« Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo…»
(Romanos 8, 29).
Todo va a estar bien al final. Si no está bien, no es el fin.
John Lennon
«Superada la Tentación, llega la Transfiguración y la Misión»
S.Son
«Sin “velo” podrás verlo»
S.Son
San Cirilo de Jerusalén, “A Él oíd”. Y más que a Moisés y a Elías, porque Cristo es el fin de la Ley y de los Profetas».
S. Agustín, “El que se pasa al lado de Cristo, pasa del temor al amor y comienza a poder cumplir con el amor lo que con el temor no podía” (S 32,8).
San León Magno, «Con esa Transfiguración pretendía especialmente sustraer el corazón de sus discípulos del escándalo de la cruz y evitar que la voluntaria ignominia de su Pasión hiciese flaquear la fe de los mismos» (Serm 51 Témp. de Cuaresma).
San Juan Damasceno,Hoy se manifiesta lo que los ojos de carne no pueden ver: un cuerpo terrestre irradiando esplendor divino, un cuerpo mortal rebosando la gloria de la divinidad… Las cosas humanas pasan a ser las de Dios, y las divinas las de los humanos. Homilía sobre la Transfiguración : PG 96, 545
Ignacio de Loyola, “¡Qué miserable me parece la tierra cuando contemplo el cielo!”
Santa Teresa de Jesús: “Quien tuviere experiencia lo entenderá, y verá que he atinado a decir algo; quien no la tenga, no me extrañaría que le parezca todo un desatino” (Teresa de Jesús, El Libro de la vida 26,6).
San Juan de la Cruz « Pon los ojos sólo en Él, porque en Él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en Él aún más de lo que pides y deseas (…);”» (Subida al Monte Carmelo 2,22,5).
Catecismo, 142 Por su revelación, «Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía» (DV 2). La respuesta adecuada a esta invitación es la fe.
444 «Los Evangelios narran en dos momentos solemnes, el bautismo y la transfiguración de Cristo, que la voz del Padre lo designa como su ‘Hijo amado’. Jesús se designa a sí mismo como ‘el Hijo Único de Dios’ (Jn 3,16) y afirma mediante este título su preexistencia eterna. Pide la fe en ‘el Nombre del Hijo Único de Dios’ (Jn 3,18) (…)»
554 A partir del día en que Pedro confesó que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, el Maestro «comenzó a mostrar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén, y sufrir … y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día» (Mt 16,21): Pedro rechazó este anuncio (cf. Mt 16,22-23), los otros no lo comprendieron mejor (cf. Mt 17,23Lc 9,45). En este contexto se sitúa el episodio misterioso de la Transfiguración de Jesús (cf. Mt 17,1-8 par.: 2P 1,16-18), sobre una montaña, ante tres testigos elegidos por él: Pedro, Santiago y Juan. El rostro y los vestidos de Jesús se pusieron fulgurantes como la luz, Moisés y Elías aparecieron y le «hablaban de su partida, que estaba para cumplirse en Jerusalén» (Lc 9,31). Una nube les cubrió y se oyó una voz desde el cielo que decía: «Este es mi Hijo, mi elegido; escuchadle» (Lc 9,35).
555 Por un instante, Jesús muestra su gloria divina, confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que para «entrar en su gloria» (Lc 24,26), es necesario pasar por la Cruz en Jerusalén. Moisés y Elías habían visto la gloria de Dios en la Montaña; la Ley y los profetas habían anunciado los sufrimientos del Mesías (cf. Lc 24,27). La Pasión de Jesús es la voluntad por excelencia del Padre: el Hijo actúa como siervo de Dios (cf. Is 42,1). La nube indica la presencia del Espíritu Santo: «Tota Trinitas apparuit: Pater in voce; Filius in homine, Spiritus in nube clara» («Apareció toda la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa» (Santo Tomás, s.th. III 45,4, ad 2):
Tú te has transfigurado en la montaña, y, en la medida en que ellos eran capaces, tus discípulos han contemplado Tu Gloria, oh Cristo Dios, a fin de que cuando te vieran crucificado comprendiesen que Tu Pasión era voluntaria y anunciasen al mundo que Tú eres verdaderamente la irradiación del Padre (Liturgia bizantina, Kontakion de la Fiesta de la Transfiguración,)
556 La transfiguración del Señor en el monte es una manifestación de su identidad: Él, el Cristo, es el Hijo de Dios, y su misión es la de reconciliar a la humanidad entera por su muerte en Cruz, una muerte terrible que dará paso a la gloria por su Resurrección. Para todo aquél que quiera seguir al Señor, la Cruz será también para él el camino que conduce a la gloriosa transfiguración de su propia existencia ().
