CITA
La mejor forma de no hacer del dinero un ídolo, así como sucede con cualquier don, es compartiéndolo…
“Quien ama el dinero no se harta de él”
(Ecl 5,9)
“Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero”
(I Tim 6,10)
“Poderoso caballero es don dinero”
« ¡Dame Fortuna, no dinero!»
S.Son
« ¡Qué MAMÓN quien pone en el dinero su corazón!»
S.Son
Refrán español: «Habiendo prisa, primero el dinero y después misa»
Aristóteles, “De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”.
Séneca, «La vida a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración»
San Justino -«Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, da lo que bien le parece, y lo recogido se entrega al presidente y él socorre de ello a huérfanos y viudas, a los que por enfermedad o por otra causa están necesitados, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso, y en una palabra, él se constituye en provisor de cuantos se hallan en necesidad». Apología 1,67
S. Basilio, “¿No eres acaso un ladrón cuando consideras tuyas las riquezas de este mundo? Las riquezas te son dadas solo para administrarlas”.
“al hambriento pertenece el pan que tú conservas, al hombre desnudo todo lo que tienes en el ropero”
«¿De dónde has traído a la vida lo que has recibido?».
San Ambrosio Ouien renuncia al dinero debe volverse a Cristo y mirarle de frente (Trat. sobre los misterios,!).
“Las piedras de tu anillo habrían podido salvar las vidas de todo un pueblo.”.
“No le das al pobre de lo tuyo, sino que le devuelves lo que es suyo”.
S. Gregorio de Nisa, «La promesa de ver a Dios supera toda felicidad. En la Escritura, ver es poseer. El que ve a Dios obtiene todos los bienes que se pueden concebir».(Catecismo 2548)
San Gregorio Nacianceno: «No nos dediquemos a acumular y guardar dinero, mientras otros tienen que luchar en medio de la pobreza, para no merecer el ataque acerbo y amenazador de las palabras del profeta Amós: Escuchad, los que decís: “¿Cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado para ofrecer el grano?”» (De pauperum amore [Oratio 14] 24).
San Juan Crisóstomo “Forzosamente el principio y la raíz de tus riquezas proceden de la injusticia. Porque Dios al principio no hizo a uno rico y a otro pobre, sino que dejó a todos la misma tierra. ¿De dónde, pues, siendo la tierra común, tienes tú tantas hectáreas de tierra y tu vecino ni un palmo de terreno?”. (PG. 27, 179)
“Si cada uno se contentase con lo indispensable para atender a sus necesidades y dejase lo superfluo a los indigentes, no habrían ni pobres ni ricos”.
San Jerónimo «Todas las riquezas proceden de la iniquidad, pues no puede el uno encontrarlas si el otro no las pierde. De aquí aquella sentencia que me parece exactísima: Todo rico, o es injusto o heredero de injusto».
Autor del siglo IV Examínate, pues, y mira si no te retienen todavía las preocupaciones terrenas, o el desmedido afán del sustento y del vestido corporal, o bien otros intereses y el confort, como si tú fueras capaz de proveerte por ti mismo de lo que se te ha ordenado no preocuparte en absoluto, es decir, de tu vida. Pues si estás convencido de poder conseguir los bienes inmortales, eternos, permanentes y carentes de envidia, mucho más convencido has de estar de que el Señor te otorgará estos bienes caducos y terrenos, que él concede incluso a los hombres impíos y hasta a los mismos pájaros, habiéndote él mismo enseñado a no preocuparte lo más mínimo de estas cosas. Homilía 48,1-6: PG 34, 807-811
S. Agustín, «¿Por qué puso el Señor esta parábola?, se preguntaba S. Agustín. No porque el siervo aquel fuera un modelo a imitar, sino porque fue previsor para el futuro, a fin de que se avergüence el cristiano que carece de esta determinación».
San Juan Casiano, Es evidente que se puede ser avaro sin tener dinero (Instituciones,8,12).
San Cirilo de Alejandría: “Cuántas almas asesinadas cuelgan de los collares de las damas enjoyadas. Si vendieras una sola de tus joyas, distribuyendo su precio entre los pobres, conocerías por las necesidades remediadas, cuántos sufrimientos vale tu ornato y tu adorno”.
San Gregorio Magno, «Al darles lo necesario a los indigentes no hacemos más que darles lo que es suyo y de ninguna manera nuestro; pagamos más bien una deuda de justicia, que hacemos una obra de misericordia».
