De bien nacido es ser agradecido
La gratitud es una flor que crece en tierra noble.
“Es mucho lo que recibimos y muy poco lo que agradecemos”.
« Ser agradecidos a Dios es ofrecer flor de harina.»
(Eclesiástico 35,2).
« ¡Gratitud es la actitud!»
S.Son
Virgilio, Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido en la mente del hombre agradecido”.
San Ambrosio (…), se bañó, y, al verse curado, entendió al momento que lo que purifica no es el agua sino el don de Dios. Él dudó antes de ser curado; pero tú, que ya estás curado, no debes dudar» (S. Ambrosio, De mysteriis 12,19).
San Juan Crisóstomo «un poco de fe puede mucho».
S. Agustín, «¿Qué cosa mejor podemos traer en el corazón, pronunciar con la boca, escribir con la pluma, que estas palabras: “Gracias a Dios”? No hay cosa que se pueda decir con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad» (S. Agustín, Epistolae 41,1).
San Bernardo de Claraval: “Cuando nos mostramos agradecidos por cuanto recibimos, ensanchamos más en nosotros el espacio para recibir un don todavía mayor”
Maestro Eckhart “Si la única oración que dijeras es ‘Gracias,’ eso sería suficiente.”
Catecismo, 2.648 «Toda alegría y toda pena, todo acontecimiento y toda necesidad pueden ser materia de la acción de gracias que, participando en la de Cristo, debe llenar toda la vida: ‘En todo dad gracias’ (1Tes 5,18)»
Benedicto XVI Quien sabe agradecer, como el samaritano curado, demuestra que no considera todo como algo debido, sino como un don que, incluso cuando llega a través de los hombres o de la naturaleza, proviene en definitiva de Dios. En verdad, la lepra que realmente desfigura al hombre y a la sociedad es el pecado; son el orgullo y el egoísmo los que engendran en el corazón humano indiferencia, odio y violencia. Plaza de San Pedro, 14-10-2007
Papa Francisco, “No dejes de dar gracias a Dios, por todo lo que vives, por todo lo que recibes cada día”
Tomás Muro, La fe más que doctrina, es una confianza infinita en el Señor
Fray Marcos, diez leprosos son curados, uno se salva.
Lao-Tsé “La gratitud es la memoria del corazón” ()
José Luis Sicre ¿Dónde me sitúo? ¿Entre los “buenos” poco agradecidos, o entre los “malos” agradecidos?
Rumi La gratitud es un “huésped honorable”
CONTO
SER AGRADECIDOS
Cuentan que una vez llegó un hombre al cielo y Jesús comenzó a enseñarle los diferentes departamentos existentes.
El hombre notó lo atareados que estaban en el departamento de “peticiones” y “bendiciones”, donde se reciben las peticiones de las personas y donde se entregan las bendiciones solicitadas.
Notó un departamento solitario y con un solo ángel. El hombre le preguntó a Jesús cuál era ese departamento. Jesús le contestó: “es el departamento donde se reciben los agradecimientos por las bendiciones recibidas a través de la peticiones”.
Tomado de P. Diego Millán
ANÉCDOTA
“EUCARISTÍA”
significa acción de gracias. Además, en ella repetimos más de quince veces “Señor ten piedad”, como los diez leprosos. Salvación es reconocer y agradecer a Dios lo que Él es. El evangelio de hoy tenía que motivarnos para celebrar conscientemente esta eucaristía. Que sea una manifestación de agradecimiento y alabanza. Antiguamente tenía gran importancia la celebración de las Témporas en Octubre. Eran días de acción de gracias que tenían mucho sentido para la gente del campo. Al finalizar la recolección de los frutos, se le daba gracias a Dios por todos sus dones.
Fray Marcos
AGRADECIDO
La virtud del agradecimiento es una de las virtudes más olvidadas. Cuesta caer en la cuenta. Vivimos confortablemente y no pensamos en los sudores de los que prepararon los materiales y construyeron la casa. Saboreamos los alimentos, y nos olvidamos de los que sembraron y segaron, de los que plantaron y regaron. Vemos un jubilado y nos olvidamos de lo que trabajó. «Nadie da gracias al cauce seco del río por su pasado».
