CITA
«El Espíritu lo sondea todo, incluso las profundidades de Dios»
(1Cor 2,10).
«Los que son guiados por el Espíritu de Dios,
éstos son hijos de Dios»
(Rm 8,8-17)
«Convertiré su tristeza en gozo»
(Jeremías 31, 13).
«Santo Espíritu, anima mi ánima»
S.Son
Proverbio: “Echa leña, sopla y el fuego jamás se apagará”.
San Ignacio de Antioquía: describió la fuerza del Espíritu Santo como una fuente de agua viva que surge en su corazón y susurra: Ven, ven al Padre.
San Ireneo de Lyon, El Señor prometió que nos enviaria aquel Abogado que nos haría capaces de Dios. (Trat. contra las herejias,3).
Orígenes, «Quien está cerca de mí está cerca del fuego» (Homilía sobre Jeremías L. I [III]).
Efrén de Siria “Estaban ahí, dispuestos como antorchas, a la espera de ser encendidas por el Espíritu Santo para iluminar toda la creación a través de su enseñanza”. Sobre la efusión del Espíritu Santo [fr]
S. Agustín, «unitas in varietate», la unidad de la variedad.
“… Reconoce también al Espíritu que escribe no sobre la piedra sino en el corazón. ‟ (Sermón 155, 5-6).
San Beda La verdadera, la única paz de las almas en este mundo consiste en estar llenos de amor de Dios y en estar animados por la esperanza del cielo hasta el punto de considerar poca cosa los éxitos o reveses de este mundo. . . (Hom. 12 sobre la Vigilia de Pentecostés).
Santo Tomás de Aquino, «Toda verdad, sea dicha por quien sea, viene del Espíritu Santo»
Sin la gracia santificante no puede existir la verdadera paz, sino sólo la aparente»
Santa Teresa de Jesús «El Espíritu Santo como fuerte huracán hace adelantar más en una hora la navecilla de nuestra alma hacia la santidad, que lo que nosotros habíamos conseguido en meses y años remando con nuestras solas fuerzas»
El Espíritu Santo te ama ().
San Juan de la Cruz «la dolencia de amor se cura solo con la presencia y la figura».
San Francisco de Sales, Retírate, aquilón, y ven tú, viento del austro; sopla sobre mi jardín y derrámense sus aromas. ¡Ah! ¡Cuánto deseo este gracioso viento, que viene del mediodía del amor divino, este Espíritu Santo, que nos concede la gracia de aspirar a Él y de respirar para; Él! (Tomado de “La Sólida Piedad” Cuarta parte: Reflexiones y avisos sobre las principales fiestas del año)
Santo Cura de Ars, Los santos no deben su felicidad mas que a su fidelidad en seguir los movimientos que el Espíritu Santo les envia (Sermón sobre la perseverancia).
Catecismo, 702 Desde el comienzo y hasta «la plenitud de los tiempos» (Ga 4, 4), la Misión conjunta del Verbo y del Espíritu del Padre permanece oculta pero activa. El Espíritu de Dios preparaba entonces el tiempo del Mesías, y ambos, sin estar todavía plenamente revelados, ya han sido prometidos a fin de ser esperados y aceptados cuando se manifiesten. Por eso, cuando la Iglesia lee el Antiguo Testamento (cf. 2 Co 3, 14), investiga en él (cf. Jn 5, 39-46) lo que el Espíritu, «que habló por los profetas» (Símbolo Niceno-Constantinopolitano: DS 150), quiere decirnos acerca de Cristo.
Por «profetas», la fe de la Iglesia entiende aquí a todos los que fueron inspirados por el Espíritu Santo en el vivo anuncio y en la redacción de los Libros Santos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. La tradición judía distingue la Ley [los cinco primeros libros o Pentateuco], los Profetas [que nosotros llamamos los libros históricos y proféticos] y los Escritos [sobre todo sapienciales, en particular los Salmos] (cf. Lc 24, 44).
El Espíritu Santo y la Iglesia
737 La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Esta misión conjunta asocia desde ahora a los fieles de Cristo en su comunión con el Padre en el Espíritu Santo: El Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace presente el misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la comunión con Dios, para que den «mucho fruto» (Jn 15, 5. 8. 16).