San Francisco de Asís “la caja de caudales celestial”
San Buenaventura Las riquezas engendran maldad, dice San Buenaventura, sí de ellas no se hace limosna.
Ignacio de Loyola, “…el hombre tanto ha de usar de ellas [las cosas] cuanto le ayuden para su fin, y tanto debe privarse de ellas cuanto para ello le impiden…” Ejercicios 23.
Santa Teresa de Jesús: “En el desprendimiento está todo si es total y verdadero. ¿Por qué está todo en el desprendimiento? Porque el desprendimiento es dejar todo para abrazarse a Dios. Es entregarse totalmente a él sin dividirse en partes.”
San Juan de la Cruz Si los daños que al alma cercan por poner el afecto de la voluntad en los bienes temporales hubiésemos de decir, ni tinta ni papel bastaría, y el tiempo seria corto. Subida al Monte Carmelo 3, 19.
San Juan Maria Vianney La caridad no se practica solo con el dinero. Podeis visitar a un enfermo, hacerle un rato de compañia, prestarle algun servicio, arreglarle la cama, prepararle los remedios, consolarle en sus penas, leerle algun libro piadoso (Sermón sobre la limosna)
San J.H. Newman «Todos se inclinan ante el dinero. A la riqueza tributa siempre la multitud de los hombres un homenaje instintivo. Miden la felicidad por la riqueza, y por la riqueza miden, a su vez, la respetabilidad de la persona (…). Riqueza es el primer ídolo de este tiempo. Notoriedad el segundo (…). La fama y el llamar la atención en el mundo se consideran como un gran bien en sí mismos, y un motivo de veneración (…). La notoriedad, o fama de periódico como se la denomina también, (…) se ha convertido en una suerte de ídolo» (Discurso sobre la fe 5; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1723).
Santa Teresita del Niño Jesús El mérito no consiste ni en hacer mucho ni en dar mucho, sino más bien en recibir, en amar mucho. Carta 142.
San Pío de Pieltrecina «Meditad en la palabra de Dios y ella adquirirá el poder de destruir vuestras naturales inclinaciones hacia lo material.»
San Josemaría Escriva de Balaguer, «¡Qué afán ponen los hombres en sus asuntos terrenos!: ilusiones de honores, ambición de riquezas, preocupaciones de sensualidad. —Ellos y ellas, ricos y pobres, viejos y hombres maduros y jóvenes y aún niños: todos igual. —Cuando tú y yo pongamos el mismo afán en los asuntos de nuestra alma tendremos una fe viva y operativa: y no habrá obstáculo que no venzamos en nuestras empresas de apostolado» (Camino, n. 317).
Santa Teresa de Calcuta “La pobreza, el desprendimiento de todo lo que nos ata y nos aleja de Dios, sea o no material, nos deja «vacíos», para que Dios puede entrar plenamente en nuestro corazón.”
Concilio Vaticano II: Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para sí y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia. (GS 34).
“Dios ha destinado la tierra y lo que contiene para el uso de todos” (Gaudium et spes, 69).
Catecismo, 952 «‘Todo lo tenían en común’ (Hch 4,32): Todo lo que posee el verdadero cristiano debe considerarlo como un bien en común con los demás y debe estar dispuesto y ser diligente para socorrer al necesitado y la miseria del prójimo. El cristiano es un administrador de los bienes del Señor»
2422 La enseñanza social de la Iglesia contiene un cuerpo de doctrina que se articula a medida que la Iglesia interpreta los acontecimientos a lo largo de la historia, a la luz del conjunto de la palabra revelada por Cristo Jesús y con la asistencia del Espíritu Santo (cfSRS 1; 41). Esta enseñanza resultará tanto más aceptable para los hombres de buena voluntad cuanto más inspire la conducta de los fieles.
2423 La doctrina social de la Iglesia propone principios de reflexión, extrae criterios de juicio, da orientaciones para la acción:
Todo sistema según el cual las relaciones sociales deben estar determinadas enteramente por los factores económicos, resulta contrario a la naturaleza de la persona humana y de sus actos (cf CA 24).
2424 Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social (cf GS 63, 3; LE 7; CA 35).
Un sistema que “sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción” es contrario a la dignidad del hombre (cf GS65). Toda práctica que reduce a las personas a no ser más que medios con vistas al lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatría del dinero y contribuye a difundir el ateísmo. “No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24; Lc 16, 13).
