« ¡Sencillo, todo es más Sencillo!»
S.Son
S. Hilario, “pequeñuelos” se refiere «a los que son pequeños en malicia, mas no en inteligencia».
San Juan Crisóstomo No tengas miedo, ni huyas de este yugo que te libera de todos los otros. (Comentario al evangelio de san Mateo, 38, passim).
S. Agustín, «Cargad con mi yugo, cargad con mi amor. Nada tan pesado como el amor, pero nada tan ligero como el amor, «Amor meus, pondus meum». (Confesiones, X,6,8).
“Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias del peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela” (Sermo, 126).
San Francisco de Asís «Señor, ¿quién sois Vos y quién soy yo?».
Santo Tomás de Aquino, Santo Tomás, citando a Aristóteles, distingue en la II-II, q. 157, a 1 y q.158, a1,2 y a 8 dedicadas al estudios de la mansedumbre y de la ira, tres tipos de ira en el hombre: la de los violentos (acuti) que se irritan en seguida y por el más leve motivo; la de los rencorosos (amari) que recuerdan mucho tiempo el recuerdo de las injurias recibidas; y la de los obstinados (difficiles sive graves) que no descansan hasta que logran vengarse.
San Efrén «las tribulaciones que se sufren por Dios quedan suavizadas por la esperanza» ().
Santa Teresa de Jesús: Como este edificio todo va fundado en humildad, mientras más llegados a Dios, más adelante ha de ir esta virtud, y si no va todo perdido (Vida,12,2).
San Juan Maria Vianney Si no tenéis humildad, podéis decir que no tenéis nada (Sermón sobre la humildad).
Santa Teresita del Niño Jesús Oh Amado mío, bajo el velo de la blanca hostia es cuando me parecéis más manso y humilde de corazón!… Oración n. 20
San Josemaría Escriva de Balaguer, «Hacernos niños: renunciar a la soberbia, a la autosuficiencia; reconocer que nosotros solos nada podemos, porque necesitamos de la gracia, del poder de nuestro Padre Dios para aprender a caminar y para perseverar en el camino. Ser pequeños exige abandonarse como se abandonan los niños, creer como creen los niños, pedir como piden los niños» (Es Cristo que pasa 143).
Santa Teresa de Calcuta La humildad y la oración se desarrollan de un oído, de una mente y de una lengua que han vivido en silencio con Dios, porque en el silencio del corazón es donde habla Él. El amor más grande: humildad y oración.
Concilio Vaticano II: « la Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios ». (Dei Verbum, 8).
Catecismo, 544 El Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, es decir, a los que lo acogen con un corazón humilde. Jesús fue enviado para «anunciar la Buena Nueva a los pobres» (Lc 4, 18; cf. Lc 7, 22). Los declara bienaventurados porque de «ellos es el Reino de los cielos» (Mt 5, 3); a los «pequeños» es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes (cf. Mt 11, 25). Jesús, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los pobres; conoce el hambre (cf. Mc 2, 23-26; Mt 21,18), la sed (cf. Jn 4,6-7; 19,28) y la privación (cf. Lc 9, 58). Aún más: se identifica con los pobres de todas clases y hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino (cf. Mt 25, 31-46).
La entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén
559 ¿Cómo va a acoger Jerusalén a su Mesías? Jesús rehuyó siempre las tentativas populares de hacerle rey (cf. Jn 6, 15), pero elige el momento y prepara los detalles de su entrada mesiánica en la ciudad de «David, su padre» (Lc 1,32; cf. Mt 21, 1-11). Es aclamado como hijo de David, el que trae la salvación («Hosanna» quiere decir «¡sálvanos!», «Danos la salvación!»). Pues bien, el «Rey de la Gloria» (Sal 24, 7-10) entra en su ciudad «montado en un asno» (Za 9, 9): no conquista a la hija de Sión, figura de su Iglesia, ni por la astucia ni por la violencia, sino por la humildad que da testimonio de la Verdad (cf. Jn 18, 37). Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños (cf. Mt 21, 15-16; Sal 8, 3) y los «pobres de Dios», que le aclamaban como los ángeles lo anunciaron a los pastores (cf. Lc 19, 38; 2, 14). Su aclamación «Bendito el que viene en el nombre del Señor» (Sal 118, 26), ha sido recogida por la Iglesia en el Sanctus de la liturgia eucarística para introducir al memorial de la Pascua del Señor.
560 La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y de su Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la gran Semana Santa.