738 Así, la misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino que es su sacramento: con todo su ser y en todos sus miembros ha sido enviada para anunciar y dar testimonio, para actualizar y extender el Misterio de la Comunión de la Santísima Trinidad (esto será el objeto del próximo artículo):
«Todos nosotros que hemos recibido el mismo y único espíritu, a saber, el Espíritu Santo, nos hemos fundido entre nosotros y con Dios. Ya que por mucho que nosotros seamos numerosos separadamente y que Cristo haga que el Espíritu del Padre y suyo habite en cada uno de nosotros, este Espíritu único e indivisible lleva por sí mismo a la unidad a aquellos que son distintos entre sí […] y hace que todos aparezcan como una sola cosa en él . Y de la misma manera que el poder de la santa humanidad de Cristo hace que todos aquellos en los que ella se encuentra formen un solo cuerpo, pienso que también de la misma manera el Espíritu de Dios que habita en todos, único e indivisible, los lleva a todos a la unidad espiritual» (San Cirilo de Alejandría, Commentarius in Iohannem, 11, 11: PG 74, 561).
739 Puesto que el Espíritu Santo es la Unción de Cristo, es Cristo, Cabeza del Cuerpo, quien lo distribuye entre sus miembros para alimentarlos, sanarlos, organizarlos en sus funciones mutuas, vivificarlos, enviarlos a dar testimonio, asociarlos a su ofrenda al Padre y a su intercesión por el mundo entero. Por medio de los sacramentos de la Iglesia, Cristo comunica su Espíritu, Santo y Santificador, a los miembros de su Cuerpo (esto será el objeto de la Segunda parte del Catecismo).
740 Estas «maravillas de Dios», ofrecidas a los creyentes en los Sacramentos de la Iglesia, producen sus frutos en la vida nueva, en Cristo, según el Espíritu (esto será el objeto de la Tercera parte del Catecismo).
741 «El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8, 26). El Espíritu Santo, artífice de las obras de Dios, es el Maestro de la oración (esto será el objeto de la Cuarta parte del Catecismo).
San Pablo VI «Hay que corregir el falso concepto de creyente como un reaccionario obligado, un inmovilista de profesión, un extraño a la vida moderna, un insensible a los signos de los tiempos, un hombre privado de esperanza».
San Juan XXIII, Cada uno de los Santos es una obra maestra del Espíritu Santo (Aloc. 5-VI-1960).
San Juan Pablo II: Cristo no ha dejado a sus seguidores sin guía en la tarea de comprender y vivir el Evangelio. (Homilía 30.IX.1979).
Benedicto XVI El Espíritu Santo es la fuerza a través de la cual Cristo nos hace experimentar su cercanía (Homilía, 7 de mayo 2005).
El Espíritu es el guía necesario de la oración, el alma de nuestra esperanza y el manantial de la genuina alegría (Discurso, 12 de septiembre 2008).
El Espíritu Santo nos guía hacia las alturas de Dios, para que podamos vivir ya en esta tierra el germen de una vida divina que está en nosotros (Homilía, 27 de mayo 2011).
La fe en él transforma nuestra vida: la libra del miedo, le da una firme esperanza, la hace animada por lo que da pleno sentido a la existencia, el amor de Dios. ”. Audiencia General (11-04-2012)
Papa Francisco ¡Pentecostés es el cumpleaños de la Iglesia y nos regala la esperanza! Audiencia general 2017
«Este es otro efecto del Espíritu Santo: el coraje, para anunciar la noticia del Evangelio de Jesús a todos, con confianza en sí mismo (parresía), en voz alta, en todo tiempo y en todo lugar»
Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Evangelii gaudium 5.
Papa León XIV: « Renuevo mi llamamiento a los responsables: ¡que cese el fuego, que sean liberados todos los rehenes, que se respete íntegramente el derecho humanitario!» 28 de mayo 2025,
Patriarca metropolitano oriental: “Sin el Espíritu Santo Dios es lejano. El Evangelio es letra muerta. La autoridad de la Iglesia es una dominación. La liturgia es pura evocación. El actuar de los cristianos es una moral de esclavos. Pero cuando el Espíritu Dios está presente, el Evangelio es Espíritu y Vida, la autoridad de la Iglesia es servicio, la liturgia es conmemoración y anticipación de lo esperado, y el actuar cristiano es deificado”. En una reunión ecuménica en Upsala
Carlos G. Vallés Las lágrimas, son «la tarjeta de visita del Espíritu» ().
