CITA
Cada día tiene su cruz… Pobre de mí si un día no tengo cruz: es que algo se está cociendo…
“Caminante no hay camino, se hace camino al AMAR”
Morir por los demás es la única forma digna de vivir
“Para nadar y vivir, cuanto más ligeros de peso, mejor”
“La vida es como andar en bicicleta: si dejas de pedalear, te caes”
«Llevar el Evangelio te traerá la Cruz.
Cargarla te dará la VIda»
S.Son
Quijote, Sancho: – Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias. cap XI
S. Agustín, «Cuida de tu cuerpo como si fueras a vivir por siempre. Cuida de tu alma como si fueras a morir mañana.»
San Cesáreo de Arlés Si tú deseas seguir a Cristo, lleva su Cruz sin más demora y sobrelleva a los malvados sin dejarte vencer… Sermón: Quien quiera seguir de verdad a Cristo encontrará contradicciones Sermon 159 : CCL 104, 650.
San Bernardo de Claraval: ¡Cuan pocos, Señor Jesús, los que quieren ir en pos de ti, aunque nadie hay que no desee llegar a ti, sabiendo todos que en tu diestra hay delicias sin fin! Todos quieren gozar de ti, mas no todos quieren imitarte; quieren reinar contigo, pero no quieren padecer contigo. (Obras Completas II, B.A.C., Madrid, 1955, 126 y ss.)
Tomás de Kempis: Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea. Libro II, caps. 11-12.
Santa Teresa de Jesús: «Muchos empezaron hace ya tiempo a practicar la oración interior y nunca acaban de llegar a feliz término. Esto proviene… Generalmente de que no se abrazaron desde el principio con la cruz». (Vida de Santa Teresa de Jesús)
San Juan de la Cruz “Cuando se le ofreciere algún sinsabor y disgusto, acuérdese de Cristo crucificado y calle. Viva en fe y esperanza, aunque sea a oscuras, que en estas tinieblas ampara Dios el alma. Arroje el cuidado suyo en Dios.” (“A una carmelita”)
San Pío de Pieltrecina A lo largo de tu vida Cristo no te pide que lleves con él toda su pesada cruz, sino tan sólo una pequeña parte aceptando tus sufrimientos. No tienes nada que temer. Por el contrario, tente por muy dichosa de haber sido juzgada digna de tener parte en los sufrimientos del Hombre-Dios. Por parte del Señor, no se trata de un abandono ni de un castigo; por el contrario, es un testimonio de su amor, de un gran amor para contigo. Debes dar gracias al Señor y resignarte a beber el cáliz de Getsemaní. FSP, 119; Ep 3, 441; CE, 21; Ep 3, 413
Catecismo, 2013 “Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40). Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48):
«Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo […] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40).
2015 “El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (cf 2 Tm 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas:
«El que asciende no termina nunca de subir; y va paso a paso; no se alcanza nunca el final de lo que es siempre susceptible de perfección. El deseo de quien asciende no se detiene nunca en lo que ya le es conocido» (San Gregorio de Nisa, In Canticum homilia 8).
San Juan Pablo II «El evangelio no es la promesa de éxitos fáciles. No promete a nadie una vida cómoda. Es exigente- Y al mismo tiempo es una Gran Promesa: la promesa de la vida eterna para el hombre, sometido a la ley de la muerte; la promesa de la victoria, por medio de la fe, a ese hombre atemorizado por tantas derrotas». (Juan Pablo II, «Cruzando el umbral de la esperanza»)
Benedicto XVI El Señor enseña que «el camino de los discípulos es un seguirle a él [ir tras él], el Crucificado. Pero en los tres Evangelios este seguirle en el signo de la cruz se explica también… como el camino del «perderse a sí mismo», que es necesario para el hombre y sin el cual le resulta imposible encontrarse a sí mismo» (cf. Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 337).
Papa Francisco, “La cruz es el camino que conduce de la tierra al cielo. Quien se abraza a ella con fe, amor y esperanza se siente transportado a lo alto, hasta el seno de la Trinidad.”
Tillich, P. Así pues, la fe es el estado de encontrarse poseído (seducido) por una preocupación fundamental.[ P. Dinámica de la fe, 99.]
Pagola, Lo que agrada a Dios no es el sufrimiento, sino la actitud con que una persona asume el sufrimiento en seguimiento fiel a Cristo.
Fray Marcos, Lo difícil de la tentación no es vencerla, sino desenmascararla.
