« Sólo se puede transmitir lo que se vive».
«¡Quien no arde, no puede extender el fuego!»
“¿Crees que crees?”.
«Sobre él he puesto mi espíritu»
(Is 42, 1).
« ¡Créetelo… y creerán!»
S.Son
«Una cosa pido: ser Testigo»
S.Son
Proverbio indio: “cuando un dedo señala la luna, solo los necios se quedan mirando el dedo”.
Proverbio judío: «Si no dais testimonio de mí, dice el Señor, yo no existo».
San Gregorio Nacianceno: Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él.
S. Agustín, «Demuestra que tienes amor al Pastor amando a las ovejas, pues también las ovejas son miembros del Pastor.» (Sermón 225,1-2).
Maestro Eckhart “Si le dieras gracias a Dios por todas las alegrías que él te da, no te quedaría tiempo para lamentarte”.
Ignacio de Loyola, «No el mucho saber harta y satisface al alma, sino el sentir y el gustar de las cosas internamente» (EE 2).
Santa Teresa Benedicta de la Cruz El que quiera desposar al Cordero tiene que dejarse clavar con él en la cruz. Obras Completas (14-09-1940): ¿Por qué eligió el Cordero como símbolo?
San Josemaría Escriva de Balaguer, Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor (Camino, n. 1),
Hermano Roger de Taizé «Los «cristianos» españoles influirán poco, porque estudian poco y oran poco».
Concilio Vaticano II: La Iglesia y los cristianos «deben dar testimonio de aquella esperanza que está en ellos» (Gravissimum educationis 2)
Catecismo,
606: El Hijo de Dios «bajado del cielo no para hacer su voluntad sino la del Padre que le ha enviado» (Jn 6,38), «al entrar en este mundo, dice: … He aquí que vengo… para hacer, oh Dios, tu voluntad… En virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo» (Heb 10,5-10). Desde el primer instante de su Encarnación el Hijo acepta el designio divino de salvación en su misión redentora: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra» (Jn 4,34). El sacrificio de Jesús «por los pecados del mundo entero» (1Jn 2,2), es la expresión de su comunión de amor con el Padre: «El Padre me ama porque doy mi vida» (Jn 10,17). «El mundo ha de saber que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado» (Jn 14,31).
San Juan Pablo II La gran tragedia de la historia es que Jesús no es conocido y por ello no es seguido ().
¡Dejemos que el Espíritu Santo -Espíritu de Jesucristo- renueve la faz de la tierra a través de cada uno de nosotros! (18-I-1981)
Benedicto XVI «Cristo es el “cordero” que quita el pecado del mundo. Luchemos para vivir siempre en gracia, luchemos contra el pecado. La belleza del alma en gracia es tan grande que nos hace agradables a Dios y dignos de ser amados» (Benedicto XVI)
Papa Francisco, «¡Debemos ser como antenas receptoras, sintonizadas con la Palabra de Dios, para ser antenas que transmitan!». (Asís, octubre de 2013).
Papa León XIV: “Demasiadas discordias, demasiadas heridas causadas por el odio, el miedo, los prejuicios, la indiferencia con los pobres y la violencia contra la tierra. Y, sin embargo, nosotros queremos ser una levadura de fraternidad, de comunión, de amparo”.
Julián Green: “Todo el mundo creía, pero nadie gritaba de asombro, de felicidad o de espanto”.
Paul Claudel¿Qué habéis hecho de la Luz, hijos de la Luz?
Padre Lombardi. Decía él con su lenguaje tan plástico: «Se reúnen unas cuantas vecinas para recibir clases de labores. Después de un tiempo deciden reunirse para comer juntas un pollo asado. Aquel pollo asado es el comienzo de una gran amistad. Los cristianos compartimos todos los domingos, el cuerpo y la sangre de Jesús, y seguimos tan alejados los unos de los otros como si nunca hubiéramos comido juntos.
Nietzsche «El que un día ha de ser rayo, tiene que ser durante mucho tiempo nube» ()
Pagola, El bautismo de Jesús no consiste en sumergir a sus seguidores en las aguas de un río. Jesús sumerge a los suyos en el Espíritu Santo.
