CITA
« ¡Tan distintos, tan iguales, tan Providenciales!»
S.Son
San Ireneo de Lyon Allí donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios; y allí donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda la gracia (Trat. contra las herejías,3,24).
San Cipriano, Quien resiste obstinadamente a la Iglesia, quien abandona la cátedra de Pedro, sobre la que esta cimentada la Iglesia, ¿puede confiar que está en la Iglesia? (Sobre la unidad de la Iglesia,5).
“Si alguien no mantiene esta unidad de Pedro, ¿Puede imaginar que mantiene la fe?” (La Unidad de la Iglesia Católica 4, A.D. 251)
“No puede tener a Dios por Padre, quien no tiene a la Iglesia por Madre”
San Ambrosio «Donde esta Pedro, allí está la Iglesia» «Ubi Petrus, ibi Ecclesia»
San Juan Crisóstomo Los instrumentos de Dios son siempre los humildes.
«¿Veis lo que hacían los perseguidores sin pretenderlo? Hacían a unos más firmes en las pruebas y a otros más celosos y amantes» (In Acta Apostolorum 26,2).
S. Agustín, «Jesús no es valorado en nada, hasta que sea valorado sobre todo».
También ellos eran uno (Disc. 295, 7. 8).
Si amas la Cabeza, amas también a los miembros (Trat. Epist. S. Juan,10,3).
San León Magno, “Tú eres Pedro… aunque Yo soy la piedra inconmovible, la piedra angular…, sin embargo, también tú eres piedra (Pedro), porque eres consolidado por mi propia fuerza y porque las prerrogativas que son y siguen siendo mías, las compartes conmigo por la comunicación que Yo te hago de ellas” (Serm. 4).
San Gregorio Magno, «Como no hay que oponerse a la voluntad del Señor que decide, he respondido con obediencia a lo que ha querido hacer de mí la mano misericordiosa del Maestro»
Santo Tomás de Aquino, La nave es la Iglesia, en la que Jesucristo atraviesa con los suyos el mar de esta vida, calmando las aguas de las persecuciones (en Catena Aurea, vol. 1P 502).
Maestro Eckhart “Le pido a Dios que me libre de Dios”
Santa Catalina de Siena «Quien sea desobediente al Cristo en la tierra, el cual está en lugar de Cristo en el cielo, no participará en el fruto de la sangre del Hijo de Dios» (Epistolae 207).
Santa Teresa de Jesús: “Al fin muero hija de la Iglesia!”.
San Josemaría Escriva de Balaguer, sin unión con el Vicario de Cristo, no puede haber, para un católico, unión con Cristo (Conversaciones 59).
El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros una hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo (Hom. Lealtad a la Iglesia,4-VI-1972).
Santa Teresa de Calcuta “Lo importante no es el número de acciones que hagamos, sino la intensidad del amor que ponemos en cada acción”.
Catecismo, 153 Cuando San Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido «de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17 cf. Ga 1,15Mt 11,25). La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por él, «Para dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio interior del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede `a todos gusto en aceptar y creer la verdad'» (DV 5).
442 No ocurre así con Pedro cuando confiesa a Jesús como «el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,16) porque este le responde con solemnidad «no te ha revelado esto ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17). Paralelamente Pablo dirá a propósito de su conversión en el camino de Damasco: «Cuando Aquél que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo para que le anunciase entre los gentiles…» (Ga 1,15-16). «Y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios» (Ac 9,20). Este será, desde el principio (cf. 1Th 1,10), el centro de la fe apostólica (cf. Jn 20,31) profesada en primer lugar por Pedro como cimiento de la Iglesia (cf. Mt 16,18).
Benedicto XVI No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Homilía(21-08-2011)
Papa Francisco, “«Y vosotros, ¿quién decís que soy?». La pregunta de Jesús a sus discípulos alcanza, después de dos mil años, a cada uno de nosotros y pide una respuesta. Una respuesta que no se encuentra en los libros como una fórmula, sino en la experiencia de quien sigue de verdad a Jesús, con la ayuda de un «gran trabajador», el Espíritu Santo. […] También hoy, escuchamos muchas veces dentro de nosotros» la misma pregunta dirigida por Jesús a los apóstoles. Jesús «se dirige a nosotros y nos pregunta: para ti, ¿quién soy yo? ¿Quién es Jesucristo para cada uno de nosotros, para mí? ¿Quién es Jesucristo?».[…] En efecto, «Jesús no dijo a Pedro y a sus apóstoles: ¡conóceme! Dijo: ¡sígueme!». Y precisamente «este seguir a Jesús nos hace conocer a Jesús. Seguir a Jesús con nuestras virtudes» y «también con nuestros pecados. Pero seguir siempre a Jesús».20 de febrero de 2014,
Si sabéis decir “sí” a Jesús, entonces vuestra vida joven se llenará de significado y será fecunda.» (Mensaje para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud, 2014).
