CITA
«¡Qué glorioso era cuando, rodeado de su pueblo, salía de la casa del velo! Como el lucero del alba en medio de las nubes…»
(Eclesiástico 50, 5-6).
« ¡Ahora ha llegado la Hora!»
S.Son
Heráclito (atribuído): «panta rei», o sea, todo pasa.
Refrán español: «uno se acostumbra a todo»,
«Puesto que la vida es breve, comamos y bebamos».
Tertuliano, «Ya es un hombre aquel que lo será» (Apologético, IX, 8)
San Efrén de Siria «Para que estuviéramos alerta, sabiendo cada uno que ello puede suceder en sus días» ().
San Ambrosio Que tu puerta esté abierta de par en par para el que viene: ábrele tu alma, ensancha el regazo de tu inteligencia, para que pueda ver la riqueza de simplicidad, los tesoros de paz, la suavidad de la gracia. Dilata tu corazón, sal al encuentro del sol de la luz eterna, que alumbra a todo hombre. En realidad la luz verdadera luce para todos: pero si uno cierra sus ventanas, él mismo se privará de la luz eterna. Sobre el salmo 118. Hom. 12, 12-15: CSEL 62, 258-259
San Juan Crisóstomo «Nosotros vivamos sobrios y vigilantes, como quiere Cristo. «Andemos decentemente y como de día» (Rom 13,13). Abramos las puertas para que aquella Luz nos ilumine con sus rayos y gocemos siempre de la benignidad de nuestro Señor Jesucristo»(Comentario al Evang. Juan, hom. 5).
S. Agustín, comenzó a llorar cuando leyó este texto y decidió dar un cambio radical a su vida, revistiéndose de Cristo.
«De no haberse tu Verbo hecho carne y habitado entre nosotros, hubiéramos podido juzgarlo apartado de la naturaleza humana y desesperar de nosotros» (Confesiones X, 43, 69, citado en Spe salvi, 29).
Vivir bien no es otra cosa que amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todo el obrar. (Catecismo 1809).
San Bernardo de Claraval: Si guardas así la Palabra de Dios, ella te guardará a ti sin duda alguna. El Hijo vendrá, junto con el Padre, hasta ti; vendrá el gran Profeta que renovará Jerusalén. Vendrá aquel que todo lo hace nuevo. (del sermón 5 de Adviento)
San Elredo de Rievaulx Debemos considerar los innumerables beneficios que nuestro Señor nos hizo con su primera venida, y que está dispuesto a concedérnoslos aún mayores con su segunda venida. Dicha consideración ha de movernos a amar mucho su primera venida y a desear mucho la segunda. Sermón 1 sobre la venida del Señor: PL 195, 209-210
Santa Teresa de Jesús: Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Mira que mientras más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios y más te gozarás con tu Amado con gozo y deleite que no puede tener fin. []
Concilio Vaticano II: «Cristo, el nuevo Adán en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación… El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre» (Gaudium et spes, 22).
Catecismo, 668 «Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos» (Rm 14, 9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: Posee todo poder en los cielos y en la tierra. El está «por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación» porque el Padre «bajo sus pies sometió todas las cosas»(Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos (cf. Ef 4, 10; 1 Co 15, 24. 27-28) y de la historia. En él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Ef 1, 10), su cumplimiento transcendente.
671 El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo, no está todavía acabado «con gran poder y gloria» (Lc 21, 27; cf. Mt 25, 31) con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal (cf. 2 Te 2, 7) a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la Pascua de Cristo. Hasta que todo le haya sido sometido (cf. 1 Co 15, 28), y «mientras no haya nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia, la Iglesia peregrina lleva en sus sacramentos e instituciones, que pertenecen a este tiempo, la imagen de este mundo que pasa. Ella misma vive entre las criaturas que gimen en dolores de parto hasta ahora y que esperan la manifestación de los hijos de Dios» (LG 48). Por esta razón los cristianos piden, sobre todo en la Eucaristía (cf. 1 Co 11, 26), que se apresure el retorno de Cristo (cf. 2 P 3, 11-12) cuando suplican: «Ven, Señor Jesús» (cf.1 Co 16, 22; Ap 22, 17-20).
672 Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel (cf. Hch 1, 6-7) que, según los profetas (cf. Is 11, 1-9), debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio (cf Hch 1, 8), pero es también un tiempo marcado todavía por la «tristeza» (1 Co 7, 26) y la prueba del mal (cf. Ef 5, 16) que afecta también a la Iglesia (cf. 1 P 4, 17) e inaugura los combates de los últimos días (1 Jn 2, 18; 4, 3; 1 Tm 4, 1). Es un tiempo de espera y de vigilia (cf. Mt 25, 1-13; Mc 13, 33-37).