San Pablo VI, «Al fin y al cabo -escribía Pablo VI en la «Evangelii Nuntiandi»-, ¿existe otra manera de comunicar el Evangelio a no ser la de transmitir al otro la propia experiencia de fe?».
Juan Pablo I: Cuando me hacen un cumplido, tengo necesidad de compararme con el jumento que llevaba a Cristo el día de ramos. Y me digo: ¡Cómo se habrían reído del burro si, al escuchar los aplausos de la muchedumbre, se hubiese ensoberbecido y hubiese comenzado -asno como era- a dar las gracias a diestra y siniestra…! ¡No vayas tú a hacer un ridículo semejante…! (Pablo I, «Ilustrísimos Señores», p. 59)
San Juan Pablo II La mansedumbre y humildad de corazón, en modo alguno significan debilidad ()
«Sin Dios, la cruz nos aplasta; con Dios, nos redime y nos salva»
Benedicto XVI El verdadero remedio para las heridas de la humanidad —sea las materiales, como el hambre y las injusticias, sea las psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar— es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Ángelus(03-07-2011)
Papa Francisco, El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro. Ángelus(06-07-2014)
Paul Tillich (1886-1965): El yugo, la carga de la que Jesús nos quiere liberar es la carga de la religión, es decir, del yugo de la ley, impuesto en su tiempo al pueblo por los maestros religiosos, por los hombres sabios e inteligentes, como él los llamaría por los escribas y fariseos.
Pascal «El acto supremo de la razón está en reconocer que hay una infinidad de cosas que la superan» ().
Miguel de Unamuno La falta de sencillez lo estropea todo.
Gilbert Keith Chesterton La única simplicidad que vale la pena conservar es la del corazón, la simplicidad que acepta y goza.
«El niño es inferior al adulto porque conoce menos cosas, pero es superior porque no le importa». ()
C.S.Lewis «¿Te crees sabio? Entonces hay un burro dentro de tu chaleco»
P.Pio de Pietralcina Yo te recomiendo la santa simplicidad con la que se conquista el corazón de Jesús.
José Jiménez Lozano, Yo no es que sea humilde, señores; es que no soy nada, sólo un profeta muy pequeño que sólo quiere el anonimato, no vaya a ser que mi nombre sea más grande que mis profecías y resuene como vanidad en una caverna hueca. («El viaje de Jonás», p. 45)
Jacques Philippe, «La humildad es la capacidad de aceptar serenamente la propia pobreza radical poniendo toda la confianza en Dios. El humilde acepta alegremente el hecho de no ser nada, porque Dios lo es todo para él. No considera su miseria como un drama, sino como una suerte, porque da a Dios la posibilidad de manifestar su gran misericordia». («Tiempo para Dios», p. 23)
Fco. Fdez. Carvajal, «El humilde evita los juicios negativos sobre los demás, es agradecido, sabe disculpar los posibles fallos de sus hermanos los hombres, no se justifica, no necesita alabanzas y elogios en su tarea y, cuando llegan, los endereza a Dios. En el Señor tiene puesta su esperanza, y Él es, de modo real y verdadero, la fuente de su felicidad: es Él quien da sentido a todo lo que hace». (Para llegar a puerto», p. 269)
HUMILDAD (Tomado de pensamientos.org)
Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande. Rabindranath Tagore
Cuando te veas como eres, ha de parecerte natural que te desprecien. San Josemaría Escrivá de Balaguer
Cuánto más alto estemos situados, más humildes debemos ser. Marco Tulio Cicerón
Cuanto más me exalten, Jesús mío, humíllame más en mi corazón, haciéndome saber lo que he sido y lo que seré, si tú me dejas. San Josemaría Escrivá de Balaguer
Cuanto menos es uno, más se encarga Él de todo. Madre Maravillas de Jesús
Dios tiene dos tronos. Uno en lo más alto de los cielos y otro en el más humilde de los corazones. D.L. Moody
El cimiento de la oración va fundado en la humildad, y mientras más se abaja un alma en la oración, más la sube Dios. Santa Teresa de Avila
El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia Dios que el camino de la ciencia. Thomas de Kempis
El que quiera encontrar el verdadero descanso para su alma que aprenda a ser humilde. Doroteo de Gaza. Instrucciones, nº 1, 8
CONTO
YO SÓLO QUIERO LA AMISTAD DE MI SEÑOR
Cuenta una hermosa leyenda que un sultán sumamente rico y poderoso atravesaba las montañas de Persia con una caravana de camellos cargados de riquezas, honores y delicias, joyas, etc. Le siguió toda la corte.
