CITA
«¡CAMINANTE, SI HAY CAMINO!»
«Una Iglesia que no sirve, no sirve».
“El cristiano no debe ser optimista, debe ser esperanzado”.
«Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.»
(Mt 7,13).
« ¡Entrar por ti, Puerta; recorrer Tu Camino,
Y, en Verdad, vivir Tu VIDA!»
S.Son
“No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo”
(Albert Camus)
“No, Juan, no existe tal lugar. El cielo no es un lugar, ni un tiempo. El cielo consiste en ser perfecto.”
Cita del libro Juan Salvador Gaviota
El cielo es el único bien que está al alcance de todas las fortunas.
Sólo hay un camino para llegar, y mil para alejarse.
Jean de la Bruyere
S. Agustín, «Camina a través del hombre y llegarás a Dios».
Maestro Eckhart Hay personas que piensan que sus defectos o sus debilidades o cualquier otra cosa alejan a Dios de ellas, pero yo no estoy de acuerdo con eso. Aunque eches a Dios de casa, Dios no va más allá de la puerta y esperará allí por mucho que tardes en volver a abrirla.
Catecismo, 1025 Vivir en el cielo es «estar con Cristo» (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los elegidos viven «en Él», aún más, tienen allí, o mejor, encuentran allí su verdadera identidad, su propio nombre (cf. Ap 2, 17):
«Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino» (San Ambrosio, Expositio evangelii secundum Lucam 10,121).
San Juan Pablo II ¡Caminemos por este camino! ¡Amemos esta verdad! ¡Vivamos esta vida! “Que no se turbe vuestro corazón” (Jn 14,1,27). Dejad que os impregne esta fortaleza que brota de la resurrección del Señor. La victoria es nuestra fe (cf. 1 Jn 5,4). Homilía en la parroquia de Stª. María Auxiliadora (20-V-1984)
Benedicto XVI Sólo Él es el camino que conduce a la felicidad eterna, la verdad que satisface los deseos más profundos de todo corazón, y la vida trae siempre nuevo gozo y esperanza, para nosotros y para todo el mundo. (Yankee Stadium, Bronx, Nueva York, 20 de abril de 2008)
Papa Francisco, La vida cristiana es siempre seguir el camino y no ir solos ()
Søren Kierkegaard Solo cuando el hombre se ha entendido a sí mismo en profundidad y contempla el discurrir de su camino, solo entonces su vida tiene paz y sentido ()
Kierkegaard, «no podemos ignorar lo eterno que hay en nosotros».
PALABRA DE DIOS (Tomado de pensamientos.org)
“La Palabra de Dios es la luz verdadera que necesita el hombre” SS. Benedicto XVI
Las riquezas y los afanes del mundo «ahogan la Palabra de Dios y no la dejan crecer». SS. Francisco
“los discípulos han de sacar provecho de la predicación del Evangelio y de la experiencia del rechazo, aprendiendo a aceptar esto con paciencia y mansedumbre, y no con ánimo de venganza”. Cirilo de Alejandría
No hay que entender a Jesús desde el Antiguo Testamento; hay que entender el Antiguo Testamento desde Jesús. P. José Enrique Ruiz de Galarreta, sj
“Poned en práctica la Palabra, no os contentéis con escucharla, eso sería engañaros” San Agustín
CONTO
“¿QUIÉN ALIMENTARÁ A LOS HAMBRIENTOS?”
“¿Quién de ustedes asumirá la obligación de alimentar a los hambrientos?” -preguntó Buda a sus discípulos cuando el hambre asolaba Shravasti.
Ratuakar, el banquero, movió la cabeza diciendo:
– “Todas mis riquezas no bastarían para dar de comer a los hambrientos”.
Jayasen, el general de los ejércitos reales, respondió:
– “Estaría dispuesto a dar mi propia sangre, pero no tengo comida suficiente en mi casa”.
Dharmapal, que poseía muchas hectáreas de tierra, dijo con un suspiro:
– “El demonio de la sequía ha absorbido la humedad de mis campos. No sé cómo pagar ni siquiera los impuestos.”
Se levantó entonces Supriya, la hija del mendigo. Hizo una reverencia a todos y dijo humildemente:
– “Seré yo quien dé de comer a los hambrientos.”
– “¿Cómo? -gritaron todos sorprendidos- ¿Qué esperanzas puedes tener tú de cumplir esa promesa?”
– “Soy la más pobre de todos ustedes -dijo Supriya-, esa es mi fuerza, tengo fe, y mi arcón y mi despensa en cada una de sus casas.”
