CITA
«A Dios rogando y con el mazo dando «
“A andar se aprende andando, a rezar…”
«No te pido que me des cargas pequeñas sino espaldas anchas».
« La oración ferviente del justo tiene gran eficacia. »
(St 5, 16).
En esto consiste la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido.
(1Jn 5, 14-15).
« Orar para Confiar que lo mejor te va a dar»
S.Son
Tertuliano, lo ha llamado “el breviario de todo el Evangelio”
«La expresión Dios Padre no había sido revelada jamás a nadie» (De oratione, 3, 1).
«Cuando decimos “santificado sea tu Nombre”, pedimos que sea santificado en nosotros que estamos en él, pero también en los otros a los que la gracia de Dios espera todavía para conformarnos al precepto que nos obliga a orar por todos, incluso por nuestros enemigos. He ahí por qué no decimos expresamente: Santificado sea tu Nombre “en nosotros”, porque pedimos que lo sea en todos los hombres» (De oratione, 3, 4).
Orígenes,«Adheridos a Cristo, podemos llegar a ser un solo espíritu con Él, y así cumplir su voluntad: de esta forma ésta se hará tanto en la tierra como en el cielo» (De oratione, 26, 3).
San Cipriano, afirma que el Padrenuestro no le falta nada para ser una oración completa.
«El hombre nuevo, que ha renacido y vuelto a su Dios por la gracia, dice primero: “¡Padre!”, porque ha sido hecho hijo» (De dominica Oratione, 9).
«Es necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios “Padre nuestro”, de que debemos comportarnos como hijos de Dios» (De Dominica oratione, 11).
«A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, Él les promete darles todo por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: al que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios» (De dominica Oratione, 21).
¿Cómo deseas ser oido por el Señor, cuando tú mismo no te oyes? (en Catena Aurea, volt 1P 348).
S. Hilario, Lo sé muy bien, oh Dios, Padre todopoderoso, ofrecerme a ti para que todo en mí… hable de ti, es el principal deber de mi vida. Sobre la Trinidad, I, 37-38.
S. Basilio, Hay dos modos de oración, dice San Basilio: uno de alabanza y de humildad, y otro, más inferior, de petición. Siempre que orares, no empieces por pedir sino por alabar: <Padre…>; olvida un momento a toda criatura visible e invisible, para alabar ante todo al Creador de todas las cosas.
«Por la comunión con él, el Espíritu Santo nos hace espirituales, nos restablece en el Paraíso, nos lleva al Reino de los Cielos y a la adopción filial, nos da la confianza de llamar a Dios Padre y de participar en la gracia de Cristo, de ser llamado hijo de la luz y de tener parte en la gloria eterna» (S. Basilio, De Spiritu Sancto 15,36; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, n. 736).
San Cirilo de Jerusalén, «Solo un corazón puro puede decir con seguridad: “¡Venga a nosotros tu Reino!” (Catecheses mystagogicae 5, 13).
San Ambrosio «…De mal servidor te has convertido en buen hijo… Eleva, pues, tus ojos al Padre que te ha engendrado mediante el baño, al Padre que te ha rescatado por medio de su Hijo» (De Sacramentis, V. 19; SC 25 bis, pp. 128-129).
«…el reino de Dios ha llegado cuando habéis alcanzado la gracia. Porque él mismo dice: «El Reino de Dios ya está entre vosotros» (Lc 17, 21)».
Si amas al Señor tu Dios, conseguirás sin duda, lo que pides no sólo en provecho tuyo, sino también en favor de los otros. Obras de San Ambrosio, t. I, BAC, 1966, p. 386-388
S. Gregorio de Nisa, «Es necesario contemplar continuamente la belleza del Padre e impregnar de ella nuestra alma» (Homiliae in Orationem dominicam, 2).
San Juan Crisóstomo «El Señor nos enseña a orar en común por todos nuestros hermanos. Porque Él no dice “Padre mío” que estás en el cielo, sino “Padre nuestro”, a fin de que nuestra oración sea de una sola alma para todo el Cuerpo de la Iglesia« (In Matthaeum, homilia 19, 4).
El bien supremo es la oración, la conversación familiar con Dios. (Homilía del siglo V sobre la oración, atribuida erróneamente a san Juan Crisóstomo :PG 64, 461 (Liturgia de las Horas del viernes después de Ceniza).)
S. Agustín, «El hombre no ora para orientar a Dios, sino para orientarse a sí mismo».
“una cosa son las muchas palabras y otra cosa el efecto perseverante y continuado”. (“Carta a Proba” Oficio de Lectura semana XXIX)
«¿Qué puede Él, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya previamente les ha permitido ser sus hijos?» (De sermone Domini in monte, 2, 4, 16).
¿Creéis, hermanos, que Dios no sabe lo que os es necesario? El que conoce nuestro desamparo, conoce anticipadamente nuestros deseos… ¡pide, busca, llama!. (Sermón 80).
«Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que podais encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical» (Catecismo 2762- Ad Probam 12-13 ).
San Juan Casiano, «Es una mirada a Dios y sólo a Él, un gran fuego de amor. El alma se hunde y se abisma allí en la santa dilección y habla con Dios como con su propio Padre, muy familiarmente, en una ternura de piedad en verdad entrañable» (Conlatio 9, 18).
San Pedro Crisólogo «… ¿Cuándo la debilidad de un mortal se atrevería a llamar a Dios Padre suyo, sino solamente cuando lo íntimo del hombre está animado por el Poder de lo alto?» (Sermón 71, 3).
San Gregorio Magno, Cuando insistimos en la oración con toda vehemencia, Dios se detiene en nuestro corazón, y recobramos la vista perdida (en Catena Aurea, vol. VI, p. 326).
San Juan Damasceno, La oración encuentra su fuente en el silencio y la paz interior; es ahí dónde se manifiesta la gloria de Dios. Homilía sobre la Transfiguración, 10 : PG 96, 545.
“La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (Expositio fidei, 68).
Santo Tomás de Aquino, «La oración dominical es la más perfecta de las oraciones […]» (Summa theologiae, 2-2, q. 83, a. 9).
Tres son los beneficios que produce la oración. En primer lugar es un remedio útil y eficaz contra los males, es un medio útil y eficaz para obtener todo lo que se desee y es útil porque nos familiariza con Dios. El Padre Nuestro Comentado: Exposición del Padre Nuestro. Athanasius-Scholastica, Buenos Aires, 1991«Padre» (Lc 11,2) pp. 23-331.
La oración es el acto propio de la criatura racional (Suma Teológica,2-2, q. 83, a. 10).
La oración ha de ser confiada, recta, ordenada, devota y humilde (Sobre el Padrenuestro,1. c. ,121).
Juliana de Norwich la forma más elevada de oración es la que se dirige a la bondad de Dios, que desciende a nuestras más humildes necesidades. Revelaciones del amor divino, cap. 6.
Juan Taulero, Cuando el hombre quiere entregarse a la oración, debe ante todo volver su corazón al interior, recordarle el vagabundeo y las disipaciones donde se extraviaba, y entonces caer con gran humildad a los pies de Dios y pedirle generosamente limosna. Sermón 17, para el lunes antes de la Ascensión.
Santa Catalina de Siena “Sí, yo sé que tú abres antes que llamemos porque es con la voluntad y el amor que tú les has dado que tus siervos golpean y te llaman, por tu honor y por la salvación de sus almas. Diálogos: Padre de Misericordia. Capítulo 134.
Santa Teresa de Jesús: Quien no hace oración, no necesita demonio que le tiente.
«Estando yo una vez importunando al Señor mucho, (…) temía por mis pecados no me había el Señor de oír. Aparecióme como otras veces y comenzóme a mostrar la llaga de la mano izquierda, (…) y díjome que quien aquello había pasado por mí, que no dudase sino que mejor haría lo que le pidiese; que Él me prometía que ninguna cosa le pidiese que no la hiciese, que ya sabía Él que yo no pediría sino conforme a su gloria» (Vida 39,1).
Sin este cimiento fuerte (de la oración) todo edificio va falso (Camino de perfección,4,5).
No me estéis hablando con Dios y pensando en otras cosas, que esto hace no entender qué cosa sea oración mental (Camino de perfección,22,8).
San Juan de la Cruz No todos los deseos y afectos llegan a Dios, sino solamente aquellos que nacen de amor verdadero (Cántico espiritual,2,2).
San Francisco de Sales, En la oración, si podemos hablar al Señor, hablémosle, alabémosle, roguémosle, escuchémosle. Si no podemos hablar con El porque estamos afónicos, permanezcamos en la estancia y hagámosle reverencia; alli nos verá, agradecerá nuestra paciencia y recompensará nuestro silencio. Un dia en que nos hallemos desvanecidos, nos dará la mano, platicará con nosotros y dará en nuestra compañia cien vueltas por las avenidas de su jardin; pero, en tanto que no lo haga, conformémonos con que nuestro deber sea ir en su busca, pensando que ya es gracia muy señalada y honor demásiado alto el que nos sufra en su presencia (Epistolario, fragm. 149,1. c. , p. 784).
Alfonso María de Ligorio La oración es el medio más seguro para obtener de Dios las gracias que necesitamos para nuestra salvación.
San Juan Maria Vianney Importunad al buen Dios
Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal (Sermón sobre la oración).
La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador (Sermón sobre la oración).
Santa Teresita del Niño Jesús “Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría” (Manuscrit C, 25r).
San Josemaría Escriva de Balaguer, Persevera en la oración. -Persevera, aunque tu labor parezca estéril. -La oración es siempre fecunda (Camino, n. 101).
Santa Teresa de Calcuta La humildad y la oración serán tanto más profundas en la medida en que el oído, el espíritu y la lengua habrán vivido en silencio con Dios, porque es en el silencio del corazón que Dios habla. Escritos: Humildad y oración para ser santos.
Concilio Vaticano II: «Cristo… en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación» (Gaudium et spes, 22).
Catecismo, 2564: “La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre”.
2602 Jesús se aparta con frecuencia a la soledad en la montaña, con preferencia por la noche, para orar (cf Mc 1,35Mc 6,46Lc 5,16). Lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre, ofreciéndose a sí mismo. El, el Verbo que ha «asumido la carne», comparte en su oración humana todo lo que viven «sus hermanos» (He 2,12); comparte sus debilidades para librarlos de ellas (cf He 2,15He 4,15). Para eso le ha enviado el Padre. Sus palabras y sus obras aparecen entonces como la manifestación visible de su oración «en lo secreto».
2761 «La oración dominical es, en verdad, el resumen de todo el Evangelio». «Cuando el Señor hubo legado esta fórmula de oración, añadió: «Pedid y se os dará» (Lc 11,9). Por tanto, cada uno puede dirigir al cielo diversas oraciones según sus necesidades, pero comenzando siempre por la oración del Señor que sigue siendo la oración fundamental».
Pío XII: Orad, orad, orad; la oración es la llave de los tesoros de Dios; es el arma del combate y de la victoria en toda lucha por el bien y contra el mal. ¿Qué no puede la oración, adorando, propiciando, suplicando, dando gracias? (Aloc. 4-9-1940).
San Juan Pablo II Rezar significa sentir la propia insuficiencia (27-07-1980)
Benedicto XVI «significativo que Lucas sitúe el Padrenuestro en el contexto de la oración personal del mismo Jesús. De esta forma, Él nos hace participar de su oración; nos conduce al interior del diálogo íntimo del amor trinitario; por decirlo así, levanta nuestras miserias humanas hasta el corazón de Dios».
Papa Francisco, ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta? (19-05-2013)
Para rezar el Padrenuestro necesitamos que nuestro corazón esté en paz con nuestros hermanos ().
Papa León XIV: « El Espíritu de Dios, en cambio, nos hace descubrir un nuevo modo de ver y de vivir la vida. Nos abre al encuentro con nosotros mismos, más allá de las máscaras que llevamos puestas; nos conduce al encuentro con el Señor enseñándonos a experimentar su alegría; nos convence de que sólo si permanecemos en el amor recibimos también la fuerza de observar su Palabra y, por tanto, de ser transformados por ella». (8 de junio de 2025)
Javier Gafo se pregunta como S. Agustín¿Qué importa que Dios no llene los bolsillos, si llena los corazones?
Bernanos-G: «¡Cómo cambian mis ideas cuando las rezo!».
E. Fromm la capacidad de contemplación es, paradójicamente, necesaria para la capacidad de amar.
Gandhi: «Es mejor poner el corazón en la oración sin encontrar palabras que encontrar palabras sin poner en ellas el corazón».
Pagola, Quizá la tragedia más grave del hombre de hoy sea su incapacidad creciente para la oración. Pero no es esto lo más grave. Parece que las personas están perdiendo capacidad de silencio interior. Ya no son capaces de encontrarse con el fondo de su ser. Distraídas por mil sensaciones, embotadas interiormente, encadenadas a un ritmo de vida agobiante, están abandonando la actitud orante ante Dios.
P. Larrañaga “Si Dios es todopoderoso es también todo cariñoso. Si con sus manos sostiene el mundo, con esas mismas manos me acoge y me protege. Cuando la gente se queja: “estoy solo en el mundo”, el Padre responde:” Yo estoy contigo, no tengas miedo”. (Is. 41,10). Cuando los humanos se lamentan diciendo: nadie me quiere, el Padre responde. “Yo te amo mucho” (Is. 43,4). ().
Ruiz de Galarreta «El Padrenuestro es por tanto la oración de los hijos y constituye una profesión de fe, una confesión pública de nuestra relación con Dios y con los demás. Para rezar el Padrenuestro necesitamos elevarnos por encima de la mediocridad y hacer un acto consciente de que somos hijos constructores del Reino. Recitar el Padrenuestro es un fuerte desafío, y lo profesamos avalados por invitación de Jesús; porque nos dijo que orásemos así; por eso, sólo por eso nos atrevemos a decir…».
Fidel Aizpurúa
Sobrado, .2015.
Tomás Muro,
Mons. Casaldáliga «No pido nunca nada para mí, sólo recuerdo al Señor las necesidades de los demás».
Fray Marcos, debemos distinguir entre rezar o pedir, meditar y contemplar. Nos han enseñado, incluso obligado a rezar, pero nadie se ha preocupado de que aprendamos a contemplar. Se trata de una forma de vida y a vivir no se puede aprender.
Enrique Martínez Lozano, un dicho oriental, según el cual, “cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”, que podría retraducirse de esta manera: Quien vive apertura y docilidad a la vida, sabe leer lo que le ocurre como oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
“Quien busca, encuentra”, que podría expresarse también de este otro modo: el Anhelo no defrauda.
Tomas Merton
P. Carlos Padilla
J. Kentenich, «Si quieren llevar una vida sana, tanto en lo corporal como en lo psíquico, tienen que aprender el arte de elaborar junto con Dios y la Santísima Virgen las impresiones no elaboradas».
Sor Verónica,
Julien Green escribió: «El objetivo de la oración no es conseguir lo que hemos pedido, sino hacernos distintos”.
L. Evely “orar es ponerse a disposición de Dios para que haga en nosotros finalmente lo que desde siempre ha querido hacer, y para lo que nunca le hemos dado ni tiempo, ni ocasión, ni posibilidad…”
Unamuno: «Con la razón solo llegamos a la idea de Dios, no a Dios mismo».
Rainiero Cantalamessa, Si Dios no existe, Jesús no es más que uno de los muchos ilusos que oró, adoró, habló con su sombra o con la proyección de su propia presencia, por decirlo al modo de Feuerbach. Pero ¿cómo se explica entonces que la vida de este hombre «haya cambiado el mundo»? Sería como decir que no la verdad y la razón han cambiado el mundo, sino la ilusión y la irracionalidad. ¿Cómo se explica que este hombre siga, a dos mil años de distancia, interpelando a los espíritus como ningún otro? ¿Puede todo ello ser fruto de un equívoco, de una ilusión?
No es posible conocer al verdadero Jesús si se prescinde de la fe, si se realiza un acercamiento a Él como no creyentes o ateos declarados.
Isabel Allende Al final sólo se tiene lo que se ha dado
Enrique Martínez Lozano La petición brota de la carencia.
Como “práctica” de indagación, puedes probar lo siguiente: habitualmente vivimos depositando nuestra atención en los objetos (externos o internos). Pues bien, prueba a poner la atención, no en los objetos, sino en Eso que es consciente de ellos. ¿Qué descubres?
La petición brota de la carencia. Mientras persista la identificación con el yo separado, absolutizaremos nuestra vulnerabilidad y, con ella, nuestro sentimiento de indigencia.
Franz Jalicz “A través de la oración silenciosa y sin palabras, Jesús nos llama a un camino interior que, a la larga, conduce a una profundización esencial de la misión apostólica” (Jesús, Maestro de meditación).
Pablo D’Ors viene a identificar en cierto modo oración con meditación, y nos dice que: “La meditación nos concentra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser. Sin esta convivencia con uno mismo, sin ese estar centrado en lo que realmente somos, veo muy difícil, por no decir imposible, una vida que pueda calificarse de humana y digna”.
Santa Margarita María de Alacoque «El Corazón de Jesús tendrá tanto cuidado de ustedes en la medida en que se confíen y abandonen en Él» ()
San Francisco Xavier «Debemos desconfiar de nuestra propia fuerza y confiar infinitamente en Dios. ¡No nos desanimemos nunca y no dudemos jamás de la victoria!» ()
Madre Maravillas de Jesús Señor, cuando Tú quieras, como Tú quieras, lo que Tú quieras; eso es lo único que queremos y deseamos.
Es una felicidad el estar colgados de la providencia del Señor y ver con qué delicadísimo amor lo prepara Él todo.
San Rafael Arnáiz No desear, no buscar, no pedir…, solamente amar a Dios y entregarse en sus manos como un niño pequeño.
El único camino es la espera en los brazos de Dios.
Pascal «Dios sensible al corazón»
George Chevrot No estropeemos la flor abriéndola con los dedos. La flor se abrirá y el fruto madurará en la estación y en la hora que sólo Dios sabe. A nosotros nos toca sembrar, regar… y esperar”.
Fray Luís de León «Jamás Dios abandona a los suyos»
Jaume Boada Haz de mí lo que quieras, como quieras, cuando quieras… porque te amo.
Thomas Merton En vez de una aceptación estoica de los decretos «providenciales», de los hechos y de otras manifestaciones de la «ley en el cosmos», debemos presentarnos desnudos y sin defensas en el centro de esta realidad que nos asusta, donde estamos solos delante de Dios dependientes de su cuidado providente, en una extrema necesidad del don de su gracia, de su perdón y de la luz de la fe.
André Frossard, un convertido del siglo pasado, escribió: “Mi encuentro con el Señor constituyó un momento de asombro que todavía perdura. Nunca me he podido acostumbrar a su presencia”.
Martín Luther King «La idea de que el hombre espera que Dios lo haga todo, conduce inevitablemente a un mal uso, perverso, de la plegaria. Porque, si Dios lo hace todo, entonces el hombre lo pide todo, y Dios se convierte en algo parecido a «un servidor cósmico» a quien llamamos por cualquier necesidad, incluso las más triviales. O Dios es considerado tan omnipotente y el hombre tan desheredado, que la plegaria es un sustitutivo para el trabajo y el pensamiento. La fuerza de amar Ed. Aymá/Barcelona 1963/Pág. 139
Brennan Manning: «La vida espiritual empieza con la aceptación de nuestro yo herido». John Eldredge, Salvaje de corazón: Descubramos el secreto del alma masculina.
W. Allport escribió: «El neurótico que aprende a reírse de sí mismo puede estar en el camino de gobernarse a sí mismo, tal vez de curarse».
JM Olaizola, « La amistad que sana que comprende la fragilidad y la herida, y valora la fortaleza como talento compartido. Que está hecha de risa y compromiso, de lágrimas desveladas y brazos que apoyan. Una amistad de ternura y firmeza, de sinceridad compasiva, de novedad y rutina, de descanso y tarea, de crisis y renacer. Evoca historias, conversaciones, gestos, encuentros, caminos cruzados y descruzados. Sabe abrazar, pero sin poseer. Sabe acoger, y también deja partir» Ignacio de Loyola nunca sólo.
ORACIÓN Fdz. Carvajal
Citas de la Sagrada Escritura
1. Oración de Jesucristo
Oración del Señor en la intimidad con su Padre: Mt 14,23 Mt 11,25-26 Lc 6,12.
Oración de Jesús por sí mismo: Mc 14,35-36 Lc 23,34-36.
Oración por sus apóstoles y futuros discípulos: Lc 22,32 Jn 17,14.
La intercesión del Señor tiene carácter permanente: He 7,25.
Junto a la oración personal la oración Litúrgica: Mc 14,26.
Usó de pasajes de los salmos para expresar una oración personal: Mt 27,46.
2. Oración del cristiano
Necesaria para resistir la tentación: Mt 26,41.
Para obtener los dones necesarios: Jn 4,10 Jn 6,27.
Oración individual, en el secreto de la casa: .
Oración colectiva. Mt 19-20.
Debe ser discreta: Mt 6,7-8).
Debe ser humilde: Lc 18,9-14.
Perseverante: Lc 11,5-8 Lc 18,1.
Confiada: Mc 11,23.
El Señor nos concederá también lo indispensable para la vida material: Mt 7,7-11 Lc 11,9-13.
3. La oración de la Iglesia
Los Apóstoles, unidos en la oración para recibir el Espíritu Santo: Ac 1,1.
Fundamento de la Iglesia: Ac 1,24-26 Ac 6,6.
Oración constante de acción de gracias: 1Co 1,4 Ph 1,9.
Se dirige al Padre por Jesucristo: Ep 5,20.
Doxologías e himnos litúrgicos: Ph 2,6-11 1Tm 1,17.
Los Apóstoles exhortan continuamente a los cristianos a cuidar la oración: Rm 12,12 Col 14,2 1P 4,7 Jc 5,16.
San Pablo se encomienda a las oraciones de los fieles: Rm 15,30.
Los tiene continuamente presentes en sus oraciones: Rm 1,9-10 Ep 1,16.
Los Sacramentos, especialmente la Penitencia y la Sagrada Eucaristía, encuentros íntimos con el Señor: Mt 9,2-8 Jn 8,10-11 Jn 6,56.
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Qué es la oración
3736 No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (SANTA TERESA, Vida,8,2).
3737 La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios (SAN PEDRO DAMIAN, en Catena Aurea, vol. III, p. 304).
3738 (La oración es) la elevación de la mente a Dios para pedirle cosas convenientes (SAN JUAN DAMASCENO. Sobre la fe,3).
3739 Oración mental es ese diálogo con Dios, de corazón a corazón, en el que interviene toda el alma: la inteligencia y la imaginación, la memoria y la voluntad. Una meditación que contribuye a dar valor sobrenatural a nuestra pobre vida humana, nuestra vida diaria corriente (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,119).
3740 La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador (SANTo CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3741 La adoración es el acto por el que uno se dirige a Dios con ánimo de alabarle (ORIGENES, Trat. sobre la oración,14).
3742 La oración es el acto propio de la criatura racional (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,2-2, q. 83, a. 10).
3743 La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por tanto, no podemos menos de abandonarnos a El, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza [. . . ]. La oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento de humildad y reconocimiento, una actitud de confianza y de abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor. La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor (JUAN PABLO II, Aloc. 14-III-1979).
Necesidad de la oración
3744 Vuestro Dios está siempre cerca de vosotros, y aun dentro de vosotros: en él tenemos vida, movimiento y ser (Ac 17,28). Aquí no le sale al paso un portero a quien desee hablarle; a Dios le gusta que tratéis familiarmente con él. Tratad con él vuestros asuntos, vuestros proyectos, vuestros trabajos, vuestros temores y todo lo que os interese. Hacedlo sobre todo con confianza y el corazón abierto, porque Dios no acostumbra a hablar al alma que no le habla; si ésta no se acostumbra a conversar con él, comprenderá muy poco su lenguaje cuando le hable (SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Cómo conversar continua y familiarmente con Dios,1. c. , volt I, pp. 316-317).
3745 ¿Quién de nosotros podrá oír, sin llorar de compasión, a esos pobres cristianos que se atrever a deciros que no tienen tiempo para orar? ¡Pobres ciegos! ¿Qué obra es más preciosa, la de trabajar por agradar a Dios y salvar el alma, o la de dar de comer al ganado de las cuadras, o bien llamar a los hijos o sirvientes para enviarlos a remover la tierra o el estercolero? ¡ Dios mío, cuán ciego es el hombre!. . . ¡No tenéis tiempo!, mas, decidme, ingratos, si Dios os hubiese enviado la muerte esta noche, ¿habriais trabajado? Si Dios os hubiese enviado tres o cuatro meses de enfermedad, ¿habriais trabajado? (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3746 El sendero, que conduce a la santidad, es sendero de oración; y la oración debe prender poco a poco en el alma, como la pequeña semilla que se convertirá más tarde en árbol frondoso (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,295).
3747 De lo que yo tengo experiencia puedo decir, y es que por males que haga quien la ha comenzado (la oración) no le deje; pues es el medio por donde puede tornarse a remediar, y sin ella será muy más dificultoso (SANTA TERESA, Vida,8,2).
3748 Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3749 Es, pues, por la oración por la que todos los santos no sólo se han salvado, sino que han llegado a ser santos. Los condenados se han condenado por no haber orado; si hubieran orado no se hubieran condenado (SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Del gran medio de la oración).
3750 La oración es el medio necesario y seguro para conseguir la salvación y para obtener todas las gracias necesarias para conseguirla (SAN ALFONSOM a DE LIGORIO, Del gran medio de la oración).
3751 Todo hombre está obligado a orar por el hecho de que está obligado a procurarse los bienes espirituales, que no le pueden venir sino de Dios y no pueden serle dados sin que él los pida (SANTO ToMAS, Coment. Libre I V Sentencias d. 15q. 4a. 1 ad3).
3752 Sin este cimiento fuerte (de la oración) todo edificio va falso (SANTA TERESA, Camino de perfección,4,5).
3753 Si la oración no mantiene este edificio y sostiene todas sus partes conjugándolas entre si, no podrá ser firme y sólido, ni subsistir por mucho tiempo (CASIANO, Colaciones,9).
3754 Aquel que ora, ciertamente se salva, y quien no ora, ciertamente se condena (SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Visitas al Stmo. Sacramento).
3755 Vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo agranda y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, es un rebose del paraiso Jamás nos deja sin alguna dulzura. Es una miel que desciende sobre el alma y lo endulza todo. Las penas se deshacen ante una oración bien hecha, como la nieve ante el sol (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre /a oración).
3756 Siempre que sentimos en nuestro corazón deseos de mejorar, de responder más generosamente al Señor, y buscamos una guia, un norte claro para nuestra existencia cristiana, el Espíritu Santo trae a nuestra memoria las palabras del Evangelio: conviene orar perseverantemente y no desfallecer (Lc 18,1). La oración es el fundamento de toda la labor sobrenatural; con la oración somos omnipotentes y, si prescindiésemos de este recurso, no lograriamos nada (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,238).
Poder de la oración
3757 La oración era entonces, como hoy, la única arma, el medio más poderoso para vencer en las batallas de la lucha interior: ¿ hay entre vosotros alguno que está triste? Que se recoja en oración (Jc 5,13). Y San Pablo resume: orad sin interrupción (1Th 5,17), no os canséis nunca de implorar (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,242).
3758 Orad, orad, orad; la oración es la llave de los tesoros de Dios; es el arma del combate y de la victoria en toda lucha por el bien y contra el mal. ¿Qué no puede la oración, adorando, propiciando, suplicando, dando gracias? (Pio XII, Aloc. 4-9-1940).
3759 Elias, después de estar cerrado el cielo a los impios durante tres años y tres meses, lo abrió de nuevo con su palabra divina; y esto mismo hace siempre el que con su oración obtiene para el alma la lluvia antes denegada a los hombres por sus pecados (ORIGENES, Trat. sobre la oración,14).
3760 Con la oración todo lo podéis, sois dueños, por decirlo así, del querer de Dios (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la perseverancia)
3761 Cuando hablamos con Dios en la oración el Hijo está unido a nosotros, y cuando ruega el cuerpo del Hijo lo hace unido a su cabeza; de este modo, el único Salvador, Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ora por nosotros, ora en nosotros, y al mismo tiempo es a El a quien dirigimos nuestra oración.
Ora por nosotros, como sacerdote nuestro; ora en nosotros, como cabeza nuestra; recibe nuestra oración, como nuestro Dios. (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 85).
3762 Los grandes prodigios que Samuel realizó, según las Escrituras, mediante la oración, los pueden realizar también ahora cualquiera de los que están verdaderamente dedicados a Dios (ORIGENES, Trat. sobre la oración,13).
3763 Sin la oración de Esteban, la Iglesia no tendría a Pablo (SAN AGUSTIN, Sermón 382).
3764 No nos extrañe, pues, que el demonio haga todo lo posible para movernos a dejar la oración o a practicarla más, pues sabe mejor que nosotros cuán temible sea ella al infierno y cómo es imposible que Dios pueda denegarnos lo que le pedimos al orar. ¡Cuántos pecadores saldrian del pecado, si acertasen a recurrir a la oración! (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
Cómo orar
3765 Ha de hacer cuenta el que comienza, que comienza a hacer un huerto en tierra muy infructuosa, que lleva muy malas hierbas, para que se deleite el Señor. Su Majestad arranca las malas hierbas, y ha de plantar las buenas. Pues hagamos cuenta que está ya hecho esto cuando se determina a tener oración un alma, y lo ha comenzado a usar. Y, con ayuda de Dios, hemos de procurar, como buenos hortelanos, que crezcan estas plantas y tener cuidado de regarlas, para que no se pierdan, sino que vengan a echar flores que den de si gran olor, para dar recreación a este Señor nuestro, y así se venga a deleitar muchas veces a este huerta y a holgarse entre estas virtudes (SANTA TERESA, Vida,11,2).
3766 En cuanto al lugar, hay que saber que todo lugar es apto para que haga oración quien bien ora: Of reced en todo lugar a mi nombre un sacrificio humeante, dice el Señor; y Quiero que los hombres oren en todo lugar. Para practicar las devociones con más tranquilidad y menos expuestos a distracción se puede, si es cómodamente factible, elegir en las casas particulares un determinado lugar a ello destinado, un recinto por así decir más santo, y alli hacer la oración (ORIGENES, Trat. sobre la oración,30).
3767 Me ha parecido necesario exponer estas cosas al considerar el lugar de la oración y al establecer que el mejor lugar para ella es el de las asambleas de los santos que se congregan piadosamente en la iglesia (ORIGENES, Trat. sobre la oración,6).
3768 Dediquemos a esta norma de piedad un tiempo suficiente; a hora fija, si es posible. Al lado del Sagrario, acompañando al que se quedó por Amor. Y si no hubiese más remedio, en cualquier parte, porque nuestro Dios está de modo inefable en nuestra alma en gracia (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,249).
3769 No son menester fuerzas corporales para ella, sino sólo amar y costumbre; que el Señor da siempre oportunidad si queremos (SANTA TERESA, Vida,7,4).
3770 En la oración, si podemos hablar al Señor, hablémosle, alabémosle, roguémosle, escuchémosle. Si no podemos hablar con El porque estamos afónicos, permanezcamos en la estancia y hagámosle reverencia; alli nos verá, agradecerá nuestra paciencia y recompensará nuestro silencio. Un dia en que nos hallemos desvanecidos, nos dará la mano, platicará con nosotros y dará en nuestra compañia cien vueltas por las avenidas de su jardin; pero, en tanto que no lo haga, conformémonos con que nuestro deber sea ir en su busca, pensando que ya es gracia muy señalada y honor demásiado alto el que nos sufra en su presencia (SAN FRANCISCO DE SALES, Epistolario, fragm. 149,1. c. , p. 784).
3771 Será útil el recuerdo de Dios que está presente y que capta todos los movimientos, aun los más leves, del alma, mientras ésta se dispone a sí misma para agradar a quien sabe que está presente, y que va y examina el corazón, y que escruta las entrañas (ORIGENES, Trat. sobre la oración,8).
3772 Pensar y entender lo que hablamos y con quién hablamos y quién somos los que osamos hablar con tan gran Señor; pensar esto y otras cosas semejantes de lo poco que le habemos servido y lo mucho que estamos obligados a servir, es oración mental; no penséis que es otra algarabía ni os espante el nombre (SANTA TERESA, Camino de perfección,25,3).
3773 Al principio costará; hay que esforzarse en dirigirse al Señor, en agradecer su piedad paterna y concreta con nosotros. Poco a poco el amor de Dios se palpa-aunque no es cosa de sentimientos-, como un zarpazo en el alma. Es Cristo, que nos persigue amorosamente: He aquí que estoy a tu puerta, y llamo (Ap 3,20) (J. ESCRIVÁ DE BALACUER, Es Cristo que pasa,8).
3774 Conténtese el hombre con hacer buenamente lo que es de su parte, que es hallarse presente a lo que el Señor padeció, mirando con una vista sencilla y sosegada, y con un corazón tierno y compasivo y aparejado para cualquier sentimiento que el Señor le quisiere dar, lo que por El padeció, más dispuesto para recibir el efecto que su misericordia le diere, que para exprimirlo a fuerza de brazos. Y esto hecho, no se acongoje por lo demás, cuando no le fuere dado (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oración y meditación, I,12, aviso 3°).
3775 Es sumamente provechoso al pretender hacer oración ponerse-durante toda ella-en actitud de presencia de Dios y hablar con El como con quien está presente y lo ve (ORI GENES, Trat sobre la oración,8).
3776 Que le oigamos dentro de nuestro corazón, que le escuchemos con aquella atención que pedía Jesús cuando dijo: el que tenga oidos que oiga (SAN AGUSTIN, Sermón 25).
3777 Si no era acabando de comulgar, jamás osaba comenzar a tener oración sin libro; que tanto temía mi alma estar sin él en oración, como si con mucha gente fuera a pelear Con este remedio, que era como una compañía o escudo en que había de recibir los golpes de los muchos pensamientos, andaba consolada (SANTA TERESA, Vida,4,7).
3778 Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad, y traerle siempre consigo, y hablar con El, pedirle para sus necesidades y quejársele de sus trabajos, alegrarse con El en sus contentos y no olvidarle por ellos; sin usar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad. Es excelente manera de aprovechar, y muy en breve; y quien trabajare para traer consigo esta preciosa compañia, y de veras cobrase amor a este Señor a quien tanto debemos, yo le doy por aprovechado. Para esto no se nos ha de dar nada de no tener devoción -como tengo dicho-, sino agradecer al Señor que nos deja estar deseosos de contentarle, aunque sean pocas las obras. Este modo de traer a Cristo con nosotros aprovecha en todos los estados, y es un medio segurisimo para ir adelantando. (SANTO TERESA, Vida,12).
3779 Antes que entremos en la meditación es necesario aparejar el corazón para este santo ejercicio, que es como quien templa la vihuela para tañer (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oración y meditación,1,5).
3780 De los que comienzan a tener oración, podemos decir son los que sacan el agua del pozo, que es muy a su trabajo, como tengo dicho, que han de cansarse en recoger los sentidos, que como están acostumbrados a andar derramados, es harto trabajo (SANTA TERESA, Vida,11,3).
3781 No calles, no guardes silencio en su presencia. Háblale para que también El te hable (SAN BERNARDO, Hom. en la Natividad de la B. Virgen Maria,15).
3782 Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo (S. José) por maestro y no errará en el camino (SANTA TERESA, Vida,6,3).
Distracciones y dificultades en la oración.
