CITA
Contemplativos en la acción y activos en la contemplación
«Que lo urgente no robe tiempo a lo importante»
Si persigues dos conejos, ambos se escaparán(Anónimo)
« No olvidéis la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles»
(Hebreos 13, 2).
« ¡Adorarte es escoger la mejor parte!»
S.Son
Proverbio: “El pan compartido sabe mejor”
Tito Livio “La prisa –nos dice en un pasaje de sus Annales— es imprudente y ciega”.
San Juan Crisóstomo “no solo sentada cerca de Jesús —señala san Juan Crisóstomo— sino junto a sus pies; para manifestar la presteza, la asiduidad, el deseo de oírlo y el gran respeto que profesaba al Señor”(Catena aurea, in loc.)
S. Agustín, «Nos has hecho para ti, y nuestro corazón no descansará hasta que descanse en ti.»
“Marta se turbaba, María se deleitaba”.
San Benito «Todo el que se compromete con la vía de la espiritualidad cristiana, siente que su corazón se expande y camina en la alegría inconmensurable del Espíritu Santo, hacia Dios y hacia los otros hombres».
Maestro Eckhart Al principio del S. XV, el Maestro Eckhart, explicando este pasaje del evangelio, lo dejó meridianamente claro. Decía que Marta aventajaba a María en el seguimiento de Jesús, porque María estaba aprendiendo, pero Marta estaba poniendo en practica lo que ya había aprendido. Una intuición que pasó desapercibida durante siglos. Fray Marcos 2025.
«Abandono en Dios»
Santa Teresa de Jesús: «no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (vida 8).
Santa Isabel de la Trinidad “Vuestra fuerza está en el silencio” (cf Is 30,15)… Mantener la fuerza en el Señor, es hacer la unidad en todo su ser a través del silencio interior, es recoger todas sus fuerzas para ocuparlas únicamente en el ejercicio de amar; es tener esa mirada simple que permite que la luz se derrame (Mt, 6,22).
¡Toda la Trinidad habita en el alma que la ama de verdad, es decir, observando su palabra!… Retiro: Unirse a Dios a través del silencio.
Dietrich Bonhoeffer decía que la tarea del cristiano en el futuro sería orar y vivir en justicia. De esa manera, las preocupaciones ocuparán un espacio correcto y la espiritualidad del evangelio podrá tener lugar adecuado en nuestra vida.
San Josemaría Escriva de Balaguer, “Trabajemos, y trabajemos mucho y bien, sin olvidar que nuestra mejor arma es la oración. Por eso, no me canso de repetir que hemos de ser almas contemplativas en medio del mundo, que procuran convertir su trabajo en oración” (Surco, n. 497).
Santa Teresa de Calcuta “Haz de tu casa un lugar permanente de acogida, haz de tu hogar un lugar de perdón y de paz. Invita a tu mesa. El espíritu resaltará más en la sencillez que en la abundancia de alimentos”.
Catecismo, 2709 ¿Qué es esta oración? Santa Teresa responde: «no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (vida 8).
La contemplación busca al «amado de mi alma» (Ct 1, 7; cf Ct 3, 1-4). Esto es, a Jesús y en él, al Padre. Es buscado porque desearlo es siempre el comienzo del amor, y es buscado en la fe pura, esta fe que nos hace nacer de él y vivir en él. En la contemplación se puede también meditar, pero la mirada está centrada en el Señor.
2710 La elección del tiempo y de la duración de la oración de contemplación depende de una voluntad decidida reveladora de los secretos del corazón. No se hace contemplación cuando se tiene tiempo sino que se toma el tiempo de estar con el Señor con la firme decisión de no dejarlo y volverlo a tomar, cualesquiera que sean las pruebas y la sequedad del encuentro. No se puede meditar en todo momento, pero sí se puede entrar siempre en contemplación, independientemente de las condiciones de salud, trabajo o afectividad. El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe.
