige a alguien para una gracia particular o un estado superior, también da a la persona así escogida todos los carismas necesarios para el ejercicio de su misión».
Santa Isabel de la Trinidad Me parece que la actitud de la Virgen durante los meses transcurridos entre la Anunciación y el Nacimiento es el modelo de las almas interiores; de esos seres que Dios ha escogido para vivir dentro de sí, en el fondo del abismo sin fondo. El cielo en la fe (Primer retiro), día décimo. El cielo en la fe (Primer retiro), día décimo.
San Josemaría Escriva de Balaguer, Cada uno de vosotros ha de ser no sólo apóstol, sino apóstol de apóstoles, que arrastre a otros, que mueva a los demás para que también ellos den a conocer a Jesucristo. Es Cristo que pasa (Homilía del 04-05-1957).
Santa Teresa de Calcuta ¡El Dios todopoderoso, para anunciar la venida de su Hijo, escogió a un niño que había de nacer!. No hay amor más grande.
El regocijo y el gozo eran la fuerza de Nuestra Señora.,, El gozo es la oración, el gozo es la fuerza, el gozo es el amor, es una red de amor gracias a la cual podréis alcanzar a las almas. Ibid.
La mejor manera de mostrar vuestro agradecimiento a Dios y a los hombres es aceptándolo todo con gozo. Un corazón gozoso proviene de un corazón que arde en amor. Ibid.
Concilio Vaticano II: «La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz» y «precedió» a todos los que, mediante la fe, siguen a Cristo. Const. dogm. Lumen gentium sobre la Iglesia, 58. 63.
«Cuando Dios revela hay que prestarle «la obediencia de la fe», por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios, prestando a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad y asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por él» Const. dogm. Dei Verbum sobre la divina Revelación, 5
Catecismo, 148 La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que «nada es imposible para Dios» (Lc 1,37; cf. Gn 18,14) y dando su asentimiento: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Isabel la saludó: «¡Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada (cf. Lc 1,48).
484: La anunciación a María inaugura la plenitud de «los tiempos» (Gál4,4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. María es invitada a concebir a Aquel en quien habitará «corporalmente la plenitud de la divinidad» (Col 2,9). La respuesta divina a su «¿cómo será esto, puesto que no conozco varón?» (Lc 1,34) se dio mediante el poder del Espíritu: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti» (Lc 1,35).
485: La misión del Espíritu Santo está siempre unida y ordenada a la del Hijo. El Espíritu Santo fue enviado para santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra divina, Él que es «el Señor que da la vida», haciendo que ella conciba al Hijo eterno del Padre en una humanidad tomada de la suya.
486: El Hijo único del Padre, al ser concebido como hombre en el seno de la Virgen María, es «Cristo», es decir, el ungido por el Espíritu Santo, desde el principio de su existencia humana, aunque su manifestación no tuviera lugar sino progresivamente: a los pastores, a los magos, a Juan Bautista, a los discípulos. Por tanto, toda la vida de Jesucristo manifestará «cómo Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder» (Hech 10,38).
722 El Espíritu Santo preparó a María con su gracia . Convenía que fuese «llena de gracia» la madre de Aquél en quien «reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente» (Col 2, 9). Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia, como la más humilde de todas las criaturas, la más capaz de acoger el don inefable del Omnipotente. Con justa razón, el ángel Gabriel la saluda como la «Hija de Sión»: «Alégrate» (cf. So 3, 14; Za 2, 14). Cuando ella lleva en sí al Hijo eterno, es la acción de gracias de todo el Pueblo de Dios, y por tanto de la Iglesia, esa acción de gracias que ella eleva en su cántico al Padre en el Espíritu Santo (cf. Lc 1, 46-55).
723 En María el Espíritu Santo realiza el designio benevolente del Padre. La Virgen concibe y da a luz al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del poder del Espíritu y de la fe (cf. Lc 1, 26-38; Rm 4, 18-21; Ga 4, 26-28).
724 En María, el Espíritu Santo manifiesta al Hijo del Padre hecho Hijo de la Virgen. Ella es la zarza ardiente de la teofanía definitiva: llena del Espíritu Santo, presenta al Verbo en la humildad de su carne dándolo a conocer a los pobres (cf. Lc 2, 15-19) y a las primicias de las naciones (cf. Mt 2, 11).
