CITA
« La procesión va por dentro».
«La primavera ha venido. Y todos sabemos cómo ha sido».
Creer en el Resucitado es comenzar a vivir como resucitados.
« Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe »
(1Cor 15,14).
«Pascua es más de Gozo que de alegría!»
S.Son
Refrán español: «el muerto al hoyo y el vivo al bollo»
S. Agustín, «La fe de los cristianos es la resurrección de Cristo»
San Máximo de Turín La resurrección de Cristo es vida para los difuntos, perdón para los pecadores, gloria para los santos. (Sermón 53).
San Bernardo de Claraval: «No se busca a Dios moviéndonos, sino deseándolo.» ()
Santo Tomás de Aquino, «cada uno de los argumentos de por sí no bastaría para demostrar la resurrección, pero, tomados en conjunto, la manifiestan suficientemente; sobre todo por el testimonio de la Sagrada Escritura (cfr especialmente Lc 24,25-27), el anuncio de los ángeles (cfr Lc 24,4-7) y la palabra de Cristo confirmada con milagros» (Summa theologiae 3,55,6 ad 1).
Hermano Roger de Taizé Frente a la resurrección se hallan nuestras respuestas.
Catecismo, 638 «Os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús (Hch 13, 32-33). La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz:
Cristo ha resucitado de los muertos,
con su muerte ha vencido a la muerte.
Y a los muertos ha dado la vida.
(Liturgia bizantina: Tropario del día de Pascua)
I. El acontecimiento histórico y transcendente
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: «Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: «(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío
640 «¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado» (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). «El discípulo que Jesús amaba» (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir «las vendas en el suelo»(Jn 20, 6) «vio y creyó» (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).
Las apariciones del Resucitado
641 María Magdalena y las santas mujeres, que iban a embalsamar el cuerpo de Jesús (cf. Mc 16,1; Lc 24, 1) enterrado a prisa en la tarde del Viernes Santo por la llegada del Sábado (cf. Jn 19, 31. 42) fueron las primeras en encontrar al Resucitado (cf. Mt 28, 9-10; Jn 20, 11-18). Así las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo para los propios Apóstoles (cf. Lc 24, 9-10). Jesús se apareció en seguida a ellos, primero a Pedro, después a los Doce (cf. 1 Co 15, 5). Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos (cf. Lc 22, 31-32), ve por tanto al Resucitado antes que los demás y sobre su testimonio es sobre el que la comunidad exclama: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» (Lc 24, 34).
San Juan Pablo II El “testimonio pascual” se convierte, de este modo, en la característica específica del cristiano. (29-03-1989).
¡Toda la vida del cristiano debe ser Pascua! (29-03-1989).
Benedicto XVI En la última cena, Él anticipó la muerte y la transformó en el don de sí mismo. Su comunión existencial con Dios era concretamente una comunión existencial con el amor de Dios, y este amor es la verdadera potencia contra la muerte, es más fuerte que la muerte” (Homilía, 15 de abril de 2006).
“La resurrección es –si podemos usar por una vez el lenguaje de la teoría de la evolución– la mayor «mutación», el salto más decisivo en absoluto hacia una dimensión totalmente nueva, que se haya producido jamás en la larga historia de la vida y de sus desarrollos: un salto de un orden completamente nuevo, que nos afecta y que atañe a toda la historia. (Homilía, 15 de abril de 2006).
Papa Francisco, No privemos al mundo del gozoso anuncio de la Resurrección ()
“hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua”
Rainiero Cantalamessa la prueba más fuerte de que Cristo ha resucitado ¡es que está vivo! Vivo, no porque nosotros le mantengamos con vida hablando de Él, sino porque Él nos tiene en vida a nosotros, nos comunica el sentido de su presencia, nos hace esperar. «Toca a Cristo quien cree en Cristo», decía san Agustín, y los auténticos creyentes experimentan la verdad de esta afirmación.
Pagola, El verdadero enemigo de la vida no es el sufrimiento, sino la tristeza. Nos falta pasión por la vida y compasión por los que sufren.
Fray Marcos, Jesús había alcanzado la VIDA antes de morir.
Enrique Martínez Lozano, Solo en la medida en que acallamos la mente, y entramos en contacto con nuestra verdadera identidad, nos descubrimos ser Vida, Luz, Gozo, Confianza… Estamos situados en el mismo «lugar» en el que ocurre la experiencia que llamamos de «resurrección».
Vivir como personas resucitadas significa descubrir que cada momento es pleno y vivirnos en consecuencia.
Krishnamurti: “Solo una mente en silencio puede ver la verdad, no una mente que se esfuerza por atraparla”.