Fulton Sheen le gustaba explicar que el Espíritu Santo es el «alma» de ese cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
William Shakespeare El hombre que en su interior no tiene Música ni llega a conmoverse con acordes de armoniosos sonidos, es capaz de traición, de engaños y rapiñas; los instintos de su espíritu son lóbregos (confusos, sombríos que inspiran temor) como la noche, y sus sentimientos, como el Érebo (Dios griego de la oscuridad), oscuros. No os fiéis jamás de un hombre así. Y oíd la Música. (El Mercader de Venecia.)
Juan Martin Velasco Al recibir el Espíritu, ya no recibimos tan sólo los dones del Espíritu: recibimos a Dios mismo convertido en el don por excelencia, permitiéndonos vivir con su propia vida, concediéndonos participar de su propia naturaleza y haciéndonos herederos de su gloria. Misa Dominical 1989, 10.
Tomás Muro, A una Iglesia de funcionarios no se le puede pedir espíritu, ni amor a la verdad, ni libertad, ni coraje para existir, ni cambios, ni tiene ánimo, no tiene espíritu que transmitir.
«No sería un mal programa de vida para el nuevo papa, León, -y para nosotros- transmitir paz, alegría y ganas de vivir»
Fray Marcos, El Espíritu no tiene que venir de ninguna parte. No hay ningún lugar donde no esté.
José Antonio Pagola, “El Espíritu de Dios es de todos, porque el amor inmenso de Dios no puede olvidar ninguna lágrima, ningún gemido ni anhelo que brota del corazón de sus hijos”.
Ángel Moreno de Buenafuente El Espíritu ama en lo más íntimo de nuestra propia intimidad.
Jürgen Moltmann De Dios siempre estamos recibiendo«nueva energía para la vida».
P. Juan Jáuregui Castelo El mayor pecado de la Iglesia actual es la “mediocridad espiritual”. Nuestro mayor problema pastoral, el olvido del Espíritu. El pretender sustituir con la organización, el trabajo, la autoridad o la estrategia lo que sólo puede nacer de la fuerza del espíritu.
CONTO
CON TODO EL CORAZÓN DE JESÚS
Le preguntó el cura párroco a Juanito: «Juanito ¿amas a Dios nuestro Señor? ¡Oh sí, padre. ¿Y lo amas con todo tu corazón? Y Juanito se quedó pensativo. Pero de pronto se iluminó y dio esta respuesta: «No, padre, Mi corazón es demasiado pequeño para amar a Dios. Yo amo a Dios con todo el corazón de Jesús».
¡Estupenda respuesta! En realidad sólo podemos amar a Dios y a nuestros hermanos con el «Amor» que Dios Padre nos infundió enviándonos el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo que nos hace llamar a Dios Abbà, es decir, papá y que nos da también la posibilidad de amar a nuestros hermanos como hijos del mismo padre: Dios. Todo el amor que hay en el mundo proviene del amor del Padre. Por eso, la expresión tradicional, amar al prójimo por amor de Dios, mejor se podría expresar así: amar a Dios CON el amor que Dios nos da.
Tomado de P. Chinaglia
EL ESPÍRITU DE LA IGLESIA
Un negrito contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria, quien, en un determinado momento, soltó varios globos: rojo, azul, amarillo, blanco… Todos remontaron el vuelo hasta que desaparecieron.
El niño, sin embargo, no dejaba de mirar un globo negro que el vendedor no soltaba en ningún momento. Finalmente, le preguntó: “Señor, si soltara usted el globo negro, ¿subiría tan alto como los demás?”.
El vendedor sonrió, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: “No es el color lo que le hace subir, hijo. Es lo que hay dentro”.
Lo que hay dentro, el Espíritu, es el que nos da vida y fortifica.
Dios sopló en el rostro del ser humano un aliento de vida. La persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. La tradición de la Iglesia oriental y occidental es unánime al afirmar que aquel que imprime en el ser humano la imagen de Dios es el Espíritu Santo. Sin el Espíritu no hay vida.