2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. «No podéis servir a Dios y al dinero», dice Jesús (Mt 6,24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a «la Bestia» (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5,20; Ef 5,5).
2424 Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social (cf GS 63,3; LE 7; CA 35).
Un sistema que «sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción» es contrario a la dignidad del hombre (cf GS 65). Toda práctica que reduce a las personas a no ser más que medios de lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatría del dinero y contribuye a difundir el ateísmo. «No podéis servir a Dios y al Dinero» (Mt 6,24; Lc 16,13).
San Pablo VI, «La propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario».
San Juan Pablo II Esta tierra pertenece a Dios, pero ha sido dada al conjunto de los hombres. Dios no quiere el despilfarro de los unos y el hambre de los otros, la abundancia de unos porque su suelo es generoso, y el despojamiento de los otros porque no tienen esta suerte. No tiene que haber privilegios para los ricos y los fuertes, e injusticia para los pobres y los minusválidos. Todos son iguales en dignidad.
Benedicto XVI El dinero no es «injusto» en sí mismo, pero más que cualquier otra cosa puede encerrar al hombre en un egoísmo ciego. (23-09-2007).
Invitan a una opción que supone una decisión radical, una tensión interior constante. (23-09-2007)
Papa Francisco, “Animaos a no sucumbir a la tentación de un modelo económico idólatra que siente la necesidad de sacrificar vidas humanas en el altar de la especulación y la mera rentabilidad, que sólo toma en cuenta el beneficio inmediato en detrimento de la protección de los más pobres, de nuestro medio ambiente y sus recursos”. (Del discurso a las autoridades en el viaje a Islas Mauricio, 9 septiembre 2019)
«Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, ‘raíz de todos los males’(1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en Él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos».
Pagola, No hacen falta muchas cavilaciones para darse cuenta de que ponemos mucho más interés en los asuntos materiales que en los espirituales, no solo por el tiempo que les dedicamos, sino sobre todos por la intensidad de nuestra dedicación.
Tomás Muro, El dinero nunca cumple lo que promete
Fray Marcos, Al verdadero Dios solo se le puede servir, sirviendo al hombre. Aquí está la originalidad del mensaje cristiano. Donde las religiones verdaderas o falsas ponen “Dios”, Jesús pone “hombre”.
Enrique Martínez Lozano, no te identifiques con -ni te reduzcas a- nada que sea impermanente.
Javier Gafo ¿No tenemos que reconocer, con la mano en el corazón, que nuestro pecado es también el derrochar nuestra fortuna y el pretender servir a Dios y al dinero? Cuando se acercan horas de vacas flacas y economías en recesión, ¿no tendríamos que ganarnos amigos dando lo que tenemos y que no es sólo nuestro, dejando de derrochar nuestra fortuna? Esa es la moraleja que Jesús nos presenta hoy. Dios A La Vista Homilías ciclo C Madrid 1994.Pág. 319 ss.
Hans Urs Von Balthasar Los cristianos deberían tomar alguna precaución para que en su día los «reciban en las moradas eternas» Luz de la Palabra Comentarios a las lecturas dominicales A-B-C Ediciones ENCUENTRO.MADRID-1994.Pág. 284 s.
l. M. Mardones «De la satisfacción de necesidades hemos pasado a la insaciabilidad de las necesidades».
Jon Sobrino, «Conocer a Dios es practicar la justicia»
Obispo Helder Cámara “El súper confort de los satisfechos se paga con la miseria de las masas, cada vez más numerosas”..
Ruiz de Galarreta: «Más que dar un mensaje, las parábolas provocan la necesidad de dar una respuesta».
Idomeneo a su hijo Idamante “Si quieres aprender el arte de reinar, comienza por preocuparte de sostener al pobre” (.)
CONTO
MONJE QUE NO BEBÍA
Un monje eremita que vivía en el desierto estaba acostumbrado a renunciar a beber por amor a Dios. Dejaba de beber cada noche y al acostarse veía cómo una estrella se encendía en el cielo.
Una estrella lo iluminaba y era como un guiño de Dios. Era como si le dijera que su vida tenía un sentido, un valor inmenso.