Papa León XIV: «Fui elegido sin tener ningún mérito y, con temor y temblor, vengo a vosotros como un hermano que quiere hacerse siervo de vuestra fe y de vuestra alegría, caminando con vosotros por el camino del amor de Dios. No se trata nunca de atrapar a los demás con el sometimiento, con la propaganda religiosa o con los medios del poder, sino que se trata siempre y solamente de amar como lo hizo Jesús».
Pedro Finkler El que es verdadero Apóstol transmite “vida”.
Fray Marcos, Descubrirás quién es Jesús solo si vives lo que hay de divino en ti.
Enrique Martínez Lozano, Somos “hijos e hijas de Dios”: uno con el Fondo de todo lo que es –“el Padre y yo somos uno”, dirá el evangelio de Juan–, plenitud de consciencia, de presencia y de vida.
Sergio Delmar Junco “A veces hemos hecho de las llaves el monopolio y la vestimenta de nuestro propio ser como creyentes, o como cristianos ‘comprometidos’, y las hemos utilizado como un instrumento de poder o como un afán de hacer que los demás hagan las cosas ‘como yo las veo’ y piensen las cosas ‘como yo las pienso’. ¡Eso no es el Evangelio!” (“El sonido de la luz”, misionero del Espíritu Santo, pág. 240)
Rabí Pinhas de Korets: “En cada hombre hay algo precioso que no se encuentra en otro hombre”
Ibn Arabí escribiu que «Aquel que quedou atrapado por esa enfermidade que se chama Xesús xa non ten cura».
Einstein dice: «Soy judío, pero estoy cautivado por la figura luminosa del Nazareno. Jesús es demasiado colosal para la pluma de los traficantes de frases, por ingeniosas que sean»… Napoleón, «Conozco a los hombres y te digo que Jesús no es un simple hombre. Entre él y cualquier otra persona no hay término posible de comparación. Alejandro, César… y yo fundamos imperios sobre la fuerza. Jesucristo fundó un imperio sobre el amor y en esta hora morirían millones de hombres. para él». Tomado del P. Félix Jiménez,
R. Tagore: «No se puede atravesar el mar simplemente mirando el agua».
Dietrich Bonhoeffer profetizó: «Nuestra Iglesia, que durante estos años sólo ha luchado por su propia subsistencia, es incapaz de erigirse ahora en portadora de la Palabra que ha de reconciliar y redimir a los hombres y al mundo. Por esta razón las palabras antiguas han de marchitarse y enmudecer, y nuestra existencia de cristianos sólo tendrá, en la actualidad, dos aspectos: orar y hacer justicia entre los hombres».
CONTO
UN VERDADERO CRISTIANO
Un hombre que acababa de encontrarse con Jesús Resucitado, iba a toda prisa por el Camino de la Vida, mirando por todas partes y buscando. Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le preguntó:
– Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?.
El anciano, encogiéndose de hombros le contestó:
-Depende del tipo de cristiano que ande buscando.
-Perdone- dijo contrariado el hombre-, pero soy nuevo en esto y no conozco los tipos de cristianos que hay. Sólo conozco a Jesús.
El anciano añadió:
-Pues sí amigo; hay de muchos tipos y maneras y también para todos los gustos: hay cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación, cristianos por conveniencia, cristianos auténticos…
-¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad! -exclamó el hombre emocionado.
-¡Vaya!- dijo el anciano con voz grave-.
Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de ellos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted.
-¿Cómo podré reconocerle?
El anciano contestó tranquilamente:
-No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerlo. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde va un verdadero cristiano siempre deja una huella.
Tomado de P. Diego Millán
ANÉCDOTA
KEFA
Desde la primera vez que vio a Simón, el Señor le dio un nuevo nombre: “Pedro”, que en la lengua de Jesús suena Kefa, una palabra que significa “roca”.Y sobre esta roca Cristo edifica su Iglesia.
Tomado de Anécdotas y catequesis
SERVUS SERVORUM DEI
El Papa es la Cabeza visible de la única verdadera Iglesia que ha recibido de Cristo todos los medios de salvación: la fe y los sacramentos. Pero su misión es la de servir, como indica el título más usado por los papas desde san Gregorio I Magno: Servus servorum Dei, Siervo de los siervos de Dios.
