CITA
“La oscuridad no existe,
la oscuridad es en realidad ausencia de luz.”
Albert Einstein
« «¡Levántate, brilla!»»
(Is 60,1).
“¿Qué habéis hecho de la luz, los que lleváis la luz?”.
Paul Claudel
«Las luces de Vigo no iluminan la oscuridad en que vivo»
S.Son
«Más LUZ y menos “brilli brilli”»
S.Son
S. Gregorio de Nisa, «El que asciende no deja nunca de ir de comienzo en comienzo mediante comienzos que no tienen fin. Jamás el que asciende deja de desear lo que ya conoce» (hom. in Cant. 8).
San Juan Crisóstomo Seguir a Jesús, obedecer su palabra, es un deber que está por encima de todos los demás. (Homilía 14, 2)
S. Agustín, En este mundo hay quienes están vivos y quienes están muertos, aunque parezca que todos viven.
Tú no puedes ser luz para ti; no puedes, no puedes.
San Josemaría Escriva de Balaguer, De que tú y yo nos portemos como Dios quiere -no lo olvides- dependen muchas cosas grandes.
«una receta eficaz para tu espíritu apostólico: planes concretos, no de sábado a sábado, sino de hoy a mañana (…)».
Concilio Vaticano II: comienza haciendo referencia a esta luz. Cristo es la luz de los pueblos. Por eso este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el el Evangelio a todas las criaturas (Lumen gentium, n. 1).
Este Reino «brilla ante los hombres en la palabra, en las obras y en la presencia de Cristo… Los milagros de Jesús, a su vez, confirman que el Reino ya llegó a la tierra… Pero, sobre todo, el Reino se manifiesta en la persona misma de Cristo, Hijo de Dios e Hijo del hombre» (Lumen gentium, 5).
Catecismo, 3. «Quienes con la ayuda de Dios han acogido la llamada de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva (…)»
76. La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras: Oralmente: “los apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu les enseñó”. Por escrito: “los mismos apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo”.
541: «Después que Juan fue preso, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva”» (Mc 1,15). «Cristo, por tanto, para hacer la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el Reino de los Cielos». Pues bien, la voluntad del Padre es «elevar a los hombres a la participación de la vida divina». Lo hace reuniendo a los hombres en torno a su Hijo, Jesucristo. Esta reunión es la Iglesia, que es sobre la tierra «el germen y el comienzo de este Reino».
748: «Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el Evangelio a todas las criaturas». Con estas palabras comienza la «Constitución dogmática sobre la Iglesia» del Concilio Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.
San Juan Pablo II El cristiano es hombre de gran esperanza, y precisamente en ella se refleja esa luz y se realiza esa salvación, que es Cristo. (Homilía en la parroquia romana de Santa Gala el domingo 25 de enero de 1981)
Benedicto XVI «El reino de Dios —o reino de los cielos— está cerca» (Mt 4, 17; Mc 1, 15). ¿Qué significa esta expresión? Ciertamente, no indica un reino terreno, delimitado en el espacio y en el tiempo; anuncia que Dios es quien reina, que Dios es el Señor, y que su señorío está presente, es actual, se está realizando. Ángelus (27-01-2008)
El reino de Dios es la vida que triunfa sobre la muerte, la luz de la verdad que disipa las tinieblas de la ignorancia y de la mentira. (27-01-2008).
S.S. Francisco, «todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20).
«Para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz» (ibid., 288).
Celebramos con toda la Iglesia “un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo” (Aperuit illis 2).
Pagola, «Convertíos»; recuperad vuestra identidad cristiana; volved a vuestras raíces; ayudad a la Iglesia a pasar a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús; vivid con nueva conciencia de seguidores; poneos al servicio del reino de Dios.
¿No estamos más necesitados que nunca de salvación?.
Martín Lutero King: «La oscuridad no puede conducirte fuera de la oscuridad: sólo la luz puede».
Ruiz de Galarreta «¿Quién ha tenido la osadía de cambiarle el estilo a Jesús?»…
Fray Marcos, Reinado de Dios, quiere decir que el ser humano desarrolla lo que tiene de espiritual, de divino.