San Juan Pablo II Es necesario buscar…en este tiempo la cercanía de Cristo: “¡Qué hermoso es estar aquí!” (Mt 17,4). (15-III-1981).
Benedicto XVI «la íntima compenetración de su ser con Dios, que se convierte en luz pura. En su ser uno con el Padre, Jesús mismo es Luz de Luz» (Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 361).
Papa Francisco, «Una fe auténtica implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo. ». a los jóvenes en Cracovia
Papa León XIV: ser hoy “testigos inermes y desarmantes de la paz que viene de Cristo”.
Pagola, Tarde o temprano, todos corremos el riesgo de instalarnos en la vida, buscando el refugio cómodo que nos permita vivir tranquilos, sin sobresaltos ni preocupaciones excesivas, renunciando a cualquier otra aspiración.
Tomás Muro, ¡Cuántas veces y cuánto tiempo vieron a Jesús, pero no vieron a Cristo!
Fray Marcos, Manifestar amor hasta la muerte, por amor, es la mayor gloria de Jesús y del hombre.
Lo que vieron en Jesús es lo que todos somos.
Enrique Martínez Lozano, no somos lo que parecemos ser… no soy una persona que tiene consciencia, sino consciencia “enfundada” en una persona.
José Saramago: “En nosotros hay algo que no tiene nombre. Ese algo es lo que somos”.
Ortega y Gasset “Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” ()
Nisargadatta, «simplemente abandona lo que no es tuyo, y encuentra lo que nunca perdiste: tu propio ser».
Pablo D ́Ors: «Conozco bien, de primera mano, el miedo que da saltar. Pero la vida es la experiencia de ese salto. Siempre estamos – al menos yo – entre el abismo y el cielo, entre el vuelo y la caída. Estar permanentemente entre esas dos posibilidades: esa es la aventura del ser humano, y a eso, estoy seguro, es a lo que nos llama la cuaresma. Salta si quieres vivir».
Michel Quoist: «Sé tú mismo. Los otros te necesitan tal cual el Señor ha querido que fueses. No tienes derecho a disfrazarte, a representar una comedia, puesto que sería un robo a los otros. Dite a ti mismo: voy a llevarle algo, puesto que jamás se encontró con alguien como yo, y jamás lo encontrará, puesto que soy un ejemplar único salido de las manos de Dios».
CONTO
DEL ROBLE SALIÓ UNA VOZ…
En algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: ¡No sabía quién era!
Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano: «Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas, ¡ve que fácil es!»
«No lo escuches», exigía el rosal. «Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son!»
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
«No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución… No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo, conócete… y para lograrlo, escucha tu voz interior.»
Y dicho esto, el búho desapareció.
«¿Mi voz interior?… ¿Ser yo mismo?… ¿Conocerme?…»
Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
«Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión: ¡Cúmplela!»
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
Yo me pregunto al ver a mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?… ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas?… ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?
En la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡Nunca lo olvides!
Tomado de Anecdonet
ANÉCDOTA
LA TEOFANÍA DEL SINAÍ
Dios no se manifiesta en un espacio cualquiera, sino en un sitio especial, la montaña, a la que no tiene acceso todo el pueblo, sino sólo Moisés, al que a veces acompaña su hermano Aarón (Ex 19,24), o Aarón, Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex 24,1). La presencia de Dios se expresa mediante la imagen de una nube espesa, desde la que habla (Ex 19,9). Es también frecuente que se mencione en este contexto el fuego, el humo y el temblor de la montaña, como símbolo de la gloria y el poder de Dios que se acerca a la tierra. Estos elementos demuestran que los evangelistas no pretenden ofrecer un informe objetivo, “histórico”, de lo ocurrido, sino crear un clima semejante al de las teofanías del Antiguo Testamento.