725 En fin, por medio de María, el Espíritu Santo comienza a poner en Comunión con Cristo a los hombres «objeto del amor benevolente de Dios» (cf. Lc 2, 14), y los humildes son siempre los primeros en recibirle: los pastores, los magos, Simeón y Ana, los esposos de Caná y los primeros discípulos.
726 Al término de esta Misión del Espíritu, María se convierte en la «Mujer», nueva Eva «madre de los vivientes», Madre del «Cristo total» (cf. Jn 19, 25-27). Así es como ella está presente con los Doce, que «perseveraban en la oración, con un mismo espíritu» (Hch 1, 14), en el amanecer de los «últimos tiempos» que el Espíritu va a inaugurar en la mañana de Pentecostés con la manifestación de la Iglesia.
1846 El Evangelio es la revelación, en Jesucristo, de la misericordia de Dios con los pecadores (cf Lc 15). El ángel anuncia a José: «Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Y en la institución de la Eucaristía, sacramento de la redención, Jesús dice: «Esta es mi sangre de la alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados» (Mt 26,28).
San Juan Pablo II “El clima de silencio acompaña todo lo relacionado con la figura de José”
Se puede definir a José un auténtico hombre de fe, como su esposa María. La fe conjuga justicia y oración, y esta es la actitud más adecuada para encontrar al Emmanuel, al «Dios con nosotros». Ángelus del Domingo 23 de diciembre de 2001
Benedicto XVI El silencio de san José es un silencio impregnado de la contemplación del misterio de Dios, en una actitud de disponibilidad total a las voluntades divinas. En otras palabras, el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino por el contrario, una plenitud de fe que lleva en su corazón, y guía cada uno de sus pensamientos y cada una de sus acciones. San José, modelo de escucha. Falta referencia.
Papa Francisco, Es imposible creer cada uno por su cuenta. Carta Encíclica Lumen Fidei, n. 39.
«Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios» (EG 286).
Papa León XIV: «Dios nos ama a todos y el mal no prevalecerá. Estamos todos en las manos de Dios y, sin miedo, todos unidos a la mano de Dios y unos a los otros, sigamos adelante».
Fray Marcos, En Jesús lo divino no se percibe por los sentidos.
Lo divino está siempre ahí pero no se percibe.
P. Raniero Cantalamessa, ¡Podríamos llamarlo «domingo de los nacimientos»!
Sobrado Con relación al nombre de Emmanuel me parecería más interesante la traducción de: «Dios en nosotros». Hay ahí un matiz más profundo de cercanía. «Dios dentro de nosotros». «El con nosotros» no tiene por qué implicar una interioridad, puede ser una mera cercanía, una presencia externa- A este respecto recordamos la famosa frase de S. Agustín que buscaba inútilmente a Dios fuera de sí, hasta que se dio cuenta de que lo llevaba dentro de su corazón. Es decir, nosotros somos como María, «Arca de la alianza», pues portamos al creador dentro de nosotros mismos. Nosotros estamos llamados a ser Emmanueles y Cristos y lo somos.
M. Lozano El “mito del niño-Dios”, expresa una intuición profundamente sabia: La unidad inseparable de lo humano y lo divino en un mismo ser, y nos está indicando, en realidad, nuestra doble naturaleza, humano-divina. Esto se constata en todas religiones de un modo u otro. Ya sea en hombres que acceden a la divinidad o incluso como en el budismo tibetano, el niño-Dios mismo. El Emmanuel pues nos está indicando el comportamiento que hemos de seguir nosotros, también como Él participando de la doble naturaleza. Esa será La Buena Nueva fundamental que nos trae el anuncio del Emmanuel-Jesús que nos llena de profunda alegría.
González de Cardedal «Dios y el hombre no son restables… Se suman» ().
CONTO
Hay un cuento en mi tierra que no sé si será cierto, pero que tiene su filosofía. El hijo se marchaba para América. Pero antes, el padre le mandó que se subiese a la mesa. Y luego le dice:
– “Hijo tírate que yo te cogeré en mis brazos”. El chico obedeció y se tiró. Y el padre dejó que se pegase un trompazo en el suelo.
– ¡Pero papá!
