CITA
«Sólo con el corazón se puede ver bien;
lo esencial es invisible para los ojos».
«¡Ver cómo tú ves: Milagro es!»
S.Son
«¡No puedo Creer lo que empiezo a Ver!»
S.Son
S. Hilario, «Este ciego había nacido para gloria de Dios; para que pudiese reconocer en la obra de Cristo la obra de Dios»
S. Agustín, La ceguera «existió para que se manifestaran las
San Juan Damasceno, «Muchas veces creemos que vemos, y estamos ciegos al modo de los fariseos» ().
Santa Teresa de Jesús: Véante mis ojos, muérame yo luego.
Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, qué mal tan incurable! Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder, aquí vuestra misericordia (Exclamaciones 8)
San Josemaría Escriva de Balaguer, «El pecado de los fariseos no consistía en no ver en Cristo a Dios, sino en encerrarse voluntariamente en sí mismos; en no tolerar que Jesús, que es la luz, les abriera los ojos» (Es Cristo que pasa, n. 71).
Catecismo, 748: «Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el Evangelio a todas las criaturas». Con estas palabras comienza la «Constitución dogmática sobre la Iglesia» del Concilio Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.
1504 «A menudo Jesús pide a los enfermos que crean. Se sirve de signos para curar: saliva e imposición de manos, barro y ablución. Los enfermos tratan de tocarlo ‘pues salía de Él una fuerza que los curaba a todos’ (Lc 6,19). Así, en los sacramentos, Cristo continúa “tocándonos” para sanarnos»
1216 «Este baño es llamado iluminación porque quienes reciben esta enseñanza (catequética) su espíritu es iluminado» (San Justino, Apología 1,61). Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, «la luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1,9), el bautizado, «tras haber sido iluminado» (Hb 10,32), se convierte en «hijo de la luz» (1 Ts 5,5), y en «luz» él mismo (Ef 5,8):
San Juan Pablo II Cuán preciosa es la vista de los ojos, pero cuánto más preciosa es aún la luz de la fe. (29-03-1981).
Benedicto XVI «Cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios»
«También nosotros a causa del pecado de Adán nacimos “ciegos”. El pecado había herido a la humanidad destinándola a la oscuridad de la muerte, pero en Cristo resplandece la novedad de la vida y la meta a la que estamos llamados» (Benedicto XVI)
Papa Francisco, El pecado es como un oscuro velo que cubre nuestro rostro y nos impide ver con claridad tanto a nosotros como al mundo; el perdón del Señor quita esta capa de sombra y tiniebla y nos da una nueva luz. (22-03-2020)
Pagola, Cuando reconocemos nuestra ceguera y acogemos su evangelio, comenzamos a ver la verdad.
Pascal «Hay más de Dios que de agua en cada gota de agua».
Tomás Muro, La crisis profunda de nuestro tiempo y de nuestra sociedad es la falta de esperanza, la ausencia de horizonte y de un “hacia dónde absoluto”. Nos hemos quedado faltos del sentido de la vida que ilumine nuestro caminar.
Antoine de Saint-Exupéry, «He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. – Lo esencial es invisible para los ojos- repitió el principito para acordarse.» El Principito
Marian Rojas Estapé, «La felicidad no es lo que nos pasa sino como interpretamos lo que nos pasa. Elegir felicidad en lugar de infidelidad. Aprender a disfrutar en la medida de lo posible. La felicidad depende de superar heridas y dificultades» Cómo hacer que te pasen cosas buenas
VER (Tomado de pensamientos.org)
Cierra los ojos y verás. Joseph Joubert
Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay. Jaime Balmes
Descubrir algo significa mirar lo mismo que esta viendo todo el mundo, y percibirlo de manera diferente. Dr. Albert Szent-Gyorgi
Debemos ser el cambio que nos gustaría llegar a ver. Mohandas Karamchand Gandhi
Quien cree, ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso. SS. Francisco (Lumen Fidei)
¿Que no ves? No eches la culpa a la luz; a lo mejor te falta abrir los ojos. Autor desconocido
Todo lo que he visto me enseña que debo confiar en el Creador a quien no he visto. Ralph Waldo Emerson
Tu visión se aclarará sólo cuando puedas ver dentro de tu propio corazón. Carl Gustav Jung
Ver es algo más que mirar. Ver consiste en advertir los detalles. Para ver bien una flor se ha de mirar con lupa, por dentro. Emile Chartier Alain
CONTO
¿CUÁNDO TERMINA LA NOCHE Y EMPIEZA EL DÍA?