2711 La entrada en la contemplación es análoga a la de la Liturgia eucarística: «recoger» el corazón, recoger todo nuestro ser bajo la moción del Espíritu Santo, habitar la morada del Señor que somos nosotros mismos, despertar la fe para entrar en la presencia de Aquél que nos espera, hacer que caigan nuestras máscaras y volver nuestro corazón hacia el Señor que nos ama para ponernos en sus manos como una ofrenda que hay que purificar y transformar.
2712 La contemplación es la oración del hijo de Dios, del pecador perdonado que consiente en acoger el amor con el que es amado y que quiere responder a él amando más todavía (cf Lc 7, 36-50; 19, 1-10). Pero sabe que su amor, a su vez, es el que el Espíritu derrama en su corazón, porque todo es gracia por parte de Dios. La contemplación es la entrega humilde y pobre a la voluntad amante del Padre, en unión cada vez más profunda con su Hijo amado.
2713 Así, la contemplación es la expresión más sencilla del misterio de la oración. Es un don, una gracia; no puede ser acogida más que en la humildad y en la pobreza. La oración contemplativa es una relación de alianza establecida por Dios en el fondo de nuestro ser (cf Jr 31, 33). Es comunión: en ella, la Santísima Trinidad conforma al hombre, imagen de Dios, «a su semejanza».
2714 La contemplación es también el tiempo fuerte por excelencia de la oración. En ella, el Padre nos concede «que seamos vigorosamente fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en nuestros corazones y que quedemos arraigados y cimentados en el amor» (Ef 3, 16-17).
2715 La contemplación es mirada de fe, fijada en Jesús. «Yo le miro y él me mira», decía, en tiempos de su santo cura, un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario. Esta atención a El es renuncia a «mí». Su mirada purifica el corazón. La luz de la mirada de Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón; nos enseña a ver todo a la luz de su verdad y de su compasión por todos los hombres. La contemplación dirige también su mirada a los misterios de la vida de Cristo. Aprende así el «conocimiento interno del Señor» para más amarle y seguirle (cf San Ignacio de Loyola, ex. sp. 104).
2716 La contemplación es escucha de la palabra de Dios. Lejos de ser pasiva, esta escucha es la obediencia de la fe, acogida incondicional del siervo y adhesión amorosa del hijo. Participa en el «sí» del Hijo hecho siervo y en el «fiat» de su humilde esclava.
2717 La contemplación es silencio, este «símbolo del mundo venidero» (San Isaac de Nínive, tract. myst. 66) o «amor silencioso» (San Juan de la Cruz). Las palabras en la oración contemplativa no son discursos sino ramillas que alimentan el fuego del amor. En este silencio, insoportable para el hombre «exterior», el Padre nos da a conocer a su Verbo encarnado, sufriente, muerto y resucitado, y el Espíritu filial nos hace partícipes de la oración de Jesús.
2718 La contemplación es unión con la oración de Cristo en la medida en que ella nos hace participar en su misterio. El misterio de Cristo es celebrado por la Iglesia en la Eucaristía; y el Espíritu Santo lo hace vivir en la contemplación para que sea manifestado por medio de la caridad en acto.
2719 La contemplación es una comunión de amor portadora de vida para la multitud, en la medida en que se acepta vivir en la noche de la fe. La noche pascual de la resurrección pasa por la de la agonía y la del sepulcro. Son tres tiempos fuertes de la Hora de Jesús que su Espíritu (y no la «carne que es débil») hace vivir en la contemplación. Es necesario consentir en «velar una hora con él» (cf Mt 26, 40).
San Juan XXIII, “Sabed que siempre que vengáis a Roma encontraréis un amigo que os espera con una habitación con la luz encendida y un pan fresco en la mesa” (dijo Juan XXIII a sus feligreses de Venecia cuando fue elegido Papa).