Hizo alto en el camino y mandó descargar de los camellos los dulces, manjares y licores exquisitos para luego seguir su camino. Ya eran menos los que le seguían En la segunda parada mandó descargar los camellos que llevaban las insignias de honores y las condecoraciones. Muchos se quedaron para asegurarse su parte.
Aun le seguían con él unos cuantos cortesanos. Hizo una nueva pausa y mandó descargar los camellos que llevaban las joyas, el oro y las piedras preciosas y seguía su camino por aquellas ásperas montañas. Pensaba que nadie lo seguiría ya cuando sintió los pasos de un pajecito. Se volteó y dijo:
“Mira, ya no tengo nada que darte, ya he repartido todo lo que tengo, y tendrías que caminar conmigo por estos caminos tan difíciles. ¿Qué te puedo ofrecer?” Le contestó el paje:
“Yo sólo quiero la amistad de mi señor».
Tomado de MSC
ANÉCDOTA
EISENHOWER Y EL RECLUTA
“El general Eisenhower había sido general de los ejércitos norteamericanos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Cruzaba un día un campo de instrucción de reclutas. No llevaba ninguna insignia. Al parecer, tenía costumbre de ir así. Un recluta iba en dirección contraria. Eisenhower le llamó y le dijo:
– ¡Eh muchacho! ¿Me das fuego?
El recluta no le conoció, le dio fuego y se alejó. En seguida alguien le dijo:
– ¡Es el general!
El recluta retrocedió, se cuadró ante Eisenhower y le presentó sus excusas. Y el general, muy cordialmente, contestó:
– No tiene importancia. Es culpa mía por no llevar insignias. Pero ten cuidado que no te ocurra lo mismo con un sargento.”
Cuanto más grandeza hay en una persona, más sencilla y humilde suele ser.
(Agustín Filgueiras Pita, “Orar con.. Un pan para cada día”)
613 MANDAMIENTOS
Para ser un buen judío había que observar 613 preceptos, de los que 365 eran prohibiciones -una por cada día del año- y 248 mandamientos positivos -tantos cuantas partes integraban el cuerpo humano según la medicina vigente.
Tomado de Emaús
«CANSADOS Y AGOBIADOS»
son todos los que se afanaban inútilmente en el cumplimiento de la Ley y de las tradiciones de los judíos. Los fariseos imponían a la gente sencilla un fárrago de leyes y obligaciones que ellos mismos no podían soportar y no cumplían (23, 2-4). De esta manera, lo único que conseguían era atormentar las conciencias y dominar sobre los que se sentían culpables. Jesús quiere ser un alivio para todos estos. El había dicho que la ley es para el hombre y no a la inversa («No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre»), y en muchas ocasiones contesta con obras y palabras al legalismo de los fariseos. Sin embargo, este alivio es a su vez un yugo, sólo que mucho más ligero, porque es el yugo único del amor. Y es «suave» porque el mismo Jesús lleva ese yugo como ningún otro.
Tomado de Mercaba
LOS «SENCILLOS»
No son sólo los niños, sino también los hombres sin cultura: los aldeanos de Galilea, los pastores de Belén, los publicanos y pecadores, las prostitutas. Todos aquellos que eran despreciados por los doctores de la Ley y por los fariseos, que decían de ellos: «Un ignorante no puede evitar el pecado y un hombre del campo no puede agradar a Dios«.
Francisco Bartolomé González
Acercamiento A Jesús De Nazaret- 4 Págs. 111-117
EL PSICÓLOGO JUNG
Afirma que muchas enfermedades provienen de carencia de humildad y que no se curan hasta que no hay sometimiento. Con el descanso y la serenidad, llega la alegría. Y encontraréis vuestra alegría. Sólo el que es humilde de verdad puede vivir en alegría constante. El soberbio es incapaz de vivir contento con el gozo del Espíritu Santo y se conduce con agresividad. El egoísmo concentrado en sí mismo, hace imposible el descanso, que sólo lo proporciona la humildad.
Tomado de Jesus Marti Ballester
MÁS JUNG
El psicólogo C.G. Jung, en su libro, dice que todos los pacientes de una cierta edad a los que había atendido sufrían de algo que podía llamarse «ausencia de humildad» y no se curaban hasta que no lograban una actitud de respeto por una realidad más grande que ellos, es decir, una actitud de humildad.