3783 Creo, pues, que si el que va a la oración se recoge un instante y se compone a sí mismo, se hallará más dispuesto y atento a lo largo de toda la oración. Igualmente, si todas las angustias de su alma y los pensamientos perturbadores los echa fuera y se esfuerza con todo interés en recordar la majestad de Aquel a quien se va a acercar y qué impío es presentarse a El con laxitud, abandono y casi desprecio. Finalmente, si aparta toda cosa ajena a la oración, viniendo a orar en esta forma; extendiendo, por así decir, el alma ante las manos; dirigiendo, más que los ojos, la mente a Dios; antes de ponerse en pie, levantando de la tierra la razón y poniéndose en presencia del Señor de todo; rechazando en fin todo recuerdo de las injurias que crea haber recibido de parte de otro [. . . ] (ORIGENES, Ttat. sobre la oración,30).
3784 Siempre es bueno separarse de la vanagloria, especialmente cuando se está en oración (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, volt 1P 346).
3785 El que no ora más que cuando está de rodillas, ora muy poco. Pero quien, estando de rodillas, se abandona a todas las distracciones, no ora nada en absoluto (CASIANO, Colaciones,10).
3786 No me estéis hablando con Dios y pensando en otras cosas, que esto hace no entender qué cosa sea oración mental (SANTA TERESA, Camino de perfección,22,8).
3787 A medida que nos entregamos a la oración, las mismas cosas que hicimos con gran complacencia las tenemos que sufrir más tarde en nuestras oraciones como inoportunas y violentas [. . . ]. Pero cuando insistimos vehementemente en nuestra oración, paramos en nuestra alma a Jesús que pasa; pues se dice en el Evangelio: Mas deteniéndose Jesús, mandó que se condujese al cielo a su presencia. Ved que se detiene el que antes pasaba, porque mientras que en la oración consentimos a las turbas de fantasmas, sentimos en cierto modo a Jesús que pasa; pero cuando insistimos con vehemencia en la oración, Jesús se detiene para restituir la luz porque Dios se detiene en el corazón y éste recupera la luz que habla perdido (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evang. ).
3788 El corazón, como saben los que entran en él, es todo puertas, y necesita de muchos porteros, y que todos despidan con ese no, cuyo valor conocen más los que más se recogen, porque en este caso del recogimiento ese no afirma más que niega. (F. DE OSUNA, Tercer abecedario espiritual, VII,8).
3789 Y si [. . . ] te inquietaren los pensamientos, y tú todavía perseverantemente les resistieres e hicieres lo que es en ti, debes tener por cierto que mucho más terreno ganas en esta resistencia que si estuvieras gozando de Dios a todo sabor (SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Trat. de la oración y meditación,11,4, aviso,4°).
3790 Muy muchas veces, algunos años, tenla más cuenta con desear se acabase la hora que tenía por mí de estar y escuchar cuando daba el reloj, que no en otras cosas buenas; y hartas veces no sé qué penitencia grave se me pusiera delante que no la acometiera de mejor gana que recogerme a tener oración (SANTA TERESA, Vida,8,3).
3791 Contra la tentación de los pensamientos importunos que nos suelen combatir en la oración, el remedio es pelear varonil y perseve’rantemente contra ellos, aunque esta resistencia no ha de ser con demásiada fatiga y congoja de espíritu, porque no es este negocio tanto de fuerza cuanto de gracia y humildad (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oración y meditación,11,4, aviso 4°).
3792 Apenas nos demos cuenta de que nuestro espiritu se distrae, es necesario ponerse de nuevo ante la presencia de Dios, humillarnos ante la divina Majestad, y no dejar nunca la oración porque no experimentemos gusto al orar. Por el contrario, hemos de pensar que, cuanta más pesadez sintamos, más meritoria será nuestra oración a los ojos de Dios, si perseveramos en ella siempre con la intención de agradarle. Refiérese en la historia que, en cierta ocasión, un santo decia a otro santo: «¿A qué será debido que, mientras oramos, nuestro espiritu se llena de mil pensamientos ajenos, los cuales quizá no nos acudirian, si no estuviésemos ocupados en la oración?» El otro le contestó: «Ello no es extraño, amigo mio: ante todo, el demonio prevé las abundantes gracias que por la oración podemos alcanzar, y, por consiguiente, desespera de ganar a una persona que ore debidamente; además, cuanto mayor es el fervor con que oramos más excitamos su furor» (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3793 ¿Cómo deseas ser oido por el Señor, cuando tú mismo no te oyes? (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, volt 1P 348).
3794 Es como llegarnos al fuego, que aunque le haya muy grande, si estáis desviadas y escondéis las manos mal os podéis calentar, aunque todavia da más calor que no estar a donde no hay fuego. Mas otra cosa es querernos llegar a él, que si el alma está dispuesta-digo que esté con deseo de perder el frio-y se está alli un rato, queda para muchas horas con calor (SANTA TERESA, Camino de perfección,35,1)
3795 Aprovecha también considerar que ni el demonio ni otra cosa es poderosa para nos dañar, sin licencia de Nuestro Señor. También aprovecha considerar que tenemos al Angel de nuestra guarda a nuestro lado, y en la oración mejor que en otra parte, porque alli existe él para nos ayudar y llevar nuestras oraciones al cielo y defendernos del enemigo, que nos puede hacer mal (SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Trat. de la oración y meditación,11,4, aviso 5°).
3796 Para que la mente no se altere con pensamientos extraños, conviene durante el tiempo de la oración olvidar todos aquellos asuntos ajenos a la misma (ORIGENES, Trat. sobre la oración,9).
3797 ¿Que no ganáis nada en la oración? Mostrad a Dios vuestra miseria. La más bella introducción de los mendigos es descubrir a nuestros ojos sus úlceras e indigencia. Pero, a veces, según me decis, ni a eso llegáis, sino que permanecéis como fantasma o estatua. No es poco. En los palacios de los reyes y los principes se colocan estatuas, que no sirven más que para deleitar la vista del monarca; contentaos con servir de eso en presencia de Dios. El animará la estatua cuando quiera (SAN FRANCISCO DE SALES, Epistolario, fragm. 149,1. c. , p. 784).
3798 Cuando hagas oración haz circular las ideas inoportunas, como si fueras un guardia del tráfico; para eso tienes la voluntad enérgica que te corresponde por tu vida de niño. -Detén, a veces, aquel pensamiento para encomendar a los protagonistas del recuerdo inoportuno. ¡Hala!, adelante. . . Asi, hasta que dé la hora. -Cuando tu oración por este estilo te parezca inútil, alégrate y cree que has sabido agradar a Jesús (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 891).
3799 En la oración pasaba gran trabajo, porque no andaba el espiritu señor, sino esclavo; y así no me podía encerrar dentro de mi, que era todo el modo de proceder que llevaba en la oración, sin encerrar conmigo mil vanidades (SANTA TERESA, Vida,7,6).
Recogimiento. Ver también nn. 4491-4519.
La oración da sentido a la vida en cualquier circunstancia
3800 Es solamente en la oración, en la intimidad del diálogo inmediato y personal con Dios, que abre los corazones y las inteligencias (cfr. Ac 16,14), donde el hombre de fe puede ahondar en la comprensión de la voluntad divina respecto a su propia vida (A. DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, pp. 92-93).
3801 [. . . ] oración constante, de la mañana a la noche y de la noche a la mañana. Cuando todo sale con facilidad: ¡gracias, Dios mío! Cuando llega un momento dificil: ¡Señor, no me abandones! Y ese Dios, manso y humilde de corazón (Mt 11,29), no olvidará nuestros ruegos, ni permanecerá indiferente, porque El ha afirmado: pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá (Lc 11,9) (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,247).
3802 La Iglesia ora y quiere orar para responder a las necesida- des que na’cen de lo más profundo del hombre, que a veces está sumamente agobiado y acosado por las condiciones contingentes de la vida diaria, por todo lo que es temporal,la debilidad, el pecado, el abatimiento, y una vida que parece no tener sentido. La oración da sentido a toda la vida en cada momento y en cualquier circunstancia (JUAN PABLO II, Aloc. 23-10-1978).
3803 Por muchas que sean las penas que experimentemos, si oramos, tendremos la dicha de soportarlas enteramente resignados a la voluntad de Dios; y por violentas quesean las tentaciones, si recurrimos a la oración, las dominaremos (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3804 La verdadera prueba del hombre no es el gusto de la oración, sino la paciencia de la tribulación, la abnegación de sí mismo y el cumplimiento de la divina voluntad, aunque para todo esto aprovecha grandemente así la oración como los gustos y consolaciones que en ellas se dan (SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Trat. de la oración y meditación, II,5).
3805 En tiempos pasados, la oración liberaba del fuego, de las bestias, de la falta de alimento, y sin embargo no había recibido aún de Cristo su forma propia.
¡Cuánta más eficacia no tendrá, pues, la oración cristiana! Ciertamente, no hace venir el rocío angélico en medio del fuego, ni cierra la boca de los leones, ni transporta a los hambrientos la comida de los segadores (como en aquellos casos del Antiguo Testamento); no impide milagrosamente el sufrimiento, sino que, sin evitarles el dolor a los que sufren, los fortalece con la resignación, con su fuerza les aumenta la gracia para que vean, con los ojos de la fe, el premio reservado a los que sufren por el nombre de Dios (TERTULIANO, Trat. sobre la oración,28-29).
3806 Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras oraciones en las horas de prueba, en los momentos en que sentimos el ataque de la tentación (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
Oración continua
3807 El saludo es cierta especie de oración (SANTO TOMÁS, en Catena Aurea, vol. 1P 3341
3808 Toda la jornada puede ser tiempo de oración: de la noche a la mañana y de la mañana a la noche. Más aún: como nos recuerda la Escritura Santa, también el sueño debe ser oración (cfr. Dt 6,6 y 7) (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,119).
3809 La oración no consiste sólo en las palabras con que invocamos la clemencia divina, sino también todo lo que hacemos en obsequio de nuestro Creador movidos pbr la fe (SAN BEDA, Coment. Evang. S. Marcos).
3810 Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios . . . . Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar dia y noche (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. 6 sobre la oración).
3811 La oración no es el efecto de una actitud exterior, sino que procede del corazón. No se reduce a unas horas o momentos determinados, sino que está en continua actividad, lo mismo de dia que de noche. No hay que contentarse con orientar a Dios el pensamiento cuando se dedica exclusivamente a la oración; sino que, aun cuando se encuentre absorbida por otras preocupaciones [. . . ] hay que sembrarlas del deseo y el recuerdo de Dios [. . . ] (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. 6 sobre la oración).
3812 Pero ¿vamos a tener siempre hincadas las rodillas, inclinado el cuerpo, las manos levantadas, porque San Pablo diga: orad sin interrupción? Si en eso consiste la oración, creo que no podemos hacerla sin interrupción. Hay otra oración interior e ininterrumpida: el deseo. Hagas lo que hagas, si deseas el reposo del cielo, no ceses de orar. Por eso, si no quieres dejar de orar, no dejes de desear. Tu continuo deseo será como un clamor ininterrumpido. Y si dejas de amar, caerás en el mutismo (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 37).
3813 Se dice de nuestros hermanos de Egipto que dicen frecuentes oraciones pero muy cortas, y jaculatorias pronunciadas de modo secreto, temerosos de que la atención, que tan necesaria es al que ora, no puede prolongarse mucho tiempo con fervor (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, volt I, p. 349.
3814 Ora sin cesar el que a las obras debidas une la oración, y a la oración une las obras convenientes; pues la recomendación orad sin cesar la podemos considerar como un precepto realizable únicamente si pudiéramos decir que la vida toda de un varón es una gran oración continuada (ORIGENES, Trat. sobre la oración,12).
3815 Mientras mantenemos esta habitual entrega amorosa a Dios y a su voluntad, estamos orando también con nuestro trabajo, con nuestros sacrificios y nuestros sufrimientos, aunque no realicemos actos de oración y no pensemos en orar. Sólo en virtud de ese modo estable de ser del alma nos es posible el orar sin interrupción (1Th 5,17), el orar siempre que nos exige el Señor (Lc 18,1). Hay momentos en que debemos concentrar la atención en el trabajo y no podemos pensar al mismo tiempo en Dios y en las cosas divinas; esto nos ocurre continuamente a través de la jornada; pero, no obstante, en virtud de esa disposición habitual del alma, de esa unión con Dios, de ese ánimo de hacerlo y sufrirlo todo por Dios, estamos orando ininterrumpidamente (B. BAUR. En la intimidad con Dios, p. 174).
El Señor está atento siempre a nuestra oración
3816 La oración que sale con toda pureza de lo intimo de la fe se eleva como el incienso desde el altar sagrado. Ningún otro aroma es más agradable a Dios que éste; este aroma debe ser ofrecido a él por los creyentes (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 140).
3817 Cuando insistimos en la oración con toda vehemencia, Dios se detiene en nuestro corazón, y recobramos la vista perdida (SAN GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 326).
3818 Dios, que es amoroso espectador de nuestro día entero, preside nuestra intima plegaria: y tú y yo [. . . ] hemos de confiarnos con El como se conga en un hermano, en un amigo, en un padre (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,246).
3819 No sólo podemos siempre acercarnos a saciar nuestra sed, sino que además, siempre que lo pedimos, se nos concede acceso al Salvador (SAN ATANASIO, Carta 5).
3820 No por el deseo de hacerse rogar nos escucha Dios, que siempre está dispuesto a darnos su luz [. . . ], sino que nosotros no siempre parece que estemos dispuestos a recibirla, cuando nos inclinamos a otras cosas y el deseo de lo temporal entenebrece nuestra alma. Prodúcese, pues, entra oración una conversión de nuestro corazón hacia Aquel que siempre está pronto a dar (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña,2,14).
3821 Y aquellas palabras sabia que siempre me oyes (Jn 11,42), pronunciadas por el Señor, muestran que quien siempre ora es también escuchado siempre (ORIGENES, Trat. sobre laoración,13).
Cualidades de la buena oración
3822 La oración ha de ser confiada, recta, ordenada, devota y humilde (SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro,1. c. ,121).
3823 Toda la pretensión de quien comienza oración-y no se olvide que esto importa mucho-ha de ser trabajar y determinarse y disponerse, con cuantas diligencias pueda, a hacer su voluntad conforme a la de Dios [. . . ]. Quien más perfectamente tuviera esto, más recibirá del Señor, y más adelante estará en el camino (SANTA TERESA, Las Moradas,11,8).
3824 En lo que está la suma perfección claro está que no es en regalos interiores ni en grandes arrobamientos [. . . ], sino en estar nuestra voluntad tan conforme a la voluntad de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiera, que no la queramos con toda nuestra voluntad (SANTA TERESA, Fundaciones,5,10).
3825 La oración es perfecta cuando reúne la fe y la confesión; el leproso demostró su fe postrándose y confesó su necesidad con sus palabras (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,25).
3826 No todos los deseos y afectos llegan a Dios, sino solamente aquellos que nacen de amor verdadero (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,2,2).
3827 No es menester dar voces para hablar con Dios, porque Su Majestad dará a sentir cómo está alli. De esta suerte rezaremos con mucho sosiego vocalmente y es quitarnos de trabajo, porque, a poco tiempo que forcemos a nosotras mismas para estarnos cerca de este Señor, nos será más’fáCiI(SANTA TERESA, Camino de perfección,29,6).
3828 No es amigo de que nos quebremos las cabezas hablándol mucho (SANTA TERESA, Camino de perfección,29,6).
3829 Lejos de la oración las muchas palabras; pero no falte la oración continuada, si la intención persevera fervorosa Hablar mucho en la oración es tratar una cosa necesaria con palabras superfluas: orar mucho es mover, con ejercicio continuado del corazón, a aquel a quien suplicamos, pues, de ordinario, este negocio se trata mejor con gemidos que con discursos, mejor con lágrimas que con palabras (SAN AGUSTIN, Epistola a Proba 121).
3830 Al orar no hemos de recitar palabras huecas, sino que hemos de hablar dignamente con Dios. Y decimos cosas vanas cuando ni a nosotros mismos nos examinamos con severidad, ni examinamos las palabras que pronunciamos en la oración (ORIGENES, Trat. sobre la oración,21).
3831 (Estemos atentos) para que entendamos con quién estamos hablando y que nos responde el Señor a nuestras peticiones. No penséis que se está callando, que, aunque no le olmos, bien habla el corazón cuando le pedimos de corazón (SANTA TERESA, Camino de perfección,24,5).
3832 Ved la manera de orar que tiene un pecador suponiendo que ore, pues la mayor parte de los pecadores no lo hacen; veréis que se levantan y se acuestan como bestias. Mas observemos a aquel pecador orando: vedle recostado en una poltrona, o echado sobre la cama rezando mientras se viste o se desnuda, o va andando o gritando [. . . ] 1° Para que la oración sea agradable a Dios y provechosa al que la hace, es necesario hallarse en estado de gracia o al menos tener una firme resolución de salir cuanto antes del pecado, puesto que la oración de un pecador que no quiere salir del pecado es un insulto que se hace a Dios. 2. ° Para que nuestra oración esté bien hecha, es necesario habernos preparado antes. Toda oración hecha sin prepararse es una oración defectuosa, y esta preparación consiste en pensar un rato en Dios antes de arrodillarnos en su presencia, considerando a quién vamos a hablar y lo que le hemos de pedir (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3833 Fue así como vivieron aquellos primeros, y como debemos vivir nosotros: la meditación de la doctrina de la fe hasta hacerla propia, el encuentro con Cristo en la Eucaristia, el diálogo personal -la oración sin anonimato- cara a cara con Dios, han de constituir como la substancia última de nuestra conducta (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,134).
3834 Cuando yo veo almas muy diligentes a entender la oración que tienen y muy encapotadas cuando están en ella (que parecen no osan bullir, ni menear el pensamiento, porque no se les vaya un poquito de gusto y devoción que han tenido), trácese ver cuán poco entienden del camino por donde se alcanza la unión Y piensan que alli está todo el negocio. Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor y que, si ves una enferma a quien puedes dar algún alivio, no se te dé nada en perder esa devoción y te compadezcas de ella [. . . ] (SANTA TERESA, Las Moradas, V,3).
3835 Las palabras del que ora han de ser mesuradas y llenas de sosiego y respeto. Pensemos que estamos en la presencia de Dios. Debemos agradar a Dios con la actitud corporal y con la moderación de nuestra voz. Porque así como es propio del falto de educación hablar a gritos, así, por el contrario, es propio del hombre respetuoso orar con un tono de voz moderado [. . . ]
Y cuando nos reunimos con los hermanos para celebrar los sagrados misterios, presididos por el sacerdote de Dios, no debemos olvidar este respeto y moderación (SAN CIPRIANO, Trat. sobre la oración,4-6).
3836 Advertid mucho en esto, que cuando de estas cosas acaecen a un alma en la oración que he dicho de contemplación perfecta, y si se la ofrece no la pone por obra de perdonar cualquier injuria, por grave que sea, no fíe mucho de su oración (SANTA TERESA, Camino de perfección,36,8).
Frutos de la oración
3837 Bien podemos decir que la oración lo hace todo: ella es la que nos da a conocer nuestros deberes, la que nos pone de manifiesto el estado miserable de nuestra alma después del pecado, la que nos procura las disposiciones necesarias para recibir los sacramentos; la que nos hace comprender cuán poca cosa sean la vida y los bienes de este mundo, lo cual nos lleva a no aficionarnos demásiado a lo terreno; ella, por fin, es la que imprime vivamente en el espíritu el saludable temor de la muerte, del juicio, del infierno y de la pérdida del cielo. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3838 Como fruto, saldrán siempre propósitos claros, prácticos, de mejorar tu conducta, de tratar finamente con caridad a todos los hombres, de emplearte a fondo-con el afán de los buenos deportistas-en esta lucha cotidiana de amor y de paz (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,8).
3839 Por no estar arrimada a esta fuerte columna de la oración, pasé este mar tempestuoso casi veinte años con estas caídas (SANTA TERESA, Vida,8,1-4)
3840 Hay que orar, no para dejar de ser tentados-cosa imposible-, sino para no ser enredados por la tentación, como sucede a los que son atrapados y vencidos por ella (ORIGENES, Trat. sobre la oración,29).
3841 Cuando una persona sale de alguna profunda y devota oración, allí se le renuevan todos los buenos propósitos; allí son los favores y determinaciones de bien obrar; allí el deseo de agradar y amar a un Señor tan bueno y dulce como allí se le ha mostrado, y de padecer nuevos trabajos y asperezas, y aun derramar sangre por El; y finalmente, reverdece y se renueva toda la frescura de nuestra alma (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oración y meditación, I, I).
3842 La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria, la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3843 En la oración tiene lugar la conversión del alma hacia Dios, y la purificación del corazón (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol. 1P 352).
3844 Son estos gozos de oración como deben ser los que están en el Cielo, que como no han visto más de lo que el Señor -conforme a lo que merecen-quiere que vean, y ven sus pocos méritos, cada uno está contento con el lugar en que está, con haber tan grandísima diferencia de gozar a gozar en el Cielo, mucho más que acá hay de unos gozos espirituales a otros, que es grandisima (SANTA TERESA, Vida,10,3).
3845 Todos los santos comenzaron su conversión por la oración y por ella perseveraron; y todos los condenados se perdieron por su negligencia en la oración. Digo, pues, que la oración nos es absolutamente necesaria para perseverar [. . . ](SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la perseverancia).
3846 Así como los árboles y los cuerpos humanos quieren sus riegos y mantenimientos ordinarios, y en faltando esto luego desfallecen y desmedran, así también lo hace la devoción, cuando le falta el riego y mantenimiento de la consideración (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oración y meditación, II,3).
3847 La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espiritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espiritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. 6, sobre la oración).
3848 La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. 6, sobre la oración).
3849 Si la fe falta, la oración es imposible. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte la fe. La fe produce la oración, y la oración produce a su vez la firmeza de la fe (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol. VI, p. 297).
3850 Su finalidad es servir de naufragio a las almas de los difuntos, robustecer a los débiles, curar a los enfermos, liberar a los posesos, abrir las puertas de las cárceles, deshacer las ataduras de los inocentes. La oración sirve también para perdonar los pecados, para apartar las tentaciones, para hacer que cesen las persecuciones, para consolar a los abatidos, para deleitar a los magnánimos, para guiar a los peregrinos, para mitigar las tempestades, para impedir su actuación a los ladrones, para alimentar a los pobres, para llevar por buen camino a los ricos, para levantar a los caídos, para sostener a los que van a caer, para hacer que resistan los que están en pie (TERTULIANO, Trat. sobre la oración,28-29).
3851 Oración, que es adonde el Señor da luz para entender las verdades (SANTA TERESA, Fundaciones, l0,13).
3852 Saben bien quienes se dedican con asiduidad a la oración, cómo aparta del pecado y cómo invita al ejercicio de las virtudes (ORIGENES, Trat. sobre la oración,8).
3853 La luz para nosotros es la inteligencia, que se muestra oscura o iluminada, según la cantidad de luz. Si se descuida la oración, que alimenta la luz, la inteligencia bien pronto se queda a oscuras (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, volt IV, p. 102).
3854 La oración hace que hallemos menos pesada nuestra cruz, endulza nuestras penas y nos vuelve menos apegados a la vida, atrae sobre nosotros la mirada misericordiosa de Dios, fortalece nuestra alma contra el pecado, nos hace desear la penitencia y nos inclina a practicarla con gusto, nos hace comprender y sentir hasta qué punto el pecado ultraja a Dios Nuestro Señor Mejor dicho, mediante la oración agradamos a Dios, enriquecemos nuestras almas y nos aseguramos la vida eterna (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
Perseverancia en la oración
3855 Sabe el traidor que alma que tenga con perseverancia oración la tiene perdida, y que todas las caldas que la hace dar la ayudan, por la bondad de Dios, a dar después mayor salto en lo que es su servicio: algo le va en ello (SANTA TERESA, Vida,19,5).
3856 La oración es la fuente de todos los bienes y de toda la felicidad que podemos esperar aquí en la tierra. Siendo esto así, si nos hallamos tan pobres, tan faltos de luces y de dones de la gracia, es porque no oramos o lo hacemos mal. Digámoslo con pena: muchos ni siquiera saben lo que sea orar, y otros sólo sienten repugnancia por un ejercicio tan dulce y consolador para todo buen cristiano. En cambio, vemos a algunos orar pero sin alcanzar nada, lo cual proviene de que oran mal: es decir, sin preparación y hasta sin saber lo que van a pedir a Dios (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3857 Y el que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega. No me parece es otra cosa perder el camino sino dejar la oración (SANTA TERESA, Vida,19,5).
3858 Todos ellos-dice la Escritura-perseveraban en la oración, con un m¿smo espir¿tu, en compañia de algunas mujeres y Maria, la madre de Jesús, y de los hermanos de éste. Perseveraban unánimes en la oración, manifestando con esta asiduidad y concordia de su oración que Dios sólo admite en la casa divina y eterna a los que oran unidos en un mismo espiritu (SAN CIPRIANO, Trat. sobre la oración,8-9).
3859 Digo que no desmaye nadie de los que han comenzado a tener oración con decir: Si torno a ser malo, es peor ir adelante con el ejercicio de ella. Yo lo creo, si se deja la oración y no se enmienda del mal; mas, si no la deja, crea que le sacará a puerto de luz (SANTA TERESA, Vida,19,2).
3860 [. . . ] entendiendo con quién hablamos [. . . ]. Yo lo he probado algunas veces, y el mejor remedio que hallo es procurar tener el pensamiento en la persona a quien endereza las palabras; por eso tened paciencia y procurad hacer costumbre de cosa tan necesaria (SANTA TERESA, Camino de perfección,24,6).
3861 Las fiestas se han hecho para promover la alegria espiritual, y esa alegria la produce la oración; por lo cual en dia festivo se han de multiplicar las plegarias (SANTO TOMÁS, Sobre los mandamientos,1. c. , p. 245).
3862 Y aunque no halle gusto en estos ejercicios, no desista de ellos, porque no se requiere que sea siempre sabroso lo que ha de ser provechoso (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oración y meditación,11,4, aviso 1°).
3863 No por eso desmaye y deje la oración y de hacer lo que todas, que a las veces viene el Señor muy tarde, y paga tan bien y tan junto como pagó en muchos años (SANTA TERESA, Camino de perfección,17,2).
3864 Persevera en la oración. -Persevera, aunque tu labor parezca estéril. -La oración es siempre fecunda. (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. l0l).
3865 Pues, ¿qué menos merece este Señor para que burlemos de El dando y tomando una nonada que le damos? Sino que este poquito de tiempo que nos determinamos de darle -de cuanto gastamos en otras cosas y con quien no nos lo agradecerá-, ya que aquel rato le queremos dar, démosle libre el pensamiento y desocupado y con toda determinación de nunca jamás se lo tornar a tomar, por trabajos que por ello nos vengan ni por contradicciones ni por sequedades; sino que ya como cosa no mia tenga aquel tiempo y piense que me lo pueden pedir por justicia cuando del todo no se lo quisiere dar (SANTA TERESA, Camino de perfección,23,2).
3866 Todas las veces que el hombre persevera en la oración con un poco de atención y cuidando y haciendo buenamente lo que puede, al cabo sale de alli consolado y alegre (SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Trat. de la oración y meditación, II,4, aviso 1. °).
El ejemplo de Jesús
3867 Si Jesús practica la oración [. . . ], ¿quién de nosotros será negligente en ella? Dice, en efecto, S. Marcos: Y a la maflana, mucho antes de amanecer, se levantó, salió y se fue a un lugar desierto y alli oraba (Mc 1,35). Y S. Lucas: Y açaeció que, hallándose El orando en cierto lugar, así que acabó, le dirigió la palabra a uno de sus discípulos; y en otro lugar: Pasó la noche orando a Dios (Lc 11,1 6,`12). Y por su parte, S. Juan describe la oración de Cristo cuando nos dice: Esto dijo Jesús, y levantando sus ojos al cielo, añadió: Padre, llegó la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique (Jn 17,1). (ORiGENES, Trat. sobre la oración,13).
Oración pública y privada
3868 Las oraciones por las que el pueblo se ordena inmediatamente a Dios las dicen sólo los sacerdotes, que son mediadores entre Dios y el pueblo: de éstas, son pronunciadas públicamente las que se refieren a todo el pueblo, en cuyo nombre las expone a Dios solamente el sacerdote, como las oraciones y acciones de gracias; son pronunciadas privadamente otras que competen únicamente al oficio del sacerdote, como las consagraciones y oraciones de este estilo, que aquel hace en favor del pueblo, pero no orando en nombre del pueblo (SANTO TOMÁS, Comentario al libro I V de las Sentencias, d. 8).
3869 [. . . ] la participación en la sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual. En efecto, el cristiano llamado a orar en común, debe, no obstante, entrar también en su cuarto para orar al Padre en secreto (cfr. Mt 6,6); más aún, debe orar sin tregua, según enseña el Apóstol (cfr. 1Th 5,17). (CONC. VAT. 11 Const. Sacrosanctum Concilium,12).
3870 El cristiano, llamado a orar en común, debe, no obstante, entrar también en su cuarto para orar al Padre en secreto; más aún, debe orar sin tregua, segun enseña el Apóstol. (CONC. VAT. II, Const. Sacrosanctum Concilium, SC 12).
3871 Nuestro divino Salvador no sólo vive en estrechisima unión con la Iglesia, su inmaculada esposa, sino que se halla también intimamente unido con el alma de cada uno de los fieles y desea mantener, sobre todo después de la sagrada comunión, un coloquio intimo con ellos [ . . ]. Estas oraciones contribuyen también en gran medida al bien de todo el cuerpo mistico. En efecto, todas las buenas obras y todos los actos de virtud que realizan los miembros del cuerpo, redundan en provecho de la totalidad en virtud de la comunión de los santos (Pio XII, Enc. Mystici Corporis, n. 40).
3872 El rezo del oficio divino es la oración del cuerpo mistico de Cristo, la cual se of rece a Dios en nombre y en beneficio de todos los cristianos [. . . ]. El espiritu y la perfección se deriva de las palabras, que la Iglesia sugiere [. . . ], que deben rezarse digna, atenta y devotamente [. . . ]. La piedad personal de nuestra alma debe procurar corresponder a la alta dignidad de esta plegaria de la Iglesia (Pio XII, Enc. Mediator Dei, n. 35).
La oración vocal
3873 No olvides tus oraciones de niño, aprendidas quizá de labios de tu madre. -Recitalas cada dia con sencillez, como entonces (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 553).
3874 Mirad que perdéis un gran tesoro y que hacéis mucho más con una palabra de cuando en cuando del Pater noster, que con decirle muchas veces aprisa: estad muy junto a quien pedis, no os dejará de oir; y creed que a-tui es el verdadero alabar y santificar de su nombre (SANTA TERESA, Camino de perfección,31,13).
3875 Si nos fijamos en lo que es absolutamente necesario, hay que distinguir en la oración vocal un triple efecto: meritorio, impetratorio y cierto deleite espiritual que produce en el alma del que ora. Para los efectos meritorio e impetratorio n’o es necesario que la oración sea atenta de una manera constantemente habitual (como seria deseable), sino que basta y es suficiente la intención virtual, que es aquella que se puso al principio de la oración y perdura a lo largo de ella aunque se produzcan distracciones involuntarias. Desde luego, si falta la primera intención, la oración no sería meritoria ni impetratoria. En cambio, la atención actual es absolutamente necesaria para obtener aquel deleite espiritual que lleva consigo la oración fervorosa, que es incompatible con la distracción, aunque sea involuntaria (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,2-2, q. 83, a. 13).
3876 Mas si estáis como es razón se esté hablando con tan gran Señor, es bien que estéis mirando con quién habláis y quién sois vos, siquiera para hablar con crianza (SANTA TERESA, Camino de perfección,22,1).
3877 El corazón se desahogará habitualmente con palabras, en esas oraciones vocales que nos ha enseñado el mismo Dios, Padre nuestro, o sus ángeles, Ave Maria. Otras veces utilizaremos oraciones acrisoladas por el tiempo, en las que se ha vertido la piedad de millones de hermanos en la fe: las de la liturgia-lex orandi-, las que han nacido de la pasión de un corazón enamorado, como tantas antifonas marianas: Sub tuum praesidium. . . , Memorare. . . , Salve Regina (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,119).
3878 La mayoria de las oraciones vocales, tanto las de la liturgia como las que fueron compuestas por los Santos, han dado sus pruebas, han santificado a muchos cristianos antes que a nosotros y han sido escuchadas muchas veces desde haçe varios siglos. Cuando recurrimos a ellas utilizamos la Comunión de los Santos, y apoyamos nuestra fe sobre la fe de la Iglesia (G. CHEVROT, En lo secreto, pp. 100-101)
3879 Si vas discurriendo por todas las plegarias de la santa Escritura, creo que nada hallarás que no se encuentre y contenga en esta oración dominical (Padrenuestro) (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3880 Padre nuestro que estás en los cielos. Y al decir en los cielos, el Señor no pretende, como quien dice, encerrar a Dios en el cielo, sino arrancar de la tierra al que ora. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,19).
3881 (Santificado sea tu nombre). También pedimos todos los dias que sea santificado. Necesitamos de la santificación continuamente, porque los que pecamos todos los dias debemos purificar nuestros pecados mediante una contrición continua (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, vol. 1P 357).
3882 A1 decir santificado sea tu nombre nos amonestamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Señor, que siempre es santo en sí mismo, sea también tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos; lo cual, ciertamente, redunda en bien de los mismos hombres y no en bien de Dios (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3883 Cuando añadimos Venga tu reino, lo que pedimos es que crezca nuestro deseo de que este reino llegue a nosotros y de que nosotros podamos reinar en él, pues el reino de Dios vendrá ciertamente, lo queramos o no (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3884 Cuando decimos: Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo pedimos que el Señor nos otorgue la virtud de la óbediencia, para que así cumplamos su voluntad como la cumplen sus ángeles en el cielo (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3885 (Hágase tu voluntad, así en. . . ). Se nos manda a-tui a cada uno de nosotros que oremos por todo el mundo 1. . . ] para que desaparezca el error y se establezca la verdad, se destierre la malicia y vuelva la virtud, y para que ya no se diferencie el cielo de la tierra (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, volt 1P 360).
3886 Cuando dices: El pan nuestro de cada dia dánosle hoy, te confiesas mendigo de Dios; mas no te sonrojes; por muy rico que sea uno en la tierra, es mendigo de Dios. Está el mendigo a la puerta del rico, y el rico a la puerta del Gran Rico. Al rico se le pide, y él pide a su vez. Si no fuera mendigo, no llamarla con la oración en los oidos de Dios. ¿Y qué necesita el rico? Me atrevo a decirlo: necesita también el pan cotidiano (SAN AGUSTIN, Sermón 56).
3887 Cuando decimos: Danos hoy nuestro pan de cada dia, con el hoy queremos significar el tiempo presente, para el cual, al pedir el alimento principal, pedimos ya lo suficiente, pues con la palabrapan significamos todo cuanto necesitamos, incluso el sacramento de los fieles, el cual nos es necesario en esta vida temporal, aunque no sea para alimentarla, sino para conseguir la vida eterna (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3888 (Mas líbranos del mal). Nada quedá ya que deba pedirse al Señor cuando hemos pedido su proteción contra todo lo malo; una vez obtenida ésta, ya podemos considerarnos seguros contra todas las cosas que el demonio y el rntundo pueden hacer. ¿Qué miedo puede darnos el siglo, si en él tenemos a Dios por defensor? (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, vol. l, pp. 371-372).
3889 Cuando digo Credo, razón me parece que será entender y saber lo que creo; y cuando Padre nuestro, amor será entender quién es este Padre nuestro y quién es el Maestro que nos enseñó la oración (SANTA TERESA, Camino de perfección,24,8).
3890 En este entramado, en este actuar de la fe cristiana se engarzan, como joyas, las oraciones vocales. Son fórmulas divinas: Padre Nuestro. . . , Dios te salve, Maria. . . , Cloria al Padre, y al Hijo y al Espfritu Santo. Esa corona de alabanzas a Dios y a Nuestra Madre que es el Santo Rosario, y tantas, tantas otras aclamaciones llenas de piedad que nuestros hermanos cristianos han recitado desde el principio (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,248).