Pero ocurrió que «un día un novicio le acompañó en su trabajo diario. El novicio al ver la fuente se llenó de alegría. El monje dudó y pensó entonces en el alma pura del novicio:
Si bebía, aquella noche la estrella no se encendería en su cielo: pero si no bebía, tampoco el muchacho se atrevería a hacerlo. Y, sin dudarlo un segundo, el eremita se inclinó hacia la fuente y bebió. Tras él, el novicio, gozoso, bebía y bebía también. Pero mientras le miraba beber, el anciano monje no pudo impedir que un velo de tristeza cubriera su alma: aquella noche Dios no estaría contento con él y no se encendería su estrella».
Esa noche se acostó con tristeza y tenía miedo de mirar al cielo. Pero cuando lo hizo su alma se llenó de felicidad. En lugar de una estrella brillaban dos.
Y entonces comprendió algo muy sencillo. El Dios que ríe en el cielo desde las estrellas ama la misericordia más que el sacrificio. Se recrea en el corazón que mira compasivo a su hermano y se apiada de su necesidad.
(José Luis Martín Descalzo, Razones para vivir)
ANÉCDOTA
MAMMONA
término arameo, que significa tesoro
SÓCRATES
Cuentan el gran Sócrates que cuando se paseaba por el mercado de Atenas, repleto de cosas, solía decir: “, Ah, cuántas cosas que no necesito”.
Tomado de P. Diego Millán
EL VERDADERO TOQUE DE MIDAS
«Concédeme, dios generoso, que todo lo que toquen mis manos se convierta de inmediato en oro». Estas fueron las palabras que Midas, rey de Frigia, pronunció ante Dionisio, dios del vino. Las diversas historias mitológicas pueden enseñarnos varios aspectos de la realidad para que comprendamos los valores que encierran. De la misma manera, Jesús, a través de sus parábolas, educaba al pueblo en el conocimiento y entendimiento de Dios. Al igual que en la mitología antigua, hoy existen personas que viven tras las apariencias y desean poder convertir todo lo que tocan en oro.
El pecado de Midas no fue el oro o las posesiones, sino la ambición de que ese metal preciado pudiera salir de sus manos. Su deseo fue tan grande que prefirió sacrificar su vida y bienestar a costa de la pérdida de toda su libertad. Midas no sabía lo que había sacrificado; había perdido la oportunidad de alimentarse, de sentir, de tocar, de cuidar y cubrir. Había perdido todo su ser. Entonces volvió lloroso y avergonzado a los pies del dios Dionisio para suplicar su misericordia y pedirle que eliminara esa maldición. Al quedar liberado, Midas comprendió el valor de su vida; ya no miraba las riquezas con el mismo atractivo
Saúl Marrero | creer
Tomado de Pastoral Sj
UNA PARÁBOLA DIFÍCIL DE ENTENDER
Juliano el Apóstata (s. IV) usaba la parábola para demostrar la inferioridad de la fe cristiana y de Jesús, su fundador. El cardenal Cayetano (s. XVI) y Rudolph Bultmann (s. XX) la consideraban ininteligible; otros muchos piensan que es la más difícil de entender.
Tomado de J.L.Sicre
AMÓS 8, 4-7
Amós, profeta judío del siglo VIII a.C. criticó duramente las injusticias sociales de su época. Aquí condena a los comerciantes que explotan a la gente más humilde. Les acusa de tres cosas:
1) Aborrecen las fiestas religiosas (el sábado, equivalente a nuestro domingo, y la luna nueva, cada 28 días) porque les impiden abrir sus tiendas y comerciar. Es un ejemplo claro de que “no se puede servir a Dios y al dinero”.
2) Recurren a trampas para enriquecerse: disminuyen la medida (el kilo de 800 gr), aumentan el precio (la guerra de Ucrania es un ejemplo que pasará a la historia) y falsean la balanza.
3) El comercio humano, reflejado en la compra de esclavos, que se pueden conseguir a un precio ridículo, “por un par de sandalias”. Hoy se siguen dando casos de auténtica esclavitud (como los chinos traídos para trabajar a escondidas en las fábricas de sus compatriotas) y casos de esclavitud encubierta (invernaderos; salarios de miseria aprovechando la coyuntura económica, etc.).