Enrique Martínez Lozano, Tenía razón el profeta Isaías: tal vez no exista experiencia más gratificante y plena que la de pasar de las tinieblas a la luz.
Fidel Aizpurúa Donazar El evangelio quiere seguidores más que admiradores.
Henri Nouwen “Los que piensan que han llegado, han perdido el camino. Los que piensan que han alcanzado la meta, no han llegado a ninguna parte. Los que piensan que son santos son demonios”.
Paulo Coelho ¿Cómo entra la luz en una persona? Si la puerta del amor está abierta.
Sivananda -No temas la oscuridad si tienes luz interior
Martin Luther King, Jr. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; sólo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; sólo el amor puede hacer eso.
Edith Wharton -Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que la refleja.
Anaïs Nin Cuando posees luz en el interior, la ves externamente.
Rabindranath Tagore -La fe es el pájaro que siente la luz cuando el amanecer todavía está oscuro.
Victor Hugo -En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz.
Kahlil Gibran -La belleza no está en la cara; la belleza es una luz del corazón.
Swami Premananda -¿Hay que salir de la oscuridad? No, sólo hay que dejar entrar la luz.
Anónimo -Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona. Si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar. Si hay armonía en el hogar, habrá paz en el mundo.
Henry Lacordaire -La felicidad solo depende de nuestra luz interior.
Carl Jung -Por lo que podemos discernir, el único propósito de la existencia humana es encender una luz de significado en la oscuridad del mero ser.
Rabindranath Tagore La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
CONTO
EL MENDIGO
“Iba yo mendigando de puerta en puerta, a lo largo de la calle de la aldea. En un lugar me daban una manzana, en otro un trozo de pan, en otro una espiga de trigo… De pronto allá a lo lejos apareció un carruaje, parecido a un sueño maravilloso. Me pregunté: Quién será ese Rey de reyes?
Crecieron mis esperanzas, y pensé que los días tristes de mis esperanzas estaban a punto de terminar, esperé que se me diera la limosna sin pedirla, y que tus riquezas abundantes fueran esparcidas por el polvo del camino. El carruaje se detuvo a mi lado; Tu mirada cayó sobre mí, y Tú descendiste con una sonrisa. Presentí que mis días de mendigo habían llegado s su fin y me quedé esperando tesoros inmensos. Había llegado el momento supremo d mi vida. Pero Tú, bajando lentamente del carruaje te quedaste quieto ante mí y me extendiste la mano derecha diciéndome: “¿Qué tienes para darme?” ¡Ah, pero qué gesto verdaderamente digno de un rey fue aquél de extenderme Tu mano para pedir la limosna a un pobre!
Titubeante y confuso, extraje lentamente de mi zurrón un grano de trigo y Te lo di. Y con un gesto sencillo sonreíste y continuaste tu camino. ¡Pero cuál no sería mi sorpresa cuando, al final del día, extendí sobre la vieja mesa el contenido de mi mochila y encontré en la exigua espiga de trigo, un granito de oro… el mismo que yo te había entregado horas antes. Lloré amargamente por no haber tenido generosidad suficiente para haberte entregado todo aquello que poseía…”
ANÉCDOTA
«CONVERTÍOS»
(en griego, metanoete) es una llamada a cambiar el modo de pensar y actuar, es decir, llevad a cabo una metanoia, un cambio radical de la mente y del corazón. Es preciso cortar con el mal y entrar en el reino de justicia, amor y verdad, que se está inaugurando.
NAZARET CAFARNAÚM
Nazaret está en Galilea y forma una aldea a la falda del monte Tabor. Cafarnaúm es una villa en Galilea de los Gentiles, cerca del lago Genezaret y por ello le llama marítima.
Advierte que hay dos Galileas, una que se llama de los judíos y otra que se llama de los gentiles. Está así dividida la Galilea desde el tiempo de Salomón, que dio veinte ciudades de Galilea a Hirán, rey de Tiro, cuya parte se llamó después Galilea de los gentiles y las demás de los judíos.
Aquí llama mar al lago de Genezaret, en que desemboca el Jordán, en cuyas orillas se encuentran Cafarnaúm, Tiberíades, Betsaida y Corazín, región donde más predicó Cristo. O, según los hebreos que creen en Cristo, estas dos tribus de Zabulón y Neftalí fueron cautivadas por los asirios y Galilea quedó desierta [Luego de la conquista Asiria (732 a.C.), la región de Galilea quedó convertida en la provincia asiria de Meguiddó.].