3891 Con objeto de mantener vivo este deseo de Dios, debemos, en ciertos momentos, apartar nuestra mente de las preocupaciones y quehaceres que de algún modo nos distraen de él, y amonestarnos a nosotros mismos con la oración vocal; no vaya a ocurrir que nuestro deseo comience a entibiarse y llegase a quedar totalmente frío, y, al no renovar con frecuencia el fervor, acabe por extinguirse del todo (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3892 Porque sé que muchas personas, rezando vocalmente -como ya queda dicho-, las levanta Dios, sin saber ellas cómo, a subida contemplación (SANTA TERESA, Camino de perfección,30,7).
Orar para hablar de Dios
3893 (No ser como esos) predicadores vacíos de la palabra que no la escuchan por dentro (SAN AGUSTIN, Sermón 179).
3894 (El Bautista) escuchaba en su interior la voz de la verdad para manifestar al exterior lo que oia (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 20 sobre los Evang. ).
3895 Antes de permitir a la lengua que hable, el apóstol debe elevar a Dios su alma sedienta, con el fin de dar lo que hubiere bebido y esparcir aquello de que la haya llenado (SAN AGUSTIN, Sobre la doctrina cristiana,4).
ORACION DE PETICION
Citas de la Sagrada Escritura
1. Necesidad de la oración de petición.
Conviene orar con perseverancia y no desfallecer. Lc 18,1.
Orad para que no caigáis en la tentación. Mc 14,38.
Orad sin intermisión. 1Th 5,17.
Sed prudentes y velad en la oración. 1P 4,7.
Aplicaos a la oración, velad en ella con hacimiento de gracias. Col 4,2.
Todos perseveraban unánimes en la; oración [. . . ] con María, la Madre de Jesús [. . . ]. Ac 1,14.
2. Fin y motivos de la oración de petición.
Orad los unos por los otros para que seáis salvos. Jc 5,16.
Rogamos a Dios que no cometáis mal alguno [. . . ] sino que obréis bien. .
Ved, pues, cómo habéis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre [. . . ] hágase tu voluntad [. . . ]. Mt 6,9-10 Lc 11,2.
Orad por los que os persiguen y calumnian [. . . ]. Mt 5,44-45 Lc 6,28.
3. Ep cacia de la oración de petición.
Todo cuanto pidiereis en la oración, si tenéis fe, lo alcanzaréis. Mt 21,22 Mc 11,24.
En verdad os digo, que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo concederá. Jn 16,23.
Mucho puede la oración perseverante del justo. Jc 5,16.
4. Condiciones de la oración de petición.
a) Humilde
Dos hombres subieron al templo a orar: el uno era fariseo, el otro publicano [. . . ]. El publicano ni se atrevía a levantar los ojos al cielo [. . . ], diciendo: Dios mío, ten misericordia de mí, que soy pecador. Os aseguro que éste volvio a su casa justificado. .
Dios se resiste a los soberbios, pero a los humildes da su gracia. Jc 4,6.
La oración del humilde traspasa las nubes, y no descansa hasta que llega a su destino, ni se retira hasta que el Altísimo fija en ella su mirada. Si 35,21.
b) Rectitud de intención
Cuando oréis no seáis como los hipócritas, que se ponen a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres. Mt 6,5.
Que los hombres oren en todo lugar; alzando las manos limpias, exentas de todo encono y disensión. 1Tm 2,8.
c) Perseverancia
Yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, a lo menos por su perseverancia se levantará y le dará cuanto necesite. Lc 11,8.
Conviene orar con perseverancia y no desfallecer. Lc 18,1.
d) Confanza
Todo cuanto pidáis en la oración [. . . ] lo obtendréis. Mt 21,22.
Si vosotros, pues, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que se lo pidan? .
Confía en El, ¡oh pueblo! en todo tiempo, abrid ante El vuestros corazones, porque Dios es nuestro asilo. Ps 61,9.
Si alguno de vosotros se halla falto de sabiduría, pídala a Dios y le será otorgada, pues a todos da con largueza y sin reproche. Jc 1,5.
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Confianza en Dios al pedir
3896 También se fomenta al afecto de súplica cuando los hombres dicen a Dios: Padre nuestro, y cierta confianza de que hemos de alcanzar lo que vamos a pedir, ya que antes de pedir nada hemos recibido el don inmenso de poder decir a Dios: Padre nuestro. ¿Qué podrá negar ya a los hijos que le piden, habiéndoles antes otorgado el que fuesen hijos? (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña,2).
3897 Jamás Dios ha denegado ni denegará nada a los que le piden sus gracias debidamente (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración)
3898 El alma del hombre recto, al buscar en la oración el remedio a sus heridas, se hace tanto más acreedor a ser escuchado por Dios cuanto más rechazado se ve de la aprobación de los hombres (SAN GREGORIO MAGNO, Moraña,10).
3899 Y de los que confían en las palabras ciertas de Cristo, ¿quién no arderá en deseos de orar sin desmayo, ante su invitación: Pedid y se os dará, pues todo el que pide recibe? (ORIGENES, Trat. sobre la oración,10).
3900 Te ves tan miserable que te reconoces indigno de que Dios te oiga. . . Pero, ¿y los méritos de Maria? ¿Y las llagas de tu Señor? Y . . ¿acaso no eres hijo de Dios?
Además, El te escucha «quoniam bonus . . quoniam in saeculum misericordia ejus»: porque es bueno, porque su misericordia permanece siempre. (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 93).
3901 Que no perdamos tan buena razón y que nos lleguemos a El; pues si cuando andaba en el mundo de sólo tocar su ropa sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando dentro de mí-si tenemos fe-y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje (SANTA TERESA, Camino de perfección,34,8)
3902 Nuestras oraciones han de ser hechas con confianza, y con una esperanza firme de que Dios puede y quiere concedernos lo que le pedimos, mientras se lo supliquemos debidamente. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3903 Pedid y recibiréis(cfr. Mt 7,7-8): lo repite para recomendar a justos y pecadores la confianza en la misericordia de Dios, y por eso añade: todo el que pide recibe; es decir, ya sea justo, ya sea pecador, no dude al pedir, paraque conste que no desprecia a nadie [. . . 1 (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1, pp. 428-29).
3904 Entre todas las cosas necesarias a quien ora, ocupa un puesto muy destacado la confianza: que pida con fe, sin vacilación alguna (Jc 1,6). Por ello el Señor, al enseñarnos a orar, comienza por los motivos que dan pie a esa confianza. Uno es la bondad del Padre; y así dice: «Padre nuestro». El otro motivo es su inmenso poder; por eso dice: «Que estás en los cielos» (SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro,1. c. ,128).
3905 Cristo nos enseñó también la forma de orar, él mismo nos inculcó y enseñó las cosas que hemos de pedir. Quien nos dio la vida nos enseñó también a orar con aquella misma benignidad con que se dignó dar y conferir los demás dones, para que al hablar al Padre con la misma oración que el Hijo nos enseñó, más fácilmente seamos escuchados (SAN CIPRIANO, Trat. sobre la oración,2).
3906 Habiendo Dios dotado a los demás animales de la velocidad en la carrera, o la rapidez en el vuelo, o de uñas, o de dientes, o de cuernos, sólo al hombre lo dispuso de tal forma que su fortaleza no podía ser otra que la del mismo Dios: y esto lo hizo para que, obligado por la necesidad de su flaqueza, pida siempre a Dios cuanto pueda necesitar (SAN JUAN CRiSÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1P 427).
3907 En la oración hay un obstáculo que consiste en pensar que; la Providencia de Dios no se ocupa de las cosas de este mundo. (SANTO TOMÁS, Compendio de Teología, II, cap. 6).
3908 El Sacrificio del Calvario es una muestra infinita de la generosidad de Cristo. Nosotros-cada uno-somos siempre muy interesados; pero a Dios Nuestro Señor no le importa que, en la Santa Misa, pongamos delante de El todas nuestras necesidades. ¿Quién no tiene cosas que pedir? Señor, esa enfermedad. . . Señor, esta tristeza. . . Señor, aquella humillación que no sé soportar por tu amor. . . Queremos el bien, la felicidad y la alegria de las personas de nuestra casa; nos oprime el corazón la suerte de los que padecen hambre y sed de pan y de justicia; de los que experimentan la amargura de la soledad; de los que, al término de sus días, no reciben una mirada de cariño ni un gesto de ayuda.
Pero la gran miseria que nos hace sufrir, la gran necesidad a la que queremos poner remedio es el pecado, el alejamiento de Dios, el riesgo de que las almas se pierdan para toda la eternidad (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Hom. Sacerdote para la eternidad,13-lV-1973).
Constancia en la petición
3909 Vete al Señor mismo, al mismo con quien la familia descansa, y llama con tu oración a su puerta, y pide, y Yuelve a pedir. No será El como el amigo de la parábola: se levantará y te socorrerá; no por aburrido de ti: está deseando dar; si ya llamaste a su puerta y no recibiste nada, sigue llamando que está deseando dar. Difiere darte lo que quiere darte para que más apetezcas lo diferido; que suele no apreciarse lo aprisa concedido (SAN AGUSTIN, Sermón 105).
3910 Lo que por tu debilidad no puedes recibir en un determinado momento lo podrás recibir en otra ocasión, si perseveras (SAN EFRÉN, Coment. sobre Diatessaron 1).
3911 La oración dirigida a un hombre exige previamente un cierto grado de familiaridad, gracias a la cual se tenga acceso a aquel a quien se implora. Mientras que la oración a Dios nos hace por sí misma amigos de Dios, puesto que nuestra alma se eleva hacia él, conversa afectuosamente con él y le adora en espiritu y en verdad. Esta intimidad adquirida con la oración incita al hombre a orar con confianza [. . . ]. Además, en la oración a Dios, la asiduidad o la insistencia en la petición no es importuna, sino más bien del agrado de Dios; porque hay que orar siempre, dice el Evangelio, y no desfallecer (Lc 18,1); y en otra parte el Señor no invita a pedir: Pedid y recibiréis, dice, llamad y se os abrirá (Mt 7,7) (SANTO TOMÁS, Compendio de Teologia,11, c. 1).
3912 La tercera condición que debe reunir la oración para ser agradable a Dios, es la perseverancia. Vemos muchas veces que el Señor no nos concede enseguida lo que pedimos; esto lo hace para que lo deseemos con más ardor, o para que apreciemos mejor lo que vale. Tal retraso no es una negativa, sino una prueba que nos dispone a recibir más abundantemente lo que pedimos (SANTo CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3913 Quien te redimió y te creó no quiere que cesen tus oraciones, y desea que por la oración alcances lo que su bondad quiere concederte. Nunca niega sus beneficios a quien los pide, y anima a los que oran a que no se cansen de orar (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, volt Vl, p. 294).
3914 (El Señor) nos estimuló firmemente a buscar, a pedir y a llamar, hasta que recibamos lo que pedimos (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña,29).
3915 Comprendan todas las almas que, si Dios no les cumple enseguida lo que le piden y necesitan, no fallará a su debido tiempo si ellas son constantes y no desmayan y se desalientan (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,2,4).
3916 Dios quiere ser rogado, quiere ser coaccionado, quiere ser vencido por una cierta importunidad. . . (SAN GREGORIO MAGNO, Sermón sobre el Salmo 50,8,2).
3917 Jesús percibe la primera invocación de nuestra alma, pero espera. Quiere que nos convenzamos de que le necesitamos; quiere que le roguemos, que seamos tozudos, como aquel ciego que estaba junto al camino que salía de Jericó (J ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,195)
3918 Se lee en el salmo: He gritado-es decir, he rezado con fe-y por esto me escuchaste, Dios mio, como si, introducidos en la intimidad divina por el primer ruego, pudiéramos implorar con mucha más confianza la siguiente vez Por eso, en la petición dirigida a Dios, la asiduidad, la insistencia, nunca es inoportuna. Al contrario: agrada a Dios (SANTO TOMAS, Compendio de Teología, II, cap. 2).
3919 Cuando digo a alguno: Ruega a Dios, pidele, suplicare, me responde: ya pedi una vez, dos, tres, diez, veinte veces, y nada he recibido. No ceses, hermano, hasta que hayas recibido; la petición termina cuando se recibe lo pedido. Cesa cuando hayas alcanzado; mejor aún, tampoco entonces ceses. Persevera todavía. Mientras no recibas pide para conseguir, y cuando hayas conseguido da gracias (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilia,10).
Otras condiciones de la oración de petición
3920 Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habeis recibido y lo obtendréis (Mc 11,24). Por eso, la Iglesia acostumbra a orar unánimemente todas las veces que se ve necesitada de pedir algo al Señor; y no hay medio tan eficaz sobre el querer divino como la oración, al menos si se hace con fe, serenidad, humildad y perseverancia (SAN LoRENZO JUSTINIANO, Sermón en la fiesta de San Matias,1. c. , pp. 339-340)
3921 Cuando nuestra oración no es escuchada es porque pedimos aut mali, aut male, aut mala. Mali, porque somos malos y no estamos bien dispuestos para la petición. Male, porque pedimos mal, con poca fe o sin perseverancia, o con poca humildad. Mala, porque pedimos cosas malas, o van a resultar, por alguna razón, no convenientes para nosotros (cfr. SAN AGUSTIN, La ciudad de Dios,20,22).
3922 Es preciso no sólo orar, sino orar como es debido y pedir lo que conviene (ORIGENES, Trat. sobre la oración,2).
3923 ¿Quién hay, por desbaratado que sea, que cuando pide a una persona grave no lleva pensado cómo le ha de pedir -para contentarle y no serle desabrido-y qué le ha de pedir y para qué menester lo que le ha de dar, en especial si pide cosa señalada, como nos enseña que pidamos nuestro buen Jesús? Cosa me parece para notar (SANTA TERESA, Camino de perfección,30,1).
3924 Hablar mucho en la oración es como tratar un asunto necesario y urgente con palabras superfinas. Orar, en cambio, prolongadamente es llamar con corazón perseverante y lleno de afecto a la puerta de aquel que nos escucha. Porque con frecuencia la finalidad de la oración se logra más con lágrimas y llantos que con palabras y expresiones verbales (SAN AGUSTIN, Carta 130, a Proba).
3925 Cuando añade buscad y llamad dio a entender que se debe pedir con mucha insistencia y con la fuerza del que busca apartando de la imaginación todo lo demás, fijándose sólo en lo que busca. El que pide viene con ánimo vehemente y fervoroso (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol l, p. 428).
3926 Podéis pedir cosas temporales, nos dice S. Agustín; mas siempre con la intención de que os serviréis de ellas para gloria de Dios, para salvación de vuestra alma y la de vuestro prójimo; de lo contrario, vuestras peticiones procederían del orgullo o de la ambición; y entonces, si Dios rehúsa concederos lo que le pedís, es porque no quiere perderos (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
3927 No hemos nacido para comer y beber y vestir lujosamente, sino para agradar a Dios y alcanzar los bienes eternos. Y puesto que aquello ha de ser secundario en nuestro empeño, lo será también en nuestra oración (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom sobre S. Mateo,22).
3928 La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos, y la caridad fraterna a pedir por los demás. Es más aceptable a Dios la oración recomendada por la caridad que la que es impulsada por la necesidad (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. l, p. 354).
Eficacia de la oración bien hecha
3929 Haz tú lo que puedas, pide lo que no puedes, y Dios te dará para que puedas (SAN AGUSTIN, Sermón 43, sobre la naturaleza y la gracia).
3930 Si tú oras por todos también la oración de todos te aprovechará a ti, pues tú formas también parte del todo. De esta manera obtendrás una gran recompensa, pues la oración de cada miembro del pueblo se enriquecerá con la oración de todos los demás miembros (SAN AMBROSIO, Sobre Cain y Abel.
3931 Ahora Pablo se alegra con Esteban, goza con él de la gloria de Cristo, con él desborda de alegría, con él reina. Allí donde entró primero Esteban, aplastado por las piedras de Pablo, entró luego Pablo, ayudado por las oraciones de Esteban (SAN FULGENCIO DE RUSPE, Sermón 3).
3932 Cuando se llama continuamente en la oración, se concede pronto auxilio en la tentación (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 35 sobre los Evang. ).
3933 El Santo Rosario es arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 558).
3934 ¡Hemos leído y oido tantos testimonios ciertos de su eficacia! La oración antigua era capaz de salvar del fuego, de las fieras y del hambre; y eso que no habla recibido la forma que le dio Cristo. Por consiguiente, la eficacia de la oración cristiana ha de ser mucho mayor. Ella no envia ángeles que apaguen las llamas, ni mantiene cerradas las fauces de los leones, ni trae pan a los hambrientos, ni suprime ninguna impresión de los sentidos por un don de la gracia; concede la fe, que hace comprender lo que el Señor reserva a los que sufren por el nombre de Dios (TERTULIANO, Sobre la oración,28-29).
3935 Si tanta fuerza tiene la oración de cada uno en particular, ¿cuánto más la que se hace presidida por el obispo y en unión con toda la Iglesia? (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Efesios,2).
3936 El único y general remedio para este mal (se refiere a las distracciones en la oración), como para los otros, es pedirlo a Aquel que está aparejado para dar, si hubiere quien siempre le quiera pedir (SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Trat. de la oración y meditación,11,4, ev. 6°).
3937 ¡Cuántas veces venimos a la iglesia sin saber a qué venimos ni qué queremos pedir! Sin embargo, cuando se va a casa de cualquiera, se sabe muy bien por qué uno se dirige a ella. Los hay que parecen decirle a Dios: «Vengo a decirte dos palabras para cumplir contigo. . . «. Con frecuencia pienso que, cuando venimos a adorar a nuestro Señor, conseguiriamos todo lo que quisiéramos, con tal de pedirle con fe viva y un corazón puro (SANTO CURA DE ARS, Sobre la oración).
3938 El ángel particular de cada cual, aun de los más insignificantes dentro de la Iglesia, por estar contemplando siempre el rostro de Dios que está en los cielos, viendo la divinidad de nuestro Creador, une su oración a la nuestra y colabora en cuanto le es posible a favor de lo que pedimos (ORIGENES, Trat. sobre la oración,10).
3939 Porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene: mas el mismo Espíritu aboga por nosotros con gemidos inefables, y el que escudriña los corazones conoce cuáles el deseo del Espíritu, porque intercede por los santos según Dios (Rm 8,26-27). Es decir, mientras nosotros oramos, el Espíritu intercede intensamente (ORIGENES, Trat. sobre la oración,14).
3940 Si sólo ruegas por ti, también tú serás el único que suplica por ti (SAN AMBROSIO, Sobre Cain y Abel).
Acompañar la petición de penitencia y buenas obras
3941 Todos los que han querido rogar por alguna necesidad, han unido siempre el ayuno (la penitencia) a la oración, porque el ayuno es el soporte de la oración (SAN JUAN CRI SÓSTOMo, en Catena Aurea, volt 1P 377).
3942 «In te, Domine, speravi»: en ti, Señor, esperé-Y puse, con los medios humanos, mi oración y mi cruz-Y mi esperanza no fue vana, ni jamás lo será: <mon confundar in aeternum»! (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 95).
3943 No alcanzamos la gracia si no la buscamos, porque no se conceden los dones de lo alto a los que los menosprecian. Llamad por medio de la oración, de los ayunos y de las limosnas. De la misma manera que quien llama a una puerta no llama sólo con la voz, así el que hace buenas obras llama también con ellas (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1P 427).
3944 Si espera alcanzar misericordia, que él también la tenga; si espera piedad, que él también la practique; si espera obtener favores de Dios, que él también sea generoso. Es un mal solicitante el que espera obtener para si lo que él niega a los demás (SAN PEDRO CRISÓLOGO, Sermón 43)
3945 Quien desea ser escuchado en sus oraciones, que escuche él también a quien le pide, pues quien no cierra sus oidos a las peticiones del que le suplica abre los de Dios a sus propias peticiones (SAN PEDRO CRISOLOGO, Sermón 43).
La oración de petición aumenta, en el que pide, su capacidad de recibir
3946 Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Dilatad vuestro corazón (SAN AGUST;N, Carta 130, a Proba)
3947 Cuando insistimos fervorosamente en nuestra oración, detenemos a Jesús que va de paso. Por eso se dice alli: Parándose entonces Jesús, mandó traerle a su presencia. . . Y debe notarse lo que dice al ciego cuando llega: ¿Qué quieres que te haga? ¿Acaso el que podía dar la vida, ignoraba lo que el ciego queria? No; pero quiere que se lo pida [. . . ]. Pregunta para esto, para que se lo pida; pregunta para incitar al corazón a que ore (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evang. ).
3948 Entre los hombres la petición es necesaria porque quien necesita algo ha de dar a conocer su indigencia, y tiene también que ablandar el corazón del que acoge la súplica. Pero estas dos cosas no tienen razón de ser cuando nuestra súplica va dirigida a Dios. Cuando rezamos a Dios no le queremos dar a conocer nuestra indigencia y nuestros deseos, porque todo lo conoce [1. No se trata tampoco de hacer que ceda la voluntad divina a la persuasión humana, hasta hacerle querer lo que antes no queria [. . . ]. Si la petición es necesaria al hombre para obtener beneficios de Dios, es porque ejerce influencia sobre el mismo que pide. Porque debe detenerse a considerar su poquedad y a desear con férvor y espiritu filial lo que espera obtener con la oración. Asi se hace capaz de recibirlo (SANTO TOMÁS, Compendio de Teología, II, cap. 2).
3949 El que podía resistuir la vista, ¿ignoraba acaso lo que queria el ciego? Jesús desea que le pidamos. Conoce de antemano nuestras necesidades y quiere remediarlas. Con mucha insistencia nos exhorta a la oración y, no obstante, dice: Vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes que se las pidáis (Mt 6,8). Insiste para que se le pida e invita para mover el corazón a la oración [. . . | (SAN GRE GORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evangelios).
Dios conocede siempre lo mejor, y en mayor abundancia
3950 Siempre da más de lo que le pedimos (SANTA TERESA, Camino de perfección,37,4).
3951 No nos invitarla tanto a que pidiésemos, si no quisiera darnos. Avergüéncese la pereza humana, más quiere dar el Señor que nosotros recibir (SAN AGUSTIN, Sermón 29).
3952 Cuando no somos oidos al pedir alguna cosa, es porque pedimos algo contrario a nuestra salvación; o también porque lo impide la malicia de aquellos por quienes pedimos; o se dilata la concesión de la gracia pedida para que crezcan los deseos y se reciba con más interés el bien que se pide (RABANO MAURO, en Catena Aurea, vol. III, p. 24).
3953 Y ofrecia (el leproso) al Médico espiritual un don espiritual; porque, así como se satisface a los médicos de la tierra con dinero, a Este con oraciones: ninguna otra cosa más digna podemos ofrecer a Dios que una oración bien hecha. En cuanto a lo que dice: Si quieres, no duda que la voluntad de Dios está inclinada a todo lo bueno, sino que, como no a todos conviene la perfección corporal, ignoraba si a él le convendria aquella curación. Dice, pues, si quieres, como si dijese: «Creo que quieres todo lo que es bueno, pero ignoro si es bueno para mi lo que pido» (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. I, pp. 465-466).
3954 Uno pide en la oración le conceda mujer para esposa según su deseo, otro pide una casa de campo, otro un vestido y otro pide se le den alimentos. Efectivamente, cuando hay necesidad de estas cosas debemos pedirselas a Dios Todopoderoso; pero debemos tener siempre presente en nuestra memoria el mandato de nuestro Redentor: Buscad primero e/ reino de Dios y su justicia y las demás cosas se os darán por añadidura (Mt 6,33) (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 27 sobre los Evang. ).
3955 Vergüenza para la desidia humana. Tiene El más ganas de dar que nosotros de recibir; tiene más ganas El de hacernos misericordia que nosotros de vernos libres de nuestras miserias (SAN AGUSTIN, Sermón 105).
3956 El Señor concede siempre más de lo que se le pide: el ladrón sólo pedia que se acordase de él, pero el Señor le dice: Hoy mismo estarás conmigo en el paraiso (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 507).
3957 Bueno es el Señor, quien no siempre nos concede lo que deseamos, para concedernos lo mejor 1SAN AGUSTIN, Epistola 50).
Cuando los dones perdidos tardan en llegar
3958 El que tarda en dar quiere hacer más vivo tu deseo con la tardanza, para que no parezca de poco mérito lo que da (SAN AGUSTIN, Sermón 29)
3959 Lo que, por tu debilidad, no puedes recibir en un determinado momento lo podrás recibir en otra ocasión si perseveras (SAN EFRÉN, Coment. sobre Diatessaron,1).
3960 Si algo acontecede en contra de lo que hemos pedido, tolerémoslo con paciencia y demos gracias a Dios por todo, sin dudar en lo más minimo de que lo más conveniente para nosotros es lo que acaece según la voluntad de Dios y no según la nuestra (SAN AGUSTiN, Carta 130, a Proba).
3961 Bien mira por ti quien no te da, cuando le pides, lo que no te conviene (SAN AGUSTIN, Sermón 126).
3962 Acaso lo difiere con el fin de que, repitiendo con asiduidad y frecuencia tu plegaria, conozcas lo que es la casa de Dios, y conserves con celo las gracias recibidas: que todo lo que se adquiere con mucho trabajo se conserva con gran empeño (SAN BASILIO MAGNO, Regla monástica, c. 1).
3963 Cuando pides y no recibes es porque pides mal, o sin fe o con ligereza, o lo que no te conviene, o porque te cansas (de pedir) (SAN BASILIO MAGNO, Regla monástica, c. 1).
3964 Cuando el Señor tarda en conceder lo que pedimos hace desear sus dones, pero no los niega: las cosas que se desean por mucho tiempo se reciben con más gusto [. . . ]. Pide, busca, insiste: pidiendo y buscando aumenta el deseo para que recibas los dones con más gusto. El Señor te reserva lo que no quiere darte enseguida, para que aprendas a desear mucho las cosas grandes: por ello conviene orar siempre y no desmayar (SAN AGUST;N, en Catena Aurea, volt 1P 429).
Imitar a la Virgen
3965 Maria, Maestra de oración-Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanirmarse, con perseverancia. -Y cómo logra. -Aprende (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 502).
3966 No dejéis de inculcar con todo cuidado la práctica del Rosario, la oración tan querida de la Virgen y tan recomendada por los Sumos Pontifices, por medio de la cual los fieles pueden cumplir de la manera más suave y eficaz el mandato del Divino Maestro: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá (Pio XI, Enc. Ingravescentibus malis,29-IX-1937).