Enrique Martínez Lozano, Muchas veces, más que testigos, somos repetidores. No hablamos de lo que hemos visto (experimentado); repetimos lo que otros nos han dicho, lo que hemos leído, lo que hemos creído…
El testigo, a diferencia del repetidor, es aquel que “ha visto”.
Sobrado, Los santos se sienten pecadores, y hasta grandes pecadores, no por una exageración que pudiera llamarse virtuosa, sino porque su proximidad a Dios ilumina sus faltas con una luz deslumbradora, mientras que las nuestras nos hacen ciegos ante Dios y endurecen nuestra conciencia. (2026)
Anthony De Mello Nadie se ha emborrachado nunca a base de comprender intelectualmente la palabra «vino» El canto del pájaro
CONTO
VER
“Dijo al ojo a sus compañeros: veo más allá de esos valles un montaña envuelta en nubes.¡Qué montaña más solemne! A lo que el oído respondió: “pues yo no oigo su voz”. Por su parte, añadió la mano: pues yo no puedo tocarla. Así que esa montaña no existe. Intervinieron las narices. Nosotras no aspiramos su perfume. Luego no debe existir tal montaña. Mientras el ojo seguía contemplando la belleza de la montaña, los demás sentidos se reunieron a deliberar, qué motivos habría tenido el ojo para tratar de engañarles. Discutieron entre sí y llegaron a la conclusión: “El ojo, sin duda, ha perdido el juicio”.
Cuando uno habla de la fe, son muchos los que terminan sonriendo. “Este ha perdido el juicio”. Porque hoy ya no se usan esas cosas. Es que hay muchos que ven pero no ven. Miran pero no ven. Pero tampoco quieren creer lo que realmente otros ven. Se puede ir a la Iglesia y no ver nada. Se puede leer la Palabra de Dios y no enterarse de nada. Se puede rezar y no hablar con nadie. Jesús lo dirá más tarde: “Tienen ojos y no ven”. “Tienen oídos y no oyen”.
(Khalil Gibran)
Tomado de Juan Jáuregui
ANÉCDOTA
¿CONOCE USTED A JESUCRISTO?
Hace años un buen católico, en Bangkok, tomó un taxi, inició una conversación con el taxista, y le preguntó: ¿Conoce usted a Jesucristo? El conductor respondió: No conozco a ese señor. Nunca he oído hablar de él. No era nada extraño que en un país como Tailandia se desconozca a Cristo. Pero también ocurre -y esto sí que causa extrañeza y pena- que muchas personas que viven en países de mayoría católica y están bautizadas tienen una imagen borrosa de Jesucristo.
Tomado de Anécdotas y catequesis
LA IMAGEN DEL «CORDERO DE DIOS»
no coincide exactamente ni con la del cordero pascual, ni con la del chivo expiatorio del Yom Kippur, aunque recuerda bastante al personaje misterioso de Isaías 53 que se ofrece a morir por el pueblo y marcha a la muerte «como un cordero llevado al matadero», sin protestar ni abrir la boca. Teniendo en cuenta que en ámbito cananeo el símbolo de la divinidad era el toro, por su fuerza y bravura, elegir al cordero significa un cambio radical, una opción por lo débil y suave.
«EL PECADO DEL MUNDO».
Ya que esta fórmula sólo se encuentra aquí, resulta difícil saber en qué consiste el pecado del mundo. Una pista la ofrece la primera carta de Juan: «Cuanto hay en el mundo, la codicia sensual, la codicia de lo que se ve, el jactarse de la buena vida, no procede del Padre, sino del mundo» (1 Jn 2,16). Todo eso sería lo que elimina Jesús. Pero la cuestión es discutida.
Tomado de J.L.Sicre
PECADO
En el AT y en el Nuevo, la palabra más usada para indicar “pecado”, tanto en griego como en latín, significa errar el blanco. No se trata de mala voluntad como lo entendemos hoy. En el evangelio de Juan, “pecado del mundo” tiene un significado muy preciso. Se trata de la opresión que un ser humano ejerce sobre otro y que le impide desarrollarse como persona. El pecado es siempre colectivo. Siempre que hay pecado hay opresor y víctima.