El Espíritu ha estado siempre presente. Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte, estuvo asistido siempre por el Espíritu (Mt 1,20). Lo recibió de modo único en su concepción virginal (Mt 1,18-20), en su bautismo (Mc 1,10), en su actividad pública, en la cruz (Hb 9,14) y en su resurrección, que fue por el poder del Espíritu (Rm 1,4). Jesús, “ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo” (Hch 10,38).
Toda la vida de María fue vivida bajo la acción del Espíritu Santo. Así se lo anunció el ángel: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc 1,35). María comunica el Espíritu con su presencia. Apenas escuchó Isabel la voz de María, ella y su hijo quedaron llenos del Espíritu Santo.
El Espíritu ha estado y está muy presente en la Iglesia. Cuando Jesús muere, “entrega su Espíritu” a Dios y lo transmite a su Iglesia (Jn 19,30). En el Nuevo Testamento la presencia del Espíritu se expresa de muchas maneras: por las diferentes manifestaciones de Pentecostés (Hch 4, 31), por los profetas, doctores… Tanto Jesús como los apóstoles evangelizan con la fuerza del Espíritu. Él es quien, en definitiva, “hace la Iglesia”, quien hace posible la comunión superando las distancias, barreras y divisiones. Gracias al Espíritu, la Comunidad cristiana crece y se desarrolla. “Hemos sido bautizados en un solo Espíritu para ser un solo cuerpo” (1Co 12,13). El Espíritu nos hace hijos en el Hijo.
Padre Eusebio Gómez Navarro OCD
Tomado de Motivaciones.org
PARÁBOLA DEL ESPÍRITU
Maestro, quisiera exponerte en esta mañana, mis anhelos y mis preocupaciones. Me he levantado pensando en la fuerza que tú ejerces sobre mi persona de discípulo. He encontrado el sentido a mi vida y, en medio de las dificultades, me ayudas a superar todos los obstáculos. Hoy estoy haciendo mi oración sobre el Espíritu.
– ¿ Quieres indicarme un texto para hacerla mejor?
– No hay, amigo discípulo, inconveniente para ello.
– Vete a Romanos 8,26.
– ¿ Y qué dice?
– «El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables».
– ¿Os dais cuenta?
– Acudid a mi Espíritu para que sepáis lo que tenéis que hacer en cada momento.
– Lo que os ocurre es que vais a él sólo para cuatro cosillas que os pasan.
– No tengáis reparos en acudir a él frecuentemente para que ilumine vuestros actos y pensamientos como es debido.
– Lo tenéis en paro y, sin embargo, es la actividad personificada.
¿ Cultivas el auxilio del Espíritu?
Padre Felipe Santos Campaña SDB
Tomado de Motivaciones.org
UN ADELANTO DEL CIELO
Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano.
Cuando llegamos a Nairobi (Kenya), nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa.
Quizá arreglando tejados, pero no teníamos experiencia en construcción. Quizá pintando un colegio, pero no sabíamos de pintura.
Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con el Tercer Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi.
Todos entramos en aquella casucha, un tugurio sin muebles, con poca luz. Contrastaban las hamacas llenas de niños enfermos y lloriqueando con los limpísimos trajes talares blancos y azules de las Hermanas de la Caridad, que rebosaban alegría. Yo me quedé bloqueado, en mitad de la habitación.
Nunca había visto nada así. Mis compañeros universitarios se esparcieron por las estancias, siguiendo a distintas monjas, que requerían su asistencia.
Una hermana me preguntó en inglés: -¿Has venido a mirar o quieres ayudar? Sorprendido por tan directa pregunta y en estado de sopor, balbuceé: -A ayudar… -¿Ves a ese niño de allí, el del fondo que llora? Lloraba desconsoladamente, pero sin fuerza. -Sí, ése (le dije señalándolo).
-Bien: tómalo con cuidado y tráelo. Lo bautizamos ayer. Lo noté con una fiebre altísima. El niño tendría un par de años. -Ahora tómalo y dale todo el amor que puedas… -No entiendo… -me excusé. -Que le des todo el cariño de que seas capaz, a tu manera. -Y me dejó con el niño.