ORACIÓN Pensamientos.org
Oración Pensamientos de Oración de SS. Benedicto XVI «A mi parecer no es otra cosa oración sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama. Santa Teresa de Jesús. Al hacer silencio en la oración, acallo mis heridas, mi dolor, mis «por qués», mis frustraciones y fijo mi mirada en el Divino doctor. Dejo así que sea Él quien me pregunte por mis heridas, cicatrices, mi historia. P. Guillermo Serra, LC Almas sencillas hay que, con su Rosario, consiguen todas las gracias y son esclarecidas con singulares luces en todas sus situaciones. San Pedro Julián Eymard Aquellos ratos que estamos en la oración; sea cuan flojamente estés, Dios los tiene en mucho. Santa Teresa de Avila Buscad leyendo y hallaréis meditando. San Juan de la Cruz Cada mañana encomendad a Dios las ocupaciones del día. San Juan Bosco ¿Cómo conseguiréis vencer las distracciones en la oración? Pensando seriamente en que Dios os está mirando. San Basilio Como se haga la oración que es lo más importante, no dejará de hacerse todo lo demás… San Teresa de Jesús Conformarse con la voluntad de Dios es la oración más hermosa del alma cristiana. San Alfonso María de Ligorio Contemplar o rezar contemplativamente exige la capacidad y disposición de estar ahí sin HACER nada. Pedro Finkler Con la oración conocemos nuestro puesto en presencia de Dios, quién es Dios y quiénes somos nosotros. San Maximiliano Mc Kolbe Con la oración y el sacrificio se prepara la acción. San Juan Bosco Con solo cinco letras se construye una oración completa: “ JESÚS”. Alicia Beatriz Angélica Araujo Cristo nos mostró con su vida lo que es orar. Pedro Finkler “Cristo ora por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a Él se dirige nuestra oración como a Dios nuestro. Reconozcamos, por tanto, en Él nuestras voces; y la voz de Él, en nosotros”. San Agustín Cuando mi espíritu se eleva, mi cuerpo cae de rodillas. George C. Lichtenberg Cuando huyo de la oración, del silencio, no quiero huir de ti, Señor, sino de mí: de mi superficialidad. Padre Karl Rahner, S.J Cuando no puedes expresar tus oraciones, Dios escucha tu corazón. Nuestro Pan Diario Cuando os reunís con frecuencia para la alabanza divina, se debilita el poder de Satanás, y la concordia de vuestra fe le impiden causaros mal alguno. San Ignacio de Antioquía Cuanto más absorto está un hombre en la oración, menos conciencia tiene de que ora…, porque permanece oculto a su propia mirada. Jean Lafrance Cuanto más se avanza en la vida de oración, más se penetra en el misterio del silencio de Dios. Jean Lafrance “Cuanto pidáis al Padre en la oración, creed que ya lo habéis obtenido, y lo obtendréis” (Marcos 11,25). Cuando los creyentes sienten dolores mientras están orando, es que hay almas que están renaciendo. Orlando Boyer Cuando recéis debéis ser conscientes de que la oración no significa sólo pedir algo a Dios o buscar una ayuda particular, aunque ciertamente la oración de petición sea un modo auténtico de oración. SS. Juan Pablo II Cuando recéis, no seáis palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán más caso. Mateo 6,7 Cuando rezas observa un orden en tus peticiones: pide en primer lugar los bienes espirituales, el perdón de los pecados, la luz para conocer la voluntad de Dios, la fuerza para mantenerte en su gracia; después pide la salud física, la bendición sobre tu familia, el alejamiento de las desgracias y la seguridad en el trabajo…. San Juan Bosco Cuando se ama, se desea hablar constantemente con el amado, o al menos contemplarlo incesantemente. En eso consiste la oración. Charles de Foucauld Cuando vayas a orar, que sea éste un firme propósito: ni más tiempo por consolación, ni menos por aridez. San Josemaría Escrivá de Balaguer Cuanto más absorto está un hombre en la oración, menos conciencia tiene de que ora…, porque permanece oculto a su propia mirada. Jean Lafrance “Dame un hombre de oración y será capaz de todo; podrá decir como el santo apóstol: puedo todas las cosas en aquél que me sostiene y me conforta”. San Vicente de Paúl Debemos alterar nuestras vidas para alterar nuestros corazones, pues es imposible vivir de una manera y orar de otra. William Law Debemos amar la oración. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de Sí mismo. Beata Madre Teresa de Calcuta Debemos orar siempre, no hasta que Dios nos escuche, sino hasta que podamos oír a Dios. Autor desconocido Debemos ser hombres de Dios y, para decirlo más sencillamente, hombres de oración con el suficiente valor para arrojarnos en ese misterio de silencio que se llama Dios sin recibir aparentemente otra respuesta que la fuerza de seguir creyendo, esperando, amando y, por tanto, orando. Karl Rahner Dejad todas las cosas, os repito, pero no dejéis la oración: que ella sola os volverá a Dios, aunque os hayáis alejado mucho de Él. Entendedlo bien: ella sola. San Pedro J. Eymard Después de la oración del Sacerdote y de las vírgenes consagradas, la oración más grata a Dios es la de los niños y la de los enfermos. San Josemaría Escrivá de Balaguer Dios da la oración a quien reza. San Juan Clímaco «Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes». San Agustín Dios nos habla en el silencio del corazón. Madre Teresa de Calcuta Dios nos oye y nos responde siempre, pero desde la perspectiva de un amor más grande y de un conocimiento más profundo que el nuestro. SS. Juan Pablo II El cimiento de la oración va fundado en la humildad, y mientras más se abaja un alma en la oración, más la sube Dios. Santa Teresa de Avila El contemplativo prefiere amar la maravilla que descubre en vez de tratar de comprenderla. Pedro Finkler El contemplativo trabaja, lee, pasea, viaja, hace compras, reza, visita a sus amigos, etc. Mas en el centro de todas sus actividades está siempre aquel sentimiento precioso de intima unión con su amado. Pedro Finkler El desvelo no ha de ser, motivo de quebranto, sino un tiempo de oración para llegar a lo alto. Alicia Beatriz Angélica Araujo El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más té vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón. San Pío de Pieltrecina El Espíritu es fuerte, pero la carne es débil. La oración hará que el Espíritu sea más fuerte que la debilidad de la carne. P. José Enrique Ruiz de Galarreta, sj El fin de la oración no es alcanzar lo que pedimos, sino transformarnos. Green El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz. Beata Madre Teresa de Calcuta El hombre de oración también se siente como extraño y peregrino en la tierra. Sabe que está aquí de paso, que la vida terrena no es eterna. P. Pedro Barrajón, L.C. El hombre crece cuando se arrodilla. A. Manzoni El hombre justo procura ardientemente que las alabanzas vayan siempre dirigidas no a él…, sino a Aquel de quien le viene al hombre todo lo que es digno de alabanza… San Agustín … el hombre no debe olvidar la oración, por más que se encuentre errando sin norte preciso. Adolfo Kolping El hombre no puede vivir sin orar, lo mismo que no puede vivir sin respirar. SS. Juan Pablo II El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo. San Agustín El mejor consuelo es el que viene de la oración. San Pío de Pieltrecina El que después de la oración abriga mejores sentimientos, ha obtenido ya respuesta a sus súplicas. George Meredith El que ora siempre, siempre esta hablando con Dios y mantiene el alma en una dependencia absoluta de Dios y el beneficio es un corazón permanentemente reconfortado. Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds El que se levanta de la oración con mejores sentimientos, ya ha obtenido una respuesta a sus súplicas. George Meredith El que sólo hace oración cuando tiene ganas, quiere decir que se ha resignado a tener cada vez menos ganas de hacer oración. Karl Ranher El que no reza no puede perseverar en la virtud. San Agustín de Hipona dice: ‘Quien aprender a rezar bien, aprende a vivir bien’. San Juan Bosco El sacrificio y la oración se complementan. No hay oración sin sacrificio ni sacrificio sin oración. Madre Teresa de Calcuta El Señor no niega su ayuda a quien reza con humildad. Regnum Christi El valor de una técnica se mide por sus resultados. Cualquier técnica para orar es buena cuando pone al hombre en contacto con Dios. Dr. Alexis Carrell En el diálogo amoroso de un alma con Dios germinan los grandes acontecimientos que cambian el rumbo de la historia. Santa Edith Stein En el silencio Él nos escucha; en el silencio Él habla al alma y en el silencio escuchamos su voz. Madre Teresa de Calcuta En la oración encontraremos el camino que nos transforma y nos hace ser mejores día a día. Néstor Mora Núñez En la oración muchas veces solo fijaremos en sus ojos la mirada y nos quedaremos en silencio. Las palabras sobran porque su mirada dice amor, comprensión, posibilidad, futuro, cielo… Guillermo Serra, L.C En la oración: «No malgasten palabras, no creen ruido», el ruido «de lo mundano, los ruidos de la vanidad». SS. Francisco En la verdadera oración se pide ayuda sólo después de que se ha hecho todo el esfuerzo personal necesario, sin obtener ningún resultado. Napoleón Hill En medio de las peores enfermedades puede hacerse la mejor oración Santa Teresa de Avila Encuentra el tiempo de pensar, encuentra el tiempo de rezar, encuentra el tiempo de reír. Madre Teresa de Calcuta Es la oración luz y poder; es la acción misma de Dios: el que hace oración dispone del poder mismo de Dios. San Pedro J. Eymard Es mejor poner el corazón en la oración (y no encontrar palabras) que encontrar palabras sin corazón. Mohandas Karamchand Gandhi Es necesario orar; el que ora como debe, alcanza de Dios todo lo que quiere. Autor desconocido Es necesario orar mucho para mantenernos fieles en cualquier situación. Charles de Foucault Escucha en silencio, porque si tu corazón está lleno de otras cosas no podrás oír su voz. Madre Teresa de Calcuta Felices los que hablan con Dios, porque sabrán entender a los hombres. Autor desconocido Fuerte es el poder del infierno, pero la oración es más fuerte que todos los demonios. San Bernardo Habla Jesús: «Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá». Haz oración. ¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito? San Josemaría Escrivá de Balaguer …Hablan con Dios y le tratan de poder a poder. Joseph Joubert “Haz lo que puedas, y lo que no puedas, ¡pídeselo a Dios!”. San Agustín Hay que rezar con una esperanza ilimitada de ser escuchados. San Juan Bosco Jamás se te caiga de la mano un libro sagrado, haced oración a menudo. San Jerónimo Jesús no nos enseñó a predicar, no nos enseñó a cantar. Nos enseñó a orar. Autor desconocido La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con Dios. Beata Madre Teresa de Calcuta “La evangelización se hace de rodillas”, sean siempre hombres y mujeres de oración. ¡Sean siempre hombres y mujeres de oración! Sin la relación constante con Dios la misión se convierte en función. SS. Francisco La fidelidad a la oración y la caridad fraterna serán para nosotros señales de discernimiento para comprobar la autenticidad del abandono. Jaume Boada La fidelidad a la oración favorece y hace más profunda la disposición de apertura y de escucha. Padre Jacques Philippe La humildad es la base de la oración. La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios. San Agustín, serm. 56, 6, 9” (C I C, 2559). La humildad y la oración se desarrollan de un oído, de una mente y de una lengua que han vivido en silencio con Dios, porque en el silencio del corazón es donde habla Él. Madre Teresa de Calcuta La intervención humanitaria más poderosa sigue siendo siempre la oración, pues constituye un enorme poder espiritual, sobre todo cuando va acompañada por el sacrificio y el sufrimiento. SS. Juan Pablo II La mejor oración es aquella en la cual hay más amor. Charles de Foucauld La oración cotidiana añade algo nuevo a la vida. Mohandas Karamchand Gandhi La oración debe caracterizarse también por la adoración y la escucha atenta, pidiendo perdón a Dios e implorando la remisión de los pecados. SS. Juan Pablo II La oración debe ir antes que todo: quien no lo entienda así, quien no lo practique, no puede excusarse de la falta de tiempo: lo que le falta es amor. SS. Juan Pablo II “la oración era la omnipotencia del hombre y la debilidad de Dios”. San Agustín La oración es el acto propio de la criatura racional. Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 83, a. 10) , Sermón sobre la oración La oración es, la misma santidad, pues comprende el ejercicio de todas las virtudes. San Pedro J. Eymard La oración es el lugar solitario e íntimo del amor de Jesús con su Padre. Es también, el lugar donde Jesús pregunta y espera respuesta. Es el lugar donde Dios responde y nos dice qué espera de nosotros. P. Salvador Plans, monje de Montserrat La oración es entrar en el terreno sagrado del amor de Dios. Es descalzarse para quedarse expuesto en su presencia y contemplar el fuego ardiente de su amor. P. Guillermo Serra, L.C. La oración es música callada y soledad sonora. Es un grito amoroso dicho en silencio y manifestado con constancia. Es esperar para encontrar, hablar para callar, decir para escuchar. P. Guillermo Serra, LC La oración es también una arma para los débiles y para cuantos sufren alguna injusticia. Es el arma de la lucha espiritual que la Iglesia libra en el mundo, pues no dispone de otras armas. SS. Juan Pablo II La oración es una entrega de corazones, un intercambio de latidos para al final encontrar el mismo ritmo y latir al unísono. P. Guillermo Serra, LC La oración hace milagros, pero ¡debemos creer! SS. Francisco La oración juntos es un momento precioso para hacer aún más sólida la vida familiar, la amistad! ¡Aprendamos a rezar cada vez más en familia y como familia! SS. Francisco La oración, unida con ese divino sacrificio de la Misa, tiene una fuerza indecible; de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores como apoyada sobre su Amado. San Francisco de Sales La oración de Cristo, era la oblación de su vida en el sacrificio de la Cruz. Jean Lafrance «La oración de fe no consiste solamente en decir “Señor, Señor”, sino en disponer el corazón para hacer la voluntad del Padre». (C. I. C.- 2611). La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche. Thomas Fuller La oración es el camino real para el Cielo, y camino seguro… No me parece es otra cosa perder el camino, sino dejar la oración… Santa Teresa de Jesús La oración es el desahogo de nuestro corazón en el de Dios. San Pío de Pieltrecina La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. San Agustín «La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios». San Pío de Pieltrecina La oración es el mejor camino de la salvación. M. Del Rocío H. González La oración es el método más efectivo de renovación y transformación porque al orar la persona se vincula a Dios y no al problema. Catherine Ponder La oración es el pequeño nervio que mueve el músculo del Omnipotente. C.H. Spurgeon La oración es el primer alimento del espíritu, como el pan es el alimento para el cuerpo. San Juan Bosco La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador. Santo Cura de Ars La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. San Pedro Damián en Catena Aurea, vol. III, p. 304) «La oración» es la humildad del hombre que reconoce su profunda miseria y la grandeza de Dios, a quien se dirige y adora, de manera que todo lo espera de El y nada de sí mismo. San Josemaria Escriva de Balaguer. Surco, 259 La oración es la vida misma de la unidad, de ser uno con Cristo. Madre Teresa de Calcuta La oración es nuestra mejor arma, una llave que abre el corazón de Dios. Háblale a Dios más con el corazón que con los labios, en ciertos casos hazlo sólo con el corazón. Padre Pío La oración es un encuentro amoroso entre Dios y tú, en la verdad. Pedro Finkler “La oración es un verdadero descanso”. San Francisco de Asís La oración es “una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, un modo de estar frente a Dios, antes que realizar actos de culto o pronunciar palabras” Benedicto XVI La oración es una cita con el Médico de nuestras almas, nuestro Creador y Redentor. P. Guillermo Serra, LC La oración está en todo, en todos los gestos. Madre Teresa de Calcuta “La Oración humilde traspasará las nubes y no reposará hasta que llegue, ni se retirará hasta que el Altísimo la atiende” (Eccl. 35,12-14) La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio. San Josemaría Escrivá de Balaguer La oración de los cinco sentidos es una invitación a dejar que la presencia de Cristo se haga viva en cada una de los sentidos de nuestro cuerpo para que desde ese contacto los podamos elevar a los sentidos del alma. P. Guillermo Serra, LC La oración debe ir menos encaminada a cambiar el mundo que a cambiarnos a nosotros mismos. David Wolpe «la oración no es algo mágico, no se hace magia con la oración» SS. Francisco La oración del cristiano nunca es monólogo. San Josemaría Escrivá de Balaguer “La oración es un verdadero descanso”. San Francisco de Asís. “La oración en el marco de la adoración eucarística alcanza una dimensión completamente nueva, solo ahora reúne los dos planos y solo ahora es realmente auténtica”. Cardinal Ratzinger La oración es el cimiento del edificio espiritual. —La oración es omnipotente. San Josemaría Escrivá de Balaguer La oración, piedra angular de la familia fiel a su identidad y misión. Regnum Christi La oración es como un arma que tenemos que tener siempre dispuesta para defendernos en el momento del peligro. San Juan Bosco La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. San Agustín de Hipona La oración es el filo de la fe. Stanislas Fumet La oración es el reconocimiento de nuestros limites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. SS. Juan Pablo II La oración es el secreto de mi vida. Beata Madre Teresa de Calcuta La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave que abre el corazón de Dios. San Pío de Pieltrecina La oración es la respiración de la esperanza. Quien deja de orar deja de esperar. Mons. Pedro Casaldaliga La oración es nuestra mejor arma, una llave que abre el corazón de Dios. Háblale a Dios más con el corazón que con los labios, en ciertos casos hazlo sólo con el corazón. Padre Pío La oración es un alma que se descubre ante Dios. Phillip Brooks La oración es un puente seguro hacia Dios. Autor desconocido La oración es una compañera inseparable de la vida cristiana. San Juan Bosco La oración es para el sacerdote como el agua para el pez, como el aire para el pájaro, la fuente para el ciervo. San Juan Bosco La oración es morir para vivir. Morir por amor para vivir y caminar en el Amor. P. Guillermo Serra, L.C La oración llena de fe es “la debilidad” de Dios y la fuerza del hombre. Padre Guillermo Serra, LC La oración logra mover el corazón de Dios. San Juan Bosco La oración mental y el pecado no pueden estar juntos. Un hombre sin oración es como un animal sin razón. San Felipe Neri La oración, no necesita de espacio ni lugar, sino tan solo de una disposición. Alicia Beatriz Angélica Araujo La oración no se trata de pedir cosas sino de comprender que no necesitas nada más que la presencia de Dios y descansar en esa morada llena de sus cualidades. Autor desconocido La oración nutre el alma: lo que la sangre es para el cuerpo, es la oración para el alma. Madre Teresa de Calcuta La oración puede cambiar vuestra vida. Ya que aparta vuestra atención de vosotros mismos y dirige vuestra mente y vuestro corazón hacia el Señor. SS. Juan Pablo II La oración puede definirse de muchas maneras. Pero lo más frecuente es llamarla un coloquio, una conversación, un entretenerse con Dios. SS. Juan Pablo II La oración puede ser momentos pero el que ora llega a vivir la presencia de Dios. Toda la vida se le va haciendo oración. Monjas Dominicas de Orihuela La oración ya no es una actividad para mi; se ha convertido en el constante lenguaje de la relación que yo creo, Dios ha diseñado para llenar la vida humana. Keith Miller La oración se muestra débil ante los ojos de los hombres. En realidad, es fuerte si está llena de confianza en el Señor. Comunidad de San Edigio La oración valiente y humilde, hecha con el corazón entregado a la fe en Dios, logra milagros. SS. Francisco La oración y el sacrificio son mis armas invencibles; constituyen todas mis fuerzas, y sé por experiencia que conmueven los corazones mucho más que las palabras. Santa Teresita del Niño Jesús La plegaria es la primera y la última lección para aprender el noble y bravío arte de sacrificar el ser en los variados senderos de la vida. Mohandas Karamchand Gandhi La plegaria no es un entretenimiento ocioso para alguna anciana. Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción. Mohandas Karamchand Gandhi La prueba de la fe perseverante autentifica la cualidad de la oración. Jean Lafrance «La salvación de muchos depende de la oración de pocos» SS Pío XII La verdadera oración es unión con Dios. Madre Teresa de Calcuta Las almas de oración son almas de gran silencio. Beata Madre Teresa de Calcuta Las almas sin oración son como un cuerpo tullido que aunque tiene pies y manos no se puede menear… El que persevere en la oración, por más pecados y tentaciones y caídas que ponga el demonio, tengo por cierto que la sacará el Señor a puerto de luz. Santa Teresa de Jesús Las mejores oraciones tienen muchas veces más gemidos que palabras. John Bunyan Le decías: «No te fíes de mí… Yo sí que me fío de ti, Jesús… Me abandono en tus brazos: allí dejo lo que tengo, ¡mis miserias!» —Y me parece buena oración. San Josemaría Escrivá de Balaguer Lo que le falta a la humanidad, es la oración San Pío de Pieltrecina Los dos requisitos para una Vida Cristiana exitosa son visión y pasión; y ambas nacen y se mantienen por la oración. Leonardo Ravenhill Los hombres de oración son los verdaderos maestros de la historia, sobre todo si la atraviesan como crucificados. Oliver Clément Mas hacen por el mundo los que oran que los que combaten, y si el mundo está mal es porque hay mas batallas que oraciones. Donoso Cortés Me has escrito, y te entiendo: «Hago todos los días mi “ratito de oración: ¡si no fuera por eso!. San Josemaría Escrivá de Balaguer Mi pasado, Señor, lo confío a tu misericordia, mi presente a tu amor, mi futuro a tu providencia. Padre Pío Mientras estáis jugando, en las conversaciones y endiversión, elevad alguna vez la mente al Señor ofreciéndole esas acciones. San Juan Bosco Mirar a Jesús en la oración es descansar los ojos del corazón en los suyos y entrar así en su corazón humano. P. Guillermo Serra, L.C. Nada es posible sin la oración, todo es posible con la oración hecha con fe. Comunidad de San Edigio Nadie puede hacerse a sí mismo mayor daño que dejar de tener oración. Santa Teresa de Jesús Nadie rezó con fervor sin aprender algo. Ralph Waldo Emerson Necesitamos oraciones para realizar mejor la obra de Dios, para saber el modo de estar en todo momento y totalmente a su disposición. Madre Teresa de Calcuta No buscarías el rostro de Cristo en la oración si no hubieras ya sentido su mirada posarse en ti. Jean Lafrance No cesa de orar quien no cesa de bien obrar… El afecto de la caridad equivale a una oración continua. Santa Catalina de Siena No dará Dios la perseverancia, si no al que se la pida con perseverante oración. San Nilo No dejes nunca la oración. Dejar la oración es perder el camino. Santa Teresa de Avila No digas a Jesús que quieres consuelo en la oración. —Si te lo da, agradéceselo. —Dile siempre que quieres perseverancia. San Josemaría Escrivá de Balaguer No hagas de Dios tu cojín ni de la oración tu cobija. Helder Cámara No hagan oración que corte las alas a la caridad. San Camilo “¿No hará justicia Dios a sus elegidos, que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas?”. (Lucas 18,7). No hay en la vida del hombre tesoro comparable a la oración. San Efrén No hay que olvidar que antes de hablar es necesario escuchar; sólo así hablaremos a partir de la plenitud del corazón y entonces Dios nos escuchará. Madre Teresa de Calcuta No quiero pedirle a Dios que me evite los peligros, sino que me ayude a desafiarlos. No le suplicaré que alivie mis penas, sino que me dé valor para vencerlas. Rabindranath Tagore No quites la oración de tu vida: el bullicio sólo la confunde. Zenaida Bacardí de Argamasilla No reces para que Dios te escuche, reza para escucharlo tú. Autor desconocido «no sabemos orar como es preciso» (Rom 8,26) No sabes qué decir al Señor en la oración. No te acuerdas de nada, y, sin embargo, querrías consultarle muchas cosas. —Mira: toma algunas notas durante el día de las cuestiones que desees considerar en la presencia de Dios. Y ve con esa nota luego a orar. San Josemaría Escrivá de Balaguer No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios», dijo el Señor. —¡Pan y palabra!: Hostia y oración. Si no, no vivirás vida sobrenatural. San Josemaría Escrivá de Balaguer «No sólo basta oración y fe, sino acción y obras humanas». SS. Francisco No te aflijas si no recibes de Dios inmediatamente lo que pides: es El quien quiere hacerte más bien todavía mediante la perseverancia en permanecer con El en la oración. Catecismo de la Iglesia Católica No tengas miedo de gritar tu sufrimiento a Dios en la oración. Dios prefiere a los que protestan por amor. que a los que se callan por resignación. Autor desconocido No todos los que tienen las manos juntas, rezan. Proverbio alemán Nuestra oración es un proceso de purificación que nos lleva de una curiosidad inicial a una inquietud y de ésta a una necesidad de Jesús. P. Guillermo Serra, L.C Nuestra vida de oración sufre mucho porque nuestro corazón no está en silencio. Madre Teresa de Calcuta Nunca eres tan grande, como cuando te arrodillas delante de Dios. Autor desconocido Ofrece a Dios en la oración lo que Él no tiene: tu pobreza, tu angustia, tu indigencia fundamental, tu pecado. Autor desconocido Ora a Dios al principio de todas tus obras, de modo que puedas llevarlas a buen fin, pues la oración logra muchas más cosas de las que este mundo pueda imaginarse. Xenofonte Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y escuchará tu oración. San Pío de Pieltrecina Ora con la mayor intensidad cuando más difícil es orar. Charles H. Brent “Ora continuamente el que une la oración a las obras y las obras a la oración. Sólo así podemos cumplir el mandato: Orad constantemente” Orígenes. Oración de petición en un perfecto abandono: «Dígnate, Señor, aliviar la carga o aumentar mis fuerzas; alejar la tentación o concederme la gracia de vencerla». Dom Vital Lehodey Oración es que Dios viva en mí… Sea alabado el Señor que me libró de mí…El Señor nos da la libertad. Santa Teresa de Ávila Oración es tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama. Santa Teresa de Ávila Orar es amar. Pedro Finkler Orar es imitar a Cristo. Pedro Finkler Orar es pensar en Dios, amando. Charles de Foucauld Orar es un acto simple de colocación ante la presencia de lo Sagrado. Autor desconocido Orar no es sólo «hablar con el Señor» o «dialogar con Él»… Para orar en verdad has de hacer en tu vida el don total de tu amor. Él, al llamarte, ya se ha convertido para ti en un «Don de Amor». Jaume Boada i Rafí O.P. Orar no significa sólo que podemos decir a Dios todo lo que nos agobia. Orar significa también callar y escuchar lo que Dios nos quiere decir. SS. Juan Pablo II Orar nos desata de lo que sentimos, y nos ata a lo que creemos: que somos hijos de Dios. Louis Evely Orar significa abrir con ilimitada confianza el corazón a Dios, a su amor paternal, y luego salir corriendo alegre como un niño. Basilea Schlink «Orad y orad siempre cada vez con más insistencia. Jesús es bueno y no dejará de escuchar tantas oraciones dirigidas a Él con confianza». San Pío de Pieltrecina Para contemplar basta elevar el corazón a Dios con el simple y amoroso deseo de estar con él y esperar. Pedro Finkler Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite. Beata Madre Teresa de Calcuta “Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y de amor, tanto en la tristeza como en la alegría” Santa Teresita del Niño Jesús Para que sea fructífera, la oración ha de proceder del corazón y ser capaz de tocar el corazón de Dios. Madre Teresa de Calcuta Para orar hay que procurar en nosotros un profundo silencio interior. La oración es verdadera si no nos buscamos a nosotros mismos en la oración, sino sólo al Señor. SS. Juan Pablo II Para orar necesitas estar en paz con el Señor, con los hermanos, contigo mismo. El perdón te lleva a encontrar esta paz. Vives a Jesús como «perdón». Él también será tu oración. Jaume Boada i Rafí O.P. Para rezar no es necesario ser inteligente, sino estar en oración. Madeleine Delbêl «Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá» (Mt 7,7) Pensamientos grandes y un corazón puro: Esto es lo que tendríamos que pedir a Dios. Y, ¿lo pedimos? Autor desconocido Persevera en la oración. —Persevera, aunque tu labor parezca estéril. —La oración es siempre fecunda. San Josemaría Escrivá de Balaguer Poner por primera y principal guarda la oración, y vivir alerta y examinar sus operaciones antes de ejecutarlas. Santo Hermano Pedro de San José de Betancur Por la oración hablamos a Dios y Dios nos habla a nosotros, aspiramos a El y respiramos en El, y El nos inspira y respira sobre nosotros. San Francisco de Sales Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en «tercer lugar», acción. San Josemaría Escrivá de Balaguer Procurad hacer un poco de silencio también vosotros en vuestra vida para poder pensar, reflexionar y orar con mayor fervor y hacer propósitos con más decisión. SS. Juan Pablo II “Que la paz que anuncian con sus palabras este primero en sus corazones. Sin la oración nadie puede progresar en el servicio divino”. San Francisco de Asís. ¿Que no sabes orar? —Ponte en la presencia de Dios, y en cuanto comiences a decir: «Señor, ¡que no sé hacer oración!…», está seguro de que has empezado a hacerla. San Josemaría Escrivá de Balaguer Que rece no para ser preservado de los peligros, sino para enfrentarlos Rabindranath Tagore Queréis cantar alabanzas a Dios? Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar… Vosotros mismos seréis su alabanza…, si vivís santamente… San Agustín de Hipona Quien aprende a orar bien, aprende a vivir bien. San Agustín de Hipona “Quien no reza al Señor, ora al diablo”. Léon Bloy Quien ora se ocupa en la cosa más importante. San Juan Bosco Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente. Miguel de Unamuno Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla. Proverbio Ruso Reza y confía; no te agites. La agitación nada mejora. Dios es misericordioso y escuchará tus oraciones. Padre Pío Rezar es aceptar ser encontrado por Dios en ese lugar de nuestra persona donde él quiera hablarnos. Jean Lafrance Rezar no es pedir, rezar es la respiración del alma. Mohandas Karamchand Gandhi “Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies” (Lc 10,2). Sabe bien vivir quien sabe bien orar. San Agustín de Hipona ¿Santo, sin oración?… —No creo en esa santidad. San Josemaría Escrivá de Balaguer Satanás estorba la oración, pero la oración también estorba a Satanás. Autor desconocido Se busca a Dios en los libros y se lo encuentra en la oración. San Pío de Pieltrecina Se puede vivir algunos días sin comer pero no sin rezar. Mohandas Karamchand Gandhi Sé sincero en tus oraciones. La sinceridad es humildad y ésta solo se consigue aceptando las humillaciones. Beata Madre Teresa de Calcuta Sea, pues, esta la regla: que comas siempre con tal templanza que, acabando de comer, puedas rezar y leer alguna cosa. San Jerónimo a Eustoquia Señor, concédeme que siempre desee más de lo que puedo lograr. Michel Angelo Buonaroti Señor, entrego mi pasado a tu perdón; mi presente a tu amor; mi futuro a tu providencia. Nasscimbeni Ser pequeño ante Dios es orar. Ser pequeños y orar son dos cosas que forzosamente van juntas. Padre Tomas Morales “Si el afligido invoca al Señor, El lo escucha”. (salmo 33,7) Si la única oración que uno dijera en toda su vida fuera ‘gracias’, sería suficiente. Meíster Eckhart Si no eres hombre de oración, no creo en la rectitud de tus intenciones cuando dices que trabajas por Cristo. San Josemaría Escrivá de Balaguer Si no estás convencido de que la oración es la solución a todos los problemas de la vida, es inútil que te canses en discernir. Autor desconocido Si no se te concede el poder detenerte por mucho tiempo en oración, en lecturas, etc., no debes desanimarte por eso. San Padre Pío de de Pietrelcina Si no tratas a Cristo en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a dar a conocer? San Josemaría Escrivá de Balaguer Si tratáis a Cristo, oiréis también vosotros en lo más íntimo del alma los requerimientos del Señor, sus insinuaciones continuas. SS. Juan Pablo II Si oramos, creeremos. Si creemos, amamos. Si amamos, serviremos. Beata Madre Teresa de Calcuta Sí la oración no cambia nuestro destino, cambia nuestros sentimientos, lo cual no es una utilidad menor. Joseph Joubert Si quieres vivir cristianamente con facilidad, haz mucha oración y lo conseguirás. San Agustín Sin la gracia de la oración es imposible mortificar la carne y aún mucho más mortificar el espíritu. San Pedro de Alcántara “Sin oración, no sólo somos cristianos mediocres, sino cristianos en riesgo” Juan Pablo II Si rezamos el Padre nuestro y lo vivimos, seremos santos. Madre Teresa de Calcuta “Sin silencio no hay oración; sin oración no hay fe; sin fe no hay amor; sin amor no hay servicio” Madre Teresa de Calcuta Sirviendo al Señor, con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración. Romanos 12,12 Sólo deseo ser un pobre monje que reza… Dios ve las manchas también en los ángeles, ¡Cómo verá las mías! San Pío de Pieltrecina Sólo la oración sincera franca es atendida. La oración pronunciada de labios para afuera se vuelve como una maldición contra el que la formula. Adolfo Kolping Sólo cuando los hombres aprenden a rezar empiezan a creer. Calvin Coolidge Solo la mirada de Dios puede curar tus heridas, en el silencio de la oración. Autor desconocido Te diré, plagiando la frase de un autor extranjero, que tu vida de apóstol vale lo que vale tu oración. San Josemaría Escrivá de Balaguer Toda apostasía es la religión tiene su origen en la falta de oración. Si hago bien mi oración, perseveraré en mi vocación. San Juan Berchmans Todas las oraciones son buenas, siempre que vayan acompañadas, por la recta intención y la buena voluntad. San Pío de Pieltrecina Todo el trabajo de aprender a ser contemplativo se resume en desvelar el natural deseo de amar, mirar después hacia Dios y extender los brazos hacia él movidos de un fortísimo deseo de estar con él. Pedro Finkler Tomad, pues, y conservad este importante consejo: Tened por día perdido aquél en el que no hacéis oración. San Leonardo de Portomauricio Un creyente puede hacer más en cuatro horas, después de emplear una en orar, que cinco sin oración. Jorge Müller Una de las mejores respuestas de la oración es ser capaz de continuar en oración. Robert C. Chapman Una oración valiente, humilde y fuerte cumple milagros. SS. Francisco Una profunda y ferviente mirada a Cristo es la mejor oración: yo le miro y Él me mira. Y en el momento en que te encuentras con Él cara a cara adviertes sin poderlo evitar que no eres nada, que no tienes nada. Beata Madre Teresa de Calcuta Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios. San Agustín de Hipona «Una oración que no lleva a la acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, en dificultad, es una oración estéril e incompleta» SS. Francisco Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran. Lucio Anneo Séneca Y si el apóstol es fruto de la oración, encontrará en ella la luz y la fuerza para su acción. En efecto, nuestra misión pierde su fecundidad, e incluso se apaga, en el mismo momento en que se interrumpe la conexión con la fuente, con el Señor. SS, Francisco …Y sólo la oración puede hablar dignamente de Él. Joseph Joubert «Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Lc 11,9) |
CONTO
UN SENCILLO CUENTO SOBRE EL COMPARTIR
Un día, un niño se compró un helado de chocolate. Cuando iba a destaparlo, se acordó de que a su hermano mayor le encantaba el chocolate. Fue a casa, lo guardó en el frigorífico y le dijo a su hermano que había comprado su helado preferido. Éste se puso muy contento y le dijo que ya se lo comería más tarde.
Pasó un rato y el hermano mayor fue a tomar su helado. Pero cuando iba a destaparlo, su hermana pequeña lo agarró de las piernas y se lo pidió. Al final, acabó dándoselo.
La hermana pequeña se fue muy contenta con su helado. Se sentó en una silla del comedor y se puso a mirar el helado. Estuvo pensando un momento y después fue rápidamente a buscar a su madre. La encontró en la terraza tendiendo la ropa. Había pensado regalarle su helado, porque sabía que le gustaba mucho el chocolate.
La madre la tomó en brazos y le dio un beso. Le dijo que ahora no se lo podía comer, que se lo guardara en el frigorífico.
Al mediodía llegó el padre a casa cansado del trabajo. Hacía mucho calor y la madre, al oírle llegar, le dijo que se comiera el helado de chocolate que había en la nevera.
El padre fue y lo tomó. Lo destapó y empezó a comérselo. Entonces recordó que a sus hijos les encantaba el chocolate. Mientras se comía el helado, fue a la tienda de al lado de su casa y compró una tarta helada de chocolate.
Cuando llegó la hora de comer, todos se llevaron una gran sorpresa al ver aquella tarta tan rica de chocolate. Al pensar los unos en los otros, habían salido todos ganando.
Tomado de P. Diego Millán
DOS CARRETEROS
A dos carreteros se les ha atascado el carro en un lugar pantanoso. Uno de ellos trabaja como un negro, grita a las muías con blasfemias, incluso, empuja el carro con su hombro, mete leña debajo de las ruedas… El otro se pone de rodillas a rezar y a pedir a Dios que le saque de aquel atolladero. Se aparece un ángel y se presenta junto al carretero blasfemo. «Vengo a echarte una mano». «Creo que está usted equivocado, dice el carretero blasfemo, usted viene a ayudar seguramente a aquel que es el piadoso, el que está rezando». «No, no, dice el ángel, vengo a ayudar al que trabaja, al que pone de su parte todo lo que puede». Y con su ayuda, el carretero trabajador y blasfemo desatolló el carro.
Tomado de Atilano Aláiz
LA ORACIÓN SIEMPRE ES ESCUCHADA
Un piadoso musulmán rezaba todos los días incansablemente pidiendo a Dios un favor. Pero Dios parecía no oír su oración. Por fin, se le aparece al devoto musulmán un ángel que le dice: «Dios ha decidido no concederte lo que le pides». Al oír el mensaje, el buen hombre comienza a dar voces de alegría, a saltar de gozo, a contar a todos lo que le había sucedido. La gente le pregunta sorprendida: «¿Y de qué te alegras, si Dios no te ha concedido lo que le pedías?». Contesta: «Es verdad que me lo ha negado, pero al menos sé que mi oración llegó hasta Dios. ¡Qué más puedo desear!». Y siguió proclamando su alegría.
Tomado de Atilano Aláiz
ANTE LA TORMENTA
Empezó a lloviznar y al poco rato los relámpagos iluminaban la ciudad entera haciendo parecer que amanecía.
Más adelante los truenos empezaron a oírse lejanos y finalmente la ciudad entera se sacudió en un ruido estrepitoso, pareciendo que la centella que zigzagueaba caería sobre nosotros.
¡Que espectáculo tan bello!
¡Que impotencia más absoluta se siente cuando se contempla la naturaleza!
Amaneció con un sol radiante y el cielo era tan azul que parecía que la tormenta hubiera lavado cuidadosamente el firmamento; era un día tranquilo, luminoso.
Esa hermosa mañana todos comentaban: «hace mucho que no veía rezar a tanta gente como anoche.
Era algo impresionante ver como oraban todas las personas ¡Que triste que necesitemos siempre en la vida de tormentas para hablarle al Padre!
Yo creo que también las tormentas del alma nos deben hacer elevar el alma a Dios.
¡Cuántas veces somos víctimas de depresiones emocionales porque no le damos a nuestra alma el alimento de la oración!
¡Que tremendas tormentas se desatan en el alma!
Esas son peores que las que vivimos en fenómenos atmosféricos.
Dentro de nosotros mismos tenemos las tormentas de odios, de envidias, de celos, son las centellas que destruyen la alegría de vivir.
La tormenta de esa noche me llevó a profunda meditación y me motivó a decirle:
«Señor, que no necesite mi existencia de tormentas para amarte que no necesite de centellas que me atemoricen para recurrir temeroso a Ti.
Que no sean necesarias las tinieblas para buscar tembloroso tu amorosa mano.
Que me percate de que únicamente junto a Ti puedo encontrar paz, alegría y entusiasmo…
Y que cuando me sacudan el alma las tormentas interiores, me refugie en la paz de tu amor.»
(Autor desconocido)
Tomado de Inpas
EL «PADRE NUESTRO» DE DIOS
Hoy (como uno de esos latigazos que te cruzan de pronto la cabeza y te dejan como traumatizado) he sentido, con una especie de vértigo y con algo parecido a la pena, que me dolía el alma al descubrir que hay algo en lo que Dios -con toda su omnipotencia- tiene mucha menos suerte que los humanos: El no puede rezar el «Padre nuestro». Y es que, en rigor, Dios es el único huérfano entre todos los seres que existen. Porque, si a los humanos se nos muere el padre de la tierra, tenemos siempre, como gozosa alternativa, al gran padre que es Él. Pero ¿y Él? ¿A qué padre podría acudir si un día sintiese (si pudiera sentir) tristeza? ¿A quién le reza Dios cuando las cosas no le van bien? ¿O todo le va bien? ¿O no le duele la suciedad de este mundo que es suyo? ¿Nunca necesita Dios ser sostenido, como en el Huerto lo precisó su Hijo? ¿Se sostienen entre sí las tres Divinas personas? ¿Es tan potente su alegría interior que todas las penas le rozan sin herirle? Cuando su amor se ve – ¡tantas veces! ¡tantos millones de veces! – defraudado ¿sobre qué hombro llora?
Sé muy bien que todo esto que estoy diciendo es terriblemente humano y, por tanto, falso aplicado a Dios. Pero el Dios-autor de toda ternura ¿nunca sangrará al saberse olvidado o despreciado?
Pensando en todo esto, he sentido que casi se me desbordaba el corazón al encontrar, en un pequeño libro del P. Peñalosa, una idea que jamás se me había ocurrido: ¿Reza Dios? ¿Cómo podría ser el Padre Nuestro de Dios? ¿De qué tipo podría ser la oración con la que Dios contesta cada vez que los ojos de los hombres se alzan al ciclo y ponen en sus labios -millones de veces en el planeta- esas dos palabras milagrosas: Padre Nuestro?
Y pienso -sobre el esquema de mi amigo – que esa oración podría ser algo parecida a ésta:
Hijo mío que estás en la tierra,
preocupado, solitario, tentado,
yo conozco perfectamente tu nombre
y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado por Mí,
y juntos construimos este reino
del que tú vas a ser el heredero.
Me gusta que hagas mi voluntad
porque mí voluntad es que tú seas feliz
ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre conmigo
y tendrás el pan para hoy, no te preocupes,
sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabe que perdono todas tus ofensas
antes incluso de que las cometas,
por eso te pido que hagas lo mismo
con los que a ti te ofenden.
Para que nunca caigas en la tentación
agárrate fuerte de mí mano
y yo te libraré del mal,
pobre y querido hijo mío».
¿Es así? ¿No es así? ¿Quién puede saber los pensamientos de Dios.? Realmente lo único que sabemos de El es lo que El mismo ha querido decirnos. Y en la Biblia nos ha explicado de mil maneras que El nos ama mucho más de lo que podamos sospechar; que él quiere a los hombres más que la gallina a sus polluelos; que una madre puede llegar a traicionar a sus hijos, pero que El jamás traicionará ni abandonará a los suyos; que él cuida con amor hasta cada uno de los cabellos de nuestra cabeza. ‘
A veces la gente me pregunta por qué me siento feliz. Y la respuesta es muy simple: Porque me siento querido. Por muchos hombres, pero sobre todo, por El. Porque nunca me he sentido abandonado. Porque experimento su ternura incluso en la oscuridad y en el dolor.
Y, claro, cuando uno se sabe querido ¡qué cuentan ya la oscuridad o los problemas! Este y no otro fue el misterio de la alegría de Jesús: sentía a su Padre en su interior y hasta en la piel de sus dedos; vivía con El y de El respiraban juntos; unidos hacían los milagros; y hasta el abandono en la cruz era una forma -paradójica, misteriosísima- de predilección pues, a través de esa cruz, estaba Jesús siendo lo más importante que sería jamás: Redentor de todos sus hermanos. Hasta ese abandono era fecundidad.
Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a rezar el «Padre Nuestro» sabía muy bien lo que estaba diciendo. Estaba abriendo de par en par – ¡nada menos! – el mismo corazón de Dios.
José Luis Martín Descalzo
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
“CAMBIAR EL MUNDO
La mayoría de las personas pretenden cambiar el mundo sin cambiar ellas.
Los otros han de cambiar.
Los de arriba, dicen los de abajo.
Los de abajo, dicen los de arriba.
Los hombres, dicen las mujeres.
Las mujeres, dicen los hombres.
Y comenzamos a intimidar y a presionar.
Difícilmente comprendemos que nadie tiene derecho a obligar a cambiar a los demás.
Solo convicción, solo entendimiento, solo la amistad puede hacerlos cambiar.
Quien pretende cambiar con violencia a los seres humanos es un dictador.
El hombre es el único ser que tiene capacidad de cambiarse a sí mismo.
Solo así cambiará el modo y la manera del humano y común vivir.
Las estructuras sociales no se pueden cambiar solas.
Las hacen los hombres.
Los hombres las sostienen y las soportan.
Si no cambian los hombres nada cambiará.
¿Cambiar el mundo? Empezaré ahora mismo… ¡por mí!”
