CITA
“Menos es más”
“Dios creó el mundo y se retiró. La gallina pone un huevo y anda cacareando media mañana”
«Lo curioso de la humildad es que una vez que te enteras que la tienes, ¡la vuelves a perder!».
«Nadie es buen juez en su propia causa»
Humildad viene de humus, no de humos
Estar con los últimos es ser de los primeros
Para ser grande, primero hay que aprender a ser pequeño.
“El soberbio busca agradarse a sí mismo, incluso a costa de Dios, mientras que el humilde busca agradar a Dios, incluso a costa de sí mismo”.
«¿Qué tienes que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué gloriarte como si no lo hubieras recibido?»
(1 Co 4, 7).
“Orgullo y prejuicio serán causa en el Juicio”
S.Son
« ¡Humillarse es ensalzarse!»
S.Son
Aristóteles ¿Cuál es la esencia de la vida? Servir a otros y hacer el bien
S. Agustín, «Nuestra fortaleza estriba en conocer nuestra debilidad y confesar con humildad nuestra flaqueza».( De gratia Christi, c. XII)
Cuanto más se abaja el corazón por la humildad, más se levanta hacia la perfección (Sermón sobre la humildad y el temor de Dios).
Por medio de la piedad los santos se hacen humildes (Sobre el Sermón de la Montaña,1,18).
Sólo a pasos de humildad se sube a lo alto de los cielos (Sermón sobre la humildad y el temor de Dios).
San Gregorio Magno, (Es) madre y maestra de todas las virtudes (Moralia,23,23).
San Bernardo de Claraval: Amad la humildad, que es fundamento y guarda de todas las virtudes (Sermón 1, en la Natividad del Señor).
San Francisco de Asís Guardémonos, pues, todos los hermanos de toda soberbia y vanagloria; Regla Primera, no bulada (1221) § 17.
Santo Tomás de Aquino, La humildad se requiere para entender (Opusculo 40).
Tomás de Kempis: Continua paz tiene el humilde; mas en el corazón del soberbio hay saña y desdén muchas veces (Imitación de Cristo,1,7,2).
A veces nos es muy provechoso para conservar la humil- dad que los otros conozcan y reprendan nuestros defectos (Imitación de Cristo,11,2,3).
San Juan de Ávila: Todos queremos subir. Y ansí veréis que tan descontento estáis después de haber subido a una deseada dignidad como antes. (Verbum Vitae, t. VI, B.A.C., Madrid, 1955, p. 990-991)
Santa Teresa de Jesús: “Hazte pequeño y andarás en verdad”. (Moradas VI 10,7).
«humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende anda en mentira» (Moradas VI 6, 8).
Como este edificio todo va fundado en humildad, mientras más llegados a Dios, más adelante ha de ir esta virtud, y si no va todo perdido (Vida,12,2).
Adonde el demonio puede hacer gran daño sin entenderle es haciéndonos creer que tenemos virtudes no las teniendo, que esto es pestilencia (Camino de perfección 38. 5).
Miren que la verdadera humildad está mucho en estar muy pronto en contentarse con lo que el Señor quisiere hacer de ellos y siempre hallarse indignos de llamarse sus siervos (Camino de perfección,17,6).
San Francisco de Sales, La humildad no consiste sólo en desconfiar de nosotros mismos, sino también en confiar en Dios; Conversación 5.
San Juan Maria Vianney Nada más ridículo, nada más tonto que estar siempre dispuesto a hablar de lo que se ha hecho, de lo que se ha dicho (Sermón sobre el orgullo).
Si no tenéis humildad, podéis decir que no tenéis nada (Sermón sobre la humildad).
Santa Faustina Oh humildad, flor de gran belleza, veo cuan pocas almas te poseen – ¿es porque eres tan bella y al mismo tiempo tan difícil de alcanzar? Oh sí, lo uno y lo otro. Diario n. 1306.
San Pío de Pieltrecina La humildad es la verdad, y la verdad es que yo no soy nada. Por consiguiente, todo lo bueno que tengo viene de Dios. (Buona giornata 8/8.).
S. Canals, El horizonte del orgulloso es terriblemente limitado: se agota en él mismo. El orgulloso no logra mirar más allá de su persona, de sus cualidades, de sus virtudes, de su talento. El suyo es un horizonte sin Dios. Y en este panorama tan mezquino ni siquiera aparecen los demás: no hay sitio para ellos. (Ascética meditada, p. 87).
