CITA
El profeta, el testigo, el creyente, es
“el hombre de Dios en el mundo del hombre”.
Axioma fariseo «No digas ‘ya he leído cien veces la Palabra’, porque en la ciento una te espera el Señor».
San Juan Crisóstomo Imitemos, pues, también nosotros a Juan; y apartados del exceso en la comida y de la embriaguez, tomemos un modo austero de vida.
S. Agustín, El que no se arrepiente de su vida pasada, no puede emprender otra nueva. De consensu evangelistarum, 2,6.12
San Anselmo: «Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales, entra un instante en ti mismo, lejos de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia».
Catecismo, 523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). «Profeta del Altísimo» (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf.Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch 1, 22;Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser «el amigo del esposo» (Jn 3, 29) a quien señala como «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús «con el espíritu y el poder de Elías» (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).
524 Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: «Es preciso que El crezca y que yo disminuya» (Jn 3, 30).
La espera del Mesías y de su Espíritu
711 «He aquí que yo lo renuevo»(Is 43, 19): dos líneas proféticas se van a perfilar, una se refiere a la espera del Mesías, la otra al anuncio de un Espíritu nuevo, y las dos convergen en el pequeño Resto, el pueblo de los Pobres (cf. So 2, 3), que aguardan en la esperanza la «consolación de Israel» y «la redención de Jerusalén» (cf. Lc 2, 25. 38).
Ya se ha dicho cómo Jesús cumple las profecías que a él se refieren. A continuación se describen aquellas en que
San Pablo VI, «Hoy más que nunca, la Palabra de Dios no podrá ser proclamada ni escuchada si no va acompañada de la potencia del Espíritu Santo, operante en la acción de los cristianos al servicio de sus hermanos, en los puntos donde se juegan éstos su existencia y su porvenir» (Octogessima Adveniens, 51).
San Juan Pablo II Adviento, en definitiva, es «conversión que pasa del corazón a las obras y, consiguientemente, a la vida entera del cristiano» (San Juan Pablo II).
Benedicto XVI «El Bautista predica la recta fe y las obras buenas, para que la fuerza de la gracia penetre, la luz de la verdad resplandezca, los caminos hacia Dios se enderecen. El precursor de Jesús es como una estrella que precede la salida del Sol, de Cristo»
Papa Francisco, “¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido capacidad de respuesta? Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes”. Es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia, a saber: Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: “una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta”. No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: “una Iglesia que se encierra en el pasado, traiciona su propia identidad”. Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar “un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no haya nada”. “Buscar una Iglesia pobre y de los pobres”. Anclar nuestra vida en la esperanza, no “en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos”.
El adviento es un encuentro con Jesús ().
Pagola, «Los testigos de Jesús no hablan de sí mismos. Su palabra más importante es siempre la que le dejan decir a Jesús. En realidad, el testigo no tiene la palabra. Es solo «una voz» que anima a todos a allanar el camino que nos puede llevar a él». El camino abierto por Jesús. Juan,.
Cora Weis “cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad”.
Miguel Ángel Munárriz Casajús quien se acerca al fuego se va calentando…
Gandhi “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.
Víctor Hugo: «Sé cómo el pájaro que, deteniendo su vuelo un rato en ramas demasiado débiles, siente cómo ceden bajo su peso, y sin embargo canta, sabiendo que tiene alas»
CONTO
PREPARARNOS PARA EL ENCUENTRO CON DIOS
Era un crudo día de invierno en que llovía torrencialmente. Una pobre mujer llegó a un pueblo e iba de casa en casa pidiendo limosna. Sus vestidos eran viejos pero muy limpios y llevaba en su cabeza un pañuelo, por lo que el viento y la lluvia no permitían ver casi su rostro. En la mano derecha sujetaba un viejo bastón y en su brazo izquierdo una cesta. La pobre mujer pedía algo para comer.
Algunos le dieron panes duros, otros le dieron una miserable moneda, otros no le dieron nada. Un solo vecino, de los menos acomodados del pueblo, la hizo entrar en su casa y le dijo que se acercara al fogón para secar un poco su ropa. Su mujer, que acababa de hacer un rico pastel, le dio un buen pedazo a la pobre mendiga.