C.S. Lewis, «¿Puedo rechazar el dolor? ¿Puedo, acaso, fijar una distancia del dolor, eliminarlo? El dolor le imprime a la vida su sentido efímero» Diario di un dolore, Milano 1990, p. 40.
Albert Einstein, «Los grandes espíritus siempre han encontrado violenta oposición de las mentes mediocres.» –
CONTO
Una niña estaba muriendo de una enfermedad de la que su hermano, que tenía 18 años, había logrado recuperarse tiempo atrás. El médico dijo al muchacho:
–Sólo una transfusión de tu sangre puede salvar la vida de tu hermana. ¿Estás dispuesto a dársela?
Los ojos del muchacho reflejaron verdadero pavor por unos instantes, finalmente dijo:
–De acuerdo, Doctor, lo haré.
Una hora después de realizar la transfusión, el muchacho preguntó indeciso:
–Dígame, Doctor, ¿cuándo voy a morir?
Sólo entonces comprendió el Doctor el momentáneo pavor que había detectado en los ojos del muchacho: creía que, al dar su sangre, iba también a dar la vida a su hermana.
Tomado de José María Martín OSA
ÉL CARGÓ CON LA PEOR PARTE.
Una pequeña, con Síndrome de Down, jugando un día con una pelota se manchó las manos de tierra. Luego, al frotarse la cara, cogió una fuerte infección en los ojos.
A pesar de la medicación, no acababa de mejorar. Un día, entrando en la iglesia de su pueblo, en la provincia de Santander, al pasar frente a un gran crucifijo que hay a la izquierda, un hermano suyo le dijo:
• Pídele a Jesús que te cure. La pequeña se arrodilló delante del Cristo. Después de un rato, se levantó. Su hermano le preguntó si había pedido a Jesús que le curase los ojos.
• ¿Cómo se lo voy a pedir? – respondió la chiquilla. ¿No has visto como tiene Él los suyos?. Él tiene sus ojos mucho peor que los míos.
Tomado de Anecdonet
ANÉCDOTA
LA CRUZ.
Aunque la cruz era de uso penal romano, los judíos habían visto ya estos cortejos ir a la muerte. Al morir Herodes el Grande, Varo había hecho crucificar a 2.000 judíos. Y desde el tiempo del procurador Cuadrato hasta el asedio se citan numerosos casos de crucifixión. El mismo hecho de la crucifixión de Cristo con “dos ladrones” no era más que un episodio usual de estos procedimientos romanos. La entrega a Cristo en las persecuciones podía llegar a la muerte.
En el ambiente judío contemporáneo de Cristo no se conocía en su medio ortodoxo, aunque parece que algunas fracciones lo admitían, la idea de un Mesías paciente, menos aún que hubiese de morir en cruz. De ahí la extrañeza de Pedro. Y una buena sugerencia de la historicidad de las predicciones de Cristo sobre su muerte.
Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada
LA COHERENCIA DE VIDA SE DEMUESTRA A LA HORA DE MORIR
Cuando Sócrates estaba en la cárcel, condenado a muerte bajo la acusación de corromper a la juventud (cosa totalmente ajena a su vida y a su doctrina), sus amigos fueron a verle y le dijeron que habían conseguido que los guardianes no se dieran por enterados si se escapaba.
Sin embargo, no consiguieron que huyera. Sócrates les dijo que su fuga no era coherente con lo que él siempre enseñaba acerca de la virtud, la obediencia a la ley y la inmortalidad del alma; en consecuencia, se quedó en la cárcel hasta la ejecución de la condena a muerte.
M. Artigas – El Hombre a la luz de la ciencia
Tomado de Anecdonet
LE AMO
Poco antes de su muerte, Teresa de Lisieux está en cama ya muy enferma; una hermana (Sor Agnès) entra en su habitación y le pregunta: «¿En qué piensas?» –»No pienso en nada; no puedo; sufro demasiado y entonces rezo». – «Y ¿Qué le dice a Jesús?» Teresa responde: «No le digo nada, ¡Le amo!»
(Jacques Philippe, «Tiempo para Dios»)
Tomado de Anecdonet
SEDUCIR
Viene del latín: seducere: se- (que significa «aparte» o «fuera») y ducere (o «conducir»). Su sentido original era «llevar a alguien aparte». La seducción nos lleva “fuera de nosotros mismos” y esperamos, que hacia algo o Alguien positivos.