Tomado de J.L.Sicre
EL PAÍS AQUEL PARECÍA NADAR EN LA ABUNDANCIA
Era la época del rey Jeroboán-II, setecientos años antes de Jesucristo: tiendas de lujo, comerciantes que ganaban cada vez más dinero y podían pensar en todo momento como aumentar su riqueza, una tranquilidad en la que nada se movía y que hacía que todo pareciese una balsa de aceite… Este era el panorama que se veía por fuera. Un panorama ante el cual todo el mundo habría dicho que se hallaba en el mejor de los mundos, en el más próspero y tranquilo. Un panorama que aquellos que tan bien vivían debían recordar con nostalgia en los años siguientes pensando que, realmente, «con Jeroboán vivíamos mejor».
Pero es aquí, en este país tan espléndido y repleto de riqueza, donde el profeta Amós, en nombre de Dios, ATACA LA VERDADERA SITUACIÓN que se esconde detrás de todo, la situación que hacía posible que aquellos pocos ricos vivieran tan bien: porque la estafa, y la trampa, y la corrupción más descarada estaban al orden del día, y la conservación de la tranquilidad consistía en mantener a todo el mundo en el más absoluto silencio. Y si los ricos eran ricos, se debía a que los pobres, los que no disponían de más riqueza que la fuerza de sus brazos, TENÍAN QUE VENDERSE AL SERVICIO DE LOS PODEROSOS por una miseria. ¡Y con un par de sandalias se podía comprar un pobre! Pero aún había más.
El profeta se siente obligado a gritar contra la TERRIBLE BURLA que se encontraba detrás de todo ello: todo esto, la grave y permanente situación de injusticia, tenía lugar bajo LA TAPADERA DE UN CULTO y una religión bien organizada, solemne, que parecía seria y verdadera: celebraban el sábado, celebraban las fiestas de la luna nueva, parecían hombres verdaderamente religiosos, hombres que realmente seguían la voluntad de Dios. Y por todo ello, solemnemente, duramente, el Señor habla por boca del profeta y les dirige su amenaza: «Jura el Señor por la Gloria de Jacob que NO OLVIDARA JAMAS VUESTRAS ACCIONES».
José Lligadas Misa Dominical 1977/17
MAMMÓN
Mammón o Mamón es un término utilizado solo en el Nuevo Testamento para describir la riqueza o avaricia material.
Etimología
מָמוֹנָא (māmōnā) es una palabra aramea que significa ‘dios de la avaricia’, su etimología es un demonio al cual denominan como Mammón, representando uno de los pecados capitales como lo es la avaricia. En griego es πλεονεξία, ας, ἡ , pleonexia. Definición: avaricia, avaricias, avidez, ventaja, codicia. En latín es avaritia, es el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes u objetos de valor abstracto. La transcripción griega para mammón es μαμωνάς (mamonás), y puede encontrarse en el Sermón de la montaña (durante el discurso sobre la ostentación) y en la parábola del administrador injusto.[1] Otros eruditos sugieren que mammón procede del término fenicio momon («beneficio» o «utilidad»).[cita requerida]
Tomado de Wikipedia.org
CIEN BARRILES DE ACEITE,
Cien cados o batos, cada uno de ellos equivalente a unos 39 litros ; evocada en la memoria del deudor su deuda, la rebaja adquiere más relieve: Y le dijo: Toma tu escritura, la factura en que consta la entrega de aceite que se te ha hecho, y siéntate luego, que el tiempo urge, y se nos podría sorprender, y escribe otro recibí de cincuenta: la rebaja es a la mitad.
Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él respondió: Cien coros de trigo: el coro equivale a unos 390 litros, se trataba una deuda de 390 hectolitros de trigo: El le dijo: Toma tu vale, rásgalo o quédate con él, y escribe: ochenta: siendo menor la rebaja proporcional, es mayor la absoluta, por el mayor volumen, decuplicado, de la deuda. Es de suponer que, como con estos dos, lo haría el mayordomo con otros deudores del señor.
Dr. D. Isidro Gomá y Tomás, El Evangelio Explicado, vol. II, Ed. Acervo, 6ª ed., 1967, p. 245-249
SANTA ISABEL DE HUNGRÍA
Fr. Yves Congar cuenta, en “Los caminos del Dios vivo”, que el director espiritual de Santa Isabel de Hungría, la prescribió que no se vistiese ni alimentase de ninguna cosa de la que no estuviese segura que había llegado a ella sin sospecha de injusticia.
No podemos estar seguros de cómo eran los tiempos de Santa Isabel, pero hoy en día, no es difícil sospechar que probablemente moriría de hambre y desnuda.