– Esto, hijo, es para que en tu vida no fíes de nadie. Ni de tu padre
Tomado de P. Juan Jáuregui
ANÉCDOTA
«JESÚS»,
nombre propio muy frecuente entre los judíos de aquella época, puede ser traducido como «Dios ayuda», «Dios salva». «Jesús», «Yehoshuá» o «Yoshuá» en hebreo, que quiere decir: «Dios es salvador».
“JUSTO”, que en términos bíblicos es como decir “santo”.
EVANGELIO DE JOSÉ
A los dos primeros capítulos del evangelio de Mateo se les ha llamado el evangelio de José, puesto que es él el que representa el papel principal frente a las intervenciones de Dios. Es una narración con fuerte sabor bíblico: “José, su esposo, que era un hombre justo…” Observa estrictamente la ley, dando así pruebas de su bondad.
Tomado de P. Felipe Santos SDB
ÉPOCA CONFLICTIVA (CUÁL NO?) LA DEL REY ACAZ.
Amenazan guerra e invasión los reinos vecinos. ¿Estará el reino de Judá condenado a desaparecer, pese a las promesas de Dios? Sueña el rey con alianzas militares y ayudas de potencias extranjeras. No cree en las promesas de Yahvéh. Una buena alianza con Asiria es más rentable, realista y eficaz que la vaga esperanza en su Dios. Y a pesar de las palabras de Isaías «si no os afirmáis en mí, no seréis firmes», Acaz piensa afirmar su seguridad en Asiria; y como signo gráfico de tal decisión, toma los tesoros del templo y se los envía como presente a su rey. El profeta insiste en llamar al rey a conversión:
-Pide una señal al Señor tu Dios.
Pero el rey de Judá no está por angelismos, sino por alianzas que se contabilicen en armas y soldados que puedan aportar victorias reales. Y con suficiencia sutilmente irónica de hombre agnóstico, responde:
-No la pido. No quiero tentar al Señor.
Y dice Dios: Pues el mismo Señor os va a dar una señal: la Virgen da a luz un Hijo, y se llama Emmanuel=»Dios-con-nosotros».
La solemnidad del oráculo y el significado estricto del nombre del niño, Dios-con-nosotros, hacen que la profecía del Emmanuel rebase el momento histórico, de modo que la tradición judía lea aquí un anuncio mesiánico, y la tradición cristiana vea, desde el evangelio de hoy, el anuncio de la concepción virginal de Cristo.
Tomado de Miguel Flamarique Valerdi
Escrutad Las Escrituras Reflexiones Sobre El Ciclo A
Desclée De Brouwer/Bilbao 1989 .Pág. 24
MARTÍN DESCALZO
se pone a elucubrar sobre los distintos estados de ánimo que le habrían embargado a San José: «No podía creerlo». Por eso, no reaccionó con cólera, ni con un deseo de venganza, sino que se sintió anonadado, en un total desconcierto.
–Pensó quizá que «María habría sido violada», en aquel viaje a Ain-Karín, tan peligroso, con caminos llenos de bandidos y desalmados.
–Pudo pensar también que aquel embarazo podía provenir de Dios. (Son muchos los comentaristas que esto piensan). Y fue entonces cuando salieron a flote las grandes virtudes de José: su respeto profundo ante lo que no entendía: su impresionante humildad «¿quién soy yo para vivir con la madre de mi Señor?» Y se reconocería indigno de acercarse a ese «misterio». Como, por otra parte, «él era justo», es decir, cumplidor de la ley, y la ley mandaba «denunciar a la adúltera», «decidió abandonarla en secreto», cargando de ese modo todas las sospechas sobre sí, todas las acusaciones. ¡Bendito José!
Tomado de Elvira-1.Págs. 11 s.