Al día siguiente, todas las personas a cuya puerta había llamado la mendiga, fueron invitados a cenar en el castillo de un señor muy rico que vivía en el pueblo. Nadie esperaba este honor y quedaron todos muy sorprendidos.
Cuando entraron en el comedor, vieron dos mesas, una llena de exquisitos manjares y otra mucho más grande, en uno de cuyos platos sólo había un trozo de pan duro, en otro una pequeña moneda y la mayoría estaban completamente vacíos.
Entonces apareció la dama del castillo, indicándole a sus invitados que tomaran asiento en la mesa más grande. Sólo un matrimonio fue invitado a que se sentaran junto a ella en la mesa llena de manjares. Y les dijo:
“Aquella desgraciada mendiga que se presentó ayer a vuestra puerta, fui yo; pensando en los tiempos difíciles que vive tanta gente, he querido poner a prueba vuestra generosidad. Estas dos buenas personas que veis vosotros aquí a mi lado, me permitieron entrar en su casa y me atendieron lo mejor que pudieron, me ofrecieron secar mi ropa en su fogón y me dieron de comer. Por eso ellos son mis invitados de honor, y además les daré una pensión para el resto de sus días.
En cuanto a vosotros, comed lo que me disteis de limosna y que encontraréis en esos platos. Para que la próxima vez estéis más atentos a quienes os pidan ayuda”.
Tomado de P. Diego Millán
ANÉCDOTA
CESAR TIBERIO
El césar Tiberio, escribiría Montesquieu que «para conservar las leyes, destruyó las costumbres» y el mismo emperador había escrito a los gobernadores de las provincias que «lo propio de un pastor es esquilar el ganado, pero no desollarlo».
El mensaje de aquel profeta predicador era una voz que gritaba en el desierto de Judea el mismo mensaje que había proclamado ocho siglos antes otro gran profeta, Isaías, al comenzar un libro de consolación para el pueblo judío desterrado en Babilonia. El mensaje de Isaías había tomado como punto de partida las grandes obras que se realizaban ante la gran procesión del dios babilónico, Marduk. Para ello, había que preparar los caminos, allanar los senderos, elevar los valles y rebajar montes y colinas, enderezar los caminos torcidos e igualar las sendas escabrosas… Es el mismo mensaje que repetiría otro profeta menos importante y conocido, unos doscientos años antes que el Bautista, y que pedía igualmente que se abajasen los montes elevados y las colinas encumbradas, que se rellenasen los barrancos, para que el pueblo caminase con seguridad, protegido por la sombra de los bosques y los árboles flagrantes.
Javier Gafo Dios a la vista Homilías ciclo C Madris 1994.Pág. 217 ss.
Tomado de Dies Domini
“CRECER PARA APRECIAR LOS VALORES”.
Cuando Juan XXIII confió a su Secretario Monseñor Capovilla el plan de la convocatoria del Concilio, fue rechazado por éste: «Aún no te has despojado de ti mismo, te preocupa demasiado de que los demás pongan buena cara impidiendo que no se cumpla la empresa que el Señor sugiere o impone, y para la que pide nuestros servicios, con un abandono total en sus manos. Sólo cuando hayas puesto tu propio yo bajo los pies serás un hombre libre», fue la respuesta del Papa.
Tomado de Jesús Martí Ballester
JOSEFINA BAKHITA
El papa Benedicto usa un ejemplo intersante para explicar el significado de la esperanza cristiana. Cuenta de una muchacha africana llamada Josefina Bakhita. Cuando tenia nueve annos, traficantes de esclavos la secuestraon y la vendieron en los mercados de Sudan. La esposa de un general la compro y la trato cruelmente. Fue azotada tantas veces que por toda su vida tenia 144 cicatrices en su cuerpo. Luego un mercader italiano la compro y ella se encontro en una familia diferente. La trataron con respeto y la introdujeron al Dios de Jesucristo. Ella descubrio que significa ser una hija libre de Dios. Dijo, «yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera. Por eso mi vida es hermosa.» Eso, dice el Papa Benedicto, es la esperanza cristiana. No es solamente el pensamiento que las cosas se puedan mejorarse – sino que, suceda lo que suceda, la persona sabe que Dios la ama – y que Dios la espera.