San Josemaría Escriva de Balaguer, Ya puedes desechar esos pensamientos de orgullo: eres lo que el pincel en manos del artista. Y nada más. Dime para qué sirve un pincel, si no deja hacer al pintor (Camino, n. 612).
No eres humilde cuando te humillas, sino cuando te humillan y lo llevas por Cristo (Camino, n. 594).
Si somos humildes, Dios no nos abandonará nunca. El humilla la altivez del soberbio, pero salva a los humildes (Amigos de Dios,104).
Catecismo, 525 Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (cf. Lc 2, 8-20)…
San Juan Pablo II Nos dice a cada uno, a cada hombre, que es “invitado”. (31-VIII-1980).
Benedicto XVI Cristo «tomó el último puesto en el mundo —la cruz— y precisamente con esta humildad radical nos redimió y nos ayuda constantemente» (Deus caritas est, 35).
Papa Francisco: No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio»[52], y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Evangelii gaudium:48.
Rainiero Cantalamessa, La verdadera gloria huye de quien la persigue y persigue a quien la huye.
Pablo Neruda «Nunca se aprende bastante de la humildad».
Pagola, «Dichosos los que viven para los demás sin recibir recompensa. El Padre del cielo los recompensará».
Hemingway “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad” ()
Miguel de Unamuno: “Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente”.
Don Quijote: “La alabanza propia envilece”.
Machado ¿Tu verdad? No, la verdad. / Y ven conmigo a buscarla…
Fray Marcos, La humildad no se predica, se practica.
Hacer algo para que te lo paguen es una trampa. Hacerlo porque sí, es don.
G.K. Chesterton La humildad es la madre de los gigantes. Uno ve grandes cosas desde el valle. Desde la cumbre sólo se ven las pequeñas.
El orgullo es un veneno tan venenoso que no solo envenena las virtudes, sino también otros vicios. El orgullo es del infierno.
Lutero: La humildad de los hipócritas es el más altanero de los orgullos.
Bertrand Russell, «uno de los síntomas de estar al borde de una crisis nerviosa es creer que la obra de uno es sumamente importante».
HUMILDAD Pensamientos.org
Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande. Rabindranath Tagore
Cuánto más alto estemos situados, más humildes debemos ser. Marco Tulio Cicerón
“Cuando más vacíos estamos de la hinchazón de la soberbia más llenos estamos del amor” San Agustín
Cuanto menos es uno, más se encarga Él de todo. Madre Maravillas de Jesús
El humilde renuncia gustoso a todo honor humano, pues no sale de su asombro al ver cómo Dios lo ha elevado tanto a él, tan indigno. P. Bernhard Häring C.Ss.R.
«El pecado predilecto del demonio es el orgullo disfrazado de humilidad» Samuel Taylor Coleridge
El que quiera encontrar el verdadero descanso para su alma que aprenda a ser humilde. Doroteo de Gaza. Instrucciones, nº 1, 8
«la gracia de la humillación». «el verdadero poder del servicio de la Iglesia». SS. Francisco
La humildad, bien entendida, es hermana de la sinceridad y de la valentía. P. Javier Leoz
La humildad es la base de la oración. La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios San Agustín, serm. 56, 6, 9” (C I C, 2559).
La humildad hace al hombre capaz de Dios. Santo Tomás de Aquino
Mas vale un poco de estudio de humildad y un acto de ella que toda la ciencia del mundo. Santa Edith Stein
Nada es tan bajo y vil como ser altivo con el humilde. Lucio Anneo Séneca
Para hacerse grande hay que comenzar por hacerse pequeño. San Agustín
CONTO
“Un día”, dice un autor, “caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva; y, después de un pequeño silencio, me preguntó”:
– Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas algo más?
– El ruido de una carreta.
– Sí, es una carreta vacía.
– ¿Cómo sabes, papá, que es una carreta vacía, si no la vemos?
– Es muy fácil saber si una carreta esta vacía por el ruido. Cuanto más vacía va, mayor es el ruido que hace.
(Tony de Mello)
Tomado de tengo sed de ti
YO SOY ESA NADA QUE LO ES TODO
Se estaba celebrando un gran banquete en honor del rey. Todos los invitados están sentados por orden, de acurdo con su rango, y sólo una silla permanece vacía, la que espera la llegada del rey. Entonces, un faquir sufí vestido con harapos hace su entrada, camina directo hacia la silla reservada por el rey y se sienta en ella. El primer ministro no puede creer lo que están viendo sus ojos, se acerca furioso al faquir y tiene lugar el siguiente diálogo:
Primer ministro: ¿Cómo te atreves a sentarte en esa silla? ¿Eres acaso un importante ministro, superior incluso a mi rango?
