CITA
« “Nolite timere”».
«Cuando un silencio apacible lo envolvía todo | y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real»
(Sabiduría 18,14-15).
« ¡En medio de tantas palabras, acampa su Palabra!»
S.Son
« ¡Compartir nuestra vida para compartir la tuya!»
S.Son
Aristóteles, Durante nuestros momentos más oscuros debemos centrarnos en ver la luz ()
San Ignacio de Antioquía: «Palabra que procedió del silencio» (A los Magnesios, VIII, 2.).
S. Agustín, Ir por medio del Verbo hecho carne al Verbo que era en principio con Dios (Trat. Evang. S. Juan,13,14).
San León Magno, «Despierta, oh hombre, y reconoce la dignidad de tu naturaleza. Recuerda que fuiste hecho a imagen de Dios; esta imagen, que fue destruida en Adán, ha sido restaurada en Cristo»
Maestro Eckhart «Aparta de Dios todo lo que lo reviste y tómalo puro en el vestidor donde está descubierto y desnudo en sí mismo. Entonces permaneceréis en Él».
San Juan de Ávila: «santidad, limpieza quiere decir». (Tratado sobre el sacerdocio, 12, Obras Completas, T. III, BAC, Madrid, 1970, p. 504.).
San Juan de la Cruz La fe nos da y comunica al mismo Dios, y cuánto más fe el alma tiene, más unida está con Dios.
En darnos a su Hijo, que es una palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto de una vez y no tiene más que hablar.
“Para venir de todo al TODO, has de dejar del todo, TODO”
San Josemaría Escriva de Balaguer, Hijos de Dios, hermanos del Verbo hecho carne, de Aquel de quien fue dicho: en el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres (Jn 1,4). Hijos de la luz, hermanos de la luz: eso somos. Portadores de la unica llama capaz de encender los corazones hechos de carne (Es Cristo que pasa,66).
Concilio Vaticano II: «El hombre debe abandonarse enteramente en Dios» (DV, 5..).
Catecismo, 1692 «El Símbolo de la fe profesa la grandeza de los dones de Dios al hombre por la obra de su creación, y más aún, por la redención y la santificación (…). Reconociendo en la fe su nueva dignidad, los cristianos son llamados a llevar en adelante una ‘vida digna del Evangelio de Cristo’ (Flp 1,27). Por los sacramentos y la oración reciben la gracia de Cristo y los dones de su Espíritu que les capacitan para ello»
San Juan Pablo II «abramos las puertas a Cristo»
Benedicto XVI la historia tiene un sentido, porque en ella «habita» la Sabiduría de Dios. (03-01-2009)
Papa Francisco, “El pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida”
Antoine de Saint-Exupéry, dijo en una ocasión que «debemos ir con mucha confianza hasta la raíz».
Ricardo Wagner: «Saber que hubo un Salvador, le hace un gran bien al hombre».
Pablo d’Ors: «Los seres humanos nos parecemos todos, todos sufrimos por lo mismo, lo cual es cierto, pero todos los modos de sufrimiento son muy distintos según la actitud interior con que se viven o se asumen, porque todo sirve para construirnos o para destruirnos».
Leonardo Boff, «ya no estamos solitarios, sino solidarios».
Enrique Martínez Lozano, No somos un yo separado que tiene vida; somos Vida –Presencia atemporal desde “el principio”– que se está experimentado en estas personas.
¿Qué es aquello que, en medio de variaciones de todo tipo, permanece siempre idéntico a sí mismo? Eso, solo eso, es lo único realmente real.
José Saramago, “En todos nosotros hay algo que no tiene [no puede tener] nombre. Eso es lo que somos”.
Rahner define al cristiano como «oyente de la Palabra».
SABIDURÍA (Tomado de pensamientos.org)
De Dios venimos y a Dios vamos: esta realidad constituye, en el fondo, la síntesis de la sabiduría cristiana. Mon. Javier Echevarría
Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; más vale su ganancia que la ganancia de la plata, su renta es mayor que la del oro. Pr 3, 13-14.