San Juan Pablo II Que ninguna otra palabra, venga de donde venga, nos distraiga de nuestra adhesión de fe y de amor al Señor Jesús. Extraigamos de su voz la fuerza necesaria para afrontar y superar todas las dificultades que se interponen en nuestro camino.(Homilía en la Misa a los empleados de las villas pontificias en Castelgandolfo el día 17 de julio de 1983)
Benedicto XVI «La palabra de Cristo es clarísima: ningún desprecio por la vida activa, mucho menos por la generosa hospitalidad; sino una llamada clara al hecho de que lo único verdaderamente necesario es escuchar la Palabra del Señor, que es eterna y da sentido a nuestra actividad cotidiana» (Ángelus, Palacio Apostólico de Castelgandolfo, Domingo 18 de julio de 2010)
Papa Francisco, “las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo. Y por esto Marta es reprendida” (Ángelus, 21-VII-2013.)
Pagola, Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes que nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días.
J. L. Martín Descalzo dejó, como su obra última, el Testamento del pájaro solitario, en que narra una experiencia de niño cuando su madre le llevó un día a una catedral: «Recuerdo que mi madre apretaba mi mano, como abrazando mi alma y me decía: «Mira, aquí está Dios», y que tenía temblor su voz cuando lo mencionaba. Y yo buscaba al Dios desconocido en los altares, sobre la vidriera en que jugaba el sol a ser fuego y cristal. Y ella añadía: «No le busques fuera, cierra los ojos, oye su latido. Tú eres, hijo, la mejor catedral»».
Franz Jalics «Lo que se busca en la meditación, a Dios o a sí mismo. No dependencia respecto a los resultados. Sin importarle si el tiempo invertido le ha servido o no. Estar para Dios sin ningún propósito añadido. Sólo dirigidos a Dios. De forma explícita para Dios». (Ejercicios de contemplación, 52)
Dorothee Sölle: «No necesito aferrarme a mí, puesto que soy sostenido. No necesito cargar con el peso, porque soy soportado. Puedo salir de mí mismo y entregarme».
Padre Arnaldo Bazan El huésped es el que se hospeda, pero la hospitalidad la ejerce quien abre su puerta a otros.
Tomás Muro, «La hospitalidad es anterior e infinitamente más importante que los “papeles” y que la legalidad o ilegalidad que permite -o no- una ideología, unos partidos, etc. La hospitalidad es muy anterior y más noble que la “pureza étnica”»
«El ser humano, todo ser humano es “anterior” es más importante en sí mismo que su pasaporte, que el color de su piel y su religión, y merece un respeto»
«Nuestras preguntas son muy clericales y de tipo pragmático: se puede no se puede hacer… está permitido o no… Y posiblemente por eso el mensaje eclesiástico no tiene ya mucho interés»
Fray Marcos, En todos los tiempos ha habido falsos místicos que se contentaron con meditar sin preocuparse por los demás. Y en todos los tiempos ha habido una falsa dedicación a los demás sin una verdadera meditación profunda.
Enrique Martínez Lozano, la contemplación es el corazón del compromiso. Y el compromiso es la expresión de la contemplación.
CONTEMPLAR Pensamientos.org
Amar a Jesús, vivir su vida en nosotros, vivir nuestra vida en la suya. Eso es contemplación. Madre Teresa de Calcuta
El contemplativo es aquél que se sabe de Cristo y está siempre con Cristo. Nunca se siente solo. Vive con la certeza de la presencia de Dios. P. Evaristo Sada LC
La vida contemplativa es la vida del cielo… Beato Juan van Ruysbroeck
Nuestra vida de contemplación es comprender la presencia constante de Dios y su tierno amor por nosotros en las cosas más insignificantes de la vida. Madre Teresa de Calcuta
Si creemos las palabras de Jesús, todos somos contemplativos en el corazón del mundo, porque si tenemos fe estamos continuamente en su presencia. Madre Teresa de Calcuta
CONTO
SÓLO QUIERO QUE ME COJAS
Érase una vez un padre de familia que intentaba leer el periódico después de un largo día de trabajo. A cada instante era importunado por sus hijos. Uno le pedía dinero para ir a comprarse un helado. Otro se le acercaba llorando, se había hecho daño en el pie y quería que un beso lo curara. El mayor le pedía que le ayudara a resolver un problema de matemáticas. Finalmente el más pequeño entró corriendo en la sala en busca del buen padre. Éste le preguntó cansado: «¿y tú qué quieres?» El pequeño le contestó: «Papá, yo no quiero nada. Sólo quiero que me cojas en tus brazos».
