CITA
«Más moscas se atraen con una gota de miel
que con un barril de hiel»
“Condena el pecado, pero no al pecador”
«Si no das la talla, ponte “a tiro”»
S.Son
San Ireneo de Lyon “Porque la gloria de Dios es el hombre vivo, y la vida del hombre es la visión de Dios: si ya la revelación de Dios por la creación procuró la vida a todos los seres que viven en la tierra, cuánto más la manifestación del Padre por el Verbo procurará la vida a los que ven a Dios” (haer. 4,20,7).
San Ambrosio “Ninguno puede ver a Jesús si se queda en la tierra”
San Jerónimo «Él entregó su riqueza e inmediatamente la sustituyó con la riqueza del reino de los cielos» (Homilía sobre el Salmo 83, 3).
S. Agustín, «Me da miedo el Señor que pasa…»
San Gregorio Magno, « No perdamos este tiempo de misericordia que se nos ofrece, no menospreciemos los remedios de tanta piedad que el Señor nos brinda. Su benignidad llama a los extraviados y nos prepara, cuando volvamos a Él, el seno de su clemencia. » (Homiliae in Evangelia 33).
Juan Taulero, Dios invita al hombre a bajar, es decir, lo llama a una renuncia completa, a un desapego de la naturaleza. «¡Porque hoy me tengo que alojar en tu casa!» ¡Que lleguemos a este hoy eterno! Sermón 68
Juan van Ruysbroeck «Baja enseguida, porque una libertad de espíritu elevado no puede permanecer allí si no es gracias a un espíritu de humilde obediencia. Porque es necesario que me reconozcas y me ames como Dios y como hombre, a la vez elevado por encima de todo y abajado por debajo de todo. De tal manera que tú podrás saborearme cuando yo te eleve por encima de todo y más allá de ti mismo, en mí, cuando tu te abajes por debajo de todo y de ti mismo, conmigo y por mí. Es entonces que vendré a tu casa, permaneceré en ella y viviré allí contigo y en ti, y tú, conmigo y en mí.» Comentario: Dios tiene misericordia
San Juan de la Cruz «Quedéme y olvidéme – el rostro recliné sobre el Amado; cesó todo y dejéme, / dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado».
San Francisco de Sales, ¿Queréis la salvación? Haced como Zaqueo; empezad ahora mismo, y así no será demasiado tarde. Sermón X, 311
Santa Teresita del Niño Jesús Lo que Jesús desea es que lo recibamos en nuestros corazones. Estos, qué duda cabe, están ya vacíos de criaturas, pero yo siento que lamentablemente el mío no está totalmente vacío de mí misma, y por eso Jesús me manda bajar… Carta 137
Santa Isabel de la Trinidad Apresúrate a descender, pero ¿dónde?. En lo más profundo de mí misma, después de haberme negado a mí misma (Mt 16,24), separado de mí misma, despojado de mí misma, en una palabra, sin yo misma. Último retiro, 42-44
Santa Faustina “Todo comienza en tu misericordia y en tu misericordia termina” (M. Winowska, Icono del Amor misericordioso. El mensaje de sor Faustina, Roma 1981)
Catecismo 1459 Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó (cf Cc. de Trento: DS 1712). Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe “satisfacer” de manera apropiada o “expiar” sus pecados. Esta satisfacción se llama también “penitencia”.
San Juan Pablo II La confesión, antes que un camino del hombre hacia Dios, es un visita de Dios a la casa del hombre. Homilía (08-06-1999)
Benedicto XVI Sintió el deseo de ir más allá (08-05-2011)
Papa Francisco, Esta es nuestra «estatura», esta es nuestra identidad espiritual: somos los hijos amados de Dios, siempre. Homilía (31-07-2016) XXXI Jornada Mundial de la Juventud. Campus Misericordiae – Cracovia.
Robert Sarah, «Antes de acusar a los demás conviene mirarse a uno mismo. Tenemos una capacidad infinita de arrojar la piedra a la cara del vecino. Haríamos mejor en asumir nuestras propias faltas». Cardenal la fuerza del silencio, 66
Fray Bartolomé de las Casas: «Del más chiquito y del más olvidado tiene Dios la memoria muy reciente y muy viva».