Don de sabiduría que nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas y en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones. Padres de la Iglesia
El mejor indicio de la sabiduría es la concordancia entre las palabras y las obras. Lucio Anneo Séneca
El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores de parto… muestrales al niño. Indira Gandhi
El temor de Dios es el principio de toda sabiduría. Adolfo Kolping
En el camino a la sabiduría, el primer paso es silencio; el segundo, escuchar; el tercero, recordar; el cuarto, practicar; el quinto, enseñar a otros. Salomón Ibn Gabirol
Es tan difícil a los ricos adquirir la sabiduría como a los sabios adquirir las riquezas. Epicteto
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca. Jean de La Bruyére
La bondad tiene más importancia que la sabiduría, y el reconocimiento de este hecho es el comienzo de la sabiduría. Isaac Rubin
La ciencia es orgullosa por lo mucho que ha aprendido; la sabiduría es humilde porque no sabe más. William Cowper
La ira se halla en muchos animales, la sabiduría solo en el hombre. Pitágoras
La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo. Galileo Galilei
La mejor sabiduría que existe es conocerse a sí mismo. Galileo Galilei
La puerta de la sabiduría nunca está cerrada. Benjamin Franklin
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe. Proverbio chino
La sabiduría consiste no sólo en ver lo que tienes ante ti, sino en prever lo que va a venir. Terencio
La sabiduría es hija de la experiencia y siempre pide consejo al que sabe corregirse a sí mismo. Leonardo Da Vinci
La sabiduría es una adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad. Aristóteles
La sabiduría va unida a la apertura a los demás, a la humildad del corazón. Padre Llucià Pou Sabaté
La sabiduría sirve de freno a la juventud, de consuelo a los viejos, de riqueza a los pobres y de ornato a los ricos. Diógenes
La sabiduría no nos viene dada, sino que debemos descubrirla por nosotros mismos, después de un viaje que nadie puede ahorrarnos o hacer por nosotros. Marcel Proust
La sabiduría no se traspasa, se aprende. Proverbio árabe
La sabiduría se encuentra en la naturaleza, no en los laboratorios. Manuel Lezaeta
La sabiduría se halla sólo en la verdad. Johann Wolfgang von Goethe
La sabiduría suprema era tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen. Wiliam Faulkner
La suma de la sabiduría está en esto: que no es tiempo perdido el tiempo dedicado al trabajo. Ralph Waldo Emerson
Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas. Benjamín Franklin
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría. Proverbio árabe
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado. Napoleón
No hay sabiduría sin prudencia. Jaime Balmes
No puede haber sabiduría sin humildad. Sócrates
Nuestra sabiduría consiste en mirar al Señor, no en discutir con los hombres. C.H. Spurgeon
Para desembarcar en la isla de la sabiduría hay que navegar en un océano de aflicciones. Sócrates
Pensar y obrar, obrar y pensar es la suma de toda sabiduría! Johann W. Goethe
Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe, y de la grandeza que no se inclina ante los niños. Khalil Gibran
Que tu sabiduría sea la sabiduría de las canas, pero que el corazón sea el corazón de la infancia candorosa. Friedrich Schiller
Quién añade sabiduría añade dolor. Eclesiastés
Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios. Kung FuTse, Confucio
Quien sabe de dolor todo lo sabe. Dante Alighieri
Recoger la sabiduría de otros, también es de sabios. Juan Guerra Cáceres
Saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe: sabiduría. Jean Baptiste Alphonse Karr
Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídasela a Dios, que a todos la da copiosamente y le será otorgada. Santiago, apóstol
Si discutes mucho para probar tu sabiduría, pronto mostrarás tu ignorancia. Moucharrif ed-Din Saadi
Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría a los mortales, mas ahora que la malicia va descubriendo mas su cara, mucho más los descubre. San Juan de la Cruz
Todo hombre es tonto por lo menos cinco minutos al día; la sabiduría consiste en no rebasar el límite. Elbert Hubbard
Una cosa es amar la sabiduría y otra haberla conseguido. Lucio Anneo Séneca
CONTO
EL ESPEJISMO
Un hombre se había perdido en el desierto. Agotadas sus provisiones de víveres y de agua, caminaba lastimero por las ardientes arenas, De improviso vio ante sí unas palmeras y sintió el borboteo del agua.