Pues, el 8 de diciembre de 1896, Josefina Bakhita hizo votos como una hermana religiosa. Durante cincuenta annos sirvio en diferentes papels. Vino a ser conocida por su amabilidad, su voz suave y sonrisa siempre presente. La madre superiora noto su santidad y la instruyo a escribir sobre sus experiencias. Empezaba a dar charlas que la hizo famosa por toda Italia. Enferemades y dolor marcaron sus annos finales. La extremidad de sus ultimos dias llevo su mente a los annos de esclavitud. En su delirio, grito, «Por favor, soltar las cadenas…pesan demasiado.» Dios la libero de sus cadenas. Encontro el amor que la esperaba. El 8 de febrero de 1947 Josefina Bakhita dio su vida a las manos de Dios. Llamados para su canonizacion comenzaron inmediatamente. En 1992 el Papa Juan Pablo la declaro Beata y en el anno 2000, la canonizo. Una santa moderna africana, Josefina Bakhita muestra las profundidades de la esperanza cristiana – y como la esperanza cristiana puede transformar la vida.
Tomado de P. Felipe Bloom
EL MITO GRIEGO DE PANDORA
nos cuenta que Zeus le entregó una caja, con instrucciones de no abrirla, pero Pandora, por curiosidad, la abrió. La caja contenía todos los males para la humanidad (enfermedad, tristeza…) que se esparcieron por el mundo. Pandora cerró rápidamente la caja y en ella sólo quedó la esperanza, que estaba al fondo, para que las personas pudieran sobrellevar esas desgracias. De este mito surgió la frase: ‘La esperanza es lo último que se pierde’.
Tomado de ACG
HUMOR
PROFETA
Un cristiano que iba de camino hacia su casa tarde en la noche noto como una misteriosa persona se le acercó y le dijo: «Usted seguro no me conoce, pero veo que usted pasará por una gran pérdida, tristeza y enojo».
-¿En serio? -le dijo el hermano sorprendido- ¿Será que usted es profeta?
-Pues verá; más que profeta, soy asaltante. ¡Así que deme todo lo que tiene!
POEMA
«No te rindas, aún estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola, porque yo te quiero».
Mario Benedetti
ORACIÓN
VEN, SEÑOR
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas
ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos
se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos
cuando tanto camino está cerrado
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
¿No has de ser la alegría de los pobres,
de los que en ti su confianza ponen?
¿No has de ser para el triste y afligido
consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones
si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién colmará este hambre de infinito
si a colmarlo no vienes por ti mismo?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? Ahora.
Adaptación del Salmo 70
Tomado de Alforjas de Pastoral
MEDITACIÓN
PADRES DE LA IGLESIA
“¿Quieren saber cuáles son las obras dignas de la conversión? „El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, autodominio‟ (Gálatas 5,22-23) y todas las otras virtudes. Si las poseemos todas, habremos hecho „obras dignas de la conversión‟. Y no comiencen a decirse a sí mismos: ‘¡Tenemos a Abraham por padre! Porque les digo que Dios puede hacer nacer hijos a Abraham hasta de estas piedras!’ (Lc 3,8).
El último profeta, Juan, con estas palabras profetiza la expulsión del primer pueblo y el llamado de los gentiles. (…)
¿De qué piedras hablaba? Ciertamente no de piedras materiales, sino de hombres insensibles y obstinados, los cuales adorando piedras y pedazos de madera realizaron la predicción del Salmo que se refería a ellos: „Sea como ellos quien los fabrica y quien en ellos confía‟ (Salmo 113B, 8)”.
Orígenes, Homilía 22,9-10
CANTO
¿No lo notáis? (Ruah)
Adviento | Veni, Veni, Emmanuel | Música Católica
VIDEO
MARIAN ROJAS La actitud
Abrir paso a la conversión – 2º Domingo de Adviento, Ciclo A