Phil Bosmans
Tomado de Ángel Calvo, En otras palabras
Tomado de Juan Jáuregui
Tomado de Parábolas.org
Tomado de Los cuentos que yo cuento
Tomado del P. Rainiero Cantalamesa
Tomado de Anecdonet
Tomado del Chatgpt
Tomado de P. Chinaglia
Tomado de P. Félix Jiménez
F. Kafka
Tomado de Lacompañiademaría.com
Anthony de Mello El canto del pájaro.
Tomado de MSC
2022
LA SILLA VACÍA
La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote asumió que el hombre sabía que vendría a verlo.
[La silla con pipa de Vicent van Gogh]»Supongo que me estaba esperando», le dijo. «No, ¿quién es usted?», dijo el hombre. «Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted, cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo estaba viniendo a verlo»
«Oh sí, la silla», dijo el hombre enfermo, «¿Le importa cerrar la puerta?» El sacerdote sorprendido la cerró.
«Nunca le he dicho esto a nadie, pero… toda mi vida la he pasado sin saber como orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero siempre esto de las oraciones me entró por un oído y salió por el otro pues no tengo idea de cómo hacerlo. Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. Esto ha sido así en mi hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: «José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas… te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente de ti, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es algo alocado hacerlo pues Él nos dijo: «Yo estaré siempre con ustedes.» Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo»
«Así lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en la casa de los locos».
El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo. Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia.
Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó:
-¿Falleció en paz?
-Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora mas tarde, ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. ¿Que cree usted que pueda significar esto?»
El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió:
– «Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera».
Tomado de https://www.devocionario.com
ECHARLE UNA MANO A DIOS
Pasamos la vida mirando al cielo y pedir a Dios que venga a resolver personalmente lo que es tarea nuestra mejorar y arreglar.
En una obra del escritor brasileño Pedro Bloch encuentro un diálogo con un niño que me deja literalmente conmovido.
— ¿Rezas a Dios? —pregunta Bloch.
— Sí, cada noche —contesta el pequeño.
— ¿Y que le pides?
— Nada. Le pregunto si puedo ayudarle en algo.
Y ahora soy yo quien me pregunto a mí mismo qué sentirá Dios al oír a este chiquillo que no va a Él, como la mayoría de los mayores, pidiéndole dinero, salud, amor o abrumándole de quejas, de protestas por lo mal que marcha el mundo, y que, en cambio, lo que hace es simplemente ofrecerse a echarle una mano, si es que la necesita para algo.
A lo mejor alguien hasta piensa que la cosa teológicamente no es muy correcta. Porque, ¿qué va a necesitar Dios, el Omnipotente? Y, en todo caso, ¿qué puede tener que dar este niño que, para darle algo a Dios, precisaría ser mayor que El?
Y, sin embargo, qué profunda es la intuición del chaval. Porque lo mejor de Dios no es que sea omnipotente, sino que no lo sea demasiado y que El haya querido «necesitar» de los hombres. Dios es lo suficientemente listo para saber mejor que nadie que la omnipotencia se admira, se respeta, se venera, crea asombro, admiración, sumisión. Pero que sólo la debilidad, la proximidad crea amor. Por eso, ya desde el día de la Creación, El, que nada necesita de nadie, quiso contar con la colaboración del hombre para casi todo. Y empezó por dejar en nuestras manos el completar la obra de la Creación y todo cuanto en la tierra sucedería.
Por: José Martín Descalzo | Fuente: Catholic.net
Un hombre soñó que era llevado al cielo. Deambulaba por el cielo cuando se encontró con Jesucristo que le invitó a asomarse y contemplar lo que pasaba en la tierra.
Vio una iglesia donde se celebraba la misa del domingo.
El organista tocaba entusiasmado y sus dedos se movían con gran agilidad y las teclas subían y bajaban, pero no podía oír ningún sonido.
Veía el grupo de cantores, bocas abiertas, pronunciando todas las palabras, pero no podía oír ningún sonido.
Veía al sacerdote y a los fieles que se levantaban y se sentaban y abrían sus bocas para recitar las oraciones, pero no podía oír ningún sonido.
Asombrado, se dirigió a Jesús y le preguntó por qué no podía oír nada. Jesús le contestó: «Tienes que entender que si no oran y cantan con sus corazones aquí no podemos oírles».
Tomado de P. Félix Jiménez
Cuentan que un joven preguntó a su maestro espiritual:
¿ Cómo sabré que Dios es necesario en mi vida? El maestro le respondió: ¿De verdad quieres saber si Dios es importante para nuestras vidas?
El joven asintió.
El maestro le dijo: «Acércate». Le cogió la cabeza con ambas manos y se la sumergió dentro de un gran recipiente lleno de agua y así se la mantuvo durante un tiempo.
Entonces el joven sintió que le faltaba el aire para respirar.
Empezó a forcejear para liberarse de las manos que lo mantenían en aquel medio asfixiante y torturador. Una vez liberado, el maestro le dijo:
«Cuando Dios te sea tan necesario como el aire que
necesitabas, entonces descubrirás la necesidad de Dios en tu vida»…
Tomado de P. Juan Jáuregui Castelo
HACERLE UN SITIO A DIOS
Me levanté temprano una mañana, y me lancé a aprovechar el día. Tenía tantas cosas que hacer, que no tuve tiempo para rezar. Se me amontonaron los problemas y todo se me volvía cada vez más difícil.
“¿Por qué no me ayuda Dios?”, me preguntaba.
Y Él me respondió: “No me lo has pedido”.
Quería sentir la alegría y la belleza, pero el día continuó triste y sombrío. Me pregunté por qué Dios no me las había dado.
Y Él me dijo: “Es que no me lo has pedido”.
Intenté abrirme paso hasta la presencia de Dios, y probé todas mis llaves en la cerradura.
Y Dios me dijo suave y amorosamente: “Hijo mío, no has llamado a la puerta”.
Pero esta mañana me levanté temprano y me tomé una pausa antes de afrontar el día. Tenía tantas cosas que hacer, que tuve que tomarme tiempo para orar.
EL ENCUENTRO
-¿Cómo encontraré a Dios?
-A través del deseo -respondió el maestro.
Un día los dos se bañaban en un río.
El maestro sumergió la cabeza del muchacho en el agua,
mientras el pobre procuraba desesperadamente
liberarse y respirar.
Al día siguiente, el maestro preguntó a su discípulo:
-¿Por qué luchabas tanto
cuando te sujetaba la cabeza bajo el agua?
-Porque necesitaba el aire.
-Pues bien, cuando sientas necesidad de Dios,
como sentiste la falta de aire debajo del agua,
entonces, sabrás que lo has encontrado.
Tomado de Anthony de Mello
Cuentan que el capitán de un barco de vela, ya en alta mar, mandó subir al palo mayor a un joven grumete. Una vez arriba, el muchacho miró triunfante hacia la cubierta… y la vio tan pequeña y con el balanceo del barco, empezó a tener miedo…
De pronto el capitán percibió que el muchacho podía desvanecerse y caer sobre la cubierta o bien en el mar y le gritó:
«¡Muchacho, mira hacia arriba!»
El joven grumete, instintivamente, miró hacia el firmamento y se encontró con aquel cielo que él conocía. El capitán le gritó de nuevo:
«Baja poco a poco, pero no dejes de mirar hacia arriba»
Tomado de P. Juan Jáuregui Castelo
Recuerdo una leyenda que habla de 2 jóvenes. Uno de ellos llegó a hacerse querer mucho por el rey. Éste lo llevó por todo el castillo y hasta le enseñó sus tesoros de oro y plata. El rey le dijo al joven: «Pídeme lo que quieras, y yo te lo voy a dar». El joven le pidió que le dieran el tesoro del rey. Al segundo el rey lo llevó también a recorrer todo el castillo y le dijo lo mismo. Pero este joven pidió poder estar siempre con el rey y ser su amigo. Al primero el rey le dio el tesoro y ¿qué creen que hizo el rey con el segundo? Pues lo adoptó como hijo suyo. Más tarde, después de su muerte sería rey como su sucesor.
Tomado de .MSC
«Señor —me dijo el viejo—, perdón, pero Ud. yerra; la suerte de los hombres no es más o menos una:
reina desigualdad espantosa en la tierra y nos marca un destino fatal desde la cuna».
Era en un hospital olvidado y antiguo
aunque con gran fachada y un buen portón helénico, donde entre pobres sábanas y de color ambiguo yacían pobres seres oliendo a ácido fénico.
Y era un extraño enfermo con unos ojos trágicos que ardían de dolores, de fiebre y de misterio, que conocía el mundo con sus placeres mágicos y el dolor infinito de aquel otro hemisferio.
«Por aquella ventana… Pasan los automóviles yo desde aquí los veo sin volver la cabeza y los hombres gallardos, distinguidos, inmóviles y mujeres radiantes de salud y belleza.
«Yo, Señor, no me quejo, pero yo nací enfermo; mis deleites más hondos son los que el dolor no arrecie; para ellos es el mundo jardín; para mí, yermo; somos de dos distintas, no de una misma especie.
«Y así tiene que ser y así es… ¡Siempre fue! Cierto que a veces ellos padecen y yo río; pero sumado todo y hecho un balance a fe ¡qué enorme diferencia nos arroja, Dios mío!»
Delante aquel filósofo de voz humilde y grave y triste, yo temblaba de lástima, y le digo: «—No se abandone a ideas malas. ¡Ud. que sabe lo que otros sufren! ¡Resignación, amigo!»
El me detuvo alzando la flaca mano: «¡No! no me quejo —me dice— ni hay envidia en mi pecho. Para juzgar el orden del mundo ¿quién soy yo?… ¡Señor, es que es un hecho, y yo constato el hecho!
«Es la desigualdad ante el dolor… ¡Qué cosa fatal! ¡Los que prometen la igualdad que me sanen, que me alegren, que saquen de la tumba a mi esposa y mi hijo el asesino que lo enmienden y ganen!
«Pero yo no blasfemo, sé que hay un Infinito Director de las cosas, que hay una Voluntad que así como del caos las levantó de un grito, no quiere que en la nada se vuelvan a tumbar…
«Yo sé que si padezco sin cesar, hay razón, que si yo me retuerzo de tristeza, es por algo, que si parece ciego, no es ciego el aguijón y sabe por qué punza, dónde voy, cuánto valgo…
«Pero aquellos que pasan coronados de rosas y aguzando su vista nuestro dolor siniestro aquellos… ¿piensan mucho, Señor, en estas cosas? y si piensan, ¿dirán, al rezar, Padre Nuestro?
«Padre de ellos será pues les da la guirnalda que ellos solos se ciñen… Que arrimen al sombrío fardo de sus hermanos afligidos la espalda, o callen y no mientan…¡ o digan Padre Mío!
«Mas el pobre que aguanta su agonía suprema se resigna y perdona de innumerables modos ese sí es el que dice verdad y no blasfema y al decir Padre Nuestro, ya es hermano de todos…
«¿Y no tiemblan, si creen que hay justicia, los otros mientras tragan los bienes que Tú, Señor, les diste, y pasan por la vida como jóvenes potros
pisoteando la sangre de nosotros los tristes?
«¿No hay una cosa en ellos misteriosa y helada? ¿No hay un vago, un incógnito temor en sus alcores?[2] ¿No sienten en sus cielos una nube cargada con el rayo de todos los ajenos dolores?
“Yo pienso hace mil años en este enigma grande… Da el dolor a los hombres cierta clarividencia… Yo pido a Dios sus luces; y si no, que me mande una ciega, infinita, dulce y triste paciencia…”
(Castellani, El libro de las oraciones, Cintra Buenos Aires 1951, 47- 49)
ANÉCDOTA
Aquel gitano enfermo que fue a Lourdes y al ver tanta desgracia lo único que pudo pedir fue. “Madre, cura a quien tenga más necesidad que yo. Y volvió feliz a España.
José María Maruri, SJ
PADRENUESTRO
Sabemos que el Padre Nuestro ha sido objeto de numerosos comentarios por parte de los Santos Padres. Por otra parte, el ritual del catecumenado incluía una «Tradición del Padre Nuestro» que se explicaba a los catecúmenos para que éstos pudieran rezarlo. La catequesis de los Santos Padres se preocupó mucho de la enseñanza del Padre Nuestro que Jesús formuló. En la liturgia romana, en principio, se cantaba inmediatamente antes de la comunión. El papa San Gregorio Magno hizo que se cambiara de lugar y se situara inmediatamente después de la plegaria eucarística, porque no le parecía lógico que, durante la celebración, se utilizaran oraciones compuestas por uno u otro autor, mientras que la oración que el mismo Señor nos enseñó no tuviera un lugar en el mismísimo centro de la celebración eucarística.
El texto del Padre Nuestro que nos transmite San Lucas no ha sido conservado por la liturgia, que utiliza el del evangelio de Mateo.
Tomado de Adrien Nocent
El Año Litúrgico: Celebrar a Jesucristo: Pedir para recibir
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.-
Los hebreos, por sumo respeto jamás pronunciaban el nombre de Dios, como prescribe el segundo mandamiento; por eso cuando querían referirse a Dios, solían usar la palabra «Nombre». El Nombre es el mismo Dios en persona.
Tomado de Santos Benetti
EN ATENCIÓN A LOS DIEZ NO LA DESTRUIRÉ.
Con estas palabras, Dios nos hace ver cómo la salvación de muchos, incluso pecadores, puede venir por la fidelidad de unos pocos justos. Desgraciadamente, ni siquiera había diez inocentes. Sólo Lot estaba libre del pecado contra natura que practicaban los sodomitas. Su pecado es gravísimo. De esta forma la Biblia indica la malicia de los actos homosexuales.
Tomado de Anécdotas y catequesis
ÓLEO MANIERISTA ORACIÓN DEL HUERTO
Botticelli y Tintoretto también la dibujaron- nos muestra un Jesús un Jesús sumido en profundo éxtasis y arrodillado. Los discípulos, plácidamente dormidos y ajenos a la escena. Una luna compasiva ilumina entre nubes una parte del cuadro. También aquí su luz de plata es ofertada a manos llenas para todos. Y no sólo el arte visual le otorga este significado trascendental. Igualmente el auditivo, como apunta en esta cita de su obra Música y Religión, Hans Küng: “Pues bien, la música puede, en definitiva, ser expresión y referencia de lo trascendente, de lo divino, encauzamiento hacia ello”.
Se ha dicho que orar es conversar con Dios; lo que a mi me parece correcto siempre que no pensemos en un “Padre nuestro que estás en los cielos” como ser personal ajeno a nosotros mismos que atiende las peticiones que la propia oración evangélica de Lucas y de Marcos nos señalan. En la película Hasta donde los pies me lleven, citada el pasado domingo, el mismo protagonista se queja y grita desesperado y hambriento: “¡El pan nuestro de cada día!… ¿Por qué no nos lo das ahora? El pintor danés Carl Heinrich Bloch (1834-1890) recogió la escena en El Sermón del Monte, cuando quiso enseñar a orar a sus seguidores. Éstos sí parecen estar más interesados y despiertos que los discípulos de la de Botticelli. ¿Por qué será que sus representantes jerárquicos son más dormilones?
En Biografía del silencio, Pablo D’Ors viene a identificar en cierto modo oración con meditación, y nos dice que: “La meditación nos concentra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser. Sin esta convivencia con uno mismo, sin ese estar centrado en lo que realmente somos, veo muy difícil, por no decir imposible, una vida que pueda calificarse de humana y digna”. Una visión que el monje cisterciense Thomas Keating percibe como un espacio interior que nos abre a la sanación, a la terapia divina, por así decirlo. La oración cura y ayuda a mantener buena salud: Médico, Meditación y Medicina, tienen raíz común.
Y no sólo cura en su particular consulta –¿por qué a los clérigos católicos encargados de la “cura de almas” de una parroquia- se les llamará “ cura”?- sino que cuando la oración es comunitaria, el consultorio se torna Hospital General de Sanidad Pública.
Tomado de Vicente Martínez
LA ORATIO LATINA
es etimológicamente ‘expresión oral’, es decir, que debe expresarse con el lenguaje: de os oris, la boca. Aunque hay tipos de oración que no siempre se expresan con lenguaje de palabras: la mental y la de gestos. A esta última pertenece la danza, tan considerada en el Antiguo Testamento. En ella el movimiento expresa sentimientos de fe y adoración hasta convertirla en plegaria, generalmente en función rirual de ofrenda para petición o de agradecimiento.
Y aunque es cierto que en boca de Jesús es manifestación ardiente de sueños de encuentro con el Padre, el Catecismo de la Iglesia Católica ha adulterado la reina de las oraciones cristianas reduciéndola a un cepillo, -que viene de cepo (trampa, ardid, artimaña)- de siete nada piadosas peticiones.
La popular definición del Padre Astete «levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes», sigue viva en el espíritu de muchos cristianos. (Un estropicio más del Evangelio al reducir su concepto de la oración a un toma y daca, a un pliego petitorio de equívocos deseos, a una letra de cambio contra Dios jamás por Él firmada).
Capítulo aparte merece la que podríamos denominar oración de los hechos. Sin ellos, como advierte Santiago, -y Jesús, ¡no digamos!- «vana es nuestra fe». Porque la fe sin obras es música sin sonido, catarata sin agua, corazón sin latido, camino a ninguna parte.
«La oración es por excelencia una concentración de todo mi ser en lo que tiene de mejor», escribe Haldas en Paroles Nuptiales. Y «lo que tiene de mejor» no son sus creencias sino sus obras. Porque orar es bajar a lo más profundo de nuestro ser y de todo ser. Cuanto más se acerca el hombre a las restantes criaturas, más próximo se siente de la Fuente que les dio esencia y existencia.
En su obra The Typewhriter, Leroy Anderson incorpora a la orquesta tradicional un instrumento mecánico de la vida laboral de su época: la máquina de escribir. El sonido metálico de sus teclas se entrevera en amistosa armonía con los de cuerda, viento y percusión. Jerry Lewis hizo famosa esta composición en la película Lío en los grandes almacenes (1963).
Hoy se anuncian dorados amaneceres para la Cristiandad en este sentido. Lo cantó Gerardo Diego en su poema COLUMPIO: «A caballo en el quicio del mundo / un soñador jugaba / al sí y al no / Las lluvias de colores / emigraban al país de los amores / Flores del sí / Flores del no». El Papa Francisco ha comenzado a deshojar la margarita sin sabotear el Evangelio. El último pétalo será ¡Sí! Ama tanto a Jesús, que no podría ser de otra manera.
Tomado de Vicente Martínez
ORACION/SALUD
Según indica el ‘Internal Medicine News’, al menos veinte facultades de Medicina de Estados Unidos ofrecen cursos de espiritualidad, subrayando el papel que juegan las convicciones religiosas en la salud del paciente.
Que la fe haga bien no es una novedad y recientemente lo ha confirmado un análisis realizado a cinco mil californianos, durante 28 años, y publicado por el ‘American Journal of Public Health’: quienes van a menudo a la iglesia, tienen una tasa de mortalidad más baja y una salud mejor que quienes el domingo se quedan en casa.
Quizá el efecto positivo se deba a la vida más sana de los creyentes, sobre todo por lo que se refiere al abuso del alcohol, tabaco y drogas. Pero no es suficiente para explicar otros resultados: sobre 119 trasplantes realizados en la Universidad de Pittsburgh, en paridad de condiciones físicas y sociales, quien poseía una sólida fe tenía un periodo postoperatorio más rápido.
Supervivencia mayor
En el hospital de la Universidad de Yale, sobre 23 pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas, los creyentes tienen un índice de supervivencia de unas tres veces mayor respecto a quienes no creen. La explicación podría estar en la meditación y en la oración: el ritmo cardiaco, la respiración y las ondas cerebrales se hacen más lentas; los músculos se relajan y los efectos de la epinetrina y otras hormonas ligadas al estrés decaen.
La oración es relajante
Para el profesor Herbert Bensq, de Harvard, la oración estimula las modificaciones bioquímicas de la relajación. Siete individuos insomnes sobre diez, tras un poco de meditación y oración, comienzan a dormir regularmente; más de tres mujeres estériles sobre diez, conciben y otros tantos pacientes con dolor crónico reducen el consumo de analgésicos.
Tomado de Mercaba
«ABBÁ».
Esta palabra fue una revolucionaria y original innovación de Jesús. Era algo insólito, inimaginable; expresaba la máxima confianza, cercanía y ternura. Llamó tan poderosamente la atención de todos los oyentes que se nos ha conservado la mismísima palabra aramea.
Con esa palabra se abría un mundo nuevo en las relaciones de Dios para con el hombre. De todas las revoluciones del Evangelio, la más profunda, la más radical fue la operada en la imagen de Dios: Dios como amor, como el Padre más cariñoso y entrañable.
Vlcente Garcia Revilla Dabar 1992, 39
Tomado de Mercaba
SODOMA Y GOMORRA,
las ciudades con fama de depravadas en el valle del Siddim, en el sur del Mar Muerto. Es un relato que se ha prestado a todo tipo de hipótesis arqueológicas en torno a esa depresión del valle del Jordán, que es uno de los fenómenos más originales de la naturaleza, a 400 metros bajo el nivel del Mediterráneo. La Biblia lo llama el yâm hammélah (mar de la Sal), y popularmente se le conoce por Muerto, desde el tiempo de los griegos, porque no hay vida debido a la gran densidad de sal.
Todo esto explica la leyenda de este lugar, de la estatua de sal de la mujer de Lot y otros pormenores. Probablemente es una leyenda para explicar lo terrible de la vida allí, aunque la industria de todos los tiempos han logrado del asfalto y otros minerales sus beneficios. Pero la lectura de hoy viene para poner de manifiesto la intercesión de Abrahán a Dios por los justos, por sus familiares. Es una explicación de cómo el hombre de todos los tiempos, y muy especialmente el de la antigüedad recurre a lo divino frente a las leyes de la naturaleza.
Fray Miguel de Burgos, O.P.
¿QUÉ SIGNIFICA PADRE (ABBA)?
No es un nombre de tantos para designar a Dios, como ocurría en las plegarias judías. Lo de Lucas, pues, no es más que el original arameo de la invocación de Jesús. Y era la expresión de los niños pequeños, con la significación genuina de «Padre querido». Así, pues, Jesús habla con Dios en una atmósfera de intimidad verdaderamente desacostumbrada. Y enseña a sus discípulos a hacer otro tanto. Toda la predicación de Jesús está confirmando esto mismo. Jesús, con palabras estimulantes, alienta a que los discípulos estén persuadidos previamente en la oración de una confianza sin límites. No se trata, pues, de un título más, frío o calculado, sino de la primera de las actitudes de la oración cristiana. Si no tenemos a Dios en nuestras manos, en nuestros brazos, como un padre o una madre, tienen a su pequeño, no entenderemos para qué vale orar a Dios.
Fray Miguel de Burgos Núñez
UN MODO DISTINTO DE ORAR
Se ve que a los discípulos de Jesús les resultaba llamativo y les cuestionaba eso de verle orar. Algo notaban en su oración que les resultaba«distinta» con respecto a lo que, como judíos, habían aprendido y estaban acostumbrados. ¿Y Cómo era esta oración, de la que Jesús se distancia y diferencia?
– Algunos rezaban repitiendo Salmos, bendiciones y plegarias, o algún pasaje bíblico en concreto, que aprendieron desde pequeños… Tiene su valor este modo de orar, pero… tiene el riesgo de que realmente no haya verdadero encuentro con Dios, que se quede todo en palabrería y rutina, que sea yo solo el que hable, y que no me plantee el «Señor, ¿qué quieres de mí?».
– Muchos comprendían la oración como un modo de «informar» a Dios de lo que les pasa, y convencerle de que les echase una mano, o explicarle lo que tendría que hacer en su favor. Dios sería algo así como un señor feudal sentado en su trono, al que hay que sacar de sus profundas meditaciones, para decirle que estamos aquí, y que necesitamos sus «mercedes», como decían los antiguos cristianos.
– Con frecuencia creían que a Dios se le podía «ganar», «convencer» o «comprar» a base de ofrendas, sacrificios, ritos… Ellos encargaban a los sacerdotes algún sacrificio u ofrenda, hacían algún ayuno o rezo, y «a cambio», Dios les escucharía, los perdonaría o les prestaría su ayuda. Al menos se quedaban con la conciencia tranquila de que ya habían «cumplido». Luego, fuera del Templo, no era raro que la vida fuera por otro lado, y se portaran de manera egoísta, ignoraran al pobre, o abusaran de sus trabajadores. Esto suena a «mercado» religioso con Dios: Yo te doy, y a cambio Tú me das…
– La oración se había vuelto enormemente individualista y centrada en los propios intereses. Rezaban por sus cosas, por sus familias y amigos, por sus necesidades… Su modo de plantearse o hacer la oración no les cambiaba en absoluto, no les hacía abrirse más a los otros…
– Y, por señalar un último elemento, a Dios se lo solían dejar «dentro» del Templo. Estaba alejado de la vida. Una cosa era la vida cotidiana, y otra distinta la oración y la relación con Dios, aunque rezasen varias veces al día. El trabajo, la diversión, los acontecimientos sociales y políticos no eran lugares ni materia para el encuentro con Dios.
Jesús, quiso que sus discípulos orásemos de otra manera. Y para ello «traduce» y sintetiza su experiencia íntima en una oración: el Padrenuestro. Se trata de una especie de «manual» de oración, no un simple rezo para repetir…, con los contenidos y actitudes que debieran empapar cualquier otra oración. Jesús no pretendió cambiar unos rezos por otros.
Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf
UNA VENERABLE TRADICIÓN
dice que Jesús enseñó por segunda vez la oración del “Padrenuestro” en la ladera occidental del monte Olivete, sobre el Huerto de Getsemaní. Levántase allí, edificada sobre las ruinas de una iglesia que se remontaba más allá del siglo VII, un bello templo llamado del Paternoster, en cuyos claustros se halla reproducida la oración dominical, en cuadros simétricos de ladrillo barnizado, en gran número de lenguas de todas las partes del mundo. Es un hermoso homenaje a la sublime plegaria y al Hombre-Dios que nos la enseñó. Los últimos terremotos, año 1927, dejaron la iglesia en estado ruinoso.
(Card. Gomá, El Evangelio Explicado, vol. I, Ed. Acervo, 6ª ed., 1966, p. 526-529)
SARGÓN DE ACAD
El pueblo asirio, cuya capital era Nínive, fue muy cruel en sus batallas. Inventó el carro de hierro preparado para la guerra. Fueron los primeros en equipar a sus soldados con uniformes: capas largas y fuertes botas con refuerzos de hierro en la puntera… Sin embargo la crueldad contra las personas de los pueblos limítro fes mostrada en las batallas, apenas si se refl eja en sus obras de arte: escenas de caza y altos mandatarios recibiendo a embajadores y nobles. Salmanasar III fue el rey asirio que destruyó Jerusalén y llevó al Exilio a numerosos israelitas, aunque fue el rey Sargón el Grande quien se atribuyó esta victoria. Al rey Sargón se le denomina también «el rey huér fano» que construyó un imperio. De padres desconocidos, siendo bebé salvó su vida porque le dejaron en una ces ta sobre las aguas del río Eúfrates. Es una historia similar a la de Moisés.
«RABBONI»
«Rabboni», palabra con la que María Magdalena se dirige a Jesús, es una variante de «Rabbí». Tiene con notaciones de cercanía y afecto. La expresión que u lizaban los judíos para referirse a los Doctores de la Tan sólo hay dos momentos en los que el evangelio u liza la variante «Rabboni». La primera vez la pronun cia el ciego que admira a Jesús y pide recobrar la vista. (Mc 10, 51). La segunda es la que leemos hoy, y se halla puesta en boca de María Magdalena. «Rabboni» se traduce como «mi querido Maestro». Adquiere resonancias de especial ternura y cariño. María Magdalena era natural de una población del Mar de Galilea llamada «Magdala», de donde recibe el nombre de Magdalena. A esta población también se la denominó Tariquea, que en griego signifi ca lugar donde se elaboran salazones de pescado. María Magdalena vivió en esta ciudad hasta que se unió al grupo de los discípulos de Jesús. Ella es una de las mujeres que seguían a Jesús. Su fi delidad le llevó a estar pre sente en el momento de la crucifi xión. Protagoniza varios de los relatos de la resurrección. Aunque la tradición une a esta María de Magdalena con la mujer adúltera a la que perdona Jesús, no hay mo vos para creer que fuera la misma persona. Se trata de dos mujeres dis ntas
SANTIAGO EL MAYOR
Santiago el Mayor, también conocido como «el Hijo de Zebedeo», fue uno de los doce após toles de Jesús. Su sobrenombre hace referencia a su padre, Zebedeo, un pescador del mar de Galilea. Junto a su hermano Juan, San ago trabajaba como pescador. Dejó todo para seguir a al Maestro. De carácter fuerte y apasionado, Jesús los apodó «Boanerges», que signifi ca «Hijos del trueno», probablemente por su ímpetu y ardor en la fe. San ago fue parte del círculo ín mo de Jesús, acompañándolo en momentos trascendentales como la resurrección de la hija de Jairo, la Transfi guración en el monte Tabor y la oración en Getsemaní. A lo largo de los siglos, su fi gura ha sido venerada, especialmente en España, donde se le atribu ye la evangelización de la península. Patrón de quienes peregrinan a San ago de Compostela, la tumba del apóstol
LA CIZAÑA O «FALSO TRIGO»
La cizaña es una de las «malas hierbas» que crece en los trigales. Llama la atención su similitud con el tri go. Cien fi camente se denomina «Lolium temulentum». Pertenece a la familia de las gramíneas. De tallo rígido, puede crecer hasta 1 metro de altura, con infl orescencias y grano de color violáceo. Habitualmente crece en las mismas zonas que el trigo y se considera una maleza de ese cul vo. La similaridad entre estas dos plantas es tan grande, que la cizaña suele denominarse “falso trigo”. Aprovechando esta circunstancia botánica, Jesús dio una enseñanza a sus discípulos: no juzgar al prójimo
MOSTAZA
En la n, «sinapsis». Existe la mostaza blanca y la mostaza negra. Esta úl ma posee un sabor más picante y era la más conocida y u lizada en Pales na. El evangelio no dice nada de los usos dados a las semillas de este arbusto. Se sabe que sus granos machacados se agregaban al mosto y al vino para reforzar su sabor. Y de este uso le viene su actual nombre: Mostum Ardens (mostaza), mosto ardiente. También era muy apre ciada para la conservación de alimentos, para dar sabor a los guisos y para la elaboración del pan. En la Pales na contemporánea de Jesús era considerada como la semilla más pequeña de cuantas se u lizaban. En estado silvestre se conver a en un arbusto capaz de alcanzar los 2 o 3 metros de altura. En estos arbustos anidaban los pájaros. Fue u lizada por Jesús como símbolo para expresar el proceso de crecimiento del Reino de Dios. Los primeros cris anos aplicaron esta imagen al desarrollo de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios.
MARTA, MARÍA Y LÁZARO
A escasos tres kilómetros de Jerusalén, oculta por el Monte de los Olivos se hallaba la an gua y residencial población de Betania. En ella residía una familia formada por tres hermanos: Marta, María y Lázaro. Jesús compar a con ellos una estrecha amistad. No es infrecuente que los hermanos se parezcan y al mismo empo sean dis ntos. Marta es ac va, diligente, hacendosa, está en todo; es una buena ama de casa. Con ella se puede encontrar un hogar donde todo está en su si o. María es más refl exiva: todo corazón, sensible, en su vida no caben medias ntas, sino entrega sin condiciones. Sabe querer. Los temperamentos de las dos hermanas son ocasión para que Jesús deje una preciosa enseñanza. Lázaro se mantendrá siempre en un discreto segundo plano.
EL TESORO ESCONDIDO
En los empos bíblicos no exis an los bancos tal como los conocemos. Las riquezas solían ser una acumu lación de objetos valiosos, principalmente de oro macizo. Los personajes muy ricos, residentes fuera de las fronteras de Israel, dejaban sus riquezas en el Templo de Jerusalén, como si se tratara de un banco. Este Templo, junto con el de la diosa Artemisa de Éfeso, eran las en dades fi nancieras más potentes de Oriente Medio. Los israelitas, cuando lograban reunir unos pocos ahorros, los depositaban en el interior de una vasija y la enterraban en lugar secreto. Era frecuente que el dueño falleciera, llevándose el secreto a la tumba. Esta es la situación de la que se hace eco el evangelio de hoy.
PESCA EN EL MAR DE GALILEA
El Mar de Galilea produce abundantemente una especie denominada «Pez de San Pedro». Este pescado es similar a nuestras carpas. Un ejemplar adulto pesa unos 400/500 gramos. En la actualidad se cría en las piscifactorías para consumo de turistas y peregrinos. El resto de especies del Mar de Galilea no son apreciadas en gastronomía. En Tabgha, (lugar donde la tradición sitúa la mul plicación y los peces y los panes), la pesca era muy abun dante debido a la calidad del agua enriquecida por los siete manan ales que allí vierten sus aguas al lago.
Tomado de Tiempo Interior
SALUD DEL ALMA
Una parapléjica fue a Lourdes para pedir el milagro de la recuperación. A la vuelta, después de haber escuchado la Palabra de Dios y orado con generosidad, testimoniaba: «Fui a pedir la salud del cuerpo y la Virgen me concedió más de lo que le pedía: la salud del alma. La cruz de la enfermedad ya casi no me pesa».
Tomado de Atilano Aláiz
REZABA
En las inundaciones que se dieron en Cataluña una muchacha estuvo agarrada a un árbol en medio del río Segre durante ocho o nueve horas -toda una noche- y gritando. Ella había visto desaparecer aguas abajo a su compañero, que también se había subido a un árbol. Unos doscientos hombres rastrearon cuarenta kilómetros del río para encontrar y rescatar el cadáver del joven ahogado. Lo hallaron al cabo de cuatro días. Después del funeral y del entierro del joven se preguntó a la muchacha qué era lo que ella hacía cuando se dio cuenta de que su compañero había sido arrastrado por las aguas, sola y en la oscuridad. La muchacha, de dieciocho años, contestó llorando: «rezaba».
Tomado de Juan Jáuregui
Me sucedió con un caballero: “Por penitencia rece un Padrenuestro”. Se me echó a reír y me dice: “¡Tan poquita cosa!”. Y le dije: “Si eres capaz de rezarlo bien, es suficiente”.
Tomado de Juan Jáuregui
SODOMA
Era una ciudad antigua, que se supone había existido en las márgenes del Mar Muerto, al sur de la península de El-Lisan. De acuerdo con las leyendas, fue una de las ciudades destruidas (las otras habrían sido Gomorra, Adama, Seboin y Segor) por un cataclismo que quedó en la memoria del pueblo bíblico.
Algunos estudiosos modernos han buscado una explicación para la leyenda en la geología de la zona: la región está situada en la falla del valle del Jordán, en una zona sujeta a terremotos y con actividad volcánica.
Depósitos de betún y de petróleo han sido descubiertos en esta región; y algunos escritores antiguos atestiguan de la presencia de gases que, una vez inflamados, podrían causar una terrible destrucción, del tipo del relatado en Gn 19. ¿Habría sido esto lo que sucedió en esa zona?.
Es probablemente, ese recuerdo de un antiguo cataclismo, que en tiempos inmemoriales destruyó esta área, lo que originó la reflexión que esta lectura nos presenta.
Se podría pensar que un acontecimiento prehistórico muy remoto, cuyos restos enigmáticos eran todavía visibles en tiempos de Abrahán (como lo son todavía hoy), lo que habría excitado la fantasía religiosa, en el sentido de buscar las causas de una tan terrible catástrofe.
Tomado de Dehonianos
LUCAS ES EL EVANGELISTA DE LA ORACIÓN DE JESÚS.