San Jerónimo12-16.
EVANGELIO
El término «evangelio», en tiempos de Jesús, lo usaban los emperadores romanos para sus proclamas. Independientemente de su contenido, se definían «buenas nuevas», es decir, anuncios de salvación, porque el emperador era considerado el señor del mundo, y sus edictos, buenos presagios. Por eso, aplicar esta palabra a la predicación de Jesús asumió un sentido fuertemente crítico, como para decir: Dios, no el emperador, es el Señor del mundo, y el verdadero Evangelio es el de Jesucristo.
La «buena nueva» que Jesús proclama se resume en estas palabras: «El reino de Dios —o reino de los cielos— está cerca» (Mt 4, 17; Mc 1, 15). ¿Qué significa esta expresión? Ciertamente, no indica un reino terreno, delimitado en el espacio y en el tiempo; anuncia que Dios es quien reina, que Dios es el Señor, y que su señorío está presente, es actual, se está realizando.
Por tanto, la novedad del mensaje de Cristo es que en él Dios se ha hecho cercano, que ya reina en medio de nosotros, como lo demuestran los milagros y las curaciones que realiza.
Benedicto XVI, (27-01-2008)
«METANOIA» («META-NOUS» = «MÁS ALLÁ DE LA MENTE»).
El significado de la conversión se pone de manifiesto en el término griego utilizado: «Metanoia» («meta-nous» = «más allá de la mente»). En contra de acepciones habituales en las predicaciones y los catecismos, que parecían atribuirle connotaciones de mortificación, remordimiento o incluso culpa, tal término apunta a algo más profundo.
Se trata de una invitación a salir de la rutina de la mente –la inercia de lo ya conocido o la jaula de nuestros pensamientos, prejuicios y etiquetas-, para ser capaces de «ver de otra manera». Un «ver» que nos permita captar precisamente la realidad del Reino, es decir, aquello que constituye el Secreto de lo Real y nuestro Núcleo más profundo, aquello que las religiones han llamado «Dios» y que no es sino el Misterio Uno de todo lo que es.
Al descubrirlo, experimentamos la Plenitud. Porque no es «Algo» separado que debamos lograr, sino nuestra identidad más profunda, el Fondo común y compartido con todos y con todo. Al descubrirlo, se sale de la ignorancia, la confusión y el sufrimiento. Pero únicamente podemos verlo si adoptamos la visión adecuada, es decir, si desarrollamos la capacidad que late, con frecuencia «dormida», en todos nosotros; a esa capacidad, que podemos llamar «inteligencia espiritual», el evangelio la llamaba «metanoia» o conversión.
Tomado de Enrique Martínez Lozano
JUDEA/GALILEA
Judea y Galilea son incompatibles. Lo serán durante toda la vida de Jesús. Judea persigue a Jesús, le calumnia, intenta desconocerlo y como no puede silenciarlo, lo mata. Así de rotundo. En Judea estarán los sabios, los cumplidores de la Ley, los detentadores del poder. Ellos no podrán soportar aquella Voz que clama diciendo que todos los hombres son hijos de Dios y que no es tanto la Ley como el Espíritu lo que justifica al hombre; que no es lo que el hombre come o toca lo que le convierte en impuro sino lo que piensa, desea y siente; que no se hizo el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre; que el Templo espléndido y brillante se quedará vacío y sin sentido; que Dios, ese Dios lejano de los judíos, es un Dios cercano y próximo que espera pacientemente al hombre que se ha ido de su lado cuando vuelve a El para refugiarse en sus brazos. Judea es la institución y la institución se siente en peligro con la doctrina «revolucionaria» en el orden del espíritu que predica aquel Hombre que es la imagen misma de la libertad. Judea es la seguridad, la norma y para salvaguardar sin fisura esa tranquilidad que da el saber milimétricamente lo que hay que cumplir, no dudará en eliminar a Jesús.