Tomado de Juan Jáuregui
NUESTRO TIEMPO:
Cierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran.
De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo:
Quisiera hacerles una pequeña demostración…
De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.
Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!
Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.
Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.
Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!
Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?
Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.
¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.
La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.
Tomado de Psicología Estratégica
ANÉCDOTA
El hecho tiene lugar en Betania, en la Judea (Ioh. 11,1), a tres kilómetros escasos de Jerusalén, adonde se dirigía Jesús para la fiesta de la Dedicación.
EL SÁBADO,
El día dedicado a Dios por los judíos, tiene un triple significado: a) obligado descanso del trabajo de cada día; b) reconocimiento de Dios como Señor de la creación y contemplación gozosa de ésta; c) anticipo del descanso y alegría definitivos tras on el paso del hombre por este mundo.
Con el paso del tiempo los rabinos complicaron el precepto divino, y en la época de Jesús habían hecho una clasificación de hasta 39 especies de trabajos prohibidos. Y de esta forma el reposo sabático, a fuerza de casuística y rigorismo, fue convirtiéndose para los judíos en una práctica agobiante que el Señor corrige en el Evangelio. La Iglesia, desde la época apostólica, celebra el domingo en lugar del sábado, recordando la Resurrección del Señor; y a propósito del descanso dominical y de su sentido, enseña: La institución del Día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2184).
Tomado de Anécdotas y catequesis
MARTAS Y MARÍAS
El relato se presenta sólo en Lucas. El carácter de ambas hermanas es muy similar al de la Marta y María que presenta el cuarto evangelio en la escena de la resurrección de Lázaro. Otras Marías «amigas» de Jesús, y la «María» Magdalena, la pecadora que unge los pies de Jesús, y la escena en Betania, donde María unge los pies a Jesús, inducen a los exegetas a ver en estas dos hermanas del texto de Lucas a las mismas de los otros acontecimientos, aunque, evidentemente, la identificación de esta María de Betania con María de Magdala es inadecuada.
Por otra parte, esta mujer llamada Marta que le recibe en su casa no parece tener un hermano, que sería el jefe de la familia (como no fuese menor de edad); y la localización de esta escena en Betania, tan cerca de Jerusalén, es difícil en el itinerario de Lucas (Jesús está todavía lejos de Jerusalén, y tiene que pasar aún por Jericó…) aunque sabemos que el itinerario de Lucas es sólo un recurso literario.
Tomado de José Enrique Galarreta
¿CRISTIANOS DE DOS CLASES?
Fue Orígenes, al parecer, quien introdujo en la Iglesia la famosa distinción entre los preceptos y los consejos evangélicos. Según ésta, los primeros obligan a los cristianos, mientras que los segundos (concretamente la pobreza, castidad y obediencia) ofrecen el modo de conseguir una perfección mayor dentro del cristianismo a quienes los practiquen. Tal distinción no concuerda demasiado con una interpretación seria del evangelio, pues monopoliza el radicalismo evangélico en provecho de una clase, la de los religiosos, de modo que la vía de los cristianos no religiosos sería menos perfecta, menos segura.