Relata la oración de Jesús en el bautismo (cf. Lc 3,21), antes de la elección de los Doce (cf. Lc 6,12), antes del primer anuncio de la pasión (cf. Lc 9,18), en el contexto de la transfiguración (cf. Lc 9,28-29), tras el regreso de los discípulos de la misión (cf. Lc 10,21), en la última cena (cf. Lc 22,32), en Getsemaní (cf. Lc 22,40-46), en la cruz (cf. Lc 23,34.46). En general, la oración es el espacio de encuentro de Jesús con el Padre, el momento de discernimiento del proyecto del Padre.
Tomado de Dehonianos
Tomado de P. Felipe Bloom
Jaime Tatay, sj
Tomado de Pastoral Sj
Tomado de Jose Antonio Pagola
Buenas Noticias Navarra 1985.Pág. 165 S.
Tomado de Anécdotas de la historia
Tomado de Pastoral Sj
Tomado de Sobrado 2019
Tomado de Anecdonet
Tomado de P. Félix Jiménez
C. H. Spurgeon.
Tomado de P. Félix Jiménez
Padre Justo López Melús
Tomado de Motivaciones.org
Tomado de Javier Gafo
Dios a la vista Homilías ciclo C. Madris 1994.Pág. 107 ss
Tomado de 500 ilustraciones
Tomado de Ángel Calvo, En otras palabras
Tomado de J.L.Sicre
Tomado de Fray Marcos
Tomado de Enrique Martínez Lozano
Tomado de Rainiero Cantalamessa
Tomado de P. Félix Jiménez
Tomado de Tiempo Interior
Tomado de Anecdonet
Guillermo Blasco
Tomado de Anecdonet
Tomado de Biblia de Navarra
Tomado de Dehonianos
Tomado de Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf.
Tomado de Mercaba
Tomado de Servicio Bíblico Latinoamericano 2004
Javier Gafo Dios a la vista Homilías ciclo C Madris 1994.Pág. 217 ss.
Tomado de Dies Domini
Fray Miguel de Burgos Núñez
Tomado de Alforjas de pastoral
San Juan Eudes, “Vida y Reino de Jesús”
Tomado de Centro Bíblico Pastoral CELAM
Tomado de ACG
EJEMPLOS PREDICABLES
“¿AVETE PREGATO?”
Le preguntaron a Don Orione porqué la ayuda de la Providencia se manifiesta en forma menos evidente cuando se trata del sostenimiento del hogar por parte de un padre de familia y si esto se debe a la obra que se cumple en el Cottolengo es superior a la ordinaria carga de una familia.
-No- respondió-. La obra del padre de familia es superior a la del Cottolengo, porque la carga que asume es enviada por Dios mismo, mientras que la del Cottolengo es elegida por los religiosos. Estos obtienen siempre el socorro providencial porque piden con más fe, todo está en eso. La fe con que pedimos es la que nos garantiza la ayuda.
Es curioso- agregó-. A menudo les pregunto a las personas que me viene a pedir oraciones: ¿Avete pregato? La mayoría de las veces responden que no… y se extrañan de no conseguir lo que necesitan.
¡AVE MARÍA Y ADELANTE!
En todas sus obras, Don Orione se encomendaba a la protección de la Santísima Virgen María. Además del culto que rendía a Nuestra Señora de la Divina Providencia – patrona de la congregación-, tenía una particular devoción por las advocaciones locales de Luján e Itatí.
En una plática en la Capilla “Regina Apostolorum” de la Obra Cardenal Ferrari, contó la siguiente anécdota:
“La construcción del Santuario de la Virgen de Pompeya que había tomado a su cargo, le ocasionó a un joven abogado napolitano llamado Bartolo Longo innumerables disgustos y preocupaciones. Todas las fuerzas que se oponían a esta devoción parecían haberse unido para evitar que lograra su cometido.
Un día, mientras iba caminando con la cabeza gacha por la antigua calle Toledo de Nápoles, vio venir por la vereda a Fray Ludovico de Casoria, un joven franciscano lleno de fervor y unción, de figura ascética y esbelta, que caminaba con la frente alta y la mirada perdida en el cielo.
Le pareció que era su salvación encontrar a tan santo varón en esos momentos de amargura. Había llegado hasta tal punto su desaliento que, sin fuerza para decir una palabra, en plena calle Toledo (la más concurrida y elegante de Nápoles) se dejó caer de rodillas ante el fraile y, abrazándose a sus piernas, puso la cabeza a los pies de Fray Ludovico.
Cuando el franciscano logró desasirse de los brazos que lo sujetaban vio que era el abogado Longo y, mientras se alejaba con su paso alado y ligero se dio vuelta y le decía:
-Bartolo, ¡Ave María e avanti! Ave María que pasamos horas de desaliento. ¡Ave María y adelante!
El abogado Longo tuvo confianza en la Santísima Virgen y la obra se realizó. Hoy el soberbio santuario de Pompeya es uno de los santuarios marianos más importantes del mundo.
(Bernardo Milhas, Historias de Don Orione, Ed. San Pablo, Bs. As., 1997, nn. 85-87)
LAS VESTIDURAS DEL AMIGO
Tiridates, el mejor amigo del rey Artajerjes, de Persia, había muerto súbitamente. En su extremada aflicción, rogó el rey a su esposa, la reina Aspasia, que se engalanase a menudo con las púrpuras vestiduras del difunto, pues creía al ver sobre una persona viviente las ropas del amigo, amortiguaríase un tanto su pena, suponiéndole realmente ante sus ojos. Y para que la reina consintiese a ponerse las queridas vestiduras, le prometió acceder a todas las peticiones que le hiciese ataviada de aquella manera. Como este monarca, también el Rey de los Cielos atenderá más solícito nuestras súplicas, si nos aparecemos ante Él con las propias palabras del Hijo. ¿Qué mayor excelencia pueden tener las palabras de los hombres que haber sido las que un día partieron de los labios del Hijo de Dios?
(Spirago, Catecismo en ejemplos, t. IV, Ed. Políglota, 2ª Ed., Barcelona, 1940, pp. 341-342)
SANTA ISABEL CAMINO DE LA FUENTE
Santa Isabel de Turingia (m. 1231) solazábase a menudo yendo a una fuente, que se encontraba al oeste de la ciudad de Marburg, a la vera de un ameno bosquecillo, para entregarse a sus oraciones en el apacible reposo de la quietud campestre. Todo aquel camino, bastante largo, porque estaba la fuente, que luego se llamó de Santa Isabel, distante más de una hora de la ciudad, a la piadosa doncella sólo le alcanzaba para rezar un Padrenuestro; tal era la prolijidad y atención con que lo hacía y tales eran los motivos de meditación y maravilla que en aquellas divinas palabras encontraba. El Padrenuestro esconde en su simplicidad un riquísimo contenido de profundos pensamientos. Nadie logró aún agotar y aprehender por entero los tesoros que en él se encierran.
(Spirago, Catecismo en ejemplos, t. IV, Ed. Políglota, 2ª Ed., Barcelona, 1940, pp. 342)
EL CAMPESINO ANTE EL PRÍNCIPE
Un labriego perdió en un incendio cuanto poseía. Como no tuviera la previsión de asegurar sus bienes, hallóse reducido a la más extremada miseria y fuéle forzoso andar mendigando de casa en casa. Acuciado por su mujer, decidió un día el pobre hombre presentarse a un príncipe, que moraba en un castillo de aquellos contornos y era señalado por todos como extremadamente liberal y dadivoso, con la esperanza de que tal vez le socorriese. Púsose en camino, y cuando no le faltaba mucho trecho para alcanzar la suntuosa morada del noble, sobrecogió al buen labriego una duda que le angustiaba sobremanera. No acertaba qué título sería más agradable al príncipe y más oportuno. Le caían en las mientes todo linaje de tratamientos, pero ninguno le pareció adecuado: “Ilustre Señor”, “Vuestra Excelencia”, “Vuestra Alteza”, etc. Confuso el buen hombre, no sabía qué partido tomar. En su zozobra, medroso de descomponer la diligencia, para él tan importante, dando al noble caballero un título que no le correspondiese, volvióse a casa por el mismo camino que viniera. Al pasar junto la Iglesia parroquial, se le ocurrió entrar y rezar un Padrenuestro pidiendo a Dios que le valiese en sus miserias. Y luego de haberlo hecho, iba pensando para sus adentros: “¡Qué sencillo y natural es el título que se da a Dios! Cuando a Él nos dirigimos, no nos acosan las angustias que pasamos las gentes sencillas para hablar con un príncipe de la tierra.” Y emprendió de nuevo el regreso musitando en voz baja el Padrenuestro. Llegado a su hogar, hallóse con que, en tanto, Dios le había enviado auxilio. Entrególe la esposa una respetable cantidad que, recogida en una colecta benéfica, la parte más crecida de ella era donación del príncipe. Todos tenemos razones sobradas para llamar “Padre” a Dios.
(Spirago, Catecismo en ejemplos, t. IV, Ed. Políglota, 2ª Ed., Barcelona, 1940, pp. 342-343)
LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN
Hay que trabajar mucho, pero hay que estar unidos a Dios en nuestros trabajos por medio de la corriente de la oración y de la gracia.
Imaginemos las más hermosas instalaciones eléctricas; todo está a punto: acumuladores, lámparas, cables, llaves. Pero no pasa la corriente.
De esta manera puede un hombre con la esmerada preparación de unos profundos estudios filosóficos, teológicos, científicos, literarios. Todo está a punto. Pero ¿para qué sirve todo eso si no se establece contacto con Dios por medio del fluido vivificador de la oración? Orar es cargar los acumuladores.
No lo olvidemos: los que confían demasiado en los medios humanos, deben acordarse de que no valen nada sin los auxilios divinos.
(ROMERO, F., Recursos Oratorios, Editorial Sal Terrae, Santander, 1959, p. 101)
Tomado de MSC
SANTA MÓNICA
Cuando San Agustín era aún pagano, llevaba una vida muy disoluta. Se portaba muy mal. Su madre era cristiana. Ella sufría mucho. Rezaba todos los días pidiendo a Dios que su hijo se convirtiese, se haga cristiano y deje de llevar una vida tan mala. Un día se confió a San Ambrosio que era entonces obispo de Milán. Éste le dijo: «Ten paciencia, un hijo de tantas lágrimas no puede perderse». A los 30 años San Agustín de repente se convirtió, se hizo monje y más tarde fue obispo de una ciudad de África del Norte donde hizo mucho bien y escribió muchos libros que aún hoy son muy importantes para la Iglesia.
Tomado de MSC
LEYENDA DE 2 JÓVENES.
Uno de ellos llegó a hacerse querer mucho por el rey. Éste lo llevó por todo el castillo y hasta le enseñó sus tesoros de oro y plata. El rey le dijo al joven: «Pídeme lo que quieras, y yo te lo voy a dar». El joven le pidió que le dieran el tesoro del rey. Al segundo el rey lo llevó también a recorrer todo el castillo y le dijo lo mismo. Pero este joven pidió poder estar siempre con el rey y ser su amigo. Al primero el rey le dio el tesoro y ¿qué creen que hizo el rey con el segundo? Pues lo adoptó como hijo suyo. Más tarde, después de su muerte sería rey como su sucesor.
Tomado de MSC
2022
SANTA MÓNICA
Cuando San Agustín era aún pagano, llevaba una vida muy disoluta. Se portaba muy mal. Su madre era cristiana. Ella sufría mucho. Rezaba todos los días pidiendo a Dios que su hijo se convirtiese, se haga cristiano y deje de llevar una vida tan mala. Un día se confió a San Ambrosio que era entonces obispo de Milán. Éste le dijo: «Ten paciencia, un hijo de tantas lágrimas no puede perderse». A los 30 años San Agustín de repente se convirtió, se hizo monje y más tarde fue obispo de una ciudad de África del Norte donde hizo mucho bien y escribió muchos libros que aún hoy son muy importantes para la Iglesia.
Tomado de MSC
Un famoso actor en los tiempos dorados de Hollywood Kirk Douglas, deseaba el papel principal en una película que se iba a rodar y fue a pedirlo. Pero no se lo dieron, se lo dieron a Rex Harrison. Aquella película resultó un “tostón”. Entonces Kirk dijo: “Da gracias a Dios por no concederte todo lo que le pides. Dios tiene sentido del humor. A veces mira para abajo y se ríe”.
Una venerable tradición dice que Jesús enseñó por segunda vez la oración del «Padrenuestro» en la ladera occidental del monte Olivete, sobre el Huerto de Getsemaní. Levántase allí, edificada sobre las ruinas de una iglesia que se remontaba más allá del siglo VII, un bello templo llamado del Paternoster, en cuyos claustros se halla reproducida la oración dominical, en cuadros simétricos de ladrillo barnizado, en gran número de lenguas de todas las partes del mundo. Es un hermoso homenaje a la sublime plegaria y al Hombre-Dios que nos la enseñó. Los últimos terremotos, año 1927, dejaron la iglesia en estado ruinoso.
Tomado de Isidro Gomá y Tomás El Evangelio Explicado: El Padre Nuestro , Vol. 1, Acervo, Barcelona, 1966 pp. 526-529
Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción, agotará mi Misericordia. Aunque el alma sea como un cadáver en plena putrefacción, y no tenga humanamente ningún remedio, ante Dios sí lo tiene, le fue revelado a santa Faustina Kowalska por Nuestro Señor.
En Lucas faltan dos peticiones que conocemos por Mateo: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, y “líbranos del mal”. La liturgia traduce “nuestro pan del mañana”; debería traducir, como en la misa, “nuestro pan de cada día”, ya que la fórmula griega es la misma en Mateo y Lucas (to.n a;rton h`mw/n to.n evpiou,sion). Pero existe una discusión muy antigua sobre si epiousion se debe interpretar del alimento cotidiano o como referencia a la eucaristía. Parece que la liturgia se ha inclinado en este caso por la interpretación eucarística.
Tomado de José Luis Sicre
El ejemplo que más me ha impresionado es el de un hombre que encontré en un hospital. Estaba gravemente enfermo a consecuencia de las lesiones sufridas durante la insurrección de Varsovia. En aquel hospital me habló de su extraordinaria felicidad. Este hombre llegó a la felicidad por cualquier otro camino, ya que juzgando visiblemente su estado físico desde el punto de vista médico, no había motivo para ser tan feliz, sentirse tan bien y considerarse escuchado por Dios. Y sin embargo había sido escuchado en otra dimensión de su humanidad. Recordó el don en que encontró la felicidad, aun siendo tan infeliz
San Juan Pablo II en Castelgandolfo el día 27 de julio de 1980)
LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN
Hay que trabajar mucho, pero hay que estar unidos a Dios en nuestros trabajos por medio de la corriente de la oración y de la gracia.
Imaginemos las más hermosas instalaciones eléctricas; todo está a punto: acumuladores, lámparas, cables, llaves. Pero no pasa la corriente.
De esta manera puede un hombre con la esmerada preparación de unos profundos estudios filosóficos, teológicos, científicos, literarios. Todo está a punto. Pero ¿para qué sirve todo eso si no se establece contacto con Dios por medio del fluido vivificador de la oración? Orar es cargar los acumuladores.
No lo olvidemos: los que confían demasiado en los medios humanos, deben acordarse de que no valen nada sin los auxilios divinos.
(ROMERO, F., Recursos Oratorios, Tomo II, Editorial Sal Terrae, Santander, 1959, p. 101)
En las primeras comunidades cristianas, el Padre nuestro pertenecía un tanto al secreto de las comunidades. Y que sólo se enseñaba cuando el catecúmeno había profundizado en su experiencia de fe. Es que sin una verdadera fe no se puede rezar el Padre nuestro, porque implica descubrir primero al Dios de Jesús, al Dios revelado por Jesús, que es el Dios Padre.
Tomado de P. Juan Jáuregui Castelo
La Iglesia, al hablar de la homosexualidad, distingue las tendencias homosexuales que presentan algunas personas -hombres y mujeres- de los actos homosexuales. Estos son presentados en la Sagrada Escritura como depravaciones graves, y la Tradición ha declarado que son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358).
Respecto a las personas que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo, que no han elegido su condición homosexual, la Iglesia dice que deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza, evitando, respecto a ellas, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2359).
CHISTE
Dos hombres naufragaron en una isla desierta. Frustrado por la situación, un hombre comenzó a orar:
Querido Señor, sé que no he sido muy buena persona. En el pasado he mentido y he lastimado a la gente con mi comportamiento. Bebo, fumo… pero Dios, si nos sacas de este lío, verás a un hombre cambiado. Yo…
En ese momento su amigo gritó:
¡Alto! No digas ni una palabra más. Veo un barco y viene en nuestra dirección.
Tomado de P. Félix Jiménez
Tomado de Chatgpt
Tomado de Anecdonet
2022
Llegan representantes del Kentucky Fried Chicken al Vaticano para entrevistarse con el Papa y le dicen:
Santo Padre, le ofrecemos diez mil millones de dólares si firma un contrato para cambiar el Padre Nuestro, para que en lugar de decir….danos hoy el pan nuestro de cada día…diga danos hoy el pollo nuestro de cada día
El Papa indignado les dice que eso no es posible, que no se puede hacer publicidad con las cosas del Señor. Los del Kentucky le ofrecen el doble… pero el Papa insiste que eso no es posible. Los del KFC siguen incrementando la oferta hasta llegar hasta los CIEN mil millones de dólares y agregan:
Es una gran oportunidad Santo Padre, imagínese las obras buenas que podrían hacer con ese dinero y lo único que tiene que hacer es cambiar el Padre Nuestro para que diga: ….danos hoy el pollo nuestro de cada día…
El Papa un poco turbado abandona la sala de la entrevista para dirigirse a su despacho privado, en donde toma el teléfono rojo que lo comunica al Cielo:
San Pedro, me puedes pasar al Patrón?
El Señor esta ocupado, que necesitas?
Me podrías verificar cuando se nos vence el contrato con Bimbo?
Una señora regordeta pedía durante mucho tiempo: Señor que adelgace un poco¡
Como Dios no respondía a sus peticiones, ella cambió la petición:
Señor que mis amigas engorden un poco
POEMA
PADRE NUESTRO
Que estás en la tierra, Padre nuestro,
que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada
la espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el surco,
en el huerto,
en la mina,
en el puerto,
en el cine,
en el vino,
en la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
y tu limbo; que estás en los cafés
donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan
a los pájaros del paseo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en la cigarra, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.
Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
los que luego hemos de ver,
donde sea, o ahí en el cielo.
Gloria Fuertes
«Si me amas, que sea por nada,
salvo por el amor tan sólo.
No digas: La amo por su sonrisa, su mirada…
su dulce forma de hablar…
o porque sus pensamientos
coinciden con los míos
y me hacen sentir a gusto.
Pues estas cosas, amado mío,
pueden cambar en sí mismas,
o parecerte a ti que han cambiado,
y el amor así construido
puede también venirse abajo.
Ni me ames tampoco
porque tu compasión seque mis mejillas;
una criatura acostumbrada a tu consuelo
puede olvidarse de llorar
y, perder así tu amor.
Ámame por el amor tan sólo,
para que siempre jamás puedas amarme
en la eternidad del amor»
Elizabeth Barret
ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ
Los discípulos se acercan
y le piden al Maestro:
Enséñanos a rezar
al Padre, que está en el cielo.
Jesús piensa en los «amigos»
y los pone por «modelo».
Confían unos en otros,
día y noche, en todo tiempo.
Pero, ante todo, les dice
que Dios es un «Padre bueno”
que quiere mucho a sus hijos
y complace sus deseos.
Vosotros, rezad así:
Bondadoso Padre nuestro,
hágase tu voluntad.
Venga a nosotros tu Reino.
Danos salud y trabajo
para ganar el sustento.
Que compartamos tu pan
como buenos compañeros.
Perdona nuestras ofensas,
nuestros fallos y defectos.
Nosotros nos perdonamos,
siguiendo, Señor, tu ejemplo.
Líbranos, Padre, del mal,
de tentaciones y riesgos.
Danos tu Espíritu Santo,
tu regalo, el mejor premio.
Javier Pérez Benedí
Tomado de alforjas depastoral
(NATURALIA. Los sueños de las Criaturas)
Tomado de Vicente Martínez
(Franck Widro)
Tomado de Padre Fidel Oñoro CJM
(A. Machado, A un olmo seco)
Tomado de Vicente Martínez
Rubén Darío en Poemas del alma.
(Pedro Casaldáliga)
Tomado de Pastoral sj
2022
EL HOMBRE QUE HACÍA MILAGROS
Se llamaba Jesús, y su mochila iba cargada siempre de milagros.
Milagros terrenales del amor que tenía a sus hermanos.
Los repartía a manos llenas entre los más necesitados.
Señor Jesús, escucha mi plegaria: soy un sin techo desahuciado.
Te ruego pan del cielo para el alma como tantos entonces te rogaron.
En Lucas pides pan para mañana: lo necesitan los desheredados.
Yo te suplico me lo des hoy mismo como tú mismo prometiste darnos.
¡¡Hay mucho pan en tu mochila, Nuestro Señor de los Desamparados!!
Vicente Martínez Evangélico Cuarteto
ORACIÓN
Padre bueno,
en Cristo tu Hijo
nos revelas tu amor,
nos abrazas como a tus hijos
y nos ofreces la posibilidad de descubrir
en tu voluntad los rasgos
de nuestro verdadero rostro.
Padre santo,
Tú nos llamas a ser santos
como tú eres santo.
Te pedimos que nunca falten
a tu Iglesia ministros y apóstoles santos
que, con la palabra y los sacramentos,
preparen el camino para el encuentro contigo.
Padre misericordioso
da a la humanidad descarriada
hombres y mujeres que,
con el testimonio de una vida transfigurada
a imagen de tu Hijo,
caminen alegremente
con todos los demás hermanos y hermanas
hacia la patria celestial.
Padre nuestro,
con la voz de tu Espíritu Santo,
y confiando en la materna intercesión de María,
te pedimos ardientemente:
manda a tu Iglesia sacerdotes,
que sean valientes testimonios
de tu infinita bondad.
¡Amén!
S. Juan P. II XXXVI Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
jueves 22 de abril de 1999
ACTO DE ABANDONO AL PADRE
Padre, me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo,
con tal de que tu voluntad
se cumpla en mi
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más Padre.
Te encomiendo mi alma,
te la entrego
con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.
Tomado de Pastoral Sj
ENSÉÑANOS A ORAR
Enséñanos a orar, Señor,
a orar a tu estilo y manera,
que no queremos hacer el ridículo
ni ser la comidilla de quienes nos miran de reojo,
ni de quienes pasan de largo
pero no se resisten a lanzar dardos.
Enséñanos a orar, Señor,
a orar como tú lo hacías,
con silencios y palabras,
con sentimiento, gestos, y cantos,
con la cabeza y las entrañas,
con la vida cotidiana y las esperanzas.
Enséñanos a orar, Señor,
a orar con emoción y serenidad,
con nuestro cuerpo y espíritu,
mirando el regalo de la creación,
entrando en nuestro interior
y saboreando lo que pones en nuestras manos.
Enséñanos a orar, Señor,
a orar contigo y el Espíritu,
y con los hermanos,
en público y en privado,
tartamudeando palabras y sentimientos,
pues ya sabes cómo somos en esos momentos.
Enséñanos a orar, Señor,
a nuestro Padre que está en el cielo
y anda buscándonos en todos los sitios;
a nuestro Padre bueno y tierno
que quiere lo mejor para sus hijos
aunque estemos a la contra o perdidos.
Enséñanos a orar, Señor,
a tiempo y a destiempo
y aún corriendo el riesgo
de ser inoportunos al hacerlo;
pero que nuestra oración surja del corazón
y sea sincera y con amor de hijos.
Enséñanos a orar, Señor,
a orar para sentirnos y sabernos
de tu familia, cuadrilla y sueños.
Florentino Ulibarri
ABBA, PADRE
No nos hubiéramos atrevido,
si él no lo hubiera hecho
y no nos hubiera invitado
a seguir sus pasos
y a usar sus gestos y palabras
para expresar los sentimientos
más hondos de nuestras entrañas
cuando queremos hablar Contigo.
No nos hubiéramos atrevido,
pero al hacerlo Él, en su vida tan cotidiano,
forzó nuestras resistencias Contigo,
tan viejas, que se remontan al lío del Paraíso,
tan nuevas, que nos ofuscan la vista todavía
y dejan herida nuestra confianza
en Ti, en la vida y en nosotros mismos
haciéndote un desconocido.
No nos hubiéramos atrevido,
mas Él nos donó su Espíritu
para que no fuéramos esclavos
sino hijos libres y hermanos,
que no recaen en el temor nuevamente
sino que gozan de su condición de hijos
sabiendo que a Ti te agrada ser Padre
aunque nosotros seamos olvidadizos.
No nos hubiéramos atrevido
si Él no nos hubiera convencido
y no se hubiera decidido a orar con nosotros
en los buenos y malos momentos
para que gustáramos del diálogo Contigo,
de tu amor fiel, firme y gratuito
y de las caricias más tiernas
que salen de tus manos de alfarero.
No nos hubiéramos atrevido,
a pesar de ser tus hijos,
a llamarte Abba,
Padre nuestro,
Papaíto,
con gracia y respeto
como los niños.
Florentino Ulibarri
¡A TIEMPO Y A DESTIEMPO!
Elevaré mis ojos hacia el cielo
buscando, lo que en la tierra, los sentidos
no me dejan ver o percibir con claridad:
tu presencia, Señor.
Levantaré mis manos hacia Ti
porque, si las utilizo sólo para el mundo
caeré en la simple actividad vacía de contenido
pero sin señales de eternidad.
Abriré mi corazón y, con él, mis entrañas
para que, en diálogo sincero contigo
me digas qué camino elegir
por dónde y cuándo avanzar
de que equivocaciones retornar
y en qué he de cimentar mi vivir.
¡A TIEMPO Y A DESTIEMPO!
Aunque, a primera vista no exista respuesta,
seguiré rezando y hablando contigo
Aunque, pasen los días, y las nubes sigan presentes
Aunque, discurran las noches, y las estrellas no brillen
Aunque, amanezca la aurora, y el rocío no me sorprenda
Aunque pida calma, y las tormentas, asolen mi alma
¡A TIEMPO Y A DESTIEMPO!
Confiaré en Ti, Señor, porque eres palabra que nunca falla
Eres tesoro y eres vida, eres ilusión y eres esperanza
Eres futuro y eres presente
Eres amigo que, en la oración, consuela, levanta
anima, recompone, fortalece y se entrega
Contigo, Señor, hasta la muerte
Contigo, Señor, a tiempo y destiempo
Amén
Javier Leoz
PADRE NUESTRO
Padre nuestro, Padre-Madre que estás en el cielo
y en la tierra y en todo y en todos nosotros,
principio y fin de todas las cosas,
de donde todos venimos
y a donde todos, todos,
después de esta experiencia humana, volvemos.
Océano inmenso de amor donde todo y todos cabemos,
donde se unen todos los contrarios,
y el vacío y la nada son tu silencio y tu palabra.
Padre nuestro, Padre mío, Padre de todos,
piedra angular, roca en la que soy y me asiento,
donde tu espíritu hace que sea y que viva
y que brote la vida, mi vida, tu vida,
la misma que corre por todas las venas
de todos los seres que alienta tu espíritu.
Padre, Abba, Padre, Madre, Abba, Padre.
Víctor Daniel Blanco Rodríguez
Tomado de Fe adulta
DICES QUE TE LLAMEMOS PADRE
Padre es la palabra que mejor te suena,
porque eso quiere decir que somos hijos,
que confiamos del todo en tu Amor,
que sabemos abandonarnos y descansar en Ti
Padre es la palabra que mejor te suena
porque conoces nuestras necesidades
mejor y antes que nosotros mismos,
porque nos proteges y facilitas la vida,
porque te importamos más que nada en el mundo.
Te llamamos Padre y te contamos lo que nos ocurre:
cómo va nuestra vida y la de nuestros hermanos;
acudimos a Ti en la dificultad,
en la fiesta y en el Amor,
y vivimos la vida a tu lado, siendo todos una gran familia.
Acudimos a Ti, Padre, a compartirte el cada día,
a refugiarnos en tu fortaleza,
a sosegarnos del cansancio diario,
y a que nos enseñes a llevarnos mejor unos con otros.
Comenzamos el día contigo, Padre,
y lo terminamos
acariciando nuestro vivir en tu presencia,
agradeciéndote cada regalo y cada detalle
incluyéndote en nuestro trajín
y preocupaciones.
Somos tus hijos, por eso vivimos
en comunicación contigo,
necesitamos reunirnos en familia
y hablar la vida.
Dios Padre, Tú eres la fuente de nuestra seguridad,
de donde mana todo consuelo,
de donde brota nuestro dinamismo vital. Dios Padre,
ayúdanos a ser siempre hijos y a vivir filialmente.
Mari Patxi Ayerra
PADRE NUESTRO, DE TODOS
Padre nuestro, de todos.
Estás presente en el cielo y en la tierra.
Santo es tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad.
Danos hoy el pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas como yo perdono a los que me ofenden.
No me dejes caer en la tentación.
Líbranos del mal.
Amén.
Padre, que estás en el cielo
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
Tu voluntad en la tierra
Tu voluntad en el cielo
Tu voluntad en nosotros
Por siempre tu voluntad.
Danos el pan cada día
perdona nuestras ofensas
como también perdonamos
a aquel que nos ofendió.
Tu voluntad en la tierra
Tu voluntad en el cielo
Tu voluntad en nosotros
Por siempre tu voluntad.
En tentación no caigamos
Líbranos de todo mal.
Tu voluntad en la tierra
Tu voluntad en el cielo
Tu voluntad en nosotros
Por siempre tu voluntad
Tomado de Alforjas de Pastoral
PADRENUESTRO DE LA PAZ
Padre nuestro, tú que estás
en la tierra y en el cielo.
Padre nuestro, tú que vas
invitando a tu Reino.
Hágase tu voluntad
en el mundo que habitamos.
Santifica tu nombre,
tu nombre que alabamos.
Danos a todos el pan;
danos a todos trabajo
que nos haga en verdad,
Señor, más humanos.
Padre nuestro, tú que estás
en la tierra y en el cielo.
No nos niegues el pan
ni el perdón que ofrecemos.
Líbranos de todo mal,
que el camino se hace largo
y, sin fuerzas, caemos
lejos de tu abrazo.
Danos a todos el pan;
danos a todos trabajo
que nos haga en verdad,
Señor, más hermanos.
¡PADRE, PADRE, PADRE DEL CIELO!
¡PADRE, PADRE, VENGA TU REINO!
Y EL CORAZÓN GRITARÁ: ¡ABBÁ!
Y NUESTRO ESFUERZO TRAERÁ LA PAZ.
…Y prepararon la Pascua, Canciones y relatos.
Letra: Isidro Lozano y Música: Carlos M. Voces. CCS Madrid.
Tomado de Alforjas de Pastoral
(Rafael Ángel Marañón Barrio)
Tomado de Motivaciones.org
2022
Padre bueno,
en Cristo tu Hijo
nos revelas tu amor,
nos abrazas como a tus hijos
y nos ofreces la posibilidad de descubrir
en tu voluntad los rasgos
de nuestro verdadero rostro.
Padre santo,
Tú nos llamas a ser santos
como tú eres santo.
Te pedimos que nunca falten
a tu Iglesia ministros y apóstoles santos
que, con la palabra y los sacramentos,
preparen el camino para el encuentro contigo.
Padre misericordioso
da a la humanidad descarriada
hombres y mujeres que,
con el testimonio de una vida transfigurada
a imagen de tu Hijo,
caminen alegremente
con todos los demás hermanos y hermanas
hacia la patria celestial.
Padre nuestro,
con la voz de tu Espíritu Santo,
y confiando en la materna intercesión de María,
te pedimos ardientemente:
manda a tu Iglesia sacerdotes,
que sean valientes testimonios
de tu infinita bondad.
¡Amén!
S. Juan Pablo II (22-04-1999)
GRATITUD DE DIOS
Hoy le oí decir a Dios una palabra. Y pensé que me estaba tomando el pelo. Me rasqué la cabeza, porque la palabra que me dijo fue: “Gracias, amor mío, gracias”.
“Gracias, ¿por qué?”. Me puse a pensar y pensar, y le dije a él que me explicara.
“Gracias por todo lo que eres para Mí, lo mismo bajo el sol que bajo la lluvia.
Gracias por aceptar mi amor ilimitado, gracias por confiar en Mí.
Gracias por aceptar mis cuidados infinitos, cuando es difícil verlos.
Gracias por descargar sobre Mí tus aflicciones, tus errores y todo lo demás.
Gracias por prescindir de tu pasado, y por creer que Yo me encargaré de todo.
Gracias por advertir los dones que te ha dado, gracias por estar un rato conmigo.
Gracias por volverte, de vez en cuando, a ofrecer una sonrisa a tus compañeros.
Y, mientras Yo me preocupo, muchas gracias Por dejar en mis manos tu futuro…”
Joan Metzer
ONCE PETICIONES DESOÍDAS
Yo había pedido a Dios poder para ser amado… y me he encontrado con el amor para no necesitar ser poderoso.
Yo había pedido a Dios la salud para hacer grandes cosas… y me he encontrado con la enfermedad para hacerme grande.
Yo había pedido la riqueza para ser feliz… y me encontrado con la felicidad para poder vivir la pobreza.
Yo le había pedido a Dios leyes para dominar a los otros… y me he encontrado libertad para liberarlos.
Yo le había pedido a Dios admiradores para estar rodeado de gente… y me he encontrado amigos para no estar solo.
Yo le había pedido a Dios ideas para convencer… y me he encontrado espacio para convivir.
Yo le había pedido dinero para comprar cosas… y me he encontrado personas para compartir mi dinero.
Yo le había pedido milagros para creer… y Él me ha dado fe para hacer milagros.
Yo le había pedido una religión para ganarme el cielo…El me ha dado su Hijo para acompañarme por la tierra.
Yo le había pedido de todo para gozar en la vida… Él me ha dado la vida para que goce de todo.
Yo le había pedido ser un dios… Él quiso hacerme hombre.
(José Mª García Monge)
YO HE PEDIDO
Yo he pedido a Dios fuerza para triunfar; Él me ha dado flaqueza, para que aprenda a obedecer con humildad.
Había pedido salud para realizar grandes empresas;
me ha dado enfermedad, para que haga cosas mejores.
Deseé la riqueza para llegar a ser dichoso; me ha dado la pobreza, para que alcanzara la sabiduría.
Quise poder para ser apreciado de los hombres; me concedió debilidad, para que llegara a tener deseos de Él.
Pedí un compañero para no vivir solo; me dio un corazón,
para que pudiera amar a todos los hermanos.
Anhelaba cosas que pudieran alegrar mi vida; me dio vida, para que pudiera gozar de todas las cosas.
No tengo nada de lo que he pedido; pero he recibido todo lo que había esperado. Porque, sin darme cuenta, mis plegarias informuladas han sido escuchadas.
Yo soy, de entre todos los hombres, el más rico.
Grabado en un placa de bronce en el Instituto de
Readaptación de Nueva York
DIOS CONTESTÓ MI ORACIÓN
Había pedido a Dios fuerza para alcanzar el éxito, El me hizo débil para que aprenda humildemente a obedecer.
Había pedido salud para hacer grandes cosas, me ha dado la enfermedad para que haga cosas mejores.
Había pedido riqueza para poder ser feliz, me dio la pobreza para poder ser sabio.
Había pedido el poder para ser apreciado de los hombres, me dio la debilidad para poder sentir la necesidad de Dios.
Había pedido cosas para poder gozar de la vida, recibí la vida para poder gozarme de todas las cosas.
No tengo nada de lo que había pedido, pero he recibido todo lo que había esperado.
Casi a pesar de mí mismo, mis oraciones sin formular han sido contestadas.
María Luisa Brey
ENSÉÑAME
Enséñame, Padre, a no confiar en mí mismo, sino a esperarlo todo de tu bondad incansable.