Aún más desconsolado pensó para sí: “Esto es un espejismo. Mi fantasía me hace ver los más profundos deseos de mi subconsciente. La realidad es que no hay absolutamente nada”.
Sin más esperanza, desvariando, exhausto en el suelo. Poco tiempo después, lo encontraron dos beduinos. Pero el pobre hombre ya estaba muerto.
-Esto es absurdo- , dijo uno de ellos. – ¡Tan cerca del oasis, con el agua a dos pasos los dátiles que le caían en la boca! ¿Cómo es posible que haya muerto?
– ¡Era un hombre moderno! Lo racionalizaba y desconfiaba de todo, tenía ojos pero no era capaz de ver el oasis que en realidad estaba delante de sus narices – dijo el otro sacudiendo la cabeza.
Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenía una bonita casa y una hermosa familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano y estaba muy enfermo, pensó visitarlo; no lo había vuelto a ver desde el día de su graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió el telegrama que le avisaba que su padre había muerto, habiéndole legado todas sus posesiones, por lo cual debía viajar de inmediato para iniciar los trámites sucesorios.
Cuando llegó a la casa de su padre, la tristeza y el arrepentimiento embargaron su corazón. Comenzó a ver los documentos importantes que había en el escritorio y entre ellos, encontró la Biblia que le había dado en aquella ocasión; con lágrimas en los ojos la abrió y comenzó a hojear sus páginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso de Mateo 7.11 «Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas guías a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan».
Mientras leía esas palabras, unas llaves de coche cayeron de la Biblia. Tenía una tarjeta de la agencia de automóviles donde él había visto ese coche deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba escrita la fecha del día de su graduación y las palabras: Totalmente Pagado
Tomado de P. Diego Millán
ENTRENARSE PARA ESCUCHAR
Una vez un indio llegó a la capital y caminando con su anfitrión, la persona que le había acogido en su casa, por la acera de una avenida con mucho tráfico estaba muy atento a todo.
De repente paró, y llevando la mano detrás de sus oídos, dijo sonriendo:
“Escucho un grillo”.
Su compañero estaba un tanto escéptico y le dijo:
“¿Cómo puedes escuchar un grillo con tanto ruido y tráfico? ”
El indio le contestó: “Lo que quiero escuchar, lo escucho porque desde niño me he entrenado para ello”.
Tomado de MSC
ANÉCDOTA
CARNE (en griego “sarx”)
significa el hombre en concreto, que comprende la corporeidad, y por tanto la precariedad, la debilidad, en cierto sentido la caducidad (“Toda carne es hierba”, leemos en el libro de Isaías 40, 6).
Tomado de S. Juan Pablo II
Catequesis: Jesucristo, verdadero hombre 27-01-1988
LA PALABRA
El término griego es «Logos«, pero en la mente del Apóstol se trata de una referencia a la «Sabiduría», que en el Antiguo Testamento es personificada como reguladora del cosmos y de la historia. «…Y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios… Todas las cosas fueron hechas por él» (Jn 1, 1. 3).
Tomado de S. Juan Pablo II
Ángelus: 04-01-2004
VERBO
Ya en el Antiguo Testamento la Palabra (Verbo) de Dios aparece como fuerza creadora, como Sabiduría que estaba presente en la creación del mundo. La Sabiduría es una propiedad divina, es eterna y se identifica con Dios. En Proverbios el autor sagrado pone en boca de la Sabiduría: Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra (Pr 8, 23). Y en el Eclesiástico, Sirácida escribe: La Sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría. En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría. “Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra. Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube” (Si 24, 1-4).
Tomado de Anécdotas y catequesis
SABIO ORIENTAL
Digamos, ante todo, que entre nosotros es común llamar sabio a un personaje de gran ciencia y preparación intelectual. Leemos en los diarios: «Un gran sabio alemán, ruso, etc., asombra al mundo con sus investigaciones…» Sabio es, según nuestra mentalidad, el que sabe mucho, el que conoce el secreto de las cosas, el que investiga, descubre e inventa. Sin embargo, en el antiguo Oriente (Egipto, Palestina, Mesopotamia, India, China) el sabio era otra cosa distinta. Los sabios eran maestros que enseñaban a los hombres el auténtico camino de la vida.