ISAIAS 7, 10-14:
Este texto se halla contenido dentro de los seis capítulos (7 a 12) de Isaías, cuyo conjunto se denomina «libro del Enmanuel». El signo del «niño nacido o por nacer» es el hilo que organiza y engarza los seis capítulos y hace de ellos una unidad. El texto expresa un oráculo de anunciación. Está enmarcado por un hecho histórico. Jerusalén va a ser atacada por el reino del norte, Israel y por Siria. Sus reyes Rasín y Pécaj acampan cerca para sitiar la ciudad. Entonces Dios envía a Isaías para anunciar a Acaz, Rey de Judá, que tenga calma, que no sucederá tal ataque a Jerusalén. Ordinariamente las anunciaciones o avisos ofrecen un «signo» o prueba que garantice la palabra dada. (Lc 1, 36). El signo aquí es un niño que va a nacer: el futuro rey Ezequías; y la Virgen que quedará embarazada es la joven esposa del Rey Acaz, que todavía no ha tenido su primer hijo. En la versión de los Setenta, la palabra «joven» se tradujo como «Virgen». La tradición cristiana atribuye este texto a María y así lo ha vivido la liturgia. El niño por nacer, como legítimo descendiente de la dinastía davídica es señal de esperanza y bendición. Las bendiciones de la tierra adelantaron la gran bendición del Redentor.
Tomado de Servicio Biblico Latinoamericano
LOS DESPOSORIOS
Se llamaban qiddûshîn, literalmente: «santificaciones», «consagraciones» — eran un compromiso de unión matrimonial, con los efectos jurídicos y morales del verdadero matrimonio (cfr Dt 20,7); de hecho, el adulterio de la desposada debía castigarse con la lapidación (cfr Dt 22,23-24). Al cabo de un año, o más, se celebraba el matrimonio —nissûîn— con la conducción de la esposa a la casa del esposo. El texto, con las indicaciones del v. 19, nos enseña hasta qué punto José era justo, con una justicia que iba más allá de la letra de los preceptos (cfr 5,20), pues su actitud equivalía a dejar a María libre de los compromisos de desposada. No es extraño que muchos autores —Orígenes, San Efrén, San Basilio, San Jerónimo, Santo Tomás de Aquino, etc.— interpretaran su gesto no como sospecha sino como señal de su intuición de una acción de Dios en María: «José se juzgaba indigno y pecador, y pensaba que no debía convivir con una mujer que le asombraba por la grandeza de su admirable dignidad. Él veía con temblor que Ella llevaba el signo cierto de la gestación de la divina presencia, y, como no podía penetrar en el misterio, determinó dejarla. (…) Se maravilló de la novedad del milagro y de la profundidad de misterio» (S. Bernardo, Laudes Mariae, Sermo 2,14).
YEHOSHU‘A, «EL SEÑOR SALVA»—,
«porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (v. 21). En el contexto del Antiguo Testamento, salvar al pueblo significaba liberarlo de los enemigos; tras el destierro, como se lee en el libro de Isaías, se entendía también como la restauración de Israel como Reino de Dios, una vez que sus pecados hubieran sido expiados. Como el ángel, también Jesús, en la Última Cena (26,28), afirma que por su obra se perdonan los pecados: «Jesús es el nombre propio del que es Dios y hombre, el cual significa Salvador, y no le fue impuesto casualmente ni por disposición humana, sino por consejo y mandato de Dios» (Catechismus Romanus 1,3,5). Todos los nombres profetizados en el Antiguo Testamento para el Hijo de Dios se pueden referir a éste, porque «mientras los demás se referían a algún aspecto de la salvación que se nos había de dar, éste compendia en sí mismo la realidad y la causa de la salvación de todos los hombres» (ibidem 1,3,6).
DONCELLA-VIRGEN
La madre es una doncella, es decir, una mujer joven que no ha tenido hijos antes. Podría referirse a la joven esposa de Ajaz o a una joven indeterminada. En todo caso, al presentar su embarazo en el marco de una señal que se da al rey, se indica que estamos ante un hecho novedoso. No es extraño, por eso, que los intérpretes posteriores, especialmente los que tradujeron el texto al griego hacia el siglo II a.C., para subrayar esa novedad asombrosa tradujeran la palabra hebrea «doncella» por la palabra griega «virgen». Después, los evangelistas San Mateo (Mt 1,23) y San Lucas (Lc 1,26-31) indicaron que la virginidad de María era la señal de que su Hijo es el Mesías, el verdadero Dios con nosotros, que trae la salvación.
Tomado de Biblia de Navarra
EN EL AÑO 740 A DE C.,
los reyes de Siria e Israel subieron a la ciudad de Jerusalén, capital de Judá, con ánimo de expugnarla, pero no pudieron apoderarse de ella. Ante el asedio, Ajaz, rey de Judá y su pueblo se estremecieron: «Se agitó su corazón y el de su pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento». El Señor tranquilizó por medio de Isaías al rey y le anunció que el reino permanecerá. Yahve se compromete a ayudarle, y a través de Isaías, le pide que tenga confianza en el Señor y no en las coaliciones humanas. El reino subsistirá. El reino será eterno. Y le da una señal: la virgen está encinta de Emmanuel. Dios estará con nosotros (Isaías 7,10).