Enzo Bianchi «Sabemos que el anuncio pascual, es específico del cristianismo, la deuda de esperanza que los cristianos tenemos para con todos los hombres. También conocemos nuestras hondas resistencias a creer este anuncio inaudito; y, aún más, lo que nos cuesta creer en la resurrección de Jesucristo como prenda de nuestra salvación».
Elvira, Esa fue su chaladura: declarar oportuna e inoportunamente que «ellos eran testigos de la muerte y de la resurrección de Jesús». Y que «creer eso, era entrar en la salvación». Ese fue su pregón. Y ésa debe ser la única predicación de la Iglesia.
Camús: «No hay que avergonzarse de ser dichosos».
Boecio «Tota simul et perfecta possesio» Con la resurrección de Cristo nos llega toda la Vida, no sólo que durará, sino que se tiene toda a la vez ().
CONTO
Una leyenda antigua cuenta de un monje que descubrió la corona de espinas que ha sido puesto sobre la cabeza de Jesús. Cubierta de sangre, era algo horrible.
El monje la llevó con cuidado y la puso sobre un altar del templo. La gente la miró rápidamente, pero no querrían contemplarla porque les hizo recordar tan feo y cruel es el pecado, sus propios pecados.
La corona de espinas quedó allá hasta la mañana de Pascua, cuando el monje, con la salida del sol, entró el templo. Pensaba que el recuerdo sangriento de la Pasión no era apropiado para el día de la resurrección y que debía quitarlo.
Al acercarse al altar, notó una fragancia extraña. El sol era tan brillante que al principio no podía ver que había pasado. El sol había concentrado sus rayos sobre las espinas puntiagudas. De ellas salían rosas de belleza extraordinaria y una fragancia muy agradable.
Tomado de P. Felipe Bloom
ANÉCDOTA
OCTAVA DE NAVIDAD
El cristianismo, desde sus orígenes, también ha querido celebrar así el gran tiempo de la Pascua, inaugurado con la Vigilia Pascual y que termina el domingo de Pentecostés: ¡50 días de fiesta! Pero si el ser humano es fiestero, también es limitado, y la Iglesia es consciente de que 50 días son muchos (aunque lo que se conmemora merezca muchos más). Por eso, dentro de ellos, es especialmente relevante la primera semana, conocida como Octava de Pascua o semana in albis, porque durante ella los bautizados en la Vigilia vestían las túnicas blancas recibidas tras su bautismo.
Esta, junto con la de Navidad, es la única octava que se celebra, lo cual ya nos habla de su importancia. Y esa especialidad se destaca en que todos los días de esa semana son considerados no los días «después del domingo», sino como si fueran «el mismo día de Pascua».
Tomado de Francisco (16-04-2017)
¿POR QUÉ ESPERA EL DISCÍPULO AMADO A PEDRO?
Es frecuente interpretar este hecho de la siguiente manera. El discípulo amado (sea Juan o quien fuere) fundó una comunidad cristiana bastante peculiar, que corría el peligro de considerarse superior a las demás iglesias y terminar separada de ellas. De hecho, el cuarto evangelio deja clara la enorme intuición religiosa del fundador, superior a la de Pedro: le basta ver para creer, igual que más adelante, cuando Jesús se aparezca en el lago de Galilea, inmediatamente sabe que “es el Señor”. Sin embargo, su intuición especial no lo sitúa por encima de Pedro, al que espera a la entrada de la tumba en señal de respeto. La comunidad del discípulo amado, imitando a su fundador, debe sentirse unida a la iglesia total, de la que Pedro es responsable.
Tomado de J.L.Sicre
¿QUIÉN FUE MARÍA MAGDALENA?
Los datos que tenemos claros son los siguientes: aparece dentro del grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y le ayudaban con sus bienes. De María Magdalena dirá Lucas que Jesús había expulsado siete demonios. Y, como indicábamos antes, Magdalena tiene un puesto muy importante, tanto al pie de la cruz, como en las primeras apariciones del Resucitado. Estos son los datos claros sobre María Magdalena procedentes de los evangelios.
Es probable también que hubiese nacido en la población galilea de Magdala. Hay que añadir además que la tradición cristiana ha hecho coincidir a María Magdalena con aquella mujer, pecadora pública, que irrumpe durante la comida de Jesús con el fariseo Simón y a la que se le perdonan sus muchos pecados porque amaba mucho. Y también se la ha hecho coincidir con María, la hermana de Lázaro y Marta. Sería también, por tanto, la que escuchaba a los pies de Jesús mientras su hermana Marta se afanaba en el trabajo doméstico, la que fue testigo de la resurrección de su hermano y, también la que vertió, ante el escándalo de Judas, una libra de perfume de nardo puro sobre los pies de Jesús. Pero notemos que, según los evangelios, no es claro que se dé esta coincidencia. Según esta interpretación Magdalena sería una conversa a la que Jesús había cambiado la vida, que se mantiene fiel cuando han huido atemorizados los discípulos y que es testigo privilegiado de las primeras apariciones del Resucitado.