El glorioso advenimiento de Cristo, esperanza de Israel
673 Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente (cf Ap 22, 20) aun cuando a nosotros no nos «toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad» (Hch 1, 7; cf. Mc 13, 32). Este advenimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento (cf. Mt 24, 44: 1 Te 5, 2), aunque tal acontecimiento y la prueba final que le ha de preceder estén «retenidos» en las manos de Dios (cf. 2 Te 2, 3-12).
674 La Venida del Mesías glorioso, en un momento determinado de la historia se vincula al reconocimiento del Mesías por «todo Israel» (Rm 11, 26; Mt 23, 39) del que «una parte está endurecida» (Rm 11, 25) en «la incredulidad» respecto a Jesús (Rm 11, 20). San Pedro dice a los judíos de Jerusalén después de Pentecostés: «Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus profetas» (Hch 3, 19-21). Y San Pablo le hace eco: «si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos?» (Rm 11, 5). La entrada de «la plenitud de los judíos» (Rm 11, 12) en la salvación mesiánica, a continuación de «la plenitud de los gentiles (Rm 11, 25; cf. Lc 21, 24), hará al Pueblo de Dios «llegar a la plenitud de Cristo» (Ef 4, 13) en la cual «Dios será todo en nosotros» (1 Co 15, 28).
Pío XII: “El peligro de hoy es el cansancio de los buenos”, lamentaba Pío XII en la alocución pascual de 5 de abril de 1953.
San Pablo VI, “No es el momento de los tímidos, de los perezosos, de los ausentes, sino de los generosos, de los fuertes, de los puros, de los convencidos; de quien cree, espera y ama; de quien está pronto a pagar con su persona la extensión del Reino de Cristo, el advenimiento de tiempos mejores”.
San Juan Pablo II Ser cristiano quiere decir «vestirse de Cristo». El Adviento es la nueva llamada a vestirse de Jesucristo. Homilía (30-11-1980)
Benedicto XVI «Sólo quien está despierto no será tomado por sorpresa»
Papa Francisco, “Vigilantes en la oración, trabajadores en la
San Pascasio “¿De qué aprovecha saber cuándo vendrá el Señor, si Él no viene primero a mi alma y vuelve a mi espíritu, si Cristo no vive en mí y me habla?” ()
Marcel Proust El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos
Hans Urs von Balthasar Dios está en camino hacia nosotros. Comentarios a las lecturas dominicales (A, B y C). Encuentro, Madrid, 1994p. 13 s.
Rabindranath Tagore, He echado de menos en el mundo una revolución que inició Cristo y que los cristianos no han sabido continuar.
CONTO
VIGILAR… EN LO MÁS IMPORTANTE
No olvides lo principal
Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía: “Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. Y recuerda que después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal”. La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal. La voz misteriosa habló nuevamente. “Te quedan sólo ocho minutos”. Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacía afuera de la caverna y la puerta se cerró. Recordó, entonces, que el niño había quedado dentro y la puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación, siempre. Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros mismos. Tenemos muchos años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: “No te olvides de lo principal”. Y lo principal son los valores espirituales, la familia, la vida, la vida eterna. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales, nos fascinan tanto que a veces lo principal se queda a un lado.
(Tomado de www.interrogantes.net)
Tomado de Mercabá
ANÉCDOTA
¿QUÉ ES LO QUE NO SE PUEDE CANTAR EN ADVIENTO?
- Yo creo que es el Aleluya, pero no me acuerdo, porque me suena que era en Cuaresma.
- ¡No, en Adviento no se cantan ni el Gloria ni el Aleluya!
- ¿Seguro? ¡Anda míralo en Google a ver qué dice!
- En Adviento no se canta el Gloria.
- ¡Qué lástima porque justo había ensayado uno muy bonito! Pero bueno, lo dejamos para enero, que yo en Navidad estoy fuera.
Conversaciones como esta son habituales en los coros de las iglesias cuando llega el Adviento. Bueno, aunque a veces ni siquiera se dan y entonces los cantores se arrancan directamente con el Gloria, provocando alguna que otra escena después de la misa, o incluso dentro de la misma celebración.
La pregunta que surge ante esto es, si todos los años suprimimos el Gloria durante el Adviento ¿por qué nos cuesta tanto recordarlo? Personalmente, creo que es porque no conocemos el sentido profundo de lo que hacemos, sino que lo hacemos por inercia o porque toca, y por ello no cala ni en nuestros hábitos ni en nuestro interior.