Alessandro Pronzato «Tener fe significa creer en uno que cree en nosotros». «Tenemos que bajarnos, como Zaqueo, del árbol de las resignaciones, de los remordimientos y de los miedos, responder a una voz que nos llama por nuestro nombre, para reprocharnos no nuestros yerros sino nuestras posibilidades todavía intactas».
Lope-de-Vega: «Cuántas veces el ángel me decía: / «Alma, asómate ahora a la ventana». / Y cuántas, hermosura soberana: / «Mañana le abriremos», respondía, para lo mismo responder mañana».
CONTO
SÓLO EL AMOR NOS CAMBIA
Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y yo no dejaba de recordarme lo neurótico que yo era. Y me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.
Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado. Pero un día me dijo:
“No cambies. Sigue siendo tal cual eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte”.
Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: “No cambies. No cambies…Te quiero…” Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡oh maravilla!, cambié.
Tomado de P. Diego Millán
ANÉCDOTA
SICÓMORO
No es cosa difícil conocer qué clase de árbol sea el sicómoro. Plinio le llama “higuera de Egipto” y lo describe con estas palabras: “Se llama higuera egipcia, y es árbol semejante a la morera por la forma de las hojas, por sus proporciones y aspecto. Lleva el fruto no en las ramas, sino en el mismo tronco. El higo que produce es muy dulce, sin granos por dentro. Es árbol muy fecundo, pero sόlο llega a sazón rapándolo con uñas de hierro, y no de otro modo”.
El sicómoro es esta misma higuera de Egipto, como consta no sólo por Dioscórides, autor notable en estas materias, sino también por San Agustín, el cual dice que se llamaba así como higuera loca o silvestre, rara en tierras de África, pero muy frecuente entonces en Palestina.
(P. Juan de Maldonado, Comentarios a San Marcos y San Lucas, BAC, Madrid, 1954, p. 750-758)
HUMOR
La cartera es el órgano más sensible del hombre, y de la mujer.
POEMA
«¿No has escuchado sus pasos silenciosos? El viene, viene siempre… A cualquier hora y en cualquier lugar. El viene, viene siempre…»
Rabindranath Tagore ha expresado poéticamente estos momentos de gracia, que quizás en más de una ocasión habremos experimentado, también, en nuestra vida.
ORACIÓN
LA MUERTE NO ES EL FINAL DE AGUSTÍN DE HIPONA
«La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo.
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho.
No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.
No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudiérais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudiérais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudiérais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
AMÉN»
Agustín de Hipona (Cuarta carta, en la que escribe a su hermano Sapidas, que a pesar de que ha muerto todavía está allí…)
MEDITACIÓN
HUMILDAD/DON:
Un don, no una conquista. Puede que reconozcas el orgullo y que, por lo tanto, necesites humildad. Y pondrás todas tus fuerzas para conseguirlo. Pero la humildad es una virtud escurridiza; cuanto más crees haberla conseguido, más se te escapa. Si empiezas a decir: «Yo soy humilde», empiezas a dejar de serlo.
La humildad siempre es un don, nunca una conquista. La humildad es la prueba de contraste de la verdadera santidad, es el perfume que deja Dios a su paso. Es la rúbrica de toda acción y presencia de Dios. El santo no se lo cree, y no por ceguera o falsa humildad, sino por una luz extraordinaria que le hace ver al mismo tiempo su propia verdad tan limitada y la verdad de Dios tan santa. Ve la distancia, y se da cuenta que lo que tiene es nada en comparación de lo que le falta; y exclama: «Sólo Dios es bueno».
Dejarse hacer ¿Qué hacer? Más que hacer, el hombre que quiere ser santo, debe dejarse hacer. La santidad no es conquista, sino regalo; no se consigue a base de puños, sino dejando hacer al dedo de Dios, o poniéndose en sus manos. Una dádiva divina Entonces no es cuestión de presentar al Señor nuestra casa muy adornada y nuestras manos llenas de buenas obras, sino una casa abierta, limpia, acogedora y unas manos vacías, pero de verdad. Entonces nos llegará la dádiva divina.
Caritas Una Carga Ligera
Cuaresma Y Pascua 19887.Págs. 105-108
CANTO
Verónica Sanfilippo / Abriré mi hogar – Música Católica
Felices interpretado por Pablo Coloma