Tomado de Anécdotas y catequesis
CAMPO DE BATALLA
Mt 16,13-20 es campo de batalla entre católicos y protestantes. No lo debemos ocultar. Y las interpretaciones corresponden a las “tradiciones” cristianas de unos y de otros. Los católicos siempre interpretarán que “piedra” (petra) se refiere a Pedro (petros); los protestantes afirmarán que petra, por ser femenino, no se refiere a Pedro, sino a la confesión anterior: “tu eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. ¿Qué nos está permitido interpretar exegéticamente? La verdad es que las dos cosas son posibles. Pero hay muchos problemas por medio: ¿es una tradición unitaria? ¿son dos tradiciones unidas por el redactor de Mateo? Todas estas cosas quedan para un análisis crítico-literario-exegético de envergadura. En principio, nos parece más razonable interpretar que “sobre esta roca” ha de referirse a la confesión que Pedro acaba de pronunciar. Vendría a ser como decir que Simón recibe un nombre nuevo Petros, porque ha hecho una confesión decisiva y fundamental sobre la que ha de construirse (petra) la Iglesia.
Tomado de Miguel de Burgos, OP
EKKLESIAN
Es la primera vez que encontramos el término “Iglesia” para determinar la nueva comunidad cristiana. Utiliza la palabra que en la traducción de los setenta se emplea para designar la asamblea (ekklesian). El texto intenta afianzar a Pedro en la presidencia de esa organización, pero es exagerado deducir de él lo que después significó el papado. Hay que tener en cuenta que existe otro texto paralelo, también de Mt, que leeremos dentro de dos domingos, que va dirigido a la comunidad: “Porque lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Tomado de Fray Marcos
LA IGLESIA:
La palabra Iglesia, en griego ekklesia, aparece 105 veces en el Nuevo Testamento, casi exclusivamente en las Actas de los Apóstoles y en las Cartas. Sólamente tres veces en los Evangelios, y sólo en Mateo. La palabra significa» asamblea convocada» o » asamblea elegida». Esta indica el pueblo que se reúne convocado por la Palabra de Dios, y trata de vivir el mensaje del Reino que Jesús nos ha traído. La Iglesia o la comunidad no es el Reino, sino un instrumento y una señal del Reino. El Reino es más grande. En la Iglesia, en la comunidad, debe o debería aparecer a los ojos de todos, lo que sucede cuando un grupo humano deja a Dios reinar y tomar posesión de su vida.
Tomado de Alforjas de pastoral
PEDRO Y PABLO:
dos personas muy diferentes, dos historias muy distintas, dos «conversiones» que nada se parecen (la de Pedro duró tres años; la de Pablo, un instante), dos apostolados que empiezan siendo muy diferentes, pero que cada vez se van pareciendo más, hasta quedar unidos en el martirio en Roma, bajo Nerón.
Pedro se había retirado a Galilea después de la muerte de Jesús, pero la resurrección lo hizo volver a Jerusalén, a reunir a la comunidad mesiánica y esperar la venida del Hijo del hombre. Pero el Hijo del hombre venía como rey de todos los pueblos; por eso, Pedro reconoció desde el principio la misión que Cristo había confiado a Pablo.
Con tiempo vio Pedro cómo la comunidad se extendía por una vasta geografía y se fue haciendo presente por todas partes donde había cristianos. Había experimentado la obra de Dios en el apostolado de la circuncisión, es decir, conversión de los judíos y encarrilamiento de los paganos por la senda de las prácticas judías. Así se habían de cumplir -creía él- las profecías sobre la venida de todos los pueblos a Jerusalén.
Pablo, en cambio, y toda la Iglesia de Antioquía, iban más allá. Habían visto la obra desbordante del Espíritu entre los paganos, sin que dejaran de serlo. Fueron, con el testimonio de esta obra de Dios, a Jerusalén, a buscar el acuerdo de los apóstoles y salvar así la unidad de la Iglesia. Santiago, el eterno judaizante, y Pedro y Juan reconocieron que la dirección de la Iglesia pasaba por encima de ellos, y se rindieron a la obra creadora del Señor, que de las piedras saca hijos de Abrahán.
J. SANCHEZ BOSCH
La Biblia Dia A Dia
Ediciones CRISTIANDAD.MADRID-1981.Pág. 836 s.
LAS DOS LLAVES
Muchas obras de arte han representado el Evangelio de hoy: Jesús dándole a Pedro las llaves del Reino de Cielo. Si uno examina bien las pinturas, se notará que las llaves generalmente son de dos colores diferentes: oro y plata. Aun en nuestro humilde templo, se puede verlo en la ventana de San Pedro. Y si uno mira la bandera del Vaticano en la entrada, se dará cuenta que una llave es amarilla y la otra de un tono gris.
¿Por que es una llave de oro y la otra de plata? Ha habido varias explicaciones, pero hay una que me parece más interesante. No la inventé, sino la descubrí en el comentario de Dorothy Sayers sobre la Divina Comedia de Dante.