La gran inquietud humana siempre fue la vida: qué es la vida -cómo perfeccionarla-, cómo alcanzar la inmortalidad, la divinidad o la iluminación perfecta.
Los sabios eran auténticos santos que, iluminados por una luz trascendente, habían descubierto el «camino o sendero de la vida» y, por lo tanto, podían enseñarlo a los demás hombres tanto con su ejemplo como con su palabra.
Sabio era el hombre prudente-equilibrado-recto-ecuánime-justo. Lo que hoy podemos decir: un gran hombre -un individuo excepcional-, un ejemplo para las generaciones futuras.
LAOTSE, el gran sabio chino del siglo sexto antes de Cristo, describe así al sabio: «Los sabios perfectos de la antigüedad eran tan sutiles, agudos y profundos, que no podían ser conocidos.
Puesto que no podían ser conocidos, sólo se puede intentar describirlos: Eran prudentes, como quien cruza un arroyo en invierno; cautos, como quien teme a sus vecinos por todos lados; reservados, como un huésped; compactos, como un tronco de madera; amplios, como un valle; complejos, como el agua turbia.»
Y más adelante agrega:
«El sabio abraza la unidad y es el modelo del mundo.
Destaca porque no se exhíbe.
Brilla porque no se guarda.
Merece honores porque no se ensalza.
Posee el mando porque no se impone.
Nadie lo combate porque él a nadie hace la guerra.
¿Son acaso vanas las palabras del antiguo proverbio: «lo humillado será ensalzado»? Por esto mismo, el sabio preservará su grandeza.»
Hay, por lo tanto, una gran diferencia entre nuestro concepto de sabiduría y el concepto oriental, y si decimos oriental, decimos también bíblico:
–Para nosotros, el sabio orienta sus esfuerzos hacia afuera, hacia las cosas, hacia el descubrimiento del mundo físico. Más que su vida, nos importa su ciencia, sus inventos, su saber.
–Para el oriental y para la Biblia, el sabio orienta su esfuerzo hacia el descubrimiento de sí mismo, hacia el secreto recóndito de la vida humana como existencia aquí y ahora; hacia esa luz misteriosa que se llama lo divino, lo sagrado, lo trascendente, Dios… Nuestros sabios son científicos; los sabios bíblicos son santos. Nuestros sabios buscan la perfección de las cosas; los bíblicos, la perfección del hombre.
Santos Benetti
CRUZAR LA FRONTERA. Ciclo A
Ediciones Paulinas.Madrid 1985.Págs. 141 ss.
«JUANISTAS»
En el Asia Menor, donde escribía el Evangelista, existía la secta de los «juanistas» que creían aún que Juan el Bautista era el Mesías, luz de los hombres. El Evangelista refuta su error: Hubo un hombre, vivió no hace mucho, enviado de Dios, pero puro hombre, que se llamaba Juan. Este hombre, el Bautista, vino al mundo para servir de testimonio, y deponer como testigo, para dar testimonio de la luz. Era la aurora que señalaba la venida del sol, el grande hombre que debía señalar a los hombres al que era más que hombre, para que todos, en virtud del testimonio de este hombre extraordinario, creyesen por él, dejándose penetrar de la luz y de la vida del Verbo. El, el Bautista, no era la luz esencial: no era el Verbo-Luz, sino sólo testigo de ella, para que1diese testimonio de la luz, como Precursor y gran Profeta que señaló la presencia del Verbo-Luz entre los hombres.
Dr. D. Isidro Gomá y Tomás, El Evangelio Explicado, Vol. I, Ed. Acervo, 6ª ed., Barcelona, 1966, p. 233-241
SABIDURIA / SABIO.
Para los poderosos, sabio es el que ha estudiado y tiene muchos conocimientos. Según la Biblia, esto no tiene mucho valor. La verdadera sabiduría es una mezcla de sensatez, prudencia y comprensión de la voluntad de Dios, que nos ayuda a organizar la vida como Dios quiere. El verdadero sabio no pretende saber todo: respeta el misterio y la complejidad de la vida; comprende que solamente Dios es sabio; toda sabiduría humana viene de él. Por eso, los más grandes sabios son los POBRES y los pequeños, tan dóciles y abiertos a la revelación de Dios (Mt 11,25). Algunos libros del AT que se preocupan de modo especial de esta sabiduría se llaman sapienciales: Job, Sal, Prov, Qo, Cant, Si. En verdad, toda la Biblia enseña la sabiduría que viene de Dios. Pero solamente la vida vivida a la luz de la fe hace que la gente aprenda a ser sabia.