En el Nuevo Testamento no se habla de una clase de creyentes a quienes estén reservadas unas exigencias particulares que les conviertan en un grupo de ‘perfectos’. El evangelio va dirigido en su totalidad a todos los cristianos; lo que Jesús exigió de un modo particular a sus discípulos, los evangelistas lo proponen como una exigencia siempre actual para todos. La distinción de Orígenes no tiene fundamento evangélico. Como tantas otras.
Y si entre los creyentes se han hecho siempre dos grupos -unos considerados más perfectos y otros menos-, también entre los religiosos, ya de suyo ‘perfectos’, se ha establecido una distinción entre los contemplativos (dedicados a la oración) y los activos (menos dedicados a la oración que a la acción); la perfección de los primeros excede a la de los segundos. Nada más disparatado.
Jesús Peláez,
Tomado de Mercaba
HOSPITALIDAD
Es sabido que la hospitalidad era, entre los nómadas, la virtud por excelencia. En cierta manera, gozaba de un cierto carácter sagrado e inviolable, digno del máximo respeto. El relato de la primera lectura narra la hospitalidad de Abrahán para con tres personajes algo misteriosos, pero se trata de una hospitalidad que va acompañada de una bendición sorprendente y a contrapelo de las leyes naturales.
La hospitalidad es virtualmente sagrada. En no pocos pueblos se siente que ese «otro» que es el huésped está revestido de misterio. Una cierta sacralidad lo envuelve. El huésped puede ser un dios. El hospedaje de los dioses es un tema que aparece muchas veces en la mitología griega, en la Biblia y en la tradición de muy diversas culturas. Los dioses, se dice, asumen frecuentemente formas irreconocibles y piden ayuda a los humanos. La carta a los Hebreos dice que algunos habían hospedado ángeles sin saberlo (Heb 13,2). De este modo se sanciona religiosamente el derecho de hospitalidad: con los extraños hay que comportarse como si de la visita de un Dios se tratara.
Tomado de Mercaba
NO ESTABAS
Cuentan que se murió una persona y, muy confiada, caminó hacia el cielo para entrar por que había hecho muchas obras buenas. Cuando llegó al trono de Jesús éste le preguntó: «Alma, ¿quien eres? ¡No te conozco!» Contestó el alma: «Pero Señor, yo he hecho tantas cosas buenas por tu reino. Los lunes ayudaba en la clínica, los martes en el orfanato, el miércoles en la Cruz Roja, el jueves en la colecta pública, el viernes a los pobres y el sábado en la parroquia. ¿Y no me conoces?» Le dijo el Señor: «Cada vez cuando quería visitarte, no estabas».
LOS DOS REMOS
Cuentan que un monje quería aprender de San Benito como hacer bien las cosas. San Benito lo llevó a un lago, le hizo subir a un bote y le dio un remo en el cual estaba escrito «Labora». El monje comenzó a remar y el bote dio vuelta y vuelta y vuelta y no avanzaba. San Benito le dio otro remo que llevaba escrito «Ora» y le quitó el anterior. El monje remaba por el otro lado pero el bote solo dio vueltas y vueltas ahora en el sentido contrario. San Benito le dio los dos remos, el monje comenzó a remar y el bote avanzó tranquilamente.
Tomados de MSC
CHISTE
REFLEXIÓN
Se cuenta que, en una ocasión, un famoso científico alemán quiso realizar una expedición por el Amazonas. Era una eminencia en los diversos ramos del saber. Llegado al Brasil, le pidió a uno de los naturales del lugar que lo llevara en su barca, río adentro. El joven aceptó con gusto. Durante la travesía, el sabio preguntó al joven: ¿Sabes astronomía? No. ¿Y matemáticas? Tampoco. ¿Y biología o botánica? –No, yo no sé nada de esas cosas, señor –le respondió el muchacho, muy confundido—. Yo sólo sé remar y nadar. ¡Qué pena! –le dijo el científico— has perdido la mitad de tu vida. Y guardaron silencio. Al cabo de una media hora se precipitó una tormenta tropical y la barca amenazaba naufragar. Entonces el barquero preguntó al científico: ¿Sabe usted nadar, señor? –No –contestó el sabio-. Y el muchacho, con tono apenado, le dijo: -¡Pues usted ha perdido toda su vida!