Tomado de Servicio Biblico Latinoamericano
DERROTADOS
Los ejércitos de Israel y Damasco fueron derrotados por los asirios en el 732 a. C. La guerra sirio-efraimita fue un fracaso, incluso para Judá, que tuvo que pagar tributo a Asiria; pero la palabra profética se cumplió: un descendiente davídico seguiría ocupando el trono.
Tomado de Fray Miguel de Burgos, O.P.
EL VERBO ‘OBEDECER’
Deriva del latín y está compuesto del prefijo «ob» (hacia) y «audire» (oír). Su sentido original es ‘saber escuchar’, y más tarde fue derivando hacia ‘cumplir una orden’ o ‘hacer caso’. Normalmente se entiende como hacer caso a la fuerza, por imposición de una autoridad, pero esto es erróneo. El hecho de acatar una orden no significa que la persona que lo hace actúe por coacción: la decisión puede tomarse libremente, ya sea por respeto a quien nos lo pide, o porque, si se ha sabido escuchar y se ha analizado esa petición, le hemos encontrado sentido.
Tomado de ACG
MIDRASH
Dicen los especialistas, con razón, que estos relatos han sido escritos en una forma muy peculiar. Le llaman midrash , en este caso haggada , porque es narrativo, ya que intenta actualizar un texto del AT y aplicarlo a una situación nueva. Esto es verdad y muy significativo. No estaban «relatando» en el sentido más estricto, sino actualizando. No podemos tomar al pie de la letra lo del sueño, pero sí debemos tomar en consideración su mensaje. José no está herido de infamia por haber sido engañado por su prometida. Lo importante para Mateo es que él debe desempeñar una misión, la de ponerle el nombre, ya que el nombre tiene una importancia decisiva en el lenguaje bíblico. Y el nombre, en este caso, no es el nombre histórico con el que Jesús ha saltado a la fama. Es el oráculo de Is 7 el que se quiere actualizar y por ello se le pondrá – ¡que extraño! – Jesús, cuando en el oráculo era Enmanuel (Dios con nosotros), aunque también en las palabras de Isaías no hay relación directa entre Enmanuel y el hijo de Ajaz, Ezequías. El hecho real es que José puso nombre a «su» hijo: Jesús. Con ese nombre, según el relato midrashico, se estaba cumpliendo la profecía del Enmanuel.
Tomado de Fray Miguel de Burgos Núñez
HUMOR
«¿QUÉ ANDAS BUSCANDO, MULLAH?
Mi llave. La he perdido. Y arrodillados los dos se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un rato dijo el vecino:
¿Dónde la perdiste?
En casa.
¡Santo Dios! y entonces, ¿por qué la buscas aquí? Porque aquí hay más luz.
¿De qué vale buscar a Dios en lugares santos, si donde lo has perdido es en tu corazón?»
Anthony de Mello
¿MIEDO? ¡MIEDO A NADIE!
¡Ni a Dios!… porque es mi Padre
Un día de agosto de 1941, Josemaría Escrivá dirige la meditación en la penumbra del oratorio de Diego de León, 14, en Madrid. Habla de fe, de audacia, de atreverse a pedir ¡la luna! con una confianza indesmontable en que Dios puede darla…
-¿Miedo? ¡Miedo a nadie! ¡Ni a Dios!… porque es mi Padre.
Se vuelve hacia el sagrario y, mirando hacia ese punto, con la naturalidad de quien de veras conversa con alguien que está allí, en aquella misma habitación, agrega:
-Señor: no te tenemos miedo…, porque te amamos.
Pilar Urbano, “El hombre de Villa Tevere”
Tomado de Anecdonet
POEMA
“Por doquiera, el campo se abre en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana y nueva. Parece que estuviéramos dentro de un gran panal de luz, que fuese el interior de una inmensa y cálida rosa encendida”.