Faquir: No, soy más que eso.
Primer ministro: Ciertamente, no eres el rey.
Faquir: No, soy más que eso.
Primer ministro: Con toda seguridad no eres el Profeta.
Faquir: No, soy más que eso.
Primer ministro: Entonces, ¿eres Dios?
Faquir: No, soy más que eso.
Primer ministro: (Horrorizado) ¿Cómo puedes pretender ser más que Dios? Más que Dios no hay nada.
Faquir: Sí, y yo soy esa nada que lo es todo.
Tomado de Sobrado 2025
ANÉCDOTA
Se cuenta una historia del célebre siglo XIX Educador afroamericano Booker T. Washington entonces profesor en el Instituto Tuskegee en Alabama,
Pasó por la mansión de una mujer rica mientras caminaba hacia el trabajo. La matriarca no lo reconoció. Y en un ejercicio de actitud de superioridad cultural Típico del Sur posterior a la Guerra Civil gritó:
“¡Eh, tú! ¡Ven aquí! ¡Necesito un poco de madera cortada!” él era simplemente un hombre negro que estaba allí para cumplir sus órdenes.
Sin una palabra, el Dr. Washington se quitó la chaqueta, recogió el hacha y se puso a trabajar. No solo cortó una gran pila de leña, sino que también llevó la leña a la casa y la colocó ordenadamente junto a la chimenea.
Apenas se había ido cuando un sirviente le dijo a la mujer: “usted no lo reconoció, señora, ¡pero ese era el profesor Washington!”.
Avergonzada, la mujer corrió hacia Tuskegee para disculparse. El gran educador respondió respetuosamente: “No hay necesidad de disculparse, señora. Estoy encantado de hacer favores a mis amigos”.
Tomado de P. Foley
SIRÁCIDA
Cuando Sirácida escribió el Eclesiástico, la filosofía griega y los nuevos conocimientos deslumbraron a muchos. Algunos abandonaron la Ley de Dios y la enseñanza tradicional de Israel para seguir a los maestros extranjeros. El orgullo de la razón que se consideraba capaz de encontrar respuestas para todo, les impedía acoger con sencillez las verdades que Dios había puesto al alcance de quienes lo buscan sinceramente.
Tomado de Anécdotas y catequesis
ASCENDER EN VATICANO
Cuenta Martin Descalzo que en el Concilio había un personaje cuya misión principal de cada día era situarse a la puerta por donde tenían que pasar los cardenales para preguntarles a cada uno si había pasado bien la noche y si había disminuido la jaqueca de su señora hermana. Y subió como el humo en el escalafón. Y asegura el autor que esta suerte de mandangas son rentables.
Jesús Martí Ballester
Tomado de es.catholic
HAVURAH
Las famosas “comunidades” fariseas (havurah/havurot, de haver, amigo), tenían cuidado de no invitar a nadie que no cumplieran con normas estrechas de comportamiento, de preceptos, de comidas kosher, etc.. No era admitido cualquiera a estas havurot. Por eso tiene mucho sentido las propuestas “alternativas” de Jesús a los suyos. En la mesa se compartía amistad e ideas, y por eso tenía tanta importancia.
Tomado de Fray Miguel de Burgos, O.P.
NO ERAN ENEMIGOS
El comienzo del Evangelio de hoy nos ayuda a corregir un prejuicio muy difundido entre los cristianos. Se ha acabado por hacer de los fariseos el prototipo de todos los vicios: hipocresía, doblez, falsedad; los enemigos por antonomasia de Jesús. Con estos significados negativos, el término fariseo y el adjetivo farisaico han entrado en el vocabulario de nuestra lengua y de muchas otras. Tal idea de los fariseos no es correcta. Entre ellos había ciertamente muchos elementos que respondían a esta imagen, y es con ellos con quienes Cristo choca duramente. Pero no todos eran así. Nicodemo, que fue donde Jesús de noche y que más tarde le defendió en el Sanedrían, era un fariseo (Cf. Jn, 3,1: 7,50ss.). Fariseo era también Pablo antes de la conversión, y era ciertamente persona sincera y diligente, si bien aún mal iluminada. Fariseo era Gamaliel, quien defendió a los apóstoles ante el Sanedrín (Cf. Hch 5, 34ss.).