Galilea es todo lo contrario; es Galilea el riesgo, la aventura, la utopía, es el reino del amor como única norma a seguir. En Galilea comenzará la aventura de la salvación y desde Galilea, hoy, Jesús llama a sus primeros discípulos que estaban a orillas de su lago. Es desde Galilea donde Jesús llama y pide que se deje todo para seguirle. Y es en Galilea donde encuentra a aquellos hombres sencillos que, sin saber demasiado a qué se comprometían, no dudaron en dejarlo todo, todo lo que tenían, y marchar detrás de aquel Hombre al que, hasta entonces no habían visto.
Tomado de Ana Maria Cortes
Dabar 1987/12
TIERRA DE ZABULÓN Y TIERRA DE NEFTALÍ
La región, mencionada con diversas referencias (v. 15), fue invadida por los asirios en tiempos de Isaías, hacia los años 734-721 a.C., y quedó devastada y maltratada. Parte de su población hebrea fue deportada, mientras que otros grupos fueron traídos del extranjero para colonizarla. Por eso, en la Biblia se le suele llamar «Galilea de los gentiles». Esa tierra —subraya el evangelista— ha sido la primera en recibir la luz de la salvación y la predicación del Mesías. Así se cumplen las profecías (cfr Is 8,23-9,1).
Tomado de Biblia de Navarra
REINO, (malkut, en hebreo)
No debe entenderse en sentido político directamente. Pero tampoco es algo abstracto como pudiera parecer en primera instancia. Si bien es verdad que no se trata de un concepto espacial ni estático, sino dinámico, entonces debemos deducir que lo que Jesús quiere anunciar con este tiempo nuevo que se acerca es la soberanía de la voluntad salvífica y amorosa de Dios con su pueblo y con todos los hombres. Por eso basileia (griego) o malkut (hebreo) no debería traducirse directamente por “reino”, sino por “reinado”: es algo nuevo que acontece precisamente porque alguien está dispuesto a que sea así. Este es Jesús mismo, el profeta de Nazaret de Galilea, que se siente inspirado y fortalecido para poner a servicio de la soberanía o la voluntad de Dios, todo su ser y todo su vida.
Fray Miguel de Burgos Núñez
LUZ
Homero, el gran poeta griego, nos narra en la Ilíada la epopeya de la guerra de Troya. Y, después de la destrucción de la ciudad de Príamo, nos cuenta en la Odisea todas las aventuras que tuvo que pasar Ulises, otro de los héroes aqueos, en su penoso viaje de retorno a casa, a Ítaca, donde le esperaba su fiel esposa Penélope, su hijo Telémaco y toda su servidumbre. En una de sus travesías tiene que viajar hasta el mismo Hades, el lugar de los muertos, para consultar al adivino Tiresias, que tenía su morada en el más allá. El poeta latino Virgilio reproduce este mismo tema en el libro VI de la Eneida, cuando hace descender a Eneas al sombrío mundo de ultratumba. Al igual que Homero, nos pinta un paraje oscuro y tenebroso, metiéndonos en ese ambiente enrarecido, onírico y surrealista. Es el lugar de las sombras, en donde nunca brilla la luz del sol.
En todos los pueblos de la antigüedad encontramos como una “mística” de la luz, y su guerra contra las tinieblas son un común denominador en todas las religiones y culturas de antaño. Más aún, los fenómenos luminosos aparecen fuertemente cargados de un carácter sagrado y casi siempre la misma divinidad es como una personificación de la luz. En el milenario país de los faraones, por ejemplo, Rah –el dios Sol— era el señor de todo el universo. Entre los sumerios y los babilonios, se consideró a Enlil y Marduk como una encarnación de la luz, en su lucha contra el caos y las tinieblas. En la religión de Zarathustra, Ormuz era el dios bueno –luz— en contra de las fuerzas malignas de Ahrimán. Los griegos divinizaron a Eos y a Helios, y Zeus, Apolo y Atenea, envueltos siempre en la luz, estuvieron entre sus dioses más venerados. Los romanos heredarían el “pan-teón” griego –el conjunto de los dioses— latinizando sólo sus nombres: Aurora, Júpiter, Minerva, etc.; y, en época tardía, introduciendo el culto, de origen oriental, al dios Mitra y al “Sol Invictus”.