Últimamente se han construido sobre la figura de María Magdalena otras hipótesis que carecen de fundamento en los evangelios: recordemos desde lo que podía insinuar Jesucristo Superstar hasta La última tentación de Cristo de Martín Scorsesse. Sin que se pueda probar la imagen global de María Magdalena, que ha sido acentuada por la tradición cristiana, hay que reconocer que esa interpretación es bella y ajustada al mensaje del evangelio.
María Magdalena pudo haber sido aquella mujer que experimentó, en aquella comida convencional ofrecida por el fariseo al maestro, que nadie la había mirado con tanta pureza y comprensión y nadie había sabido reconocer la existencia de su mucho amor en su corazón como lo hizo el maestro. Y fue ese amor nuevo, que la limpieza de Jesús había hecho surgir dentro de su ser, el que le empujó a derramar aquella libra de nardo puro, intuyendo de alguna manera que no lo iba a poder hacer en el día de su sepultura. Y aquella mujer nueva, que amaba mucho porque sentía que se la había perdonado mucho, será la que estará firme junto a la cruz y la protagonista del anuncio inesperado de que el maestro había resucitado.
Javier Gafo Dios a la vista Homilías ciclo C Madris 1994.Pág. 142 ss.
Tomado de Dies Domini
“¡ÉSTE ES EL INICIO!”.
En una de las últimas escenas de la película de la Pasión de Cristo, de Mel Gibson, tras la muerte de Jesús en el Calvario, aparece allá abajo, en el abismo, la figura que en todo el film personifica al demonio, con gritos estentóreos, los ojos desencajados de rabia y con todo el cuerpo crispado por el odio y la desesperación. ¡Ha sido definitivamente vencido por la muerte de Cristo! En este sentido es verdad –como proclamaba Nietzsche— “que Dios ha muerto”. Pero ha entregado libre y voluntariamente su vida para redimirnos, y con su muerte nos ha abierto las puertas de una vida nueva y eterna.
Es muy sugerente el modo como Franco Zeffirelli presenta la escena de la resurrección en su película “Jesús de Nazaret”. Los apóstoles Pedro y Juan vienen corriendo al sepulcro, muy de madrugada, y no encuentran el cuerpo del Señor. Luego llegan también dos miembros del Sanedrín para cerciorarse de los hechos, y sólo hallan los lienzos y el sudario, y el sepulcro vacío. Y comenta fríamente uno de ellos: “¡Éste es el inicio!”.
Tomado de P. Sergio Córdova
¿CÓMO SE EXPLICA LA RESURRECCIÓN DE JESÚS?
La resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Los Apóstoles dieron testimonio de lo que habían visto y oído. Hacia el año 57 San Pablo escribe a los Corintios: «Porque os transmití en primer lugar lo mismo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y después a los doce» (1 Co 15,3-5).
Cuando, actualmente, uno se acerca a esos hechos para buscar lo más objetivamente posible la verdad de lo que sucedió, puede surgir una pregunta: ¿de dónde procede la afirmación de que Jesús ha resucitado? ¿Es una manipulación de la realidad que ha tenido un eco extraordinario en la historia humana, o es un hecho real que sigue resultando tan sorprendente e inesperable ahora como resultaba entonces para sus aturdidos discípulos?
A esas cuestiones sólo es posible buscar una solución razonable investigando cuáles podían ser las creencias de aquellos hombres sobre la vida después de la muerte, para valorar si la idea de una resurrección como la que narraban es una ocurrencia lógica en sus esquemas mentales.
De entrada, en el mundo griego hay referencias a una vida tras la muerte, pero con unas características singulares. El Hades, motivo recurrente ya desde los poemas homéricos, es el domicilio de la muerte, un mundo de sombras que es como un vago recuerdo de la morada de los vivientes. Pero Homero jamás imaginó que en la realidad fuese posible un regreso desde el Hades. Platón, desde una perspectiva diversa había especulado acerca de la reencarnación, pero no pensó como algo real en una revitalización del propio cuerpo, una vez muerto. Es decir, aunque se hablaba a veces de vida tras la muerte, nunca venía a la mente la idea de resurrección, es decir, de un regreso a la vida corporal en el mundo presente por parte de individuo alguno.
En el judaísmo la situación es en parte distinta y en parte común. El sheol del que habla el Antiguo Testamento y otros textos judíos antiguos no es muy distinto del Hades homérico. Allí la gente está como dormida. Pero, a diferencia de la concepción griega, hay puertas abiertas a la esperanza. El Señor es el único Dios, tanto de los vivos como de los muertos, con poder tanto en el mundo de arriba como en el sheol. Es posible un triunfo sobre la muerte. En la tradición judía, aunque se manifiestan unas creencias en cierta resurrección, al menos por parte de algunos. También se espera la llegada del Mesías, pero ambos acontecimientos no aparecen ligados.