Las relaciones de Jesús con ellos no fueron por lo tanto sólo conflictivas. Algunos, como en nuestro caso, también le invitan a comer en su casa. Estas invitaciones por parte de fariseos son tanto más dignas de destacar en cuanto que ellos saben muy bien que no será el hecho de invitarle a su propia casa lo que impida a Jesús decir lo que piensa. También en nuestro caso Jesús aprovecha la ocasión para corregir algunas desviaciones y llevar adelante su obra de evangelización. Durante la comida, aquel sábado, Jesús ofreció dos enseñanzas importantes: una dirigida a los invitados, otra al anfitrión.
Cantalamessa
Tomado de Mercaba
LOS FARISEOS
Se llamaban originariamente «perushim», que significa en hebreo «se parados». La secta tuvo su origen hacia el año 170 antes de Cristo. Los seguidores de esta secta pretendían «separarse» de la ignorancia religiosa del pueblo llano por medio de su profundo conocimiento de la Ley.
Aunque eran personas muy religiosas que cumplían con honradez los cientos de mandamientos y prohibiciones que habían recopilado, tenían un defecto: El orgullo.
Desde su altivez religiosa despreciaban a las personas sencillas que desconocían la Ley. Los fariseos despreciaban a «am-ha ‘ares», que significa «pueblo de la erra», campesinos. Los fariseos gozaban de gran prestigio y veneración entre el pueblo. En tiempos de Jesús habría unos 6.000 fariseos en todo Israel.
Era una cantidad relativamente pequeña, pero muy influyente en la vida social y religiosa. No obstante su influencia se reducía al ámbito religioso. El gobierno político y social se hallaba en manos del Sumo Sacerdote, representante político ante el imperio romano. Los sumos sacerdotes eran elegidos siempre entre varias familias de saduceos, personas muy influyentes en lo político y poseedoras de grandes fortunas.
Tomado de Tiempo Interior
QUMRÁN
En la comunidad de Qumrán no se admitían tullidos de pies o manos, cojos, sordos o mudos. El sordomudo, el ciego y el idiota no podían, en determinados sacrificios en el templo, poner sus manos sobre la cabeza de la víctima; a estas gentes se las excluía del culto oficial del templo. Precisamente a éstos es a los que hay que invitar, a fin de que se borre toda idea de compensación.
Tomado de Stöger, Alois, El Evangelio según San Lucas, en El Nuevo Testamento y su Mensaje, Editorial Herder, Madrid, 1969
DOCE GRADOS EN LA HUMILDAD
Conforme a la Regla de San Benito son éstos:
primero, tener siempre los ojos bajos y manifestar humildad interior y exterior;
segundo, hablar poco, cosas razonables y en voz baja;
tercero, no ser muy propenso a la risa;
cuarto, callarse hasta ser interrogado; quinto, observar lo prescrito por la regla común del monasterio;
sexto, creerse y mostrarse como el más indigno de todos;
séptimo, creerse sinceramente indigno e inútil para todo;
octavo, confesar los propios pecados;
noveno, llevar con paciencia la obediencia en cosas ásperas y difíciles;
décimo, someterse a los mayores por obediencia;
undécimo, no tratar de satisfacer la propia voluntad;
duodécimo, temer a Dios y acordarse de todos sus mandamientos.
Tomado de Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 160, a. 6
LA HUMILDAD; VIRTUD EXCLUSIVA DEL CRISTIANISMO.
No se encuentra en otras religiones. Ni siquiera lo que encontramos en el Antiguo Testamento, coincide con el modo en que la vive y explica Jesucristo. Cuando él proclama en el Sermón de la Montaña «dichosos a los humildes», o cuando dice de sí mismo “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”, de ninguna manera nos está invitando a la resignación, o a callarnos o a consentir pasivamente con todo lo que pase delante de nuestros ojos, o lo que nos puedan hacer a nosotros mismos, ni a dejarnos pisotear ni humillar, perdiendo nuestra dignidad y derechos… porque él no fue ni actuó así, ni propuso semejantes cosas a nadie.
Tomado de Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf
LA HUMILDAD DE UN SACERDOTE SANTO
Un sacerdote escribió -con evidente falta de caridad, y quizás con envidia- al santo Cura de Ars una carta, en la cual se leía esta frase: Señor Cura, cuando se sabe tan poca teología como usted, no se debe uno sentar en el confesonario.