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
Cáritas Madrid 2024
ANÉCDOTA
IGLESIA NACIENTE
La primera lectura nos cuenta la institución de los diáconos y el aumento progresivo de la comunidad, subrayando el hecho de que se uniesen a ella incluso sacerdotes.
La comunidad de Jerusalén estaba formada por judíos de lengua hebrea y judíos de lengua griega (probablemente originarios de países extranjeros, la Diáspora). Los problemas lingüísticos, tan típicos de nuestra época, se daban ya entonces. Los de lengua hebrea se consideraban superiores, los auténticos. Y eso repercute en la atención a las viudas. Lucas, que en otros pasajes del libro de los Hechos subraya tanto el amor mutuo y la igualdad, no puede ocultar en este caso que, desde el principio, se dieron problemas en la comunidad cristiana por motivos económicos.
Los diáconos son siete, número simbólico, de plenitud. Aunque parecen elegidos para una misión puramente material, permitiendo a los apóstoles dedicarse al apostolado y la oración, en realidad, los dos primeros, Esteban y Felipe, desempeñaron también una intensa labor apostólica. Esteban será, además, el primer mártir cristiano.
Tomado de J.L.Sicre
¿QUÉ SABEMOS DE LOS SIETE DIÁCONOS?
San Esteban fue el primer mártir del cristianismo. Se granjeó la enemistad de los judíos por predicar el Evangelio, y fue acusado de blasfemia. En su juicio, Esteban dio un largo discurso hablando de la historia de la salvación. Fue condenado a la lapidación. Su martirio fue contemplado por un joven llamado Saulo que, posteriormente, una vez convertido a la fe cristiana, fue el apóstol san Pablo. La única fuente de información sobre Esteban es el libro Hechos de los apóstoles. Era un judío de lengua griega. Los judíos helénicos le escogieron para que organizara una distribución más justa de los recursos entre las viudas de esa comunidad.
San Felipe aparece en varias ocasiones en los Hechos de los apóstoles y que no debe confundirse con el apóstol san Felipe. Predicó e hizo milagros en Samaria, convirtiendo a los samaritanos a la fe de Cristo, bautizó al eunuco de Candace, que era la reina de los etíopes, y evangelizó todas las ciudades por las que pasaba hasta llegar a Cesarea de Palestina, donde, según la tradición, descansó en el Señor.
San Prócoro. Su origen fue probablemente helénico. Una tradición más tardía lo asoció con el grupo de los setenta y dos discípulos seguidores de Jesucristo, mientras que algunos escritos apócrifos lo vincularon con el evangelista san Juan. Se habría desempeñado como obispo de Nicomedia, en Bitinia, para finalmente sufrir el martirio por la fe en Jesucristo en Antioquía.
San Nicanor. Aparte de la mención de su nombre en la lista de los primeros diáconos, en los escritos neotestamentarios no se le nombra más. Las tradiciones posteriores asociadas al nombre de Nicanor son muy poco fiables.Dice la tradición que fue enviado por los apóstoles a Chipre para evangelizarlo, donde además siguió practicando la caridad. La tradición es ambivalente en cuanto al lugar de su martirio, que fue en el siglo I. Así, por una parte se dice que sufrió el martirio en Jerusalén en compañía de san Esteban, mientras que otras fuentes hablan de su martirio en Chipre durante la persecución de Vespasiano hacia el año 67.
San Pármenas predicó el evangelio en Asia Menor. Se le dio muerte en Filipos, Macedonia, durante el imperio de Trajano por el año 98.
San Timón. Según la tradición, Timón se distinguió por su labor en el mundo judío y helenístico y ha sido muy venerado, especialmente, en Berea y Corinto por su fidelidad a Cristo hasta la muerte.
San Nicolás. Cuando es citado junto a los seis diáconos, de dice de él es prosélito de Antioquía. Es considerado santo por la Iglesia. En el Martirologio Romano, en el día 28 de julio,se lee el siguiente elogio: Conmemoración de los santos Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía, en la actual Turquía, que formaron parte de los siete elegidos por la multitud entre los discípulos, por considerarlos llenos del Espíritu Santo y sabiduría, y a los cuales los apóstoles impusieron las manos para que se dedicaran a atender a los pobres.
Tomado de Anécdotas y catequesis
NOMBRE DIVINO,
El célebre “Yo Soy” revelado a Moisés en Horeb, en la zarza ardiendo (Éxodo 3, 14-15): Dios es el único ser absoluto y necesario, la única fuente de todo lo creado. Egô eimi, YHWH, es el nombre bajo el cual los Masoretas (Los exegetas judíos que han creado las vocales con caracteres hebreos, hacia el año 800 de nuestra era. Se ha leído a veces: Jehová, sin duda por error. Adonaï significa: mi Señor.) escribieron las vocales de la palabra Adonaï (mi Maestro), para acordarse de que era preciso sustituirlo por el nombre de Yahweh en la lectura pública.