Tomado de Tomás Muro
“SEDUCIDOS”
Seducir consiste en inducir o atraer a una persona hacia alguien o algo, utilizando diferentes recursos y artimañas para ello. Aunque la seducción se produce en muchos ámbitos, es en lo referente al amor donde más podemos constatarlo, siendo un tema clásico en la literatura y en el cine: una persona se ve seducida por otra, y su vida da un vuelco. Unas veces, esa seducción termina bien, porque ha servido para conocer al amor de su vida; pero otras veces, la seducción ciega a la persona, que toma decisiones erróneas y acaba echando a perder su vida.
Tomado de ACG
HUMOR
Jesús está colgado en la cruz.
Hay una gran multitud ruidosa reunida cuando se le oye llamar débilmente a Mateo. Mateo corre hacia la cruz, pero los soldados romanos que la custodian lo golpean brutalmente. Corre hacia el lado más alejado e intenta de nuevo. De nuevo lo golpean. Finalmente, después de varios intentos más, un Mateo golpeado y ensangrentado llega a la cruz.
“Sí, señor, ¿qué me tienes que decir?”
Jesús responde: “Puedo ver tu casa desde aquí arriba.”
POEMA
En esta tarde, Cristo del Calvario, vine a rogarte por mi carne enferma; pero, al verte, mis ojos van y vienen de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. ¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos destrozados?. ¿Cómo mostrarte mis manos vacías, cuando las tuyas están llenas de heridas?. ¿Cómo explicarte a ti mi soledad, cuando en la cruz alzado y sólo estás?. ¿Cómo explicarte que no tengo amor, cuando tienes rasgado el corazón?. Ahora ya no me acuerdo de nada. Huyeron de mi todas mis dolencias. El ímpetu del ruego que traía se ahoga en mi boca pedigüeña. Y sólo pido no pedirte nada. Estar aquí, junto a tu imagen muerta, ir aprendiendo que el dolor es sólo la llave santa de tu santa puerta.
(Himno de vísperas, viernes de la I semana)
Tomado de Anecdonet
ORACIÓN
COGERÉ TU CRUZ, SEÑOR
Pues su madera, bien lo sé, Jesús
es escalera que conduce a la Resurrección.
Cogeré tu cruz, Señor,
pues su altura, es altura de miras
para los que creen en otro mundo
para los que esperan en Dios
para los que, cansándose o desangrándose,
saben compartir y repartir en los demás.
Cogeré tu cruz, Señor¡
pues sus clavos, pasan la carne
pero no matan la fe.
Es la fe, quien a la cruz,
le da otro brillo y hasta otro color:
ni es tan cruel ni es definitiva.
Después de la cruz, vendrá la vida.
¡Dame tu cruz, Señor!
Merece la pena arriesgarse por Ti
Merece la pena sembrar en tu campo
Merece le pena sufrir contratiempos
Merece la pena adentrarse en tus caminos
sabiendo que, Tú, los recorriste primero.
¡Cogeré tu cruz, Señor!
Enséñame dónde y cómo
Indícame hacia dónde
Háblame cuando, por su peso,
caiga en el duro asfalto.
Quiero coger tu cruz, Señor,
porque bien lo sé,
hace tiempo que lo aprendí
que ideales como los tuyos
tienen y se pagan por un alto precio
Quiero coger tu cruz, Señor,
porque es preferible
en el horizonte de los montes
ver tu cruz
que el vacío del hombre errante
Amén
Javier Leoz
MEDITACIÓN
LO SÉ, LO ENTIENDO
Dije: «Dios, me duele.» Y Dios dijo: «Lo sé.»
Dije: «Dios, he llorado tanto …» Y Dios dijo: «Para eso es que te dí lágrimas.»
Dije: «Dios, estoy tan deprimida …» Y Dios dijo: «Por eso es que te dí el brillo del sol.»
Dije: «Dios, la vida es dura.» Y Dios dijo: «Por eso es que te dí a seres queridos.»
Dije: «Dios, mi ser más querido murió … » Y Dios dijo: «El mío también.»
Dije: «Dios, es una pérdida tan grande … » Y Dios dijo: «Vi al mío clavado en una cruz.»
Dije: «Dios, pero tu ser más querido vive … » Y Dios dijo: «El tuyo también.»
Dije: «Dios, ¿dónde están ellos ahora?» Y Dios dijo: «El Mío está a mi mano derecha, el tuyo está en la Luz en tus recuerdos.»
Dije: «Dios, duele.» Y Dios dijo: «Lo sé.»
Estas palabras estaban en una pared en la ciudad de Oklahoma, en el lugar donde se había producido un tiroteo.
Tomado de Anecdonet
CANTO
Anímate – Verónica Sanfilippo –