Le canté, lo besé, lo arrullé… dejó de llorar, me sonrió, se durmió. Al cabo de un rato, busqué llorando a la hermana: -Hermana: no respira.
La monja certificó su muerte: -Ha muerto en tus brazos… Y tú le has adelantado quince minutos con tu cariño el amor que Dios le va a dar por toda la eternidad.
Entonces entendí tantas cosas: el cielo, el amor de mis padres, el amor de Jesús, los detalles de afecto de mis amigos… Mi viaje a Kenya supuso un antes y un después en mi vida. Ahora sé que todos tenemos “Kenyas” a nuestro alrededor para dar amor cada día.
“Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí”.
Madre Teresa de Calcuta
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
ANÉCDOTA
ESPÍRITU” EN LA BIBLIA.
Tanto el “ruah” hebreo como el “pneuma” griego, tienen una gama tan amplia de significados que es imposible precisar a qué se refieren en cada caso. El significado predominante es una fuerza invisible pero eficaz que se identifica con Dios y que capacita al ser humano para realizar tareas que sobrepasan sus posibilidades. El significado primero era el espacio entre el cielo y la tierra, de donde los animales sorben la vida y nos abre una perspectiva muy interesante.
Los evangelios dejan muy claro que todo lo que es Jesús, se debe a la acción del Espíritu: «concebido por el Espíritu Santo.» «Nacido del Espíritu.» «Desciende sobre él el Espíritu.» «Ungido con la fuerza del Espíritu». “Como era hombre lo mataron, como poseía el Espíritu fue devuelto a la vida”. Está claro que la figura de Jesús no podría entenderse si no fuera por la acción del Espíritu. Pero no es menos cierto que no podríamos descubrir lo que es realmente el Espíritu si no fuera por lo que Jesús, desde su experiencia, nos ha revelado.
Tomado de Fray Marcos
«PINTOR ENTRE LOS EVANGELISTAS».
Una primitiva tradición lo llama «pintor entre los evangelistas». Porque presenta un misterio profundo -no con palabras- sino de manera intuitiva en cuadros impresionantes. Gran Director de cine.
Una cosa tan misteriosa, que no está al alcance de los sentidos, como es la venida del Espíritu Santo, la describe acompañada de unos fenómenos sensibles realmente necesarios para que podamos hacernos una idea de aquel acontecimiento.
Tomado de JM Alemany
CLAUSURA CONCILIO
El 8 de diciembre de 1962, Juan XXIII, en la sesión solemne de clausura de la primera etapa del Concilio, decía que este sería «el nuevo Pentecostés», que hará que «florezca en la Iglesia su riqueza interior y su extensión a todos los campos de la actividad humana». Y Pablo VI: «El Espíritu está aquí, para iluminar y guiar nuestra obra en provecho de la iglesia y de la humanidad entera» (14 de septiembre de 1964).
Tomado de J. Marti Ballester
«FIESTA DE LAS SEMANAS»
Pentecostés era una fiesta judía, en realidad la «Fiesta de las Semanas» o «Hag Shabu’ot» o de las primicias de la recolección. El nombre de Pentecostés se traduce por «quincuagésimo,» (cf Hch 2,1; 20,16; 1Cor 16,8). La fiesta se describe en Ex 23,16 como «la fiesta de la cosecha,» y en Ex 34,22 como «el día de las primicias o los primeros frutos» (Num 28,26). Son siete semanas completas desde la pascua; es decir, cuarenta y nueve días y en el quincuagésimo, el día es la fiesta (Hag Shabu´ot). La manera en que ésta se guarda se describe en Lev 23,15-19; Num 28,27-29. Además de los sacrificios prescritos para la ocasión, en cada uno está el traerle al Señor el «tributo de su libre ofrenda» (Dt 16,9-11). Es verdad que no existe unanimidad entre los investigadores sobre el sentido propio de la fiesta, al menos en el tiempo en que se redacta este capítulo. Las antiguas versiones litúrgicas, los «targumin» y los comentarios rabínicos señalaban estos aspectos teológicos en el sentido de poner de manifiesto la acogida del don de la Ley en el Sinaí, como condición de vida para la comunidad renovada y santa. Y después del año 70 d. C., prevaleció en la liturgia el cómputo farisaico que fijaba la celebración de Pentecostés 50 días después de la Pascua. En ese caso, una tradición anterior a Lucas, muy probablemente, habría cristianizado el calendario litúrgico judío.