Se hallan las palabras egô eimi una veintena de veces (No se puede tener cuenta exacta ya que el sentido de las palabras egô eimi (yo soy) varía según los contextos.) en san Juan: Yo Soy… el buen pastor; la puerta de las ovejas; la viña; la viña verdadera; el pan de vida; la luz del mundo, la resurrección y la vida; el camino, la verdad y la vida; el Mesías, el Hijo de Dios. En el sentido absoluto: “Entonces sabréis que yo soy Jesús” y “antes que Abrahán fuese, Yo existo.” Los guardias venidos para arrestar a Jesús en Getsemaní caen en tierra al escuchar el Nombre divino (Juan 18, 66).
Como en tiempos de Moisés en la travesía del desierto, con sus miserias y sus debilidades, el pueblo de Dios sólo es uno en marcha. Por el camino, que es Cristo resucitado, nadie debe instalarse ni detenerse, ya que la misma Iglesia está en marcha.
COMENTARIO A HECHOS DE LOS APÓSTOLES 6,1-7
En el comienzo de la sección se presentan dos grupos de discípulos, distinguidos según el estrato del que procedían antes de su conversión: helenistas y hebreos. Los «helenistas» eran judíos que habían nacido y vivido un tiempo fuera de Palestina. Hablaban griego y utilizaban sinagogas propias en las que se leían versiones griegas de la Sagrada Escritura. Poseían cierta cultura griega, a la que los hebreos no eran del todo ajenos. Los «hebreos» eran judíos nacidos en Palestina, que hablaban arameo y usaban la Biblia hebrea en el culto sinagogal. Esta distinción de grupos según su procedencia pervivió lógicamente durante un tiempo en la comunidad cristiana. Pero no debe hablarse de división, y menos aún de oposición entre dos facciones del cristianismo primitivo.
El capítulo narra la institución por los Apóstoles de «los Siete», que es el segundo grupo definido de discípulos —el primero está formado por «los Doce»—, al que se encomienda un ministerio en la Iglesia. Lucas emplea la palabra diakonía (asistencia, servicio, ministerio; vv. 1.2.4), aunque no llama «diáconos» a los siete discípulos elegidos para «servir las mesas» (v. 2). No sabemos con seguridad si el ministerio diaconal, tal como lo conocemos, deriva directamente de «los Siete», pero no debe descartarse la posibilidad de que el ministerio aquí descrito haya contribuido a la institución posterior del diaconado propiamente dicho. Los documentos cristianos de los primeros siglos recuerdan a muchos diáconos que fueron mártires del Señor, que servían en el culto y en las casas, y que, con su servicio, eran, sobre todo, instrumentos de unidad: «Os exhorto a que pongáis empeño por hacerlo todo en la concordia de Dios, bajo la presidencia del obispo, que ocupa el lugar de Dios; y de los presbíteros, que representan al colegio de los Apóstoles; desempeñando los diáconos, para mí muy queridos, el ejercicio que les ha sido confiado del ministerio de Jesucristo, el cual estaba junto al Padre antes de los siglos y se manifestó en estos últimos tiempos. Así pues, todos, conformándoos al proceder de Dios, respetaos mutuamente, y nadie mire a su prójimo desde un punto de vista meramente humano, sino amaos unos a otros en Jesucristo en todo momento. Que nada haya en vosotros que pueda dividiros, antes bien, formad un solo cuerpo con vuestro obispo y con los que os
San Lucas señala de nuevo en un sumario (v. 7), como en capítulos anteriores, el crecimiento de la Iglesia. Se refiere ahora a la conversión de multitud de sacerdotes. Se ha pensado que tal vez estos sacerdotes pertenecían a la clase modesta, como Zacarías (cfr Lc 1,5), y no a las grandes familias sacerdotales, que eran del partido de los saduceos, enemigos de la naciente Iglesia (cfr 4,1; 5,17).
Tomado de Biblia de Navarra
¡EL “SHALIAH” DEL ABBÁ!
Jesús tiene una viva conciencia de “enviado”.
En hebreo se utilizaba una palabra muy significativa: ¡shaliah! El shaliah era aquel que representaba a otro, como si fuera él mismo, era su plenipotenciario, su expresión. Jesús se presentaba siempre a sí mismo como el Shaliah del Abbá, de Dios Padre. Verlo, contemplarlo, era una invitación permanente a descubrir en cada uno de sus rasgos, acciones, palabras, al Abbá.