Que la tristeza de vivir, tantas veces en desacuerdo con tu voluntad, no me hunda.
Que, más bien, tu misericordia envuelva toda mi
vida y la haga fecunda.
Martín Lutero
MEDITACIÓN
SI HOY DICES EL «PADRE NUESTRO»
Al decir «Padre«: Pórtate como su hijo.
Al decir «Nuestro«: Vive en comunión con tus hermanos.
Al decir «Que estás en el cielo”: Despréndete de los apegos de este mundo.
Al decir “Santificado sea tu Nombre” Hónralo con tus palabras y tus obras.
Al decir “Venga a nosotros tu Reino” Coopera para establecerlo en la tierra.
Al decir “Hágase tu voluntad” Obedécele cuando debes llevar la cruz, como Jesús.
Al decir “Danos hoy nuestro pan” Preocúpate para que no le falte a los pobres y no faltes a la Eucaristía
Al decir “Perdona nuestras ofensas” no guardes rencor a tu hermano.
Al decir “No nos dejes caer en la tentación” no te pongas en ocasión de pecar.
Al decir “Líbranos del mal” decídete a renunciar a sus seducciones.
Al decir «Amén» confirma tu resolución a vivir según tu oración.
«DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA» (Mt 6,11).
Debemos considerar para qué y cómo debemos rezar. Cuando el hombre quiere entregarse a la oración, debe ante todo volver su corazón al interior, recordarle el vagabundeo y las disipaciones donde se extraviaba, y entonces caer con gran humildad a los pies de Dios y pedirle generosamente limosna ; llamar a la puerta del corazón del Padre y mendigar su pan, es decir la caridad… Debemos luego rogar a Dios que nos conceda y nos enseñe a pedir aquello que más le place de nuestra oración y lo que será más útil para nosotros…
Todos los hombres no pueden rezar en espíritu, entonces estos deben recurrir a la oración vocal. En este caso, te dirigirás a nuestro Señor con las palabras más amables, más amistosas y más afectuosas que puedas imaginar, y esto excitará también tu caridad y tu corazón. Pide al Padre celeste que, por su Hijo único, se te de,él mismo, como objeto de tu oración, del modo más agradable. Y cuando hayas encontrado una forma de oración que, más que otras, te guste y encienda tu devoción, guárdala y dale tus preferencias… Hay que llamar a la puerta con una diligencia perseverante, porque » el que persevera obtendrá la corona » (cf Mt 10,22; 2Tm 2,5)… » ¡ Si vosotros que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más el Padre del cielo les dará el Espíritu Santo a los que se lo piden! «
Juan Taulero, dominico en Estrasburgo
Sermón: Para qué y cómo rezar.
Sermón 17, para el lunes antes de la Ascensión.
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO
Ésta es la vida eterna, que te conozcan, que te quieran. Si todos te conocieran ¡se acabarían tantas oscuridades!. No te conocen, se han fiado en caricaturas de Ti. Por eso te ignoran, te niegan, blasfeman de Ti. Conocerte es amarte, pues no es posible sentirse querido y no querer. Bendito seas Tú, que creas porque necesitas Hijos, que nos sacas adelante, que preparas la mesa mientras llegamos. Bendito seas porque entregaste al mejor de tus Hijos para que todos te conozcamos. Bendito seas Señor, que todos los pueblos te conozcan y te quieran
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Tienes que reinar. Entre nosotros reina ahora la violencia, el exceso de los ricos, la humillación de los pobres, reina la necesidad de consumir, reina la locura contra el planeta entero. Reina la oscuridad. Eso es lo que ahora reina. Queremos que reine la libertad, que reine la confianza, que reine la solidaridad, que reine el perdón, que reine la dignidad de tus hijos. Queremos que reines Tú. Y lo esperamos, con esperanza cierta: sabemos que el Reino es tu obra, tu empeño, tu sueño. Nosotros sembramos, abonamos, podamos, regamos, pero tú eres el que da la vida.
VENGA A NOSOTROS TU REINO
Sabemos cuál es tu voluntad, porque te conocemos: tu voluntad es que todas las personas sepan que son hijos, que todos vivan como hijos, que todos vivan para siempre. Esa es tu voluntad y tu proyecto, es la misión que encargaste a Jesús, es la misión que Jesús nos encargó a nosotros. Y, entretanto, este oscuro camino hacia la Patria, que no sabemos por qué lo hiciste tan oscuro, tan estrecho, tan lleno de peligros y de amargura. Si es así, lo habrás querido así y tenemos que aceptarlo, aunque no lo entendemos. En el cielo y en la tierra. Allí quedarán cumplidos tus planes; aquí seguimos peleándonos con las tinieblas. Que se cumpla, Señor, tu voluntad, tu voluntad de que la tierra sea como el cielo, tu voluntad de que haya luz y desaparezcan las tinieblas.
HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
Tú sabes bien de qué barro nos hiciste. Nos consta que sabes lo que necesitamos. Yo tengo pan, muchos no tienen pan. Yo tengo el Pan de tu Palabra, muchos no lo tienen. Yo tengo el Pan de Jesús, muchos no lo tienen. Porque no vivimos sólo del pan que se mastica, sino también – y mucho más – del pan de la esperanza, del pan del perdón, del pan de la justicia. Hoy pensaré en la Eucaristía que me estás dando tu Pan y desearé que nunca me falte. Hoy me alimento del Pan de Jesús, tu Palabra hecha carne para mi alimento. Y pediré que nunca me falte. Y pensaré en el hambre de mis hermanos, faltos de Pan y de Palabra. Y pediré que te acuerdes de te necesitamos. Que no nos falte, Señor, tu Pan.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA
Ofensas, fea palabra. Nunca ha pasado por mi mente ofenderte. Si alguien te ha ofendido es porque no te conoce. Sabes que no son ofensas, que son errores y esclavitudes. Yo sé que así lo sabes, pero es que necesito excusarme ante Ti, mi Padre, por ser tan poco hijo. Yo sé que vivo gracias a que Tú me conoces y me comprendes. Yo sé que esa manera tuya de comprender y perdonar está en mis hermanos, tus otros hijos. Sé que ellos me conocen y me comprenden, y me siento bien, conocido y comprendido. Quiero vivir en ese ambiente, quiero comprender y perdonar, quiero vivir perdonando y perdonado.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
Tentación. Toda mi vida es una enorme tentación. Te confesaré que no me apetece el Reino. Me tienta el dinero, me tienta la venganza, me tienta el prestigio, me tienta todo. Tu Reino, tan fascinante, me atrae menos que muchas otras cosas, más cercanas, más tentadoras. El Reino se me convierte en una puerta estrecha, en un camino empinado, en un ojo de aguja difícil de acertar. No me abandones, no retires de mí tu Santo Espíritu, no permitas que mis ojos prefieran tesoros que roe la polilla, no me dejes servir a otros señores, no me dejes en manos de mí mismo. Que tu vara y tu cayado me conduzcan mientras camino por oscuras cañadas.
NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN
¿Por qué has dejado suelto tanto mal? ¿Es que no sabes que el mal nos impide creer en Ti? ¿Es que no miras el dolor de tantos hijos? ¿Es que van ser nuestros males más poderosos que Tú, es que nos van a impedir creer en Ti? Yo sueño con un mundo de Hijos que no sufren. Yo sueño con un mundo en no haya que creer en Ti, un mundo en que seas evidente. Me parece que estamos atados, agobiados, sometidos, al poder de las tinieblas que nos impiden verte, al poder de la tierra que nos atrae mucho más que el cielo. Líbranos, tú que eres poderoso, tú que pusiste a tu hijo el nombre de «El Libertador», en esta vida y para siempre, líbranos.
Y LÍBRANOS DEL MAL
Todo esto es sin duda una osadía, que empieza por dirigirnos a ti con tan descarada confianza. pero Jesús nos enseñó a orar así. y por eso, fieles a su enseñanza, nos atrevemos a decir ….
AMÉN
José Enrique Galarreta
DIOS Y EL SUFRIMIENTO
En 1999 André Glucksmann, uno de los llamados nuevos filósofos, escribió un libro titulado «La tercera muerte de Dios». Sostenía que a lo largo de la historia ha habido tres muertes de la divinidad: la primera es la de Jesús en la cruz; la segunda, la promovida por los filósofos del siglo XIX, Marx y Nietzsche a la cabeza; la tercera es la actual, la de la indiferencia frente a un Dios inactivo ante las matanzas del siglo XX, desde la primera guerra mundial hasta el genocidio de Ruanda. «La religión es el vínculo social. Cuando ese vínculo se convierte en guerra, corrupción, tortura y exterminio, una religión que aparta la mirada y se retira de puntillas está fallando y pierde la partida. Jaque mate».
Cabe preguntarse por qué precisamente ahora la existencia de un mal generalizado cuestiona a Dios, siendo así que siempre en la historia se han dado masacres y exterminaciones.
Durante siglos la persona humana, limitada en su existencia a un ámbito reducido, se sentía participante de un cosmos presidido por Dios. Sin duda existían la violencia, la enfermedad y la muerte pero formaban parte de un destino global grandioso, del que cada uno era apenas una pequeña pieza.
Es la Ilustración la que, poniendo la mirada en la persona humana concreta como alguien sujeto de derechos, siente como una injusticia lo que esa persona tenga que sufrir por el hecho de estar en el mundo.
En 1755 tuvo lugar el terremoto de Lisboa, que causó entre 80 y 100.000 muertos, que fue seguido de un maremoto y de incendios que aniquilaron prácticamente la capital portuguesa y que llevó la muerte y la destrucción hasta el interior de España. Ese acontecimiento se vivió en la Europa ilustrada como un gran escándalo y un enorme desafío. Leibniz se sintió obligado a escribir su Teodicea, una justificación de Dios a pesar del mal, y Voltaire a ridiculizarla en su novela Candide. En definitiva se trataba de la cuestión: ¿se puede seguir creyendo en Dios a pesar del dolor, de la injusticia y de la barbarie que El no evita o no reprime?
La importancia de esa pregunta, soslayada durante tanto tiempo en la teología cristiana, empieza ahora a situarse en el centro de la reflexión. Más aún: se va viendo cada vez más claro que la lucha contra el mal y el sufrimiento constituyó la línea más importante de la actuación de Jesús. Una Iglesia que no la ponga en el centro de su reflexión y de su actividad cosechará la indiferencia que señalaba Glucksmann.
Dorothee Sölle, la teóloga alemana, escribió un libro sobre el sufrimiento. En él cuenta que había mucha gente que, al conocer lo sucedido en Auschwitz, se preguntaba dónde estaba Dios. Ella responde: «Durante la época nazi en Alemania, Dios había sido pequeño y débil. Dios era –de hecho– impotente, porque no tenía amigas y amigos; el Espíritu de Dios no tenía donde morar; el sol de Dios, el sol de justicia, no brillaba. El Dios que necesita a los seres humanos para ser, era una nada. […] Dios no es el Vencedor todopoderoso, sino el que está al lado de los pobres y los desfavorecidos. Un Dios que sigue estando oculto en el mundo y que quiere hacerse visible». Y añade: «Cuando hube comprendido lo que había pasado en el campo de concentración de Auschwitz, me adherí al movimiento en favor de la paz. No me desentendí de Dios, como hacen muchos, cargando sobre él toda la responsabilidad. Sino que comprendí que Dios nos necesita para realizar lo que él pretendía con la creación. Dios sueña con nosotros. Y no hemos de dejarle que sueñe solo».
Este texto precioso señala lo que debe ser el objetivo primero de la Iglesia: la lucha contra el sufrimiento. No es el culto su tarea primera sino la compasión, el consuelo, la denuncia. Los dirigentes eclesiásticos españoles alardean, sin duda con razón, de que diez millones de fieles acuden cada domingo a la iglesia. Es una cifra alentadora pero no debería ser la más importante sino la de los millones que están en ONGs, tienen iniciativas solidarias, realizan tareas de acompañamiento y de denuncia. El culto es importante pero lo primero es el combate contra el sufrimiento.
Queda, sin embargo, algo importante que añadir. En el libro citado anteriormente, Dorothee Sölle escribe: «No es ninguna casualidad que en toda reflexión cristiana sobre el sufrimiento surjan elementos místicos… El dolor físico de dar a luz, que se usó siempre como metáfora del sufrimiento, no es comparable al dolor sin sentido del cálculo renal. Los místicos han intentado transformar todo sufrimiento que nos afecta en sufrimiento de parto y suprimir así toda falta de sentido». Junto a la lucha contra el dolor humano, la Iglesia ha de enseñar la vivencia mística en el sufrir.
No es una tarea fácil porque sólo podrán acometerla quienes hayan vivido esa experiencia. Los demás, como al comienzo los amigos de Job, han de reducirse a aportar su silencio. Pero quienes ha sufrido profundamente podrán hablar de la compañía de Dios. Un amigo mío sacerdote tuvo que estar colgado durante tres meses tras un accidente que le hundió el esternón. Le visitaron y trataron de animarle desde el obispo hasta muchos colegas y amigos. Al final me confesó: «El único que me aportó algo fue un cura mayor que se sentaba a mi lado en silencio y me decía: sufres mucho ¿verdad?»
Esta anécdota me ha hecho reflexionar sobre el hecho de la compañía. Quien se siente solo puede conocer que es difícil vivir sin compañía. No es fácil, en cambio, explicar qué es lo que la compañía aporta. Es algo sutil, impalpable, difícil de definir pero ciertamente real. La compañía, aun la silenciosa, aporta una certidumbre: no estás solo. Y también una promesa: en lo que de mí dependa, no lo estarás jamás.
En la vida del creyente, pero en especial en los momentos de sufrimiento, Dios es el Dios que acompaña. En unas notas sobre su propia enfermedad Mari Patxi Ayerra terminaba de este modo: «Cuando todos se van, Dios se queda». Dios nos acompaña y nos promete definitivamente: no estás sólo ni lo estarás jamás.
En su novela «El hombre que fue jueves» uno de los protagonistas echa en cara a Domingo, el jefe desconocido, los sufrimientos que han debido soportar.
«¿Y tú –gritó Syme con voz espantosa- ¿has sufrido tú alguna vez?… Y antes de que la oscuridad aniquilara su espíritu, Syme creyó oír una voz distante que repetía aquel lugar común que alguna otra vez había oído, quién sabe dónde: ¿Podréis beber la copa que yo bebo?»
Carlos F. Barberá
Tomado de Fe adulta
CÓMO ORAR
El Padrenuestro intenta trasmitirnos, en el lenguaje religioso de la época, toda la novedad de la experiencia de Jesús. Esto quiere decir que no se sacaron el Padrenuestro de la manga.
Cada una de las expresiones que encontramos en él, se encuentran también en el AT.
Entendido literalmente, el Padrenuestro no tiene sentido. Ni Dios es padre en sentido literal; ni está en ningún lugar; ni podemos santificar su nombre, porque no lo tiene; ni tiene que venir su Reino de ninguna parte, porque está siempre en todos y en todo; Ni su voluntad tiene que cumplirse, porque no tiene voluntad alguna. Ni tiene nada que perdonar, mucho menos, puede tomar ejemplo de nosotros para hacerlo; ni podemos imaginar que sea Él el que nos induzca a pecar; ni puede librarnos del mal, porque eso depende solo de nosotros.
No pretendo enseñaros a orar, pero intentaré daros alguna pista. La oración de contemplación surge espontáneamente de lo hondo del ser. Lo difícil es alcanzar las condiciones que la mente necesita para que esto ocurra. Surge con la misma facilidad con que mana el agua de una fuente una vez que se le quitan los estorbos que le impedían salir.
La preparación comienza por el cuerpo. No es nada fácil conseguir que el cuerpo esté relajado, en armonía sin interferencias de los sentidos ni de la mente racional que dispersan nuestra atención. Las técnicas orientales de relajación pueden ser muy útiles para preparar el terreno, siempre que no las confundamos con la verdadera contemplación.
Centrar toda nuestra atención en una llama, repetir un mantra con total atención, o simplemente observar con atención nuestra propia respiración nos puede llevar a una imprescindible concentración. Si soy capad de concentrarme absolutamente en un sólo objeto, será muy fácil dar el paso a no pensar en nada. Ahí comienza la contemplación.
Dejar de pensar no es quedar dormidos. Se trata de acallar nuestra capacidad de razonar.
Nuestra imaginación está siempre saltando de un pensamiento a otro sin poder evitarlo.
Meditar es poner en marcha una facultad que hemos olvidado, la intuición. Sería quedar absolutamente pasivos pero atentos a lo que pasa en lo más hondo de nuestro ser.
Fray Marcos
LAS CUATRO CONDICIONES DE LA ORACIÓN SON:
ATENCIÓN: porque si no ponemos atención a lo que le decimos a Dios, ¿cómo podemos pretender que El le ponga atención a eso que le pedimos?
HUMILDAD: reconocer que no tenemos nada que no hayamos recibido y por lo mismo pedimos ser escuchados.
CONFIANZA: recordando que el Señor Dios nos ama mucho más que la más buena de las madres al más amado de los hijos.
INSISTENCIA: como Abraham, cuando intercede por Sodoma: sin cansarse de pedir.
La oración es una página en blanco. Arriba dice “Les daré todo lo que necesiten y me pidan con fe”. Abajo está la firma: “Dios “. ¿Qué escribimos en todo ese espacio blanco? O seremos tan locos que no escribimos nada?
Servicio Bíblico Latinoamericano| 2004
Tomado de Mercaba
UNA EXPERIENCIA DE ORACIÓN EMBLEMÁTICA Y CÉLEBRE
“Para mí la oración es un arranque del corazón, es una sencilla mirada dirigida hacia el cielo, es un grito de gratitud y de amor tanto en la prueba como en el gozo, en fin es algo tan grande y tan sobrenatural que me ensancha el alma y me une a Jesús.
No quisiera sin embargo, Madre querida, hacerle creer que yo recite sin devoción las oraciones en común, en el coro o en las celdas. Al contrario, amo mucho la oración en común, porque Jesús ha prometido “encontrarse en medio de aquéllos que se reúnen en su nombre”; siento entonces que el fervor de mis hermanas suple al mío. Pero estando sola (siento vergüenza al confesarlo), el rezo del rosario me cuesta más que colocarme un instrumento de penitencia. ¡Siento que lo rezo tan mal! Tengo un buen propósito en meditar los misterios del rosario, no llego a fijar mi espíritu. Por mucho tiempo he estado triste por esta falta de devoción que me maravillaba, porque amo tanto a la Virgen Santa, tanto que me debiera ser fácil recitar en honor suyo las oraciones que le placen. Ahora me preocupa menos, pienso que la Reina del Cielo es mi madre, ve ciertamente mi buena voluntad y se contenta.
Alguna vez, si mi espíritu está en un aridez tan grande que me es imposible ni siquiera tener un pensamiento para unirme con el buen Dios, recito muy lentamente un “Padre Nuestro” y luego el saludo angélico; entonces estas oraciones me embelesan, nutren mi alma mucho más que si las hubiese recitado precipitadamente un centenar de veces”.
Sta. Teresa del Niño Jesús y del Santo Rostro Manuscritos autobiográficos
CARITAS Un dios para tu hermano
Tomado de ADVIENTO Y NAVIDAD 1991.Págs. 55-59
Tomado de Anecdonet
Sobrado 1 mayo, 2022
2022
GRATITUD DE DIOS
Hoy le oí decir a Dios una palabra. Y pensé que me estaba tomando el pelo. Me rasqué la cabeza, porque la palabra que me dijo fue: “Gracias, amor mío, gracias”.
“Gracias, ¿por qué?”. Me puse a pensar y pensar, y le dije a él que me explicara.
“Gracias por todo lo que eres para Mí, lo mismo bajo el sol que bajo la lluvia.
Gracias por aceptar mi amor ilimitado, gracias por confiar en Mí.
Gracias por aceptar mis cuidados infinitos, cuando es difícil verlos.
Gracias por descargar sobre Mí tus aflicciones, tus errores y todo lo demás.
Gracias por prescindir de tu pasado, y por creer que Yo me encargaré de todo.
Gracias por advertir los dones que te ha dado, gracias por estar un rato conmigo.
Gracias por volverte, de vez en cuando, a ofrecer una sonrisa a tus compañeros.
Y, mientras Yo me preocupo, muchas gracias Por dejar en mis manos tu futuro…”
Joan Metzer
ONCE PETICIONES DESOÍDAS
Yo había pedido a Dios poder para ser amado… y me he encontrado con el amor para no necesitar ser poderoso.
Yo había pedido a Dios la salud para hacer grandes cosas… y me he encontrado con la enfermedad para hacerme grande.
Yo había pedido la riqueza para ser feliz… y me encontrado con la felicidad para poder vivir la pobreza.
Yo le había pedido a Dios leyes para dominar a los otros… y me he encontrado libertad para liberarlos.
Yo le había pedido a Dios admiradores para estar rodeado de gente… y me he encontrado amigos para no estar solo.
Yo le había pedido a Dios ideas para convencer… y me he encontrado espacio para convivir.
Yo le había pedido dinero para comprar cosas… y me he encontrado personas para compartir mi dinero.
Yo le había pedido milagros para creer… y Él me ha dado fe para hacer milagros.
Yo le había pedido una religión para ganarme el cielo…El me ha dado su Hijo para acompañarme por la tierra.
Yo le había pedido de todo para gozar en la vida… Él me ha dado la vida para que goce de todo.
Yo le había pedido ser un dios… Él quiso hacerme hombre.
(José Mª García Monge)
MEDITACIÓN
Como Padre, es fundamento de todo lo que yo soy.
Mi existencia depende totalmente de Él en todo momento.
Como Padre es el único modelo al que debo imitar.
Cuando experimente que yo y el Padre somos uno,
habrá terminado mi camino de perfección.
Fray Marcos
CANTO
Padre Nuestro | Diana Navarro
https://youtu.be/Sem-0-ABGa8?list=RDSem-0-ABGa8 ESTUDIO
Padrenuestro ’06 Siempre Así
SÓLO EN DIOS. AIN KAREM
Sediento Carlos Seoane
KAIROI SEÑOR, ENSEÑANOS A ORAR
BROTES DE OLIVO ENSENANOS A ORAR
Marco Barrientos – Nuestro Padre eres Tú
https://youtu.be/n1Zz_gEE71w INSTR
Enséñanos a Orar – José Ignacio ft. Paola Pablo & Magdala
2022
BROTES DE OLIVO ENSENANOS A ORAR
Enséñanos a orar – Kairoi
Pedid y se os dará – Fraternidad Seglar en el Corazón de Cristo
Pide y se te dará – Hermana Glenda
https://youtu.be/1PNC3PDFjx0 concierto
https://youtu.be/Z-NN30Vw6N0 instr
https://youtu.be/RpAcTfBq684 buena
VALIVÁN Pedid y se os dará
PEDID Y SE OS DARÁ (Gonzalo Mazarrasa)
Pedid y se os dara RUAH
Solo Tú – Jose Ibáñez
Padrenuestro ’06 SIEMPRE ASÍ
Padrenuestro, Ixcís
Padre Nuestro – Caballe
Marco Frisina Padrenuestro
Padre Nuestro, en español por el coro de la capilla Sixtina
No Desmayes – Marco Barrientos
Esperar en ti – Jesús Adrián Romero
VIDEO
Padre Ángel Espinosa de los Monteros
Equipo Quiero Ver: Experiencia cotidiana.
2022
MATERIAL MULTIMEDIA
2025
¿Por qué cultivar la compasión?Si hay algo que nos ayuda a ser felices, es el estado de entusiasmo, alegría, optimismo y paz, y así viviremos desde la práctica de la compasión hacia el otro, como comparten en este vídeo, personas del programa de Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión de la Universidad de Stanford (EEUU).
Todo es bendición. Por Athenas y Nico Cabrera.“La belleza estaba más cerca de lo que pensaba” ¡Qué preciosidad! Una inmensidad de ternura que abraza con tanta suavidad… ¡¡No te la pierdas!!
Salomé Arricibita: Padre de todos. Como los discípulos, pido a Jesús… que me enseñe a orar… a confiar, a creer en la oración, en los pequeños gestos que nos fortalecen y cambian el mundo, a creer en los demás, en cada uno, en mí, en un Padre para todos. Señor… enséñanos a orar…
Me amaste primero. Por Solange Schiaffino.Preciosa canción sobre cuando experimentamos la misericordia de Dios y podemos ver la bendición que ese regalo va transformando en nosotros, solo queda dar gracias con el corazón abierto y toda la humildad que pueda caber en él. Nuestro Padre se alegra de nuestro regreso, porque nos amó primero.
Equipo Quiero Ver: Experiencia cotidiana. Jesús nos enseña a orar y nos invita a pedir con confianza sabiendo que Dios nos dará lo que necesitamos. El Espíritu Santo es el que guía nuestra oración. Orar es hablar con Dios, y dejarse hacer por Él.
Tu modo. Por Cristóbal Fones, SJ. ¡¡Jesús, enséñame tu modo de hacer sentir al otro más humano!! Ayúdame a vivir en sabiduría y comprensión. Una canción-oración para crecer en el interior, ser más feliz y hacer felices a los que nos rodean.
2022
Oración par22a ahuyentar la tristeza. Por Hna. Glenda. Cuando aparece la oscuridad, ahí está nuestro Padre bueno, porque es eterna su misericordia. Hermosísimo salmo.
Vive la vida. Por Coldplay. Ámate y ama a los que te rodean, porque eres un ser único y especial y somos seres espirituales en un viaje humano, donde el Amor Incondicional es la clave.
Salomé Arricibita: Padre de todos. Como los discípulos, pido a Jesús… que me enseñe a orar… a confiar, a creer en la oración, en los pequeños gestos que nos fortalecen y cambian el mundo, a creer en los demás, en cada uno, en mí, en un Padre para todos. Señor… enséñanos a orar…
La voz del silencio. Por Ain Karem. Presentación Lenin Vladimir Cárdenas. “Hay canciones en silencio y silencios que te cantan, que cante mi corazón, aunque quiera callar mi alma” ¡¡Señor, toca nuestros corazones para enjugar tantas lágrimas y heridas de nuestros hermanos que sufren!!
Equipo Quiero Ver: Trascender. Dios nos mira con ternura, atiende nuestra vida. Pero tenemos que estar activos haciendo lo posible para acoger su amor y entrega. Hay que pedir para que se nos dé, buscar para encontrar y llamar para que se nos abra. Nuestra oración siempre es escuchada.
Padre nuestro de la alegría. Por Carlos Seoane. Presentación Lenin Vladimir Cárdenas. ¡¡Mi Padrenuestro favorito, no te lo pierdas!! Ojalá sepamos vivir cada día, como una nueva oportunidad de redescubrir la alegría que SOMOS, porque «No hay mayor benefactor de la humanidad que quien la hace reír».
2019
Hay cosas imperdonables. Por Fidel Delgado. Con humor y con claridad, se nos acercan las distintas formas o maneras de vivirnos en la vida y de SER HUMANO.
¿Cómo estar presente todo el día?Por Sergi Torres. Hermosa reflexión: “La paz es sentir lo que uno siente, abiertamente, eres consciente de que estas siendo inconsciente, pero al descubrirlo ya eres consciente, y vives tu presente”.
Salomé Arricibita: Dar hasta que duela. Cuánto me cuesta darme y qué poco me cuesta lamentarme y echar la culpa.
Padrenuestro de la tierra. Por Brotes de Olivo. Presentación Lenin Cárdenas. Impresionante y tierno Padrenuestro, que nos acerca al Padre y nos llega al corazón, porque es VIDA y AMOR, en las voces y miradas de los niños.
Equipo Quiero Ver: Aprendiendo. Si no encuentras espacio para la oración, siente que Dios está en todos tus espacios. Descubre ahí a Dios como Padre, descubre el deseo de un mundo diferente descubriendo en medio de todos la confianza y el compromiso.
Aquí y ahora. Dar, dar, dar…estamos hechos de la misma sustancia de Dios, somos energía, somos creadores… “YO SOY EL AMOR”. Vivámoslo intensamente.
2016
Dom 24. 7. 22. Enséñanos a orar. El domingo del Padrenuestro (Lc 11, 1-13)
El domingo anterior (10, 38-42), María estaba a los pies de Jesús, escuchando… Hoy, todos los discípulos e quieren aprender (¡enséñanos a orar!) y Jesús se revela ante ellos como maestro de oración y vida. Así lo muestra este texto que comentaremos en tres partes, como fundamento y sentido de la oración y de la acción cristiana.
22.07.2022 | X Pikaza Ibarrondo
Texto. Lucas 11, 1-13
(a)Introduccion.Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
(b) Padrenuestro. Él les dijo: «Cuando oréis decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.»
(c) Añadidos.Y les dijo: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: «Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.»Y, desde dentro, el otro le responde: «No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos. «Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros:Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»
PADRENUESTRO. PRESENTACÓN BÁSICA
Lucas presenta a Jesús como “maestro de oración” y así le muestra varias veces, orando en la montaña, de noche (Lc 6, 12; 9, 28) y diciendo a sus discípulos que oren sin cesar (18, 1). También ahora ha estado orando y sus discípulos le ven y le piden: “enséñanos a orar….como Juan enseñó a sus discípulos”. Ese añadido (como Juan enseñó…) es muy significativo y muestra en conjunto (con lo que sigue) cuatro cosas.
(1) Los discípulos de Juan formaban una “comunidad orante”, que tenía una oración específica, distinta de las oraciones de otros grupos judíos (sacerdotes, fariseos). Quizá lo que más distinguía a los discípulos de Juan era un tipo de oración escatológica, pidiendo la llegada del Reino de Dios, en actitud de ayuno (pues de dice que ellos ayunaban, y el ayuno y la oración solían ir unidos: cf Mc 2, 18).
(2) Es muy posible que, al principio, los discípulos de Jesús oraran lo mismo que los de Juan. Además, todo nos permite suponer que los discípulos de Juan eran más orantes que los discípulos de Jesús… Juan parecía más “piadoso”. Por el contrario, Jesús ponía más de relieve otros aspectos de la vida: el pan compartido, la acogida mutua, la solidaridad…En ese primer momento, los cristianos no tenían una oración característica, de tal manera que ni Pablo ni Marcos recogen una oración típicamente cristiana de cierta extensión. Sólo el “Abba” y el “Maranatha” parecen haber distinguido a los cristianos, que en el resto de las oraciones serían como los demás judíos… como los discípulos de Juan.
(3) De todas formas, la tradición cristiana recuerda una oración específica de Jesús, el Padrenuestro, que aparece transmitida por la tradición del Q (Mateo y Lucas), aunque en formas distintas. Podemos suponer que Jesús enseñó de alguna forma esa oración, que está vinculada a todo su mensaje, a su visión del reino. La versión de Lucas parece más cercana a las palabras de Jesús. Los añadidos de Mateo (nuestro, que estás en los cielos; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo; más líbranos del mal…) forman parte de la liturgia de la Iglesia.
(4) Tanto en su forma reducida (Lucas) como en su su forma externa, el Padrenuestro podría ser (es) una oración judía, pues todas sus palabras tienen una resonancia israelita. No tiene nada cristiano específico: ni Trinidad, ni Jesús como Hijo de Dios, ni Iglesia, ni Espíritu Santo, ni Eucaristía, ni sacramento… Jesús oró como un “judío mesiánico” y así nos enseñó a orar. Pero, al mismo tiempo, su oración es una universal, pues pueden asumirla todos los que creen en Dios y se atreven a invocarle con el símbolo de «Padre», pidiéndole pan compartido y perdón. No contiene tampoco ninguna referencia que sea exclusivamente judía (nombre de Yahvé, patriarcas, Moisés, Ley, templo, ciudad/tierra sagrada, expiación ritual, tradiciones nacionales, alimentos puros, purificaciones, fiestas o Mesías especiales…). Todo lo que el Padrenuestro pide es universal (padre, pan, perdón), siendo, al mismo tiempo, muy judío, muy cristiano, es decir, humano. Aquí comentamos el texto de Lucas:
Padre
El paralelo de Mateo es más extenso: Padre nuestro que estás en los cielos (Mt 6, 9). El Lucas es más sobrio y reza simplemente «Patêr ¡Padre!». A Jesús y a sus compañeros les basta decir eso. Han dejado a un lado los restantes títulos y nombres de Dios, vinculados a la tradición de Israel (Yahvé, Dios de patriarcas o templo, de Ley o de pueblo), han superado las posibles elevaciones sacrales (o metafísicas) y sólo ponen de relieve aquello que vincula a Dios con todos los hombres, diciendo: ¡Padre!
Por situarse en un contexto más litúrgico, Mt 6, 9 ha querido ampliar la invocación: «¡Padre nuestro que estás en los cielos!». De esa forma se acerca a los modos de orar del judaísmo, pues palabras como esas aparecen en textos rabínicos que empiezan diciendo: Abinu she-ba-shamayim (¡Nuestro Padre de los cielos!) o, de un modo más usual, Abinu Malkenu (¡Padre nuestro, Rey nuestro!), como en la plegaria de las Dieciocho Bendiciones. El orante de Lucas decía simplemente «Padre», en actitud de confianza radical, en gesto de nuevo nacimiento y eso resultaba suficiente.
Poder decir Padre (Padre/Madre) eso es ser cristiano: Saber que estamos en manos del Padre, que somos presencia de Dios (que él vive y se expresa en nosotros), esa es la oración cristiana. Nada más, eso sólo: Abba, Padre/Madre, dicho y vivido…para así crecer y ser personas desde Dios, eso es orar…
Santificado sea tu Nombre (hagiasthêtô to onoma sou).
El nombre de Dios es Padre (no es Rey, ni Ser Excelso, ni Señor Infinito…). Por eso, pedirle que su nombre sea santificado es decirle: Muéstrate como Padre; nosotros queremos mostrar que tú eres Padre.Hay que fijarse en la formulación, que está en una forma que suelen llamar “pasivo divino”: ¿Quién tiene que santificar el nombre de Dios? ¡Dios mismo! Por eso le decimos a él que santifique su nombre, que se muestre como Padre. Pero, al mismo tiempo, nosotros nos comprometemos a hacerle: queremos que, a través de nuestra vida, Dios se muestra en todo el mundo como Padre.
Pero aquí se utilizar la palabra “santificar”, es decir, mostrarse como “santo”. Éste es un tema tradicional israelita, que aparece ya en Ez 36, 23, donde el profeta pide a Dios que manifiesta su santidad… ¿Cómo debe hacerlo? liberando y salvando a los oprimidos y liberando a los presos…Eso es lo que hace aquí Jesús, es lo que hacen aquellos que le siguen: piden a Dios que manifieste su honor y su gloria de Padre, que no se expresa a través de un tipo de victoria cósmica o militar, sino con la vida y honor de sus hijos. Dios santifica su Nombre (mostrándose santo) allí donde libera en amor a sus hijos oprimidos.
La santidad de Dios no es un edificio exterior (como Santa Sofía de Bizancio o San Pedro de Roma), ni tampoco una comunidad eclesial llena de poderío. La santidad o gloria de Dios es la vida de los hombres, como decía Ireneo (Gloria Dei vivens homo, vita autem hominis visio Dei: Adv. Haer., IV, 20, 7) y más en concreto la vida de los pobres: que ellos puedan “ver” a Dios, descubrirle como amor liberador. Es evidente que quien ora de esta forma debe santificar a Dios ayudando a los pobres.
Venga tu Reino (elthetô hê basileia sou).
La tradición judía conoce ya la relación entre Santidad y Reino de Dios. Pero Jesús ofrece una novedad muy significativa: el Reino que pedimos no viene de un Rey, sino de un Padre. La oración no se dirige a un monarca poderoso en línea militar, en clave de imposición o dominio, sino al Padre, que ofrece vida a todos, en amor generador, no por la fuerza.