“Un rabí preguntó a sus discípulos:
“¿Cómo puedo señalar el momento en que termina la noche y comienza el día?”.
Uno dijo:
“Cuando seas capaz de distinguir desde lejos una palmera de una higuera”.
El rabí contestó:
“No, no es eso”.
Dijo otro discípulo:
“Cuando se puede distinguir una oveja de una cabra, entonces cambia la noche al día”.
“Tampoco”, respondió el rabí.
“¿Cuándo es ese momento?, preguntaron impacientes los discípulos.
“Cuando tú miras al rostro de un hombre o de una mujer y reconoces en él a un hermano o hermana, entonces se ha acabado la noche y ya ha roto el día”
Cuento judío
Tomado de https://rsanzcarrera.wordpress.com › 2023/02/04 › cuan…
ANÉCDOTA
LA SAMARITANA Y EL CIEGO
Hay un gran parecido entre estas dos historias tan distintas del evangelio de Juan. En ambas, el protagonista va descubriendo cada vez más la persona de Jesús. Y en ambos casos el descubrimiento los lleva a la acción. La samaritana difunde la noticia en su pueblo. El ciego, entre sus conocidos y, sobre todo, ante los fariseos. En este caso, no se trata de una propagación serena y alegre de la fe sino de una defensa apasionada frente a quienes acusan a Jesús de pecador por no observar el sábado.
Tomado de J.L.Sicre
ILUMINACION:
Antiguamente al Bautismo se le llamaba «iluminación». A esta iluminación, a este encenderse el interior del hombre, es a lo que se refiere el primer gradual y a lo que alude, sobre todo, el pasaje evangélico de la Misa de hoy: la curación del ciego de nacimiento. Los Santos Padres ven en esto un paralelo, más aún, la continuación de la creación de Adán (Véase, por ejemplo, S.Ireneo: Adversus Haereses, V, 15, 2).
Tomado de Emiliana Löhr
El año del Señor EL misterio de Cristo en el año liturgico I
Edic.Guadarrama Madrid 1962.Pág. 381 ss
EL ESTANQUE DE SILOÉ
El estanque Siloé recibía agua de la fuente de Guijón a través de un túnel de 530 metros excavado en la roca. Fue una obra de ingeniería promovida por el rey Ezequías (siglo VIII a.C.) para asegurar el suministro de agua durante los asedios a la ciudad. Excavado en roca por dos equipos simultáneos, fue un prodigio de ingeniería bíblica. Hoy es visitado por los peregrinos que acuden a Tierra Santa. Además de suministrar agua a la ciudad de Jerusalén, era utilizado para la purificación ritual con la que se iniciaba la Fiesta de las Tiendas que se celebraba hacia el otoño. Jesús sanó al ciego de nacimiento untando barro en sus ojos y ordenándole lavarse en este estanque, tras lo cual recuperó la vista.
Tomado de Tiempo Interior
HUMOR
— ¡Milagro, milagro! ¡Veo, veo! —gritaba un ciego tras ser curado.
— ¿Qué es lo primero que ves? —le preguntaron emocionados.
— ¡Veo que no me llamo Casi-miro!
Tomado de Chatgpt
POEMA
VÉANTE MIS OJOS, DULCE JESÚS BUENO
Véante mis ojos, dulce Jesús bueno;
véante mis ojos, muérame yo luego.
Vea quién quisiere rosas y jazmines,
que si yo te viere, veré mil jardines,
flor de serafines; Jesús Nazareno,
véante mis ojos, muérame yo luego.
No quiero contento, mi Jesús ausente,
que todo es tormento a quien esto siente;
sólo me sustente su amor y deseo;
Véante mis ojos, dulce Jesús bueno;
véante mis ojos, muérame yo luego.