Tomado de Rainiero Cantalamessa
HUMOR
JUAN PABLO I:
Cuando me hacen un cumplido, tengo necesidad de compararme con el jumento que llevaba a Cristo el día de ramos. Y me digo: ¡Cómo se habrían reído del burro si, al escuchar los aplausos de la muchedumbre, se hubiese ensoberbecido y hubiese comenzado -asno como era- a dar las gracias a diestra y siniestra…! ¡No vayas tú a hacer un ridículo semejante…!
(J.Pablo I, «Ilustrísimos Señores», p. 59)
Tomado de Anecdonet
¿Y TÚ, QUÉ LUGAR OCUPAS?
Le preguntó un sacerdote a un chaval: ¿Cuántos hermanos sois?
-Cuatro.
¿Y tú, qué lugar ocupas?
– Ninguno.
Tomado de Anecdonet
POEMA
A MITAD DE CAMINO
«Cuando el aplauso te aclama,
ya piensas que estás llegando
a tu más alto destino.
¡No ves que el tuyo es divino
y que así te estás quedando
a mitad de tu camino!».
José Mª Pemán, «El Divino Impaciente
Tomado de Anecdonet
ORACIÓN
HAZNOS HUMILDES
Nunca dejes que creamos
que ya sabemos cuánto nos has amado,
cuánto nos amas
y cuánto amor podemos intuir
que nos queda por recibir de Ti.
Fran Delgado, sj
Tomado de Pastoral Sj
MEDITACIÓN
HUMILDAD: ¿TEMOR O GOZO DE DIOS?
Existe una humildad que viene del temor de Dios
Y una que viene del amor de Dios.
Hay quien se ha vuelto humilde por el temor de Dios
Y hay quien se ha vuelto humilde por el gozo de Dios.
A uno le acompaña la compostura de los miembros, el orden de los sentidos y un corazón siempre contrito;
Al otro, en cambio, una gran dilatación y un corazón que florece y que no puede ser contenido.
Isaac de Nínive,, ( El don de la humildad, Sígueme, p.147)
Tomado de Anecdonet
LOS SIETE PELDAÑOS DE LA ESCALA ESPIRITUAL
«Cargad con mi yugo; llegad a ser mis discípulos»
Por la humildad vivimos con Dios y Dios vive con nosotros en una paz verdadera; en ella se encuentra el fundamento vivo de la santidad. Se puede comparar a una fuente de donde surgen cuatro ríos de virtudes y de vida eterna (cf Gn 2,10)… El primer río que brota de un suelo realmente humilde es la obediencia…; el oído se hace humilde para escuchar las palabras de verdad y de vida que brotan de la sabiduría de Dios, mientras que las manos están siempre dispuestas a cumplir su muy amada voluntad… Cristo, la Sabiduría de Dios, se ha hecho pobre para que nosotros lleguemos a ser ricos (2Co 8,9), se ha convertido en siervo para hacernos reinar, murió finalmente para darnos la vida… Para que sepamos cómo saber y servir, nos dice: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón».
En efecto, la delicadeza es el segundo río de virtudes que brota del suelo de la humildad. «Bienaventurado el manso, porque poseerá la tierra» (Mt 5,4), es decir su alma y su cuerpo, están en paz. Pues en el hombre suave y humilde descansa el Espíritu del Señor; y cuando nuestro espíritu se eleva y une con el Espíritu de Dios, llevamos el yugo de Cristo, que es agradable y suave, y llevamos su carga ligera…
De esta mansedumbre íntima brota un tercer río que consiste en vivirlo todo con paciencia. Por la tribulación y el sufrimiento el Señor nos visita. Si recibimos estos envíos con un corazón gozoso, viene Él mismo, ya que dijo por su profeta: «Estoy con él en la tribulación: lo libraré y glorificaré» (Sal. 90,15)…
El cuarto y último río de vida humilde es el abandono de la propia voluntad y de toda búsqueda personal. Este río toma su fuente en el sufrimiento llevado pacientemente. El hombre humilde…renuncie a su propia voluntad y abandónese espontáneamente en las manos de Dios. Llegando a ser una sola voluntad y una sola libertad con la voluntad divina… Y este es el contenido mismo de la humildad… La voluntad de Dios, que es la libertad, incluso, que nos quita el espíritu de temor y nos hace libres, liberados y vacíos de nosotros mismos… Dios nos da, entonces, el Espíritu de los elegidos que nos hace gritar con el Hijo: «Abba, Padre» (Rm 8,15).
Beato Juan van Ruysbroeck Los siete peldaños de la escala espiritualCapítulo 4
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(Tú) El Único Rey – una voz | Videoclip Oficial
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