La dignidad de Jesús supera a cualquier dignidad humana. Dios Padre, el Abbá, actuaba en Él, se expresaba en Él. Por eso, Jesús se permite pedir una confianza absoluta en Él: ¡Creed en Dios! ¡Creed también en mi!
Tomado de José Cristo Rey García Paredes, CMF
HUMOR
COSAS DE MI MADRE
Un día San Pedro estaba de muy mal humor en el Cielo. Se presentó ante Jesús y le dijo:
Maestro, sabes que se van a cumplir dos mil años desde que me hiciste «portero» del Cielo al darme las llaves del Reino… Desde entonces no ha entrado aquí nada que no esté más limpio que el sol… En esto soy muy puntilloso, bien lo sabes…
Sí, Pedro, lo sé y te estoy muy agradecido por tu celo en el cuidado del Reino de los Cielos…
Pues me temo -dijo Pedro- que algo está pasando. Desde mi observatorio de la portería vigilo y he observado que en las avenidas celestes hay caras desconocidas… ¡y lo que es peor, poco limpias! Hasta los vestidos de algunos bienaventurados dejan mucho que desear…
Bien Pedro… ¿y qué sugieres?
Una investigación de las murallas, porque…. por la portería no han pasado. Tiene que haber «otra puerta» distinta de la mía, Señor.
Aquella tarde, a la hora de la siesta, Jesús y Pedro se dieron una vuelta de inspección por las murallas de la Gloria… hasta que por fin Pedro, triunfante, gritó:
¡¡Ahí está, Señor, ahí está!! ¡¡Ya lo sabía…!! ¡¡Mira!!
Señalaba, tras un rosal florecido, un hueco del que pendía un rosario que llegaba hasta la Tierra.
Y dijo el Señor:
Déjalo Pedro, esas… son cosas de mi Madre.
Tomado de Anecdonet
POEMA
«Para cambiar de vida
hay que cambiar de Dios.
Hay que cambiar de Dios
para cambiar la Iglesia.
Para cambiar el Mundo
hay que cambiar de Dios»
Pedro Casaldáliga
Tomado de Fidel Aizpurúa Donazar
ORACIÓN
¡Oh Profundidad infinita que asomas por doquier!,
danos la obertura de la mente y del corazón
para que podamos reconocerte en todo.
Que cada instante sea el camino por el que volvamos a ti
del mismo modo que tú vienes a nosotros en cada situación.
Que todo momento sea la oportunidad y la celebración
de este encuentro que se hace transparente a tu Presencia.
Javier Melloni
MEDITACIÓN
«ECLESIÁSTICO»,
hombre de Iglesia, en nuestro lenguaje actual este bello nombre está desgastado, por no decir que está degradado. Se ha convertido en el título con que se designa cierta profesión determinada en los registros de la administración civil. Y en la misma Iglesia apenas lo usamos sino en un sentido puramente exterior. ¿Quién le devolverá su amplitud y nobleza? ¿Quién nos enseñará a conocer los valores que evocaba antiguamente?
En cuanto a mí, proclamaba Orígenes, mi deseo es el de ser verdaderamente eclesiástico. No hay otro medio, pensaba él con sobrada razón, para ser plenamente cristiano. El que formula semejante voto no se contenta con ser leal y sumiso en todo, exacto cumplidor de cuanto reclama su profesión de católico. Él ama la belleza de la casa de Dios. La Iglesia ha arrebatado su corazón. Ella es su patria espiritual. Ella es su madre y sus hermanos. Nada de cuanto la afecta le deja indiferente o desinteresado. Echa raíces en su suelo, se forma a su imagen, se solidariza con su experiencia. Se siente rico con todas sus riquezas. Tiene conciencia de que por medio de ella, y sólo por medio de ella, participa de la estabilidad de Dios. Aprende de ella a vivir y a morir. No la juzga, sino que se deja juzgar por ella. Acepta con alegría todos los sacrificios que exige su unidad.
La Iglesia es mi Madre, porque me ha dado la vida. Yo la he visto, la he tocado de una manera indudable, y puedo dar certeza de ello a todo el mundo. Yo he escuchado todos los reproches que se han lanzado contra mi Madre. Algunos días, mis oídos han quedado sordos ante el clamor de las quejas, no me atrevo a decir que carecen todas ellas de fundamento. Pero, contra toda evidencia, lo cierto es también que esos reproches y otros muchos que se podrían añadir no tienen ninguna fuerza.
Henri de Lubac
Tomado de P. Octavio Ortíz
CANTO
Yo soy el camino firme | Canto Católico
Quiero Alborada Grupo Cristiano
VIDEO
Equipo Quiero Ver: En medio del ruido