La respuesta del santo Cura de Ars fue la siguiente: Mi querido y venerado compañero: ¡Cuántos motivos tengo para amaros! Vos sólo me habéis conocido bien. Puesto que sois tan bueno que os dignáis interesaos por mi pobre alma, ayudadme a conseguir la gracia que pido desde hace tiempo, a fin de que sea relevado de mi cargo, del que no soy digno a causa de mi ignorancia, y pueda retirarme a un rincón para llorar allí mi pobre vida. ¡Cuánta penitencia he de hacer, , cuántas cosas he de expiar, cuántas lágrimas he de derramar!…
Tomado de Anécdotas de la historia
CONTESTACION RAZONABLE
En un almuerzo presidido por Sir Mark Young, gobernador de Hong-Kong, una dama de las más distinguidas se sintió vejada al descubrir que estaba sentada al extremo de la mesa, en vez de estar cerca del anfitrión.
Al terminar la comida, se acercó a Sir Mark y le dijo con sequedad:
—Según parece, no se cuida usted de dónde se sientan sus invitados.
—Señora —replicó el gobernador—, a la gente realmente importante no le interesa el sitio donde se sienta; y sucede a veces que quienes se interesan por el sitio, no son importantes.
Tomado de 500 ilustraciones
EJEMPLOS PREDICABLES
HUMILDAD Y SERVICIO
En la carpeta de trabajo del ex ministro de la guerra de la Argentina, general Manuel A. Rodríguez, cuya muerte ocurrió el 23 de febrero de 1936, se hallaron estas máximas escritas por su mano. Cada una de ellas encierra una norma de humildad y de fe. Dicen:
Silenciosamente, realizar buenas obras.
Silenciosamente, amar a Dios y a los hombres.
Silenciosamente, cumplir con su deber.
Silenciosamente, aceptar la voluntad de Dios.
Silenciosamente, alegrarse con los demás.
Silenciosamente, callar los defectos ajenos.
Silenciosamente, desear y aspirar en silencio.
Silenciosamente, abrazar la cruz de Jesús.
Silenciosamente, sacrificarse y renunciar.
Silenciosamente, mirar hacia la patria celestial.
Silenciosamente, alcanzar la virtud.
Silenciosamente, hasta la muerte.
SAN MACARIO
Al regresar un día san Macario a su celda encontró en ella al demonio, que lo esperaba con una hoz en la mano y trató de segarlo por el medio. Pero al acercarse el santo perdió las fuerzas y no pudo mover la hoz.
Entonces, lleno de coraje le dijo:
– Demasiada violencia sufro por ti, Macario, pues deseo vivamente dañarte y no puedo lograrlo: y me extraña sobremanera, porque yo hago todo lo que tú y aún más. Tú ayunas algunas veces: yo jamás como. Tú duermes poco: yo jamás cierro los ojos. En una sola cosa me aventajas.
– ¿Cuál es ella?- preguntó san Macario.
– Tu humildad- respondió el demonio.
SAN CANUTO
Mientras san Canuto, rey de Dinamarca, se paseaba en cierta ocasión por las orillas del mar, uno de sus cortesanos le dijo, adulándole, que él era el señor más poderoso, el soberano de los hombres, del mar y de la tierra.
El humilde rey se puso entonces a la orilla del agua y dijo: “¡Ola!, te ordeno no toques mis pies.” Pero la ola le tocó los pies. “¿Cómo podéis llamarme el rey más poderoso, cuando ni una pequeña ola me obedece? Dios es el rey más poderoso, el rey de cielos y tierra. Adorémosle a Él.”
SAN FRANCISCO DE SALES
En 1586, san Francisco de Sales estaba gravemente enfermo en Papua, a los 19 años de edad. Por aquellos tiempos, los estudiantes de medicina, para poder ejercitarse en la cirugía, sólo disponían de los cadáveres que robaban por la noche en los cementerios.
Francisco, creyéndose próximo a la muerte, dijo a su tutor:
– Señor, disponga mi entierro como a usted le parezca; sólo una cosa le pido, y es que entregue mi cadáver después de los funerales a los estudiantes de medicina…
– ¡Pero eso sería una deshonra para la familia!
– No me niegue ese favor. Es un gran consuelo para mí, al morir, pensar que, si he sido un siervo inútil en vida, seré al menos de algún provecho después de mi muerte.