Tomado de Miguel de Burgos, OP
EL DON DE LENGUAS, O GLOSOLALIA
Es un carisma para alabar a Dios (cf 1 Cor 10, 14). Como en estado extático cantan los Apóstoles la Gloria de Dios en todas las lenguas. Los oyentes, a su vez, a la luz del Espíritu Santo los comprenden y se unen a ellos. Este fenómeno sobrenatural quiere demostrar que han cesado las disgregaciones (de lengua, raza, cultura, religión) que pesaban como maldición sobre los hombres (Gn 11, 1-9). El Espíritu Santo hará de todos los redimidos por Cristo un único Pueblo de Dios. La única condición para ser beneficiarios de esa gracia, en esa nueva creación, es la conversión y la fe: «Convertíos y recibid el Bautismo en el nombre de Jesucristo, en remisión de vuestros pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2, 38). Si el orgullo produjo discordia y frustración, la fe nos da armonía y salvación.
“Ministro de la palabra, ciclo A”, Ed. Herder, Barcelona1979, pags.133 -136
Tomado de Mercaba
SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO
El texto se atribuye a Stephen Langton (alrededor de 1150-1228), Arzobispo de Canterbury, aunque también fueron considerados sus autores tanto el rey de Francia Roberto II el Piadoso (970-1031) como el Papa Inocencio III (ha. 1161-1216).
Tomado de Gladys Garcete
ANDRÉS SEGOVIA
Convirtió la guitarra española de ser simplemente un instrumento «popular, en un instrumento de conciertos. Dio un memorable recital de guitarra en «La Herradura», un pueblo de la costa granadina (España), donde residió los últimos años de su vida. Antes de comenzar, relató con gracejo cómo nació su vocación, su despertar a la música. Se remontó a los años de su infancia. En Linares (Jaén, España), su pueblo natal, pasaba de vez en cuando un curioso personaje, que llevaba los utensilios más variopintos y traía ilusión especialmente para los niños. Toda una cacharrería ambulante: libros exóticos, cromos de todos los colores, mariposas disecadas, juguetes para los críos, muñecas vestidas de azul para niñas… Los iba sacando con manos de prestidigitador, ante los ojos maravillados de los más pequeños. De pronto, aquel hombre sacó una guitarra y empezó a tocarla. Aquel niño que era entonces Andrés Segovia nunca había visto una guitarra, nunca había oído su armonía. “Entonces -contó Andrés Segovia- yo recordé la música”.
La música estaba dentro de aquel niño llamado Andrés. Alguien la había sembrado allí generosamente, pero la música dormitaba escondida, expectante, aunque circulando con la sangre de sus venas. Aguardaba que «algo» o «alguien» pudiera arrancarla, hacerla salir.
Repasando y leyendo estas confidencias de Andrés Segovia, entendí mejor quién era y qué hacía el Espíritu Santo.
El Evangelio de hoy afirma que el “el Espíritu Santo os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14, 26).
Tomado de Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf.
HE VISTO AL ESPÍRITU SANTO
El cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, fue entrevistado por un periodista en la televisión. Le preguntó:
– ¿Cree en la existencia del demonio?
– Sí, sí creo.
– Pero, en una época de tantos progresos científicos y tecnológicos, ¿sigue creyendo en la existencia del demonio?
– Sí, sigo creyendo en él.
– ¿Ha visto al demonio?
– Sí, lo he visto.
– ¿Dónde?
– En Dachau, en Auschwitz, en Birkenau…
Entonces el periodista enmudeció.
Si alguien me preguntara: “¿Ha visto usted al Espíritu Santo?”, yo también respondería sin titubeos: “Sí, lo he visto en la Iglesia y fuera de ella”.