Tomado de Leon Dufour
HUMOR
A VER, JUANITO…
En la catequesis:
– Juanito, ¿dónde nació Jesús?
– ¿Pero cómo es posible que usted no lo sepa?
Tomado de 100 chistes con la gracia de Dios .
Tomado de Anecdonet
POEMA
Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
Bécquer, rima XXXVIII
Cuantas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuanto amor llamar porfía.
Y cuantas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos, respondía,
para lo mismo responder mañana.
Lope de Vega
ORACIÓN
DIOS NOS HA TOMADO LA DELANTERA
Hay que tener confianza en Dios, hermano/a,
pues Él ha confiado en nosotros.
Hay que tener fe en Dios,
pues Él ha creído en nosotros.
Hay que dar crédito a Dios,
que nos ha dado crédito a nosotros.
¡Y qué crédito! ¡Todo el crédito!
Hay que poner nuestra esperanza en Dios
puesto que Él la ha puesto en nosotros.
Singular misterio, el más misterioso:
¡Dios nos ha cogido la delantera!
Así es Él, hermano/a, así es Él.
Se le desborda la ternura por los poros,
nos alza hasta sus ojos, nos besa,
nos hace mimos, cosquillas y guiños,
y sueña utopías para nosotros
más que las madres más buenas y apasionadas.
Dios ha puesto su esperanza en nosotros.
Él comenzó, ya en los orígenes, y no se cansa.
Él espera que el más pecador de nosotros
trabaje, al menos un poco, por sus hermanos.
Él espera en nosotros más que nosotros mismos,
¿y nosotros no vamos a esperar en Él?
Dios nos dio su Palabra,
nos confió a su Hijo amado
que vino a nuestro mundo y casa;
nos confió su hacienda,
su Buena Noticia,
y aún su esperanza misma,
¿y no vamos a poner nosotros
nuestra esperanza en Él?
Hay que tener confianza en la vida
a pesar de lo mal que dicen que está todo.
Hay que tener esperanza en las personas, ¡en todas!
Sólo en algunas hasta los fariseos y necios la tienen…
Hay que confiar más en Dios
y echarnos en sus brazos y descansar en su regazo.
Hay que esperar en Dios.
Mejor: hay que esperar a Dios.
Y si todo esto ya lo hacemos,
una cosa nos falta todavía:
Hay que esperar con Dios
a que su Palabra se haga buena nueva
en nuestras entrañas,
en su casa, que es nuestra casa.
Florentino Ulibarri
MEDITACIÓN
¿Sabes lo que te digo? Que bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. ¿Te das cuenta de cuánto bueno nos ha dado en Jesús? Dios nos ha elegido, a cada uno de nosotros, desde siempre, para que vivamos en el amor. Nos ha consagrado, es decir, que nos ha hecho capaces de transparentar al mismo Dios. Y en Jesús nos abrazó, para siempre… Dios sabe quién es cada uno de nosotros, sabe quién eres tú, y cree en ti profundamente.
Yo, su testigo, su apóstol, también me doy cuenta de quién eres, de cómo amas, de cómo peleas por la fe, de cómo a veces te bandeas en la tormenta, y te alegras en lo cotidiano. Sólo puedo darle gracias a Dios por ti, por tu vida. Rezo por ti, y pido que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, Padre de la Gloria, te conceda un espíritu de sabiduría y revelación, para que lo conozcas en lo profundo. Que te ilumine para que vivas desde la esperanza a la que te llama, y para que poseas la riqueza de quienes se consagran a su evangelio.
José María Rodríguez Olaizola, sj | adaptación Ef 1, 3-6; 15-18
Tomado de Pastoral sj
CANTO
Ave Maria (In the Style of Giulio Caccini)
Ven y Adoremos Veronica Sanfilippo
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Estar a lo que se celebra.