Para cualquier judío contemporáneo de Jesús se trata, al menos de entrada, de dos cuestiones teológicas que se mueven en ámbitos muy diversos. Se confía en que el Mesías derrotará a los enemigos del Señor, restablecerá en todo su esplendor y pureza el culto del templo, establecerá el dominio del Señor sobre el mundo, pero nunca se piensa que resucitará después de su muerte: es algo que no pasaba de ordinario por la imaginación de un judío piadoso e instruido.
Robar su cuerpo e inventar el bulo de que había resucitado con ese cuerpo, como argumento para mostrar que era el Mesías, resulta impensable. En el día de Pentecostés, según refieren los Hechos de los Apóstoles, Pedro afirma que «Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte», y en consecuencia concluye: «Sepa con seguridad toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis» (Hch 2,36).
La explicación de tales afirmaciones es que los Apóstoles habían contemplado algo que jamás habrían imaginado y que, a pesar de su perplejidad y de las burlas que con razón suponían que iba a suscitar, se veían en el deber de testimoniar.
Tomado de Anecdonet
HUMOR
Leí un cuento de un párroco que tomo muy en serio esa responsabilidad. Para buscar las ovejas perdidas, aun iba a las cantinas. (sonrisas)
Cuando el sacerdote entro una cantina, encontró a tres hombres. Al primero le pregunto,
«Quieres ir al Cielo?» El hombre dijo que sí.
El sacerdote le dijo, «Ponte por aquí.»
Le preguntó igual al segundo. El hombre dijo que, si, quería ir al cielo, y el sacerdote le dijo ponte ahí.
Al tercero le preguntó,
«Y, tu, quieres ir al Cielo?»
El hombre dijo, «no.»
El sacerdote le dijo,
«Cómo? Cuando mueras, no quieres ir al cielo?»
El hombre dijo,
«Pues, si, cuando me muera. Pero pensaba que estabas formando un grupo para ir ahora mismo!»
Tomado de Chatgpt
POEMA
«Levántate, amada mía, preciosa mía, ven.
Que ya ha pasado del invierno,
han cesado las lluvias y se han ido.
Las flores aparecen en el campo,
ha llegado el tiempo de la poda;
y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.
Apuntan los brotes de la higuera,
las viñas en flor exhalan su fragancia.
¡Levántate, amada mía, preciosa mía, ven!»
(Cant 2,10-13)
PEQUEÑOS BIG BANGS
Somos pequeños Big Bangs –Litle Bangs-
que con nuestras explosiones
alumbramos nuevas formas de existencia.
Todo ser humano, toda criatura
está llamada a alumbrar algo en el mundo.
Será la impronta que dejará a su paso por él.
Será portadora de alguno de sus rasgos y, a la vez, su diferencia sustancial.
Cuando engendra algo nuevo
hay que respetar su singularidad,
nutrirla para que alcance la plenitud
de lo que está llamada a ser.
Es irrepetiblemente ella
y no podemos confundirla con nosotros.
Tal confusión arrastra la vida
hacia atrás
en lugar de impulsarla
hacia su madurez.
Javier Melloni SJ
«LA PRIMAVERA HA VENIDO
La Primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.
Ha despertado la rama
y el almendro ha florecido
y en el campo se escuchaba
el gri gri del grillo.
La primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.
A. Machado
ORACIÓN
“Día de la Resurrección.
Resplandezcamos de gozo en esta fiesta.
Abracémonos, hermanos, mutuamente.
Llamemos hermanos nuestros incluso a los que nos odian.
Perdonemos todo por la Resurrección
y cantemos así nuestra alegría:
Cristo ha resucitado de entre los muertos
con su muerte ha vencido la muerte
y a los que estaban en los sepulcros
les ha dado la vida”
(Del Tropario).
MEDITACIÓN
AMENAZADOS DE MUERTE
«Dicen que estoy amenazado de muerte… ¿Quién no está amenazado de muerte? Lo estamos todos desde que nacemos… Pero hay en la advertencia un error conceptual. Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de vida, amenazados de esperanza, amenazados de amor.
Estamos equivocados. Los cristianos no estamos amenazados de muerte. Estamos «amenazados» de resurrección. Porque además del Camino y la Verdad, él es la Vida, aunque esté crucificada en la cumbre del basurero del Mundo».
Tomado de Jose Antonio Pagola
Buenas Noticias Navarra 1985.Pág. 47 S.
CANTO
Renace la vida y el Corazón Coro de Schoenstatt
Confía Fray Nacho
VIDEO
Nueva vida – Pascua de Resurrección, Ciclo A