La encrucijada en la que se ve Santa Isabel es la misma en la que nos podemos ver nosotros cada uno de nuestros días en el ambiente en el que nos movemos: la familia, las clases, el trabajo, los lugares y espacios de ocio,…
La palabra de Dios de este domingo es, sobre todo, contundente. Sin duda un referente en la que deber ser nuestra manera de actuar como cristianos.
Tomado de Dominicos 2004
EL DINERO NO ES TODO
Cuando el famoso naturalista Agassiz estaba trabajando en un nuevo descubrimiento científico, un visitante le pidió dar una conferencia que el sabio rehusó.
El visitante dobló la oferta de pago, pero Agassiz respondió:
– No puedo malgastar mi tiempo en hacer dinero.
¡Qué diferente de cómo piensan la mayoría de la gente!
Tomado de Anecdonet
A DIOS LE ENTIENDEN LOS QUE PUEDEN…
Dicen que el Cardenal Newman, después de una homilía en la que se explicaba una escena evangélica, recibió la queja de un feligrés.
Se veía que el hombre tenía buena fe pero que no entendía.
El Cardenal, después de escucharle le enseñó un crucifijo:
¿Qué ve usted? El hombre respondió: una imagen de Cristo crucificado.
Luego el sacerdote sacó un billete (20 pounds) y lo interpuso entre el hombre y el crucifijo:
¿Y ahora, qué ve usted? Sólo el billete, respondió el hombre.
El dinero no nos deja entender a Cristo
Tomado de Anecdonet
HUMOR
EL DINERO NO ES TODO
Cuando el famoso naturalista Agassiz estaba trabajando en un nuevo descubrimiento científico, un visitante le pidió dar una conferencia que el sabio rehusó.
El visitante dobló la oferta de pago, pero Agassiz respondió:
– No puedo malgastar mi tiempo en hacer dinero.
Tomado de Anecdonet
POEMA
PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
…
Francisco Quevedo Letrilla Satírica.
ORACIÓN
Tengo que reconocer, Señor,
que he optado por Ti sólo a medias.
Se ve con claridad que pongo más interés
en mis asuntos materiales
que en encontrar el modo más adecuado
de seguirte en cada circunstancia.
El dinero es quien organiza
realmente mi vida
aunque a Ti te llame «Señor».
Critico las injusticias en teoría
pero me beneficio de ellas
y hago poco por combatirlas.
Ayúdame Tú para que, cada vez,
sean más verdad mis palabras
cuando te digo «Señor».
Eucaristía 1992/44
MEDITACIÓN
“Vosotros, oh ricos, que tenéis vuestro dinero encerrado bajo llave, sois los carceleros de vuestro patrimonio, en lugar de sus soberanos; sois sus esclavos y no sus dueños.
Dice Jesús: ‘Dónde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón’. Junto con el tesoro, también vuestro corazón está cerrado con candado… Olvidando la enseñanza de Jesús,
os apegáis a objetos de poco valor y perdéis inmensas riquezas: preferís los tesoros de dinero a los tesoros de la gracia…
Reflexionad antes en los deudores que la gracia os puede asegurar:
La gracia os da los hermanos como deudores…
La gracia os da como deudor a Dios Padre, el reembolsa con altos intereses el mínimo don que hagáis para aliviar la pobre.
La gracia os da como deudor al Hijo de Dios, el cual dirá: ‘tuve hambre y me disteis de comer… Lo que hicisteis a uno de los hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.
También vosotros podéis poner en práctica la enseñanza de la Escritura: haz un préstamo a Dios, dando a los pobres. Sí, quien da al pobre, presta a Dios”.
(San Ambrosio de Milán, De Nabuthae historia)
CON DINERO PUEDES COMPRAR…
Con dinero puedes comprar un piso pero no un hogar,
Con dinero puedes comprar un lecho pero no sueño,
Con dinero puedes comprar un reloj pero no tiempo,
Con dinero puedes comprar libros pero no conocimientos,
Con dinero puedes comprar alimentos pero no apetito,
Con dinero puedes comprar posiciones pero no respeto,
Con dinero puedes comprar medicinas pero no salud,
Con dinero puedes comprar sexo pero no amor,
Con dinero puedes comprar seguros pero no tranquilidad,
Sin embargo, dando amor puedes regalar y recibir todo lo que con dinero no puedes comprar.
Tomado de Anecdonet
CANTO
Vida en Abundancia | Athenas – Música Católica
Taizé – Nada te turbe
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Crea-ti-vos.