Quiero repetir esta idea: el que puede instaurar el Reino no es un Rey…. sino el Padre. Eso significa que el Reino de Dios no se instaura mandando y dominando, sino amando como ama el Padre, para que los hijos crezcan y vivan…Los portadores del Reino son aquellos que aman como un Padre, no los que se imponen como un Rey.
De esa forma, esta oración del Padrenuestro, que es la misma que Jesús emplea, aparece como una confesión de fe que Jesús comparte con los oprimidos de Galilea. Todos, Jesús y los pobres, pueden apoyarse en un Padre que es más poderoso que el Rey del imperio, más fuerte que el “Dios” de aquellos que se imponen a la fuerza, por encima de los pobres.
La oración de Jesús nos pone un Reino sin rey impositivo, ante un Reino de Padre. Por eso, los pobres de Jesús oran diciendo “venga (a nosotros) tu reino”, comprometiéndose a recibirlo y compartirlo con todos. Cuando decimos “venga tu Reino” estamos diciendo: y nos comprometemos a ser tu Reino, a traer tu Reino.
Danos cada día nuestro pan cotidiano (ton arton hêmon…).
Jesús pasa del Padre y del Reino al “pan nuestro”, es decir, al alimento compartido. El primer signo del Padre Dios no es la Ley, Torah de Israel, ni la iglesia cristiana, ni algún tipo de institución social o religiosa (templo, imperio), sino el pan concreto, fraterno, es decir, la comida compartida, nuestra. El primer signo de la santidad de Dios y de su Reino no es una gloria “sagrada especial”, sino el pan: que los hombres y mujeres coman, que compartan el alimento y la vida. Eso es Reino, eso es Santidad.
Los que piden así son aquellos que “viven al día”, los que no tienen asegurado el alimento de mañana, los campesinos sin campo, los artesanos sin trabajo rentable y, de un modo especial, los ptôjoi (prescindibles, mendigos). Desde esa situación oran a Dios, carentes de todo, pidiéndole vida (expresada por el pan) Han empezado pidiendo Reino; ahora quieren algo que parece más sencillo que, en el fondo, pero que se identifica con el mismo Reino: el pan nuestro de cada día. Sólo aquellos que necesitan pan y quieren compartirlo pan pueden decir “Padre nuestro”.
Pan (arton) es la comida elaborada, hecha de trigo que se siembra y de harina que se muele, alimento de cultivo y cultura social, a diferencia de los saltamontes y miel silvestre del Bautista (Mc 1, 6). Por eso, al pedir el «pan nuestro», los orantes se comprometen a cultivarlo, elaborarlo y compartirlo, en un proceso de trabajo social (cultural). Los campesinos sin campo y los mendigos sin mañana asegurado (los discípulos de Jesús en Galilea) piden su “pan”, un pan de todos, no de algunos privilegiados, el pan de la gracia de Dios para los hombres.
Perdónanos nuestros pecados,porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo
Del pan pasamos al perdón, entendido como principio de comunicación: sólo si hay perdón puede hablarse de pan compartido. En la versión de Mateo, que parece más antigua, se dice: “perdona nuestra deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. La versión de Lucas distingue los dos niveles:
Ante Dios, pecados: “perdona nuestros pecados…” (hamartia)
Ante el prójimo, deudas: como nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo (opheilonti)
Esta petición de Lucas supone que lo que llamamos “pecados” ante Dios se puede traducir y se traduce en forma de “deudas” ante el prójimo: por eso, cuando pedimos a Dios que nos perdone los pecados (ofensas, blasfemias, orgullos…), tenemos que decirle que creemos en el perdón y que, también nosotros, queremos perdonar a los que nos deben algo. Por eso nos parece poco exacta y, en el fondo, menos evangélica, la traducción oficial del Padrenuestro en España y muchas partes de América: “como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Eso está bien, pero tendríamos que seguir diciendo: “como nosotros perdonamos a todos los que os deben algo, en plano económico y social”.
. Muchos campesinos pobres de Galilea estaban llenos de “deudas” legales, que no podían pagar… Pero los verdaderos deudores eran los comerciantes y terratenientes ricos, que se habían “apoderado” de las posesiones y tierras de los pobres, de un modo quizá “legal” pero contrario al orden de Dios. Pues bien, Jesús no dice aquí a los ricos que perdonen (¡ellos no pueden perdonar, porque en el fondo lo que tienen no es suyo; lo que tendrían que hacer es devolver)… Por eso, los que de verdad pueden perdonar son los discípulos pobres de Jesús a quienes los ricos de entonces han robado sus tierras. Ellos a Dios que les perdone sus “pecados” como ellos perdonan a sus deudores (a los ricos) aquello que les han “robado”.
Estamos en el centro de la paradoja del Reino. Los que de verdad pueden y deben perdonar no son los ricos (¡ellos no tienen derecho a perdonar, sólo deber de devolver lo robado!), sino los pobres, que renuncian desde Dios a exigir aquello que les han robado, para iniciar un camino más fuerte de gracia compartida. La comunidad que surge en torno a Jesús tiene como ley suprema el perdón, tanto en plano religioso como social, en plano personal como económico, pues la palabra «deudas» incluye esos aspectos. Llevado hasta el final, este principio del perdón iguala a judíos y gentiles, a creyentes y no creyentes, a religiosos y a no religiosos, pues a todos se ofrece y se pide lo mismo: ¡Que se perdonen unos a otros!
Ésta es la religión de Jesús, éste su culto. No hay otro mandamiento ni otro rito, sino el amor mutuo expresado en el pan compartido y el perdón, desde los pobres, que perdonan a quienes les han robado… y desde Dios que perdona todos los pecados de los hombres.
Y no nos dejes caer, no nos introduzcas (eisenenkes) en tentación (peirasmon).
El texto resulta difícil de traducir. Si el mê eisenenkês se toma en forma activa, le decimos al Padre “que no nos introduzca” en la tentación: lo normal sería que lo hiciera, como parece haberlo hecho en el principio (Gen 2-3); pues bien, nosotros, débiles humanos, le pedimos que no nos ponga a prueba, que no nos conduzca al peirasmos, que es la tribulación escatológica, en la que debió entrar Jesús en el huerto de los olivos. Pero el texto se puede interpretar en clave permisiva: no nos hagas caer (=no permitas que caigamos) en tentación. Se supone que hay tentación, hay prueba; pero el Padre puede y quiere ayudarnos; por eso le pedimos que no nos abandone ni rechace en medio de ella.
Sea como fuere, las dos traducciones resultan parecidas: los orantes de Jesús se encuentran en la gran prueba final, y piden a Dios que les libre de ella o en ella.
Conclusión
Los orantes no piden que venga Jesús (como harán los cristianos tras la pascua), no piden ni siquiera la resurrección de los muertos, sino la llegada del Reino de Dios, entendido a la manera de Jesús, como pan para los pobres, perdón para los llenos de deudas, libertad para los excluidos. La oración más honda de Jesús no es una meditación interna (yoga) que nos aleja de la historia, sino aquella que está vinculada al don y tarea del pan y el perdón compartido, dentro de la historia. La oración de Jesús es propia de aquellos que tienen poco pan y que viven bajo la amenaza de las “deudas” injustas que les imponen los nuevos ricos, una oración de perdón creador, no de venganza.
PROFUNDIZACIÓN EN MANOS DE DIOS PADRE[1]
El Reino es la presencia de Dios (mismo Dios) en el mundo. Ciertamente, entre Dios y el hombre se extiende un “velo”, que a veces parece un muro que oculta su presencia, de forma que decimos que Dios está en un lado y nosotros en otro muy distinto. Pues bien, en contra de eso, Jesús afirma que el Reino de Dios se ha hecho presente, de forma que ya no hay dualidad en el sentido de separación, sino en el sentido más profundo de unión, implicación y presencia. No hay Dios “y” humanidad, como dos cosas, sino Dios “en” la humanidad. Eso significa que los hombres son (somos) su Reino, como lugar donde él habita (es Dios), no donde él impone su dictado.
Como portador del ser/gracia del Padre, asumiendo la experiencia de Israel, en continuidad con los profetas, Jesús anuncia (=hace presente) el Reino de Dios, que es creación (obra divina) siendo filiación (despliegue de su amor paterno). Su experiencia escatológica (bautismo: termina el mundo viejo) le sitúa ante el despliegue de Dios que es Rey (creador) siendo Padre, en una línea que aparece en otras oraciones judías de su tiempo:
Padre nuestro, haznos retornar hacia tu Ley;Rey Nuestro, haz que volvamos a tu servicio…,
Perdónanos, Padre nuestro, porque hemos pecado;discúlpanos, Rey nuestro, porque hemos faltado…
Restaura a nuestros jueces como al principio…,y reina sobre nosotros tú sólo, Yahvé, en gracia y misericordia…
Haz que brote pronto el renuevo de David, tu siervo…Escucha nuestra voz, Yahvé, Dios nuestro; perdónanos Rey nuestro…[2].
Este orante israelita llama a Dios Abinu (Padre nuestro) y Malkenu (Rey nuestro), diciendo así que es poderoso y cercano, misericordioso y rico en perdón, y quiere que los israelitas se conviertan, para hacerlos retornar (=hasibenu) a la Ley, que es experiencia central de piedad y religión. Éste es un Dios de misericordia, pero de misericordia que actúa según ley, ratificando el culto y las instituciones nacionales.
Sobre ese fondo se entiende la novedad cristiana, pero, según Jesús, Dios no reina en el mundo por medio del monarca nacional judío y de la ciudad sagrada, sino desde los pobres y excluidos. No es Rey y Padre de un sistema como el de Jerusalén, sino de los proscritos de la tierra, y por ellos de todos los humanos. Ciertamente, actúa en Israel, pero especialmente en aquellos que han sido rechazados por sus leyes de pureza:
– Por eso, no es rey nacional. Ciertamente, sus Doce delegados (Saliah, Apóstoles) simbolizarán las tribus de Israel. Pero ellas no son ya una estructura cerrada, sino signo de apertura universal del reino.
– Jesús no es rey en sentido legal. Las observancias sacrales, sociales y rituales separaban a los judíos; pero Jesús las silencia, destacando los aspectos más universales de su pueblo, partiendo de los excluidos, pobres y proscritos.
Ese camino de Jesús lo había iniciado Juan Bautista, anunciando el fin del mundo antiguo, el juicio de Dios sobre la historia. Jesús había recibido su bautismo, poniéndose así ante el fin (=en el fin) de todas las cosas, y descubriendo allí a Dios como Padre. No es que Jesús critique y niegue los aspectos más salientes de la Ley israelita, sino que hace algo aún más grave: los silencia; es un judío radical, y sin embargo, no le importan sus aspectos nacionales, pues como dice J. Klausner:
Jesús es el más judío de los judíos…, más judío incluso que Hillel. Pero nada hay más peligroso para el judaísmo nacional que este judaísmo exagerado, que implica la ruina de la cultura, el estado y la vida nacionales. Donde no hay apelación alguna al establecimiento de leyes, a la justicia, al arte de gobierno nacional; donde la creencia en Dios y la práctica de una ética extrema y unilateral son en sí mismas suficientes, allí tenemos la negación de la vida y el estado nacionales[3].
Ésta es la paradoja: Jesús ha promovido, desde los márgenes de Israel y conforme a sus promesas, un camino de universalidad que al fin prescinde de Israel como pueblo de la ley (cerrado en su sacralidad). Todo es judío en la obra de Jesús , pero lo es de tal manera que rompe las fronteras sociales del judaísmo nacional de ley, para abrirse desde el Padre Dios hacia todos los hombres. En el fondo de su disidencia no hay un problema teórico, de experiencia interior o espiritualidad intimista, como a veces se ha creído, sino de autoridad radical de Dios, es decir, de gobierno vital, no de poder que se ejerce desde fuera, sino de vida que se despliega por dentro.
Jesús es, según eso, la autoridad creadora de Dios y hace que quiebren y renazcan en otro nivel las instituciones. Allí donde otros prometían cambio para la nación (se abrirá el Jordán y pasarán los elegidos, caerán los muros de Jerusalén y entrarán los triunfadores…), proclama Jesús una palabra de transformación universal, desde los pobres, como muestran el Sermón de la Montaña (Lc 6, 17-49; Mt 5-7) y las parábolas[4]que nos llevan al espacio de la contemplación de Dios, que es gracia y palabra personal sobre las seguridades del sistema, según el Padrenuestro:
Invocación Padre (nuestro, que estás en los cielos):
Dios actúa. santificado sea tu Nombre, venga tu Reino,
Peticiones hágase tu voluntad,como en el cielo también en la tierraDanos hoy nuestro pan cotidiano,y perdona nuestras deudas (Lc: pecados), como también nosotros perdonamos a nuestros deudoresy no nos hagas entrar (no nos dejes caer) en tentación,mas líbranos del Malo (Lc 11, 2-4; Mt 6, 9-13)[5]
En su forma externa el Padrenuestro es (o podría ser) una oración judía. Ciertamente, entendido en clave mesiánica, al igualar a todos los hombres, aparece como oración cristiana, tanto por lo que dice (Padre, reino, pan… en su valor universal) cuanto por lo que calla (no alude a Ley, templo o ciudad/tierra sagrada, ni a expiación ritual o tradiciones nacionales: alimentos, purificaciones, fiestas o mesías especiales…).
Todo es universal Jesús siendo, al mismo tiempo, israelita: el Dios de la santidad y el reino, el deseo de que se cumpla su voluntad salvadora, la petición del pan, perdón y libertad. Cada una de sus peticiones se inscribe dentro de la tradición, pero el conjunto no es judío sino humano. Otras grandes bíblicas (canto de Moisés y Ana, salmos de Sión, invitaciones de la Sabiduría, plegarias de Ester y Judit, Oración de Manasés y las Dieciocho bendiciones, cf. X. Pikaza, Dios judíos, Dios cristiano) destacabn el valor de la experiencia israelita; recuerdo de los patriarcas, referencia al éxodo o la Ley, al templo o las promesas. Todo eso ha desaparecido ahora: es como si Jesús utilizará los mejores elementos del tesoro israelita para construir una plegaria que ya no es judía, porque vale de igual forma para todos los humanos.
Allí donde todo es judío (visión de Dios apertura a los valores humanos más profundos), al abrirse hacia el conjunto de la humanidad, deja de ser judío o cristiano en el sentido particular del término. Surge así un mesianismo sin pueblo mesiánico o quizá mejor, una interpretación no judía y no cristiana del conjunto de la tradición israelita. Una misma oración puede suscitar dos interpretaciones: todo es judío si se entiende en clave nacional abierta ala humanidad; todo cristiano si se entiende desde la iglesia pero universaliza. Y con esto pasamos al texto en su forma larga (Mt, 6, 9-13), tal como ha sido interpretada por la iglesia de Mateo, como oración (es decir, como teología y experiencia fundante de la vida cristiana, del conjunto de la Iglesia
Hay una invocación introductoria (A), a la que siguen dos grupos de peticiones (B y C), cada una con tres miembros. Las primeras (B) están formuladas en imperativo personal: el sujeto de la acción debe ser Dios, como indican los dos pasivos divinos de Ba y Bc, pero si que se cite expresamente Dios, sólo su Nombre, Reino, Voluntad, que forma parte del misterio de Dios a quien el orante pide que se exprese. Las últimas nos sitúan en el campo de las necesidades del hombre (pan, perdón, libertad); el orante emplea la segunda persona del imperativo, rogando a Dios de un modo directo (danos, perdónanos, líbranos… ).
A) Invocación: ¡Padre nuestro! (6, 9a). El paralelo de Lc 11, 2 es más sobrio y reza simplemente Patêr ¡Padre!. A Jesús le basta así. Ha dejado a un lado los restantes títulos y nombres de Dios. Es como si no le interesara la aportación específica de Israel (Dios de patriarcas o templo, de Ley o pueblo) y quisiera resaltar sólo aquello que iguala ra todos los humanos: ¡Padre! Por situarse en un contexto más litúrgico, Mt ha querido ampliar la invocación: ¡Padre nuestro que estás en los cielos! De esa forma se acerca a los modos de orar del judaísmo, pues resulta posible, aunque no frecuente, que palabras como estas aparezcan en textos rabínicos que empiezan ‘Abinu sebasamayim: ¡Padre nuestro que estás en los cielos… ! Esto lo saben los judíos, pero hay algo que resulta nuevo en nuestra invocación :
– Padre. No se dice «nuestro Dios, nuestro Padre», como en muhas oraciones rabínicas, ni tampoco «nuestro Padre, nuestro Rey», como en las Dieciocho bendiciones,. Simplemente Padre, en actitud de confianza radical, en gesto de nuevo nacimiento. Es como si la historia anterior hubiera desaparecido o no hiciera falta: cada ser humano empieza desde Dios, está en manos de su Padre.
– Nuestro. Los judíos habrían entendido el término de un modo nacional conforme al principio del Sema’ (cf tema 18b). Aquí no se resalta ese aspectol. Es como si Israel hubiera desaparecido. Jesús va reuniendo en torno a sí un nosotros más amplio, centrado en los expulsados del sistema sacral (cojos/mancos/ciegos). En unión con ellos quiere que vivamos y oremos. Como signo de una humanidad universal, centrada en los pobres, viene a expresarse aquí el nosotros de la oración de Jesús.
– Que estás en los cielos. El Dios judío de las Dieciocho Bendiciones estaba vinculado a la historia israelita: a patriarcas, pueblo, Ley, ciudad y templo. Este Dios de Jesús deja a un lado esas referencias. No es que las niegue, pero las toma como secundarias, abriendo desde el cielo un espacio nuevo de humanización universal.
Siendo israelitas, estas palabras superan de hecho los límites judíos del judaísmo y del cristianismo confesional. El Dios al que invocan es igualmente cercano para todos; por eso puede presentarse como Padre (lo más íntimo y gozoso) no sólo para los hijos de Israel y para los cristianos sino para todos los seres humanos. Es un Dios que está en los cielos: desborda la frontera israelita y puede presentarse como igualmente cercano para el conjunto de la humanidad.
B) Peticiones indirectas. El misterio de Dios (6, 9b_10). Se formulan con un imperativo pasivo ( o activo intransitivo :Bb) en tercera persona. Es evidente que el sujeto verdadero es Dios a quien, de un modo velado y respetuoso, le pedimos que se manifieste y exprese como Santidad, Voluntad salvadora y Reino (presencia salvadora). El texto paralelo de Lc 11, 2 sólo alude a Santidad y Reino: estas dos notas condensan lo más íntimo de Dios. Nuestra versión incluye también su Voluntad y de esa forma aplica a la oración cristiana la palabra de Jesús en Getsemaní (Mt 26, 42).
Santificado sea tu Nombre (hagiasthêtô to onoma sou). Éste es un motivo tradicional que aparecía en Ez 36, 23 y en la oración judía de las dieciocho bendiciones, en las que se pide a Dios que se, que se exprese como Santo, liberando y salvando a los judíos oprimidos bajo el orgullo e impureza de los hombres. También aquí se pide a Dios que que ofrezca pan, perdón y libertad a los humanos. De todas formas, no podemos reducir el sentido del texto a lo social. Santificar significa ofrecer reverencia, honrar, glorificar y alabar. Eso es lo que hace aquí Jesús: reconoce el misterio de su Padre Dios y le bendice de modo grandioso y muy simple, sin las fórmulas extensas de Mt 11, 25.
Nombre es la identidad personal: lo más propio de Dios, aquello que le define. Sucede a veces que, al asumir esta petición (¡Padre!… santifica tu Nombre), nos olvidamos del sujeto y tratamos a Dios como puro Rey Señor, como si el término Padre fuera cosa secundaria que no influye, ni define su esencia divina. Pues bien, es al Padre a quien pedimos que santifique su Nombre paterno (y materno). Es evidente que, pidiendo de esa forma, los orantes se comprometen a escucharle y acogerle como hijos.
Venga tu reino (elthetô hê basileia sou). La relación entre Santidad y Reino es conocida en la literatura judía. Lo que en relación con Dios se expresa como Santidad viene a desvelarse como Reino en referencia a los humanos. El Dios de Is 6 es Santo y Rey; también el nuestro, cargado de una fuerte esperanza escatológica: a la palabra fundante del mensaje de Jesús ¡llega el reino! (cf Mt 4, 17) responde la plegaria ansiosa del que clama: ¡venga tu reino!
El reino pertenece al Padre. La oración judía ( Dieciocho Bendiciones) llamaba a su Dios Padre y Rey. Aquí se dice simplemente Padre: ese es su nombre y su verdad más honda; pero a este Padre se le pide el Reino. Esta es la paradoja principal de la plegaria: el Reino es de un Padre, no de un rey que vence por las armas; no es objeto de conquista de un guerrero, sino gracia y don de un Padre. Venga «tu» Reino. No el reino en general sino el de Dios, el don del Padre: el despliegue de su paternidad, el triunfo de su amor cercano y fuerte.
El mismo Yahvé/Kyrios se hace Padre, en símbolo universal y poderoso, que incluye de algún modo las figuras humanas del padre y de la madre. No es un padre/rey, patriarca impositivo que triunfa con violencia; no es un padre/nacional que protege los intereses de un determinado grupo. Es Padre que da vida a todos los humanos: de su gracia nacemos; en su fuerte amor nos sustentamos. Esta petición ha de entenderse en clave de seguimiento de Jesús: es la la oración de aquellos que han oído: ¡buscad primero el reino y su justicia y todas estas cosas (comida, vestidos) se os darán por añadidura! (Mt 6, 33).
Hágase tu Voluntad, como en el cielo también en la tierra (genethêtô to thelêma sou… ). Posiblemente no era necesaria esta petición (que no aparece en Lc 11, 2), pues se encuentra incluida en las dos anteriores, pero el texto de Mateo ha querido explicitada.
-Esta petición nos enraiza en el principio de la creación. La primera palabra de Dios conforme a los LXX es genêthêto (hágase); así va afirma Yahvé y su palabra crea todo lo que existe. Ahora quien dice genêthêto es el mismo ser humano, situado por Jesús en el centro del proceso creador: eleva su palabra, se dirige a Dios con fuerza y pide ¡haz, actúa según eres!
_ Nos abre a la totalidad. Sobre el fondo ya indicado de Gen 1, 1 resulta clara la referencia a cielo y tierra (ton ouraron kai tên gen) como totalidad. En nuestro caso el cielo tiene preeminencia: allí se cumple ya la voluntad de Dios, que ha cumplirse también sobre la tierra.
– Nos conduce a la intimidad del Padre. Existen diversos tipos de thelêma o voluntad, como sabe Jn 1, 13, pero, en perspectiva de NT, la voluntad fundante es la de Dios. Por eso, la tarea principal del cristiano está en cumplirla (cf Mt 7, 21; 12, 50; 21; 31), poniendo su vida en las manos del Padre.
Conforme a esta palabra, orar implica dejar que Dios actúe como Padre: ponerse en sus manos, como niño en el regazo de la madre, como ser maduro en brazos del amigo. Entendido de un modo pasivo el ¡hágase!, sería fatalismo: abdicar de la propia responsabilidad, derrumbarse por dentro y dejar la existencia a la deriva, para que otro marque su rumbo. Pero, en el Padre-nuestro, estas tres peticiones expresan la más honda identidad del orante con Dios en cuyas manos se pone, lo mismo que Cristo, al servicio de su obra, que es obra de pan compartido, de perdón y de libertad (liberación). Nada se pide sobre Israel como tal, ni sobre la iglesia, sino sobre vida de la humanidad, que se centra en el pan, el perdón y la libertad.
C) Peticiones directas: Necesidades de los hombres (9, 11_11).
Dejamos el pasivo indirecto o imperativo impersonal de las peticiones anteriores y rogamos directamente a Dios: danos, perdónanos, líbranos… Del hondo misterio de Dios (centrado en Santidad, Reino y Voluntad) pasamos al campo de los valores radicalmente humanos (pan, perdón, libertad). Esta plegaria sigue siendo profundamente israelita, enraizada en los problemas concretos de la vida y no en misterios de espiritualidad intimista (oración, santidad, dones divinos… ). Pero, al mismo tiempo ella transciende el campo más normal del judaísmo: no pide por el pueblo o por su templo, no ruega por Sion y su Mesías.
Los temas particulares de Israel y de la Iglesia desaparecen y lo que el orante pide (se compromete a realizar) pertenece sin más al ser humano sin distinción de razas, iglesias, estados o naciones. También los judíos y loa cristianos se ocupan del pan, perdón y libertad… Pero al mismo tiempo piden por el bien de Sion y/o por los valores de la Iglesia.. Jesús, en cambio evita esos problemas particulares no pide por el restablecimiento del pueblo de Israel, no por la defensa o extensión de la iglesia. En su oración sólo importan los seres humanos en cuanto tales. Todos se encuentran ahora vinculados en una misma necesidad y riqueza humana, centrada en el pan, el perdón y la libertad.
Nuestro pan cotidiano hoy (ton arton hêmon…) danos hoy. Del Padre nuestro pasamos al pan nuestro, es decir, al alimento compartido. El primer signo del Padre Dios no es la Ley, Torah de Israel, ni la iglesia cristiana sino el pan de todos los hombres. universal. Esta oración nos sitúa nuevamente en el al origen de la creación (Gen 1-3), más allá de los códigos sacrales, legales, de tito particular
Perdónanos nuestras deudas… (aphes hêmin ta opheilêmata hêmôn…). Del pan pasamos al perdón, entendido como fuente como solidaridad social. Esta oración supone que el orante tiene deudas con Dios (o unos orantes con otros). Conforme a una exigencia de justicia conmutativa, el hombre debería ser capaz de devolverle a Dios lo que le debe. Pero el Dios del Padrenuestro no es acreedor, ni tampoco juez. Es Padre y, como tal, perdona, como suponía ya la Oración de Manasés.Pero hay grandes diferencias. OrMan actúa en un plano israelita: ofrece perdón a los hijos de Abraham y como base pone la penitencia o metanoia, de tal forma que interpreta la historia en clave de legalismo penitencial. En contra de eso, el Padrenuestro expande el perdón al ancho campo de lo humano y lo vincula al amor de Dios y al mismo perdón mutuo. Frente a una sociedad de penitentes (OrMan) surge ahora la comunidad de perdonados.
– Dios perdona por sí mismo antes de toda metanoia o conversión humana, sin necesidad de un ritual de sacrificios, ni de una conversión y bautismo como el que exigía Juan Bautista Así se se manifiesta como Padre, desvelando su gracia por encima de Ley del mundo.
_ El texto dice “perdona nuestras deudas” (opheilêmata). Esa palabra podía en principio referirse a un tipo de a pecados contra Dios (plano más sacral) o a todas las ofensas o deudas en general (plano más extenso). Por comparación con lo que sigue, debemos mantener el sentido amplio de deudas: pedimos a Dios que no imponga in tipo de ley, es decir, que no utilice con nosotros la medida del talión. Dan 7, 10 afirmaba que «se abrieron los libros» para el juicio. Pues bien, aquí pedimos a Dios que no utilice el libro: que no pida, que no nos exija nada a los humanos.
– Como nosotros perdonamos… La comunidad o iglesia que surge en torno a Jesús, conforme a esta oración, no tiene más principio de vida que el perdón de Dios y el de los hombres, superando así todos los preceptos impositivos. Los que asumen la oración de Jesús, formando parte de su “iglesia” se comprometen a perdonarlo todo a todos. No exigen a los demás que perdonan, no les obligan ni imponen la gratuidad, pero ellos perdonan y actúan gratuitamente siempre, en la línea del Sermón de la Montaña (Mt 5-7; Lc 6). Pasan a segundo lugar o se suprimen para ellos los códigos legales de tipo personal o social, alimenticio o religioso y ya no queda más principio de vida y acción que el perdón, es decir, la gratuidad.
Llevado hasta el fin, este principio del perdón iguala todos, hombres y mujeres, judíos y gentiles, creyentes y no creyentes, religiosos y no religiosos (en sentido externo). Ésta es la única “religión”, el único principio y camino de existencia: la gratuidad de los que ofrecen perdón activo, superando toda imposición o juicio.
Planteando así las cosas podemos preguntarnos: Si Dios no exige nada, si todo lo perdona, y si nosotros debemos igualmente perdonar, ¿para qué han valido todos los mandamientos anteriores, todos los ritos religiosos? Si Dios perdone todo ¿para qué sirven sus posibles leyes? Es normal que los judíos, fieles a su tradición particular y a los valores distintivos de su pueblo, hayan sentido inquietud ante ese Dios del perdón (lo mismo que sucede con gran cantidad de cristianos, que oran externamente el Padre-nuestro, pero no lo entienden como principio de toda acción cristiana, ni como sentido fundante de la existencia y obra de la Iglesia).
Y no nos hagas entrar en la tentación… Es difícil traducir el texto. Si el mê eisenenkês se tomas en forma activa, pedimos a Dios que “no nos introduzca en la tentación”, pues lo normal sería que lo hiciera, como se dice al principio de la Biblia(Gen 2-3).
En ese sentido, nosotros, débiles humanos, le decimos a Dios que no ponga a prueba nuestra vida, que no nos introduzca el el gran peirasmos, entendido como tribulacién escatológica. Fn el fondo pediríamos a Dios que nos libere del cáliz que Jesús debió beber en la hora de su prueba en Getsemaní (cf Mt 26, 39-41). Pero el texto se puede interpretar en clave permisiva. No le pedimos a Dios que : no nos introduzcas sino que “no nos deje” caer en la tentación. Se supone que existe tentación, que hay prueba; pero el Padre puede y quiere ayudarnos; por eso le pedimos que no nos abandone ni rechace en medio de ella. Posiblemente las dos traducciones resultan en el fondo semejantes.
El hecho de que Dios sea Padre no significa que nos deje sin riesgos. El riesgo existe, es fuerte. Por eso no podemos hacernos arrogantes, confiando en vencer todas las pruebas. Al contrario, la oración de Jesús es oración de la debilidad: es súplica de hijos que se saben pobres y pequeños; plegaria de aquellos que deben pedir al Padre ayuda en medio de la prueba o peirasmos escatológico. Esto mismo es lo que pide la segunda parte de esta tercera petición: mas líbranos del mal (o del Malo, si Ponerós es masculino personal).
Entendido así, el Padrenuestro es la oración de una iglesia “univeral”, abierta a la humanidad entero, una iglesia, que no se centra en sus problema particulares de tipo más sacral (sacramentos propios, normas de conducta intra-cristiana, sino en los valores y tareas de la vida humana). En ese sentido se puede hablar de una iglesia del Padre-nuestro, sin más “rito no mandamiento” que el descubrimiento y despliegue de Dios en nuestra propia vida, un Dios a quien podemos llamar”, en el sentido fundante de origen y sentido de nuestra vida, un Padre que se revela y despliega en el pan compartido y el perdón.
TRES AÑADIDOS
Lucas ha introducido después del Padrenuestro tres pequeñas unidades sobre la oración que se completan entre sí y que deben leerse unidas para entenderlas, pues van matizando el sentido de la oración de petición.
(1) La parábola del amigo importuno y los panes.
Y les dijo: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: «Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.» Y, desde dentro, el otro le responde: «No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.» Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Ésta es una parábola típicamente lucana (sin paralelo en Marcos ni en Mateo), en la que se expresa un tipo de piedad insistente, confiada… Es muy posible que Jesús no haya dicho estas palabras, pues da la impresión de que él entendía la oración como una presencia confiada en manos del Dios que todo lo sabe, que todo lo ofrece, aún antes de que se lo pidamos… (cf. Mt 6, 8). Pero Lucas quiere iniciar en la oración a los nuevos cristianos que vienen de la gentilidad, que no tienen esa experiencia… Por eso pone de relieve la insistencia en la oración, de un modo muy antropológico, muy humano… Esta oración parece destacar la insistencia (orar muchas veces seguidas…) y la concreción: pedimos unos panes, algo bien concreto… Esta oración parece que Dios podría darnos algo porque le molestamos con nuestra insistencia… Por eso, tomada al pie de la letra, esta parábola no parece muy de Jesús… Pero es bueno que la mantengamos y que sigamos leyendo. Además, para muchos, esta parábola contiene muchas enseñanazas.
Pedid y se os dará.
Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.
Éste es un palabra de la tradición del Q (aparece también en Mt 7, 7.11) y probablemente proviene de Jesús. La oración aparece aquí como experiencia de inmediatez ente Dios, como certeza que estamos en contacto con él… de un modo directo, codo a codo… Es como si Dios estuviera vinculado a nosotros, y lo está, de un modo total
La oración es aquí un modo de respiración. Es pedir: estamos en manos de aquel que nos ama, escucha y responde. Es buscar: estamos en camino, buscando a Dios, buscando nuestra vida (“buscando mis amores…”). Es llamar: estamos ante la puerta de la Vida… y podemos y debemos decirle al que está dentro: “ven, te estoy llamando”…
Toda la vida es esto: pedir, buscar, llamar… Evidentemente, el que pide, busca y llama se está poniendo en movimiento, está caminando, está buscando… Todo es de Dios en nuestra vida, pero todo es nuestro. Nos vamos haciendo personas en la medida en que somos oración.
Aquí estamos ante la liturgia de la vida. Lo más importante es que aquí no tenemos liturgias oficiales, como en el templo, no tenemos sacrificios sacerdotales, ni oraciones presididas por ningún ministro del culto. Cada hombre o mujer es su propio “sacerdote”: vive en cercanía con Dios…, con un Dios que está “al alcance ce la vida”, que es la verdad de nuestra propia vida…
Dios nos da más de aquello que le pedimos…
¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»
Sigue el motivo anterior (compartido también por Mt 7, 9-11) y se superan y completan los temas anteriores de la oración de petición, de un modo paradójico. Por un lado, Jesús supone que podemos y debemos pedir a Dios todo, como un hijo pide a su padre las cosas que necesita… Pero, al mismo tiempo, Jesús nos hace ver que Dios no concede lo que le pedimos en su materialidad, sino algo “mejor”. Podemos pedir todo, Dos nos irá dando lo que nos conviene, en un camino de aprendizaje filial. Podemos buscar una cosa… Dios nos hará encontrar otra mejor… Podemos llamar de una manera, Dios nos responderá de otra (dándonos, de un modo mejor, aquello que le pedíamos y buscábamos).
NOTAS
[1] He desarrollado el tema en Historia. Cf. F. Camacho, La proclama del reino. Análisis semántico y comentario exegético de las bienaventuranzas de Mt 5, 3-10, Cristiandad, Madrid 1986; W. D. Davies, The Setting of the Sermon on the Mount, Cambridge UP 1966; J. Dupont, Les Béatitudes I-III, Gabalda, Paris 1969/73; G. Lohfink, El sermón de la montaña ¿para quién?, Herder, Barcelona 1988; Meier, Marginal II, 237-251; H. Merklein, La signoria di Dios nell’annuncio di Gesù, Paideia, Brescia, 1994; F. Schnackenburg, Reino y reinado de Dios, FAX, Madrid 1967; Sanders, Jesus, 123-156, 212-245; Theissen, Jesús, 273-283; H. Weder, Metafore del Regno. Le Parabole di Gesù, Paideia, Brescia 1991.
[2] Diez y ocho Bendiciones, nums. 5-6. 11. 15-16. Texto y comentario en Dios judío, 326-331.
[3] J. Klausner, Jesús de Nazaret, Paidós, Buenos Aires 1971, 374.
[4] Cf. J. W. Sider, Interpretar las parábolas, San Pablo, Madrid 1997.
[5] He seguido la versión corta de Lucas, añadiendo entre paréntesis las glosas litúrgicas de Mateo, pero he conservado el perdona nuestras deudas, pues refleja el contexto jubilar (israelita) del evangelio. Cf. H. Schürmann, Padrenuestro, Sec. Trinitario, Salamanca 1982; C. di Sante, El Padrenuestro, Sec. Trinitario, Salamanca 1998, S. Sabugal, Abba’… La oración del Señor, BAC, Madrid 1985.