Así pues, todas las civilizaciones indoeuropeas –entre las que se encuentran también los pueblos germanos y célticos– lo mismo que las culturas americanas y del Extremo Oriente, han considerado las tinieblas como un símbolo del mal y de la muerte. Y a la luz y al fuego ha estado siempre unida la idea de la belleza, del bien y de la vida.
Por eso, no en vano, desde los primeros versículos del Génesis se nos presenta a Dios creando de la nada a todas las cosas. Y no es de extrañar que lo primero que crea es la luz. Y enseguida separa la luz de las tinieblas. “…Y vio Dios que la luz era buena” (Gen 1, 3-4).
La luz eléctrica es un descubrimiento relativamente reciente. Hace apenas dos siglos ésta no existía, y, cuando se ocultaba el sol, la gente tenía que arreglárselas a oscuras para remediar sus necesidades más fundamentales. Pero a nosotros, los hijos de nuestro tiempo, nacidos en el mundo de la tecnología, esto no nos dice casi nada, y no tiene apenas sentido.
P. Sergio A. Córdova
DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS
Hoy estamos celebrando el Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el Papa Francisco en 2019 con la carta apostólica en forma de ‘motu proprio’ Aperuit illis, “Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras”. El Señor resucitado, antes de su Ascensión, se aparece a los discípulos mientras están reunidos, parte el pan con ellos y abre sus mentes para comprender la Sagrada Escritura. El Papa quiso dedicar un domingo del Año litúrgico a la Palabra de Dios para que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado, que abre también nuestro entendimiento para que comprendamos el tesoro de su Palabra, un tesoro que nunca podemos decir que ya lo conocemos, porque es un tesoro inagotable, como indica el Papa citando a san Efrén: «Como el sediento que bebe de la fuente, mucho más es lo que dejamos que lo que tomamos. Porque la Palabra del Señor presenta muy diversos aspectos. Escondió en su Palabra variedad de tesoros, para que cada uno de nosotros pudiera enriquecerse en cualquiera de los puntos en que concentrar su reflexión» (Comentarios sobre el Diatésaron, 1, 18).
Precisamente porque diariamente estamos saturados de tantas palabras, necesitamos prestar atención a la Palabra de Dios porque «la Biblia no es una colección de libros de historia, ni de crónicas, sino que está totalmente dirigida a la salvación integral de la persona. La Biblia, que está compuesta como historia de salvación en la que Dios habla y actúa para ir al encuentro de todos los hombres y salvarlos del mal y de la muerte.»
Cada vez que leemos o escuchamos la Palabra de Dios se produce lo que encontramos en el libro del Apocalipsis (cf. 3, 20) «cuando dice que el Señor está a la puerta y llama, y si alguno escucha su voz y le abre, Él entra para cenar juntos. Jesucristo llama a nuestra puerta a través de la Sagrada Escritura; si escuchamos y abrimos la puerta de la mente y del corazón, entonces entra en nuestra vida y se queda con nosotros. Por tanto, la invitación que surge es la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Señor tanto en la acción litúrgica como en la oración y la reflexión personal».
Además, hay otro motivo para prestar atención a la Palabra de Dios. Hoy también celebramos el final de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, con el lema ‘Un solo Espíritu, una sola esperanza’ y en la 2ª lectura hemos escuchado que san Pablo pedía “que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir”. Por eso el Papa instituyó el Domingo de la Palabra en el tercer domingo del Tiempo Ordinario: «Un momento oportuno de ese periodo del año, en el que estamos invitados a rezar por la unidad de los cristianos. No se trata de una mera coincidencia: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad».
Tomado de ACG
POEMA
Poned atención: / un corazón solitario / no es un corazón
(A. Machado)
DAME TU LUZ
Dónde está tu luz
Dame, Señor, tu mano guiadora.
Dime dónde la luz del sol se esconde.
Dónde la vida verdadera.
Dónde la verdadera muerte redentora.
Que estoy ciego, Señor,
que quiero ahora saber.
Anda Señor, anda, responde
de una vez para siempre. Dime dónde
se halla tu luz que dicen cegadora.
Dame, Señor, tu mano. Dame el viento
que arrastra a Ti a los hombres desvalidos.