Tomado de P. Sergio A. Córdova
POEMA
Fray Luis que soñaba y decía: «¡qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido…!»? ¡
Qué asombro le produciría a Lope de Vega, el que escribió: «A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para estar conmigo me bastan mis pensamientos…»!
¡Cómo se quedaría Fray Juan de la Cruz, el que anhelaba «la noche sosegada…, la música callada…, la soledad sonora… Ios valles solitarios nemorosos…»!
Marta querida, imprescindible Marta:
por favor sigue haciendo lo que haces con tanto amor.
Y para hacerlo mejor,
imponte una pausa creativa,
un respiro del corazón,
el minuto vital para escuchar a Dios.
Entonces retomarás la aspiradora y la sartén
como signos de purificación
y alimento interior,
y harás del orden y pulcritud del hogar
un espejo de la paz de tu corazón.
Raúl Hasbún
Tomado de Mercaba
EL DIFICIL TODO
Tan sólo mejor
que la mejor parte
que escogió Maria,
el difícil todo.
Acoger el Verbo
dándose al servicio.
Vigilar Su Ausencia,
gritando su nombre.
Descubrir Su rostro
en todos los rostros.
Hacer del silencio
la mayor escucha.
Traducir en actos
las Sagradas Letras.
Combatir amando.
Morir por la vida,
luchando en la paz.
Derribar los troncos
con las viejas armas
quebradas de ira,
forradas de flores.
Cantar sobre el mundo
el Advenimiento
que el mundo reclama
quizá sin saberlo.
El difícil todo
que supo escoger
la otra María…
(Pedro Casaldáliga)
ORACIÓN
“¡Oh, Verbo Eterno, Palabra de mi Dios!
quiero pasar mi vida escuchándote;
quiero prestar oídos dóciles a tus enseñanzas,
para que seas mi único Maestro.
Y, luego, a través de todas las noches,
de todos los vacíos,
de todas las debilidades,
quiero mantener mis ojos clavados en Ti
y permanecer bajo el influjo de tu magnífica luz”.
Sor Isabel de la Trinidad
MEDITACIÓN
VIDA EN EL AMOR
«La oración es algo natural en el hombre, como el hablar, o suspirar, o mirar, o como el latir del corazón enamorado; y en realidad es una queja y un suspiro y una mirada y un latido enamorado. Es algo natural en el hombre y es un instinto, pero el hombre con su naturaleza caída tiene que aprenderlo de nuevo, porque es un instinto olvidado.
La oración no es más que establecer contacto con Dios. Es una comunicación con Dios, y no necesita ser con palabras ni aun con la mente. Uno puede comunicarse con la mirada, o la sonrisa o los suspiros, o con actos. Fumar puede ser también una oración, o pintar un cuadro, o mirar el cielo, o beber agua.
De hecho todos nuestros actos corporales son oración. Nuestro cuerpo formula una profunda acción de gracias cuando sediento recibe un vaso de agua. O cuando un día de calor nos zambullimos en un río fresco, toda nuestra piel canta un himno de acción de gracias al Creador, aunque ésta sea una oración irracional, que puede ser sin nuestro consentimiento, y aun a veces a pesar nuestro.
Pero todo lo que hacemos podemos hacerlo oración. Y el Señor dijo a Ángela de Foligno que Él se complacía en todos los actos de ella, lo mismo cuando comía o bebía o dormía; que se complacía en todo su ser o en el ejercicio de todas sus funciones orgánicas».
Ernesto Cardenal
Tomado de Vicente Martínez
CANTO
Como María por Ixcís
VIDEO
Equipo Quiero Ver: No estoy perdido