Tomado de Fray Marcos
CHARLES PÉGUY
Escribía hace ya bastantes años, con la agudeza que le caracterizaba, que el mal del mundo moderno no era la superación del pecado, sino la pérdida de conciencia de éste. No es que los hombres no pequen, decía Péguy, sino que sus pecados no son ya cristianos. Es decir, son pecados que no tienen en su horizonte a Alguien que sea mayor que ellos, a Alguien que pueda poner luz y misericordia allí donde los pecados de los hombres sólo siembran oscuridad y desesperanza. Nuestro momento actual adolece de este mismo mal denunciado por el escritor francés. Y no porque ignoremos un abismo dejamos de correr el riesgo de ser precipitados en él; no porque desconozcamos su peligro, dejaremos de destrozarnos si en él nos despeñamos.
Tomado de Jesús Sanz Montes
DEJAR QUE JESÚS SE LUZCA
Al recordar a Beethoven sus amigos la época de su juventud y los deseos de gloria sentidos por él, el gran músico exclamó:
“¡Qué insensatez! Jamás he pensado en escribir por conquistar fama ni gloria. Lo que llevo en mi corazón tiene que salir. Por eso he escrito y escribo”.
Esas palabras de Beethoven son el marco del siguiente comentario…
Damos gloria a Dios en la medida en que nos enriquecemos, nos mejoramos, nos acercamos a Dios y nos llenamos de Él.
El maestro brilla si el alumno aprende. El médico se luce cuando el paciente se cura. El bien del alumno glorifica al maestro. Como la mejoría del enfermo es lucimiento para el médico. Los mejores cuadros de un pintor son los que más le honran.
El bien del hombre glorifica a Dios. Dar gloria a Dios no exige fastidiarse. Exige enriquecerse, llenarse.
La gloria de Dios y el bien del hombre corren parejos.
Agustín Filgueiras Pita
Tomado de Anecdonet
POEMA
«Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar».
Espronceda
Tomado de Vicente Martínez
Como sois lucero
del alma mía,
al traer el día
nacéis primero;
pastor y cordero
sin choza y lana,
¿dónde vais que bace frío
tan de mañana?
Lope de Vega
ORACIÓN
INICIO DE UN TIEMPO EVANGÉLICO
Son tantas y tantas las veces
que has pasado a mi vera
silbando tus canciones,
rozándome con tu brisa,
haciéndome guiños y risas,
deteniendo tu presencia…,
que me siento sin respuesta.
Y son tantas y tantas las veces
que he visto bajar al Espíritu
y posarse en personas anónimas
que caminan por este mundo
buscando la verdad a tientas,
a solas o en compañía fraterna…,
que me avergüenzo de mi inercia.
Por eso, al escuchar de nuevo
esa voz que anuncia tu presencia,
hago un alto en mis sendas,
abro mis entrañas yermas,
me despojo de toda pertenencia
y permanezco atento por si llegas…
y quieres hacerme de tu cuadrilla nazarena.
Florentino Ulibarri
MEDITACIÓN
BAUTIZAR CON ESPÍRITU SANTO
Este Espíritu Santo es considerado por los evangelistas como «Espíritu de vida». Por eso, dejarnos bautizar por Jesús significa acoger su Espíritu como fuente de vida nueva. Su Espíritu puede potenciar en nosotros una relación más vital con él. Nos puede llevar a un nuevo nivel de existencia cristiana, a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de verdad». Dejarnos bautizar por él es poner verdad en nuestro cristianismo. No dejarnos engañar por falsas seguridades. Recuperar una y otra vez nuestra identidad irrenunciable de seguidores de Jesús. Abandonar caminos que nos desvían del evangelio.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de amor», capaz de liberarnos de la cobardía y del egoísmo de vivir pensando solo en nuestros intereses y nuestro bienestar. Dejarnos bautizar por él es abrirnos al amor solidario, gratuito y compasivo.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de conversión» a Dios. Dejarnos bautizar por él significa dejarnos transformar lentamente por él. Aprender a vivir con sus criterios, sus actitudes, su corazón y su sensibilidad hacia quienes viven sufriendo.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de renovación». Dejarnos bautizar por él es dejarnos atraer por su novedad creadora. Él puede despertar lo mejor que hay en la Iglesia y darle un «corazón nuevo», con mayor capacidad de ser fiel al evangelio.
José Antonio Pagola
CANTO
Hacer tu voluntad Ixcís
Jesús el que quita el pecado del mundo
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Lo esencial, es invisible.