(Mauricio Rufino, Vademecum de ejemplos predicables, Ed. Herder, Barcelona, 1962, nnº 1427, 1429, 1451 y 1465)
Tomados de Mercabá
HUMOR
EL VALOR DE UN RETRATO
Se cuenta que en el pueblo de Ars, paseando un día el Santo Cura, vio un retrato suyo en una tienda, expuesto para su venta, y entro en ella, donde le preguntó a la vendedora, en un tono bastante áspero, muy contrario a su carácter:
– “¿Por qué vendéis esto?”
La pobre mujer, sorprendida por la reacción del sacerdote, le contestó:
– “Si queréis, Señor Cura, que nos arruinemos, no tenéis más que prohibirnos la venta de vuestro retrato, pues todo el mundo que viene al pueblo, quiere llevarse uno de ellos, y es una fuente de ingreso que tenemos, que nos es muy necesaria”.
El santo cura de Ars, se quedó pensativo y reflexionado, se hizo la siguiente consideración. “Después de todo, ya que pintan al demonio, ¿Por qué no han de pintar mi retrato?»
Al día siguiente, al pasar por delante de la tienda, entro de nuevo en la misma y le preguntó a la vendedora:
– ¿Cuánto vale esto?
– “Cinco, diez, o quince céntimos, según sea el tamaño del retrato” –le contesto la vendedora.
A lo que el Santo se dijo: ¡Oh, pobre Cura de Ars!, en que poca estima le tienen, le venden por cinco céntimos…
A lo que se marchó, riéndose de sí mismo.
Tomado de Anecdonet
– ¿Es usted tan humilde como dicen?
– Más.
DOS MONJES DISCUTIENDO SOBRE LA HUMILDAD.
«He estado rezando y ayunando, meditando y estudiando religión por 20 años. Finalmente alcancé el nivel de humildad. Realmente soy una nada», dijo un monje.
El otro monje asintió gravemente. «Yo también he pasado mi vida dedicado a servir a Dios. También soy una nada».
En ese momento, un conserje pasó, sosteniendo su trapeador. Al escuchar la conversación, y sintiéndose bastante espiritual, interrumpió. «Sabes qué, yo también soy una nada».
Los monjes apartaron la mirada con disgusto. «¿Quién carajos se cree que es para ser una nada?»
POEMA
Ni voy de la gloria en pos,
ni torpe ambición me afana,
y al nacer cada mañana
tan sólo le pido a Dios
casa limpia en que albergar,
pan tierno para comer,
un libro para leer
y un Cristo para rezar.
He resuelto no correr
Tras un bien que no me calma;
Llevo un tesoro en el alma
Que no lo quiero perder.
José María Pemán, describía de esta manera su programa de vida.
Tomado de Catholic.net
ORACIÓN
LETANÍAS DE LA HUMILDAD
Jesús manso y humilde de Corazón, -Óyeme.
(Después de cada frase decir: Líbrame Jesús)
Del deseo de ser lisonjeado,
Del deseo de ser alabado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo de ser aplaudido,
Del deseo de ser preferido a otros,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de ser aceptado,
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser puesto en ridículo,
Del temor de ser injuriado,
Del temor de ser juzgado con malicia
(Después de cada frase decir:Jesús dame la gracia de desearlo)
Que otros sean más amados que yo,
Que otros sean más estimados que yo,
Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
Que otros sean preferidos a mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
Oración:
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.
Amén.
(del Cardenal Merry del Val)
MEDITACIÓN
HUMILDAD: ¿TEMOR O GOZO DE DIOS?
Existe una humildad que viene del temor de Dios
Y una que viene del amor de Dios.
Hay quien se ha vuelto humilde por el temor de Dios
Y hay quien se ha vuelto humilde por el gozo de Dios.
A uno le acompaña la compostura de los miembros, el orden de los sentidos y un corazón siempre contrito;
Al otro, en cambio, una gran dilatación y un corazón que florece y que no puede ser contenido.
(Isaac de Nínive, El don de la humildad, Sígueme, p.147)
Tomado de Anecdonet
CANTO
Lo que Agrada a Dios – Santa Teresita | Luis Alfredo
Mirad la humildad de Dios JAVI SÁNCHEZ
VIDEO
La humildad de S. Francisco
El Papa invita a almorzar en el Vaticano con más de 1.500 personas sin techo