Lo primero que deberíamos saber es que el canto del Gloria surge inspirado en el cántico de los ángeles en la noche del nacimiento de Jesús, tal y como nos lo narra el Evangelio: «De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad» (Lc 2, 13-14). Por tanto, al suprimir el canto del Gloria durante el Adviento, la Iglesia busca crear una expectación o, si se prefiere, una cierta ansia, para que al cantarlo en la misa del gallo experimentemos una alegría parecida a la que sintieron los pastores de Belén al recibir el mensaje del nacimiento del Niño.
Pero, también es bueno conocer que la espera del tiempo del Adviento no solo se refiere al nacimiento de Jesús, sino también a su segunda venida al final de los tiempos. En este sentido, la supresión del Gloria nos hace sentir que, en nuestro peregrinar cristiano por la vida, experimentamos, con mayor o menor medida, una añoranza de la presencia de Dios que sólo se completará al final de los tiempos. Así, en un sentido muy profundo, la sobriedad de la ausencia del Gloria nos conecta con ese hueco vacío que hay en nuestro interior y que espera ser llenado por el Señor (aunque a veces lo rellenemos con otras cosas).
En fin, no sé si con estas palabras habré logrado exponer el sentido profundo de esta realidad litúrgica del Adviento. Pero espero que al menos, en algún coro haya quedado claro que el Gloria no se canta en los domingos de este tiempo litúrgico.
Dani Cuesta, sj
Tomado de Pastoral Sj
LA UTOPÍA DE LA PAZ UNIVERSAL
El texto de Isaías une, lógicamente, la desaparición de la guerra con la desaparición de las armas. En este contexto, hoy día es frecuente hablar de las armas atómicas, los submarinos nucleares, los drones de última generación. Quisiera recordar unos datos muy distintos, de armas mucho más sencillas. A fines de 2017 había aproximadamente 857 millones de armas de fuego civiles en los 230 países y territorios estudiados. Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial (1945), unos 30 millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta, 26 millones de ellas a consecuencia del impacto de armas ligeras.
Esta primera lectura bíblica nos anima a esperar y procurar que un día se haga realidad lo anunciado por el profeta: De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.
Tomado de J.L.Sicre
«TOLLE, LEGE».
Está Agustín descansando en el huerto de su amigo Alipio, la mitad de su alma. Una voz de niño canta: «Tolle, lege». Se levantó, considerando que la invitación era de Dios. Allí había un libro: eran las cartas de San Pablo. Lo abrió, y le salió el texto que estamos leyendo…y la luz de Cristo iluminó sus tinieblas. Desde aquí será otro hombre. Comienza a nacer San Agustín.
Santa Teresa que escribe que, cuando leyó en las Confesiones de San Agustín.el pasaje citado, sintió aquella voz como dirigida a ella misma.
Tomado de J.Martí Ballester
MONSEÑOR INIESTA SOLÍA DISTINGUIR:
La buena gente, la gran mayoría, que vive con esperanzas: un viaje, una fiesta, una boda, un trabajo, curarse de una enfermedad o el gordo de la primitiva.
La gente buena, una gran minoría, que vive de la esperanza, trabajando y luchando por una causa noble, de solidaridad, ecología, justicia y paz, cultura, libertad, democracia, etc.
Tomado de Fray Hermelindo Fernández Rodríguez, O.P.
SHAKESPEARE
En la conversación entre el Rey Lear y el Conde de Kent disfrazado:
Rey Lear: “¿Quién eres tú?”
Conde de Kent: “Un hombre, Señor”
Rey Lear: “¿En qué te ocupas?”
Conde de Kent: “En no ser menos de lo que parezco”
Tomado de Fray Hermelindo Fernández Rodríguez, O.P.
INTRODUCCIÓN AL CICLO A: MATEO
Mateo será el evangelista que nos acompañará en este ciclo A. El evangelio de Mateo, aunque no fue el primero en escribirse, sin embargo, es el más completo y comentado y el que ha más influido en la teología eclesial.
¿Qué notas podemos sacar de este evangelio de Mateo?
Primero, en este evangelio abundan más las palabras que los hechos. Segundo, todo el evangelio de Mateo está como enmarcado por dos grandes afirmaciones o confesiones cristológicas: Él es “el Dios con nosotros” (1, 23), y “Yo estoy con vosotros”, una vez resucitado (28, 20). Tercero, Mateo abunda en citas del Antiguo Testamento, pues quiere demostrar que Jesús cumple las promesas del Antiguo Testamento, como el Mesías anunciado por los profetas. Cuarto, Mateo habla de la Iglesia más que ningún otro evangelista, como el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, ese Reino que Cristo ha inaugurado en la Iglesia y se consumará en el cielo. Y finalmente, Mateo tiene unos pasajes muy propios: la genealogía de Jesús, los relatos de la infancia, algunas parábolas, el primado de Pedro, la escenificación del juicio final.