Comenzando con lo que es mas importante; ella dice que la llave de oro representa el poder de perdonar pecados. Ganado por la Pasión de Cristo, tiene de lejos el mayor valor. Sin embargo, la llave de plata también es necesaria para salivación. Abre el corazón del pecador arrepentido, desenvolviendo los tentáculos del pecado. Usar la llave de plata requiere paciencia, habilidad y trabajo duro. No es suficiente decir, “Pues, soy perdonado. Todo está bien.” Arrepentimiento incluye el esfuerzo de arrancar la mala hierba, de contrarrestar los efectos del pecado.
La Divina Comedia contiene un ejemplo de un hombre que pensaba que la llave de oro era la única que necesitaba. Un tal Guido da Montefeltro practicaba una vida de decepción, engañando a muchas personas para obtener las cosas que querría. En cierto momento, experimentó un cambio de corazón y renunció su vida fraudulenta para ser fraile franciscano. Desgraciadamente, no se arrepintió completamente. El papa Bonifacio VIII (según Dante, un personaje muy desagradable) supo del engañador ya fraile y le pidió llevar un mensaje falso a uno de los adversarios papales. Guido al principio vaciló, pero el papa le ofreció absolución en adelantado. Aparentemente pensando que podía engañar aun a Dios, el fraile aceptó. Cuando murió, como era franciscano, San Francisco bajó para llevar su alma al cielo. Pero el diablo intervino, notando que nadie puede recibir perdón sin arrepentimiento:
“Nadie tiene absolución sin arrepentirse;
ni se puede pecar y arrepentirse a la vez,
porque la contradicción Lo excluye.”
(Inferno, Canto XXVII, 119-121)
El Diablo sabe lógica elemental. Guido no podía decir que se arrepiente de engañar a otros y al mismo tiempo sigue haciéndolo. Cuando un acusado se contradice, el jurado no tiene otra opción excepto votar en su contra. Además, no es necesario ser científico de la NASA para darse cuenta que no se puede recibir la absolución para un pecado futuro. Es como pedir al banco que incluya el préstamo del año próximo en la declaración actual de bancarrota.
Parece difícil imaginar que Guido – que era tan adepto en engañar a otros – dejara que el Papa Bonifacio lo engañe. Sin embargo, al pensarlo bien, no debe sorprendernos. ¿Cuántas personas vacilan en arrepentirse totalmente, asumiendo que en futuro no tendrán dificultad en pedir perdón? O peor, como Guido, ¿creer que pase lo que pase su salvación está garantizada, aun si siguen cometiendo ciertos pecados?
En los últimos años hemos puesto mucho énfasis en la gratuidad del perdón divino. Con razón – es la llave de oro. No obstante, ella sola no puede abrir las puertas del cielo. Se requiere también la llave de plata. Vd. sabe, igual que yo, que la puerta viene a ser más difícil para abrir, al ser cerrada más tiempo. Y la artritis en sus manos no se va a mejorar. ¡Lo más indicado es pedir al portero para la llave de plata para abrir la puerta en este momento!
Tomado de P. Felipe Bloom
JERARQUÍA.
Jerarquía viene dos palabras griegas, hieros, que significa „sagrado‟ y archein, que significa regla u orden. Jerarquía, entonces, significa “orden sagrado.‟ La Trinidad es una jerarquía, porque las tres Personas son ordenados uno al otro en su posesión de la plenitud de sabiduría, bondad y amor. El contrario de jerarquía no es igualdad, como muchos piensan hoy. El contrario de jerarquía es uno de dos cosas: anarquía, la ausencia de todo orden, o tiranía, la imposición de un orden de-sacralizado de opresión por el más poderoso contra los menos fuertes.”
Tomado de P. Felipe Bloom
CHISTE
El seminarista distraído
Durante una clase de Cristología, el formador pregunta:
—¿Y tú, quién dices que es Jesús?
El seminarista responde:
—¿Puede repetir la pregunta? ¡Me distraje pensando en el almuerzo!
POEMA
Señor tú me has visitado
Y luego me has abandonado
Cuando yo trataba
De devolverte la vista.
Al errar sin cesar
Me has condenado,
Y todo para manifestarte,
Cuando yo desaparezco,
Y para hacerme desaparecer
Cuando te manifiestas.
Antes de irte me dijiste:
Desde ahora ya no verás nada de lo que mires
A no ser que me veas en todo cuanto miras.
Al-Nuri de Bagdad, místico sufí s. IX
ORACIÓN
Decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone.
Tomado de Benedicto XVI, Homilía (21-08-2011)
MEDITACIÓN
Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Ser cristiano significa responder a esta interpelación de Jesús.
No de manera teórica y aprendida,
sino con las actitudes vitales que él me exige hoy.
En el momento que deje de hacerme la pregunta,
he dejado de ser cristiano.
Si tengo ya la respuesta definitiva,
me he colocado fuera del camino.
Fray Marcos
CANTO
Verónica Sanfilippo / Confesión de fe
¿Y tú quién eres? – 13º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C