Existe el mal y existe el bien. En el mundo hay hambre, miseria, guerra, violencia, falta el amor. Sin embargo, existe también el bien: madres que hacen lo indecible por sacar a sus hijos adelante, gente que ama desinteresadamente… Hay acuerdos de paz, de cooperación…
El Espíritu Santo sigue soplando fuerte. Lo que sucedió en Jerusalén hace dos mil años se repite cada día. Él sigue repartiendo sus gracias y dones. Siempre que interviene y lo acogemos, nos deja atónitos, nos cambia radicalmente. Todo lo bueno, “todo lo verdadero, no importa quien lo diga, viene del Espíritu Santo” (Santo Tomás).
Ignazios Hazim, ortodoxo de Antioquia, a propósito de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, decía: “Sin el Espíritu, Dios está lejos, Cristo está en el pasado, el Evangelio es letra muerta; la Iglesia, una simple organización; la autoridad, una dominación; la misión es propaganda; el culto, una evocación, y el obrar cristiano, una moral de esclavos. Pero en Él… Cristo resucitado está aquí, el Evangelio es fuerza de vida, la Iglesia quiere decir comunión trinitaria, la autoridad es un servicio liberador, la misión es un Pentecostés, la liturgia es memorial y anticipación, el obrar humano está deificado”.
S. Pablo VI habla de un modo espléndido del Espíritu Santo como alma de la Iglesia: “El Espíritu Santo es el animador y santificador de la Iglesia, su aliento divino, el viento de sus velas, su principio unificador, su apoyo y su consolador, su fuente de carismas, su paz y su gozo, su premio y preludio de la vida bienaventurada y eterna. La Iglesia necesita su perenne Pentecostés; necesita fuego en el corazón, palabras en los labios, profecía en la mirada”.
El Espíritu Santo, Amor eterno, inabarcable e incomprensible, existe allí donde brota el amor y florece todo lo bueno.
Padre Eusebio Gómez Navarro OCD
Tomado de Motivaciones.org
CHISTE
«¿Qué le dice un espagueti a otro?
¡El cuerpo me pide salsa!»
Mi homilía tiene dos partes, una que preparo yo esmeradamente y otra que le dejo al Espíritu Santo y me hace decir lo que me viene a la mente.
Ay Don José pois a nos gústanos máis a parte que prepara usted
POEMA
PENTECOSTÉS
Tú te has ido. Con la primavera.
Pero aún nos guía tu Presencia ausente,
Cristo, por el camino
de la esperanza, verde.
Hacia el maduro Otoño y la Vendimia…
Tú te has ido, pero refloreces
en nosotros ¡oh Vid
cosechada y perenne!
En nosotros que vamos—y Tú vienes—
bajo el estío del Amor
por el camino luminoso y verde…
(Pedro Casaldáliga)
Tomado de Pastoral sj
“LLAMA DE AMOR VIVA”
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!,
matando muerte en vida la has trocado.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!
San Juan de la Cruz:, Llama de amor viva
ORACIÓN
“VEN, OH ESPÍRITU SANTO,
y danos un corazón grande, abierto a tu silenciosa y potente palabra inspiradora;
(un corazón) hermético ante cualquier ambición mezquina;
un corazón grande para amar a todos, para servir a todos, para sufrir con todos;
un corazón grande, fuerte para resistir en cualquier tentación, cualquier prueba, cualquier desilusión, cualquier ofensa;
un corazón feliz de poder palpitar al ritmo del corazón de Cristo y cumplir humildemente, fielmente, virilmente, la divina voluntad”
S. Pablo VI, el 17 de mayo de 1970.
Tomado de Padre Fidel Oñoro CJM
Ven Espíritu Santo, y enséñame a escuchar la música de la vida. Toca mis oídos espirituales para que aprenda a gozar esa canción que tú vas creando con cada cosa que me toca vivir.
Ayúdame a apreciar todos los sonidos, y también los silencios, porque también lo que me parece desagradable, puede convertirse en parte de esa bella canción.
Ven Espíritu Santo, ilumina mi vida, para que no me encierre a llorar lo que me falta y lo que he perdido. No dejes que cierre mi corazón a las cosas nuevas que quieres hacer nacer en mí, ven para que me atreva a tomar ese nuevo camino que me propones, cuando los demás caminos se han perdido.
Enséñame a escuchar con el corazón, para que reconozca que, cuando una nota se apaga, comienza a sonar una nota distinta, comienza a vibrar otra cuerda, y la vida continúa. Ven Espíritu Santo. Amén. ()
Víctor Manuel Fernández
Tomado de Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf
MEDITACIÓN
Toda vida espiritual es obra del Espíritu.