Resumamos este tiempo litúrgico del Adviento. Preparación de nuestra alma y de nuestra comunidad parroquial y familiar para la venida de Cristo en su triple dimensión. Para conmemorar, sí, la venida histórica de Cristo en Belén y así ganar de nuevo los frutos que el Señor nos trajo hace 21 siglos. Pero también para prepararnos para la segunda venida gloriosa al final de los tiempos. Y sin olvidarnos la otra venida diaria a través de la Eucaristía, de los demás sacramentos y de mis hermanos, especialmente los pobres.
Adviento, pues, tiempo de gracia. Nos ayudarán a vivir este tiempo el profeta Isaías, Juan Bautista, Zacarías, Isabel, José y, sobre todo, María.
Tomado de Mercaba
Homilía 29.
LENGUAJE «APOCALÍPTICO»
El texto que leemos hoy está escrito con lenguaje «apocalíptico»; palabra griega que significa «revelar». Mediante estos escritos algunos profetas intentan desvelar el significado de aquello que sucederá al final de los tiempos. Solían hacer referencia a cataclismos siderales. Jesús de Nazareth conocía este género literario y debió utilizarlo en alguna ocasión, aunque su lenguaje habitual era sencillo y cercano a la gente del pueblo. Sus discípulos dejaron breves escritos de corte apocalíptico en el evangelio para expresar la radical novedad que suponía la llegada del Mesías; siempre en forma de metáforas y no como explicaciones científicas. Aquel lenguaje, propio de la religiosidad de aquella época, ha pasado al dominio común. Se aplica a toda suerte de catástrofes.
LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS
Especial viveza cobra este tipo de lenguaje cuando describe a los Jinetes del Apocalipsis (Apocalipsis 6, 2-11). El caballo negro está cabalgado por el jinete del hambre. El rojo, por la guerra. El color pálido ceniciento representa la muerte. El caballo blanco simboliza la victoria del bien sobre el mal. El novelista valenciano Vicente Blasco Ibáñez tituló así a una de sus mejores novelas. Bajo este título describe los horrores de la Primera Guerra Mundial iniciada en 1.914.
Tomado de Tiempo Interior
HUMOR
CONDUCTOR DESPREVENIDO
Un auto pincha una goma frente a un loquero. El conductor saca la taza y las cuatro tuercas, pero tropieza y las tuercas se pierden en todas direcciones. El hombre no sabe qué hacer, hasta que alguien lo chista desde el edificio.
-¿Qué pasa? ¿Qué quiere?
-¿Por qué no saca una tuerca de las otras ruedas y las pone en la otra?
Así puede arreglarse…
-¡Caramba! ¡Tiene razón! ¡Qué buena idea! Pero, dígame. ¿Por qué está en el manicomio?
-Estoy encerrado por loco, no por tonto…
Tomado de chistes 21
POEMA
NO CULPES A NADIE (Fragmento)
Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tú
mismo eres tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina,
decídete y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.
Pablo Neruda
ORACIÓN
ORACIÓN PARA EL ADVIENTO
“Jesús, que vives en María,
ven a vivir en tus siervos,
con el espíritu de santidad,
con la plenitud de tu poder,
con la perfección de tus caminos,
con la realidad de tus virtudes,
con la participación de tu Misterio.
Triunfa de todo poder adverso,
por la fuerza de tu Espíritu,
para gloria del Padre. Amén.”
(J.J. Olier)
Tomado de Fidel Oñoro
MEDITACIÓN
“LA MUJER EMBARAZADA,
La mujer que está esperando un hijo. ¡Está alegre! Y todos los días se toca la barriga para acariciar a ese niño, espera al niño, vive esperando a ese niño. Esta imagen puede hacernos comprender qué es la esperanza: vivir para ese encuentro. Esa mujer imagina cómo serán los ojos del niño, cómo será la sonrisa, cómo será, rubio o moreno… pero imagina el encuentro con el niño. Esta imagen puede ayudarnos a entender qué es la esperanza y a preguntarnos: “¿Yo espero así, concretamente, o espero un poco difuso? La esperanza es concreta, es cotidiana porque es un encuentro. Y cada vez que nos encontramos con Jesús en la Eucaristía, en la oración, en el Evangelio, en los pobres, en la vida comunitaria, cada vez damos un paso más hacia este encuentro definitivo. De ahí la esperanza de que los cristianos tengan la sabiduría de saber cómo regocijarse en los pequeños encuentros de la vida con Jesús, preparándose para esa reunión definitiva”
Papa Francisco (23 octubre 18).
CANTO
Vendrá interpretado por Nico Montero