O dime dónde está, para buscarlo.
Que estoy ciego, Señor. Que ya no siento
la luz sobre mis ojos ateridos
y ya no tengo Dios para adorarlo.
(Jacinto López Gorgésj)
Tomado de Pastoral sj
ORACIÓN
EPIFANÍA
¿De qué me sirve a mí la luz si a ti no te ilumina?
¿De qué la fe si me la guardo?
¿De qué el agua si no calma tu sed?
¿De que la esperanza si no es para el hermano?
¿De qué la sangre si no te da la vida?
¿De qué la inteligencia si no ayuda al Padre a seguir creando cada día?
¿De qué el amor sin objetivo?
¿De qué?
Epifanía. Manifestación. Entrega. Don.
Vida de otras vidas. Luz que enciende luces. Amor que se da sin límite.
Reflejo de Ti, Padre bueno.
Jaime Foces Gil
Tomado de Pastoral Sj
MEDITACIÓN
INMEDIATAMENTE
Cuando se lee la Palabra con deseo de Jesús, siempre se saca algo en limpio. Es, en verdad, lámpara que va iluminando nuestro itinerario de vida cristiana.
En la llamada a los primeros discípulos escuchamos que INMEDIATAMENTE dejaron las redes, la barca y a su familia y siguieron a Jesús. Se repite esa aseveración: INMEDIATAMENTE. Sin pensarlo, a ciegas, confiando desde el principio en aquel que les llamaba. No se pararon a pensar en las consecuencias, en de qué iban a vivir, en cómo quedaba la empresa de pesca familiar. Arrebatados por la invitación de Jesús se lanzan al vacío de una vida llena de interrogantes.
El creyente en Jesús, el seguidor, necesita esta confianza grande. No se puede vivir la vida cristiana calculando siempre el riesgo, queriendo tener todo atado y bien atado, viviendo una fe de condiciones calculadas. Seguir a Jesús exige una cierta valentía, un lanzarse a fondo, una adhesión libre de cálculos.
Quizá esto nos suena como muy bonito pero algo impensable para nosotros. Tal vez se puede ir construyendo una fe más confiada que lleve a una respuesta más inmediata. Pensemos en la posibilidad de estos caminos:
· Da un paso al frente: no te escudes en que ya cumples viniendo a misa y llevando una vida normal. Quizá se te esté pidiendo algo más. Y ya sabes lo que dice la Biblia: “Si hoy escuchas su voz, no endurezcas el corazón”.
· Sal del anonimato de la masa: se nos ha enseñado a vivir la fe masivamente, en gran grupo. Creemos que si venimos muchos a misa la cosa va bien. Mejor sería venir dispuestos cada uno a implicarse en la vida cristiana, independientemente de la masa.
· Pon tu nombre en algo de la parroquia o de tu comunidad cristiana: firma cuando hay que firmar, rellena con tus datos las domiciliaciones de Cáritas, opta por algunos de los grupos parroquiales aportando algo de tu tiempo, que es lo que más nos cuesta.
Habríamos de tener en cuenta algo evidente: el evangelio quiere seguidores más que admiradores. Admirar a Jesús, quedar prendado de los valores del evangelio, decir que nos sentimos sorprendidos por el perfil amable y entregado de Jesús está bien. Pero el evangelio busca personas que se arremanguen para actuar, seguidores y seguidoras que den pasos de vida, personas que vayan cambiando su manera de vivir, aunque sea en poco. Mientras sigamos solamente admirando a Jesús no habremos dado el paso decisivo.
Una de las formas actuales de dar pasos de creyente es apuntarse a algún voluntariado social porque ser voluntario es una manera óptima de ser seguidor/a de Jesús. Puedes ser voluntario de Cáritas, de la pastoral de la salud, de la catequesis parroquial. Son cauces que ofrece cualquier comunidad cristiana. Pero hay otras formas de ser voluntario en nuestra sociedad. Los cristianos habríamos de plantearnos en serio el tema del voluntariado. Quizá sea la manera más práctica de ser seguidor/ en modos inmediatos en nuestro tiempo.
Fidel Aizpurúa Donazar
CANTO
Josh Blakesley (You are the Light)
Clarificate Colegio Mayor Kentenich