Que esa obra se lleve a cabo en mí,
depende de mí mismo.
Yo necesito a Dios para ser.
Él me necesita para manifestarse.
……….
“Todos hemos bebido de un mismo ESPÍRITU”.
Pero es que es el ESPÍRITU el que nos tiene que sorber.
Él es más que yo y me tiene que transformar en él.
No debo manipularlo,
sino dejar que me cambie a su antojo.
……………………
Dios es amor,
y el ser humano puede descubrir y vivir ese amor.
Siempre que amo de verdad, hago presente a Dios,
porque el amor con que yo amo,
es el mismo amor que es Dios.
No soy yo el que amo, sino Dios que ama en mí.
Fray Marcos
PISTAS DE SU PRESENCIA MISTERIOSA PERO REAL
«Cuando el vivir diario, amargo, decepcionante y aniquilador se vive con perseverancia hasta el final, con una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar…
Cuando uno corre el riesgo de orar en medio de las tinieblas silenciosas sabiendo que siempre somos escuchados, aunque no percibimos una respuesta que se pueda razonar o disputar…
Cuando uno acepta y lleva libremente una responsabilidad sin tener claras perspectivas de éxito y de utilidad…
Cuando se experimenta la desesperación y misteriosamente se siente uno consolado sin consuelo fácil…
Cuando se da una esperanza total que prevalece sobre las demás esperanzas particulares y abarca con su suavidad y silenciosa promesa todos los crecimientos y todas las caídas…
Entonces el Espíritu de Dios está trabajando. Allí está Dios. Allí es Pentecostés».
Rahner-K
VIVIR EN EL GOZO
La tradición cristiana afirma que el gozo es el gran don del Espíritu. De hecho, algunos de los primeros escritores cristianos nombraban al Espíritu como “El gozo de Dios”. Lo que no queda tan claro es el modo como llegar a vivirlo o las condiciones que se requieren para estar disponibles al mismo.
De entrada, me parece que la condición básica para acceder al gozo es el silencio de la mente. Sin estar acallada, la mente nos sitúa de manera automática en el modo hacer. Pero el gozo no se halla en lo que hacemos, sino en lo que somos. Y únicamente vivimos en modo ser en la medida en que nuestra mente permanece silenciada.
No es difícil comprobar que la mente se halla habitualmente en conflicto con la realidad, porque nunca termina de estar satisfecha. Desearía más bien que las cosas fueran de otro modo. Siempre gira con la idea de que tendría que añadir o quitar algo a cualquier circunstancia que le toca vivir. Por ese motivo, no puede nunca parar: el no-gusto con lo real la lleva a estar todo el tiempo deseando modificarlo. Lo que consigue con ello no es sino aumentar la ansiedad, la insatisfacción y, finalmente, el estrés, que la aleja de la paz y del gozo.
Sin embargo, todos podemos también experimentar que, en nosotros, por debajo de toda esa hiperactividad mental, hay un “lugar” al que le basta con, simplemente, ser. No necesita estar haciendo constantemente, porque no está en conflicto con nada. Sencillamente, es.
Y se descubre entonces una paradoja admirable. Cuando vivimos en modo ser, no se cae en la inactividad. Desde ahí, constatas que aumenta el dinamismo y la creatividad. Pero constatas también que no nacen ya de la ansiedad y del conflicto con la realidad, sino desde la fuente misma de la vida que se despliega armoniosamente.
Enrique Martínez Lozano, 2025
CANTO
Ven, Espíritu de Dios – LETRAS – Kairy Marquez – Música Católica
Derrama tu Espíritu / Sofía Giraldo – Música Católica
Nico Cabrera – Ruge (ft. Verónica Sanfilippo)
CONSUELO DE MI ALMA Athenas
COMO BRISA SUAVE Athenas
ENVUÉLVENOS – Mariana Valongo
Vale Montes – Ven Espíritu de Dios
VIDEO
Catecismo 2671. «Ven, Espíritu Santo» III. Secuencia Pentecostés I Mons. Munilla
Equipo Quiero Ver: Esa chispa