Un anciano estaba plantando mangos en su jardín. Un vecino le preguntó: «¿Qué haces? ¿Esperas llegar a comer mangos de esos árboles?». «No, no pienso vivir tanto. Pero otros lo harán. Se me ocurrió el otro día que toda mi vida he disfrutado comiendo mangos plantados por otras personas, y así les muestro mi gratitud. En mi larga vida he recibido muchas cosas de los demás. Es justo que contribuya a que otros reciban algo de mí».
Tomado de MSC
HUMOR
Érase una vez un niño que jugando en el muelle del puerto se cayó a las aguas profundas del océano. Un viejo marinero, sin pensar en el peligro, se lanzó al agua, buceó para encontrar al niño y finalmente, agotado, lo sacó del agua.
Dos días más tarde la madre vino con el niño al muelle para encontrarse con el marinero. Cuando lo encontró le preguntó: «¿Es usted el que se lanzó al agua para rescatar a mi hijo?
-«Sí, yo soy», respondió.
-La madre le dijo: «¿Y dónde está el gorro de mi hijo?
ORACIÓN
“Gracias, Señor, por el día,
por tu mensaje de amor
que nos das en cada flor;
por esta luz de alegría,
te doy las gracias, Señor.
Gracias, Señor, por la espina
que encontraré en el sendero,
donde marcho pregonero
de tu esperanza divina;
gracias, por ser compañero.
Gracias, Señor, porque dejas
que abrase tu amor mi ser,
porque haces aparecer
tus flores a mis abejas,
tan sedientas de beber.
Gracias por este camino,
donde caigo y me levanto,
donde te entrego mi canto
mientras marcho peregrino,
Señor, a tu monte santo.
Gracias, Señor, por la luz
que ilumina mi existir;
por este duce dormir
que me devuelve a tu cruz.
¡Gracias, Señor, por vivir!
Amén”
(De la Liturgia de las Horas)
MEDITACIÓN
“¿No quedaron limpios los diez?, Los otros nueve ¿dónde están?‟ (Lc 17,17). Pienso que se acuerdan de estas palabras del Salvador, quien reprobaba la ingratitud de aquellos nueve.
En el texto se puede ver cómo todos supieron orar bien diciendo: „Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros‟ (Lc 17,13). Pero les faltó la otra cosa de que habla el Apóstol: el agradecimiento. De hecho, no volvieron para darle las gracias a Dios.
También hoy vemos a muchos empeñados en pedir aquello que necesitan, pero vemos a muy pocos preocuparse por agradecer aquello que recibieron.
Y no es que esté mal pedir con insistencia; pero el ser ingratos le quita fuerza a la petición. Y hasta, tal vez, sea propio de clemencia el negarle a los ingratos el favor que piden. Que no nos pase a nosotros el que seamos tanto más acusados de ingratitud, cuantos mayores sean los beneficios que recibimos. Y, pues, es propio de la misericordia, en este caso, negar misericordia (…)
Mira, por tanto, que no todos lucran con la cura de la lepra de la vida mundana, cuyos pecados todos conocen; porque algunos contraen un mal peor, el de la ingratitud; mal que es tanto peor pero cuanto más interno es (…)
Feliz de aquel samaritano, que supo reconocer que no tenía nada no hubiera recibido, y regresó para agradecerle al Señor.
Feliz de aquel que, ante cada don, se vuelve siempre para Aquél en quien reside la plenitud de todas las cosas.
Porque cuando nos mostramos agradecidos por cuanto recibimos, ampliamos más en nosotros el espacio para recibir un don todavía mayor”.
(San Bernardo, Sermón XXIII: “De discretione spiritum”, en “De diversis”, 23,5ss)
CANTO
Verónica Sanfilippo – Solo Quiero Darte Gracias