E Algo + no Domingo XVII do Tempo Ordinario – Ciclo A

Todos los evangelistas refieren este acontecimiento extraordinario, clasificado por los exegetas en el genero literario de los «milagros de donación».

Tomado de G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Primera multiplicación de los panes Verbo Divino (2008), pp. 245-251.

BETSAIDA JULIAS

Había sido embellecida por el tetrarca Filipo y pertenecía a su territorio de la Gaulanítide (el actual Dejaulam). El intento de Lc es citar la ciudad más destacada como punto de orientación para sus lectores étnico-cristianos, ya que Cristo iba buscando “un lugar desierto” (Mt-Mc) — y los alrededores de Betsaida son región desértica —, pues buscaba un lugar de reposo para sus discípulos.

La “multitud” que oyó esto y que le iba a buscar debía de ser en gran parte de gentes que se iban concentrando allí para ir a la muy cercana Pascua, en caravanas, a Jerusalén. Acaso estas gentes se encontraron en Cafarnaúm, centro caravanero para ir a Jerusalén por el valle del Jordán, evitando así las molestias de ir por Samaría. De Cafarnaúm a Betsaida hay a pie 10 kilómetros.

MUCHA HIERBA

Una indicación cronológica complementaria a la Pascua es que Jesús manda que se “sentasen” sobre la “hierba” “verde” (Mc), y que Jn matiza aún más, “mucha hierba verde.” “Estas condiciones no se realizan en la ribera del Lago más que desde la mitad de marzo hasta abril.” Estaban recostados en grupos de 50 y 100; la frase usada por Mc evoca los arriates de un jardín y podía ser una buena base de recuento.

EL “CESTO” (χόφίνος)

Era el que usaban las gentes rústicas. Estaban hechos de pequeñas ramas de sauce. Este era el tipo de bagaje ordinario judío en sus desplazamientos. Juvenal decía de ellos que su ajuar era el “cófino” y el heno. Y por su uso habitual, Marcial los llama “cistíferos”. En estos “cófinos” de las gentes o de los apóstoles se recogió el sobrante. El milagro se constataba bien: las sobras eran más que la materia de cinco panes para el milagro.

Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada

EL GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS,

P. Arrupe, decía a los católicos reunidos en Filadelfia (Estados Unidos) en el Congreso Eucarístico Internacional del año 1976. Recordaba el P. Arrupe que el difunto Presidente John F. Kennedy propuso a su pueblo como objetivos de su gobierno: «El primero era enviar un hombre a la Luna en el plazo de doce años; el otro era ayudar a eliminar el hambre de la Tierra en el tiempo de nuestra vida». Pues bien, apostillaba el P. Arrupe, «es un triste comentario a los valores de nuestra civilización constatar que el primer objetivo, técnico y científico, ha sido conseguido magníficamente, mientras el segundo, más humanitario y social, se ha alejado más de nuestras perspectivas de realización». 

Tomado de Dabar 1981/43

LA DOCTRINA-PAN DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

(En arameo, doctrina («hamira») y pan de levadura («‘amira») suenan igual. Cinco son los libros del Pentateuco; dos, el resto de las Sagradas Escrituras: los Profetas y los Escritos. Pan y pez, alimento básico en el norte del país, junto al lago. Los panes y los peces representan la enseñanza contenida en el Antiguo Testamento, alimento que no satisfacía al pueblo que estaba infla-alimentado como oveja sin pastor…

Tomado de J. Peláez, La otra lectura de los Evangelios I, Ediciones El Almendro, Córdoba

5000

El número cinco mil, múltiplo de cincuenta (50 x 100, multiplicador que indica la repetición ili­mitada), alude a las comunidades proféticas del AT (1 Re 18,4.13; 2 Re 2,7); «hombres – adultos», la obra del Espíritu. El número cinco mil es, por tanto, simbólico; significa que, compartiendo el pan, se comunica el Espíritu, que lleva al hombre a su madurez y construye la nueva comunidad. De ahí la ausencia de mujeres y niños (símbolo de los débiles).

Con el número de cinco mil para indicar a los saciados se alude a las comunidades proféticas de Eliseo (2 Re 2,7) constituidas por cincuenta hombres, multiplicadas por cien para indicar un número ilimitado.

Tomado de Diario Bíblico., Cicla

PANES:

especie de galleta en piezas de unos 25 centímetros de diámetro por 2 de espesor, y un par de pescados, probablemente en salazón, especie de arenques que abundaban en el país, donde había una importante factoría de pesca salada.

5000, Atendidas las diversas circunstancias de los quehaceres domésticos de las mujeres y del cuidado de los hijos pequeños, y que los que saldrían al desierto serían ya de doce años para arriba, que eran los que acompañaban las caravanas que iban a la Pascua, Curci cuenta como unos 3.000, entre mujeres y niños, que deberían añadirse a los 5.000 hombres adultos.

Tomado de El Evangelio Explicado Vol. II Ed. Rafael Casulleras, Barcelona, 1949, Pág. 351 y ss

REY MIDAS

Los griegos tienen una narración sobre un rey legendario de Frigia que se llamaba Midas. No era un hombre pobre, pero siempre deseaba más riquezas. Un día el dios Dionisio le ofreció un deseo. Pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro. Para comprobar su nuevo poder, quebró un ramo del árbol y se cambió en oro. Agarró una piedrita que igualmente se convirtió en el metal más valioso. Cuando empujó las puertas del palacio, también se hicieron en oro. Seguro que iba a ser el hombre más rico del mundo, ordenó un banquete lujoso. Cuando tocó el gran jarro de vino, no podía levantarlo. Ya era puro oro. Al partió un pan, polvo de oro salió. Todo lo que tocó se cambió en oro sólido que no podía usar para nada. Todo el mundo, incluyendo a su señora e hijos, tenía miedo de acercarse a él. En «Wall Street» (la Bolsa de Nueva York) se han realizado la leyenda del Rey Mida. Unos hombres – y mujeres – han ganado fortunas enormes. Sin embargo, hay que preguntarse si jamás saborearán riquezas adquiridas a tal precio – el empobrecer a sus co-ciudadanos.

Tomado de Padre Felipe Bloom

NGUYEN VAN THUAN,

El difunto Cardenal Francisco Javier Nguyen van Thuan, prisionero de los comunistas vietnamitas desde 1975 al 1988, se preguntaba cómo podría favorecer el Reino de Cristo y preocuparse de su rebaño mientras intentaba sobreponerse al brutal sufrimiento de su solitario confinamiento. Y, dándose cuenta de lo poco que podía hacer desde la celda de su cárcel, pensó que, al menos, cada día, podría ofrecer al Señor sus “cinco panes y dos peces” y dejar que Dios hiciese el resto. Y el Señor multiplicó aquellos pequeños esfuerzos convirtiéndolos en un testimonio que ha inspirado no sólo a los vietnamitas, sino a toda la Iglesia.

Tomado de evangeli.net

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