Juan Ramón Jiménez en Platero y yo
LA VIRGEN ESTÁ ENCINTA
Por su infidelidad, Acaz, indigno
del empeño y el don de la realeza,
rehúye la palabra de certeza
que le brinda el profeta fidedigno:
una virgen puérpera es el signo
del Señor, que es poder y fortaleza…;
un niño hará visible la terneza
y la proximidad del Dios benigno…
José vence la duda en el empeño
de su amor, que se afirma con un sueño
en que la fe por la palabra crece.
Abre tu corazón a la aventura
de fiarte de Dios…, y a la locura
de creer que aconteció lo que acontece.
Pedro Jaramillo
Tomado de alforjas depastoral
ORACIÓN
EN UNA ORACIÓN ATRIBUIDA A CLEMENTE IX se recoge una bella expresión del amor a la Voluntad de Dios:
Offero tibi, Dómine,
cogitánda, ut sint ad te;
dicénda, ut sint de te;
faciénda,
ut sint secúndum te;
ferénda, ut sint propter te.
Volo quidquid vis,
volo quia vis,
volo quómodo vis,
volo quámdiu vis.
«Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti; te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti; te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad; te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti. Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras».
P. Antonio Izquierdo
Tomado de Mercaba
MEDITACIÓN
DIOS ESTÁ CON NOSOTROS
La Navidad está tan desfigurada que parece casi imposible hoy ayudar a alguien a comprender el misterio que encierra. Tal vez hay un camino, pero lo ha de recorrer cada uno. No consiste en entender grandes explicaciones teológicas, sino en vivir una experiencia interior humilde ante Dios.
Las grandes experiencias de la vida son un regalo, pero, de ordinario, solo las viven quienes están dispuestos a recibirlas. Para vivir la experiencia del Hijo de Dios hecho hombre hay que prepararse por dentro. El evangelista Mateo nos viene a decir que Jesús, el niño que nace en Belén, es el único al que podemos llamar con toda verdad «Emmanuel», que significa «Dios con nosotros». Pero ¿qué quiere decir esto? ¿Cómo puedes tú «saber» que Dios está contigo?
Ten valor para quedarte a solas. Busca un lugar tranquilo y sosegado. Escúchate a ti mismo. Acércate silenciosamente a lo más íntimo de tu ser. Es fácil que experimentes una sensación tremenda: qué solo estás en la vida; qué lejos están todas esas personas que te rodean y a las que te sientes unido por el amor. Te quieren mucho, pero están fuera de ti.
Sigue en silencio. Tal vez sientas una impresión extraña: tú vives porque estás arraigado en una realidad inmensa y desconocida. ¿De dónde te llega la vida? ¿Qué hay en el fondo de tu ser? Si eres capaz de «aguantar» un poco más el silencio, probablemente empieces a sentir temor y, al mismo tiempo, paz. Estás ante el misterio último de tu ser. Los creyentes lo llaman Dios.
Abandónate a ese misterio con confianza. Dios te parece inmenso y lejano. Pero, si te abres a él, lo sentirás cercano. Dios está en ti sosteniendo tu fragilidad y haciéndote vivir. No es como las personas que te quieren desde fuera. Dios está en tu mismo ser.
Según Karl Rahner, «esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre». Ya nunca estarás solo. Nadie está solo. Dios está con nosotros. Ahora sabes «algo» de la Navidad. Puedes celebrarla, disfrutar y felicitar. Puedes gozar con los tuyos y ser más generoso con los que sufren y viven tristes. Dios está contigo.
José Antonio Pagola
¿VIVE CRISTO EN TI?
«Cuando en ti el amor por Cristo no es tan fuerte como para hacerte, por el gozo en Él, impasible a todas las aflicciones, has de saber que en ti el mundo vive más que Cristo.
Cuando la enfermedad, las necesidades, el tormento del cuerpo o el miedo que brota de sus penalidades, turban tu pensamiento, alejándolo del gozo de tu esperanza y de la clara meditación de nuestro Señor, has de saber que lo que en ti vive es el cuerpo y no Cristo.
Lo que vive en ti es aquello cuyo amor tiene sobre ti un poder más grande».
Isaac de Nínive, El don de la humildad
Tomado de Anecdonet
CANTO
“EL FIAT SILENCIOSO DE JOSÉ
Ven Señor no tardes más Marco Frisina
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Dios con nosotros.