Siéntome cautiva sin tal compañía,
muerte es la que vivo sin Vos, Vida mía,
cuándo será el día que alcéis mi destierro,
veante mis ojos, muérame yo luego.
Dulce Jesús mío, aquí estáis presente,
las tinieblas huyen, Luz resplandeciente,
oh, Sol refulgente, Jesús Nazareno,
veante mis ojos, muérame yo luego.
¿Quién te habrá ocultado bajo pan y vino?
¿Quién te ha disfrazado, oh, Dueño divino ?
¡Ay que amor tan fino se encierra en mi pecho!
veante mis ojos, muérame yo luego.
Gloria, gloria al Padre, gloria, gloria al Hijo,
gloria para siempre igual al Espíritu.
Gloria de la tierra suba hasta los cielos.
Véante mis ojos, muérame yo luego. Amén.
Santa Teresa de Ávila
«Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie,
ciegos de ver, hemos visto».
Miguel Hernández
Tomado de Mercabá
ORACIÓN
PON TU MANO EN MIS OJOS
Pon barro y saliva,
y tu mano humana y divina,
en mis ojos para que tengan vista
Pon tu mano en mis ojos miopes,
para que puedan mirar más allá
de la costumbre, la familia y la comunidad,
y ver al hambriento, al sediento, a los siempre pobres.
Pon tu mano en mis ojos endurecidos
por el paso de los años y los fracasos,
para que se transformen
en ojos emocionados, capaces de llorar.
Pon tu mano en mis ojos cansados,
que no alcanzan a distinguir bien cosas y personas,
para que adquieran juventud y claridad
en este mundo convulso y cambiante.
Pon tu mano en mis ojos enfermos,
mal acostumbrados y poco cuidados,
para que recuperen la salud
y puedan ver sin engaño en plenitud.
Pon tu mano en mis ojos heridos
por tantos golpes, luces y fogonazos
que han recibido de la vida
cuando intentaban verla en profundidad.
Pon tu mano en mis ojos vacilantes,
que no saben detenerse y reconocer
lo que ante ellos emerge con novedad
dejándome siempre perplejo y vacilante.
Pon tu mano en mis ojos superficiales,
que pasan rápida y febrilmente
por todo lo que encuentran y se les ofrece,
pero evitan encuentros y compromisos estables.
Pon tu mano en mis ojos ciegos,
clausurados a la vida y a la luz,
para que vuelvan a ver la vida y tus signos
con paz, ilusión y movimiento.
Pon barro y saliva,
y tu mano humana y divina,
en nuestros ojos para que tengan vista.
Florentino Ulibarri
MEDITACIÓN
TODO SE VENTILA EN EL VER
Nuestro modo de entendernos, de sentir, de relacionarnos, de actuar…, de vivir, es deudor de la manera como nos vemos a nosotros mismos: en clave de carencia o en clave de plenitud. Y no habrá transformación real mientras no ajustemos nuestra visión, mientras no comprendamos lo que realmente somos.
Si mantengo una mirada que me reduce al yo -cuerpo, mente y psiquismo-, no podré sino verme en clave de carencia, lo cual me llevará a moverme entre la resignación fatalista y la búsqueda ansiosa e insaciable. Si alcanzo a ver mi identidad profunda, que es una con todo lo que es, eso me permitirá vivirme en clave de plenitud, haciéndome consciente de que, en medio de cualquier oleaje, por duro que resulte a mi sensibilidad, todo es quietud. Y que, aun en medio de toda incertidumbre y de todo dolor, todo momento es pleno y completo, tal como es. Aquello que, desde la clave de carencia, aparecía siempre como imperfecto, incompleto, inacabado y, en definitiva, frustrante, se muestra ahora -al verlo en clave de plenitud-, sin haberse modificado ninguna circunstancia, totalmente pleno.
Llegados a este punto, no es difícil entender la primera invitación de las personas sabias de todos los tiempos: “Conócete a ti mismo”, descubre qué eres, escucha tu sabiduría interior… Todo se ventila en esa comprensión.
Enrique Martínez Lozano
CANTO
Josh Blakesley Band – You Are The Light (subtitulado)
Eres la luz por Fray Nacho
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Dejar de mirar para ver.