LA SUBIDA A LA MONTAÑA
Jesús sólo elige a tres discípulos, Pedro, Santiago y Juan. La exclusión de los otros nueve pretende indicar que va a ocurrir algo tan importante que no puede ser presenciado por todos. Se dice que subieron «a una montaña alta y apartada». La tradición cristiana, que no se contenta con estas indicaciones generales, la ha identificado con el monte Tabor, que tiene poco de alto (575 m) y nada de apartado. Lo evangelistas quieren indicar otra cosa: usan el frecuente simbolismo de la montaña como morada o lugar de revelación de Dios. Entre los antiguos cananeos, el monte Safón era la morada del panteón divino. Para los griegos se trataba del Olimpo. Para los israelitas, el monte sagrado era el Sinaí (u Horeb). También el Carmelo tuvo un prestigio especial entre ellos, igual que el monte Sión en Jerusalén. Una montaña «alta y apartada» aleja horizontalmente de los hombres y acerca verticalmente a Dios. En ese contexto va a tener lugar la manifestación gloriosa de Jesús.
Tomado de J.L.Sicre
MOISÉS
Es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a cara. Sin Moisés, humanamente hablando, no habría existido el pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin Elías habría caído por tierra toda la obra de Moisés. El hecho de que se aparezcan ahora a los discípulos (no a Jesús) es una manera de garantizarles la importancia del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está destruyendo la labor religiosa de siglos, se encuentra en la línea de los antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.
Tomado de J.L.Sicre
“AHORA YA PUEDO MORIR”
Esquilo, en su Agamenón, describe un soldado que regresa a su tierra natal después de la guerra de Troya, el cual en su alegría dice que siente deseos de morir. Shakespeare pone las mismas gozosas palabras en boca de Otelo después de los peligros de un viaje:
Si ahora fuera preciso morir,
sería este el momento más dichoso; porque temo
que mi alma posee ahora un gozo tan absoluto,
que ninguna otra satisfacción como ésta
le reserva el ignorado sino.
Tomado de Fulton J. Sheen, Vida de Cristo, Ed. Herder, Barcelona, 1968, cap. 18, pp. 169-173)
ABRAHAM SALE DE UNA TIERRA,
el Irán actual, a 200 kilómetros del mar Pérsico, y va a entrar en otra, Canaán. En un acontecimiento, no pequeño, le ha facilitado la Providencia, su salida: Teraj, su padre, ha muerto ya en Jarán. Señal de que aún se le trata como a niño. Las pruebas vendrán después. Llega a Canaán y sólo la recorre, porque aún no la posee. Al Señor le gusta hacer desear, porque cuanto más se desea más se alcanza. Hacer desear porque cuanto más se desea más se valora lo que se desea. Lo hace ahora con Abraham. Lo hará después con Moisés desde el monte Nebo, enseñándole la tierra prometida: «Te la hago ver con tus ojos, pero no entrarás en ella» (Dt 34,5). Es una manera de decirle que la paga la va a recibir en la otra tierra figurada por ésta. Abraham sale de la tierra de la humanidad dispersa, y entra en la tierra, posesión de un pueblo futuro, que va a nacer otra vez del Creador. Así es como hemos salido nosotros de la tierra de la dispersión y hemos entrado en el pueblo nuevo de Dios por el Bautismo. La humanidad de Babel quiere realizarse sin Dios; pero la verdadera grandeza sólo se construye con Dios y por Dios.
Pero Abraham tiene que pagar un alto precio por ese pueblo: emigrar de su tierra, el destierro. Y no es fácil romper con las propias raices. Dejar en Jarán a su hermano Najor (Gn 12, 4) y en Betel a su sobrino Lot, (Gn 13,11) y abandonar a Agar y a Ismael, hijo de ambos: «Abraham se levantó muy de mañana, tomó pan y un odre de agua y se lo dio a Agar: Se lo puso sobre su hombro, le entregó también al niño y la despidió» (Gn 21,14).Y su corazón quedó bramando en el desierto, como el de una leona que le arrebatan su cachorro. Por último se le pidió el sacrificio supremo: sacrificar a su hijo Isaac (Gn 22,1).¿Era crueldad? No. Era pedagogía. Necesidad. A Abraham se le pide que viva en otra dimensión, la de Dios, para que sea el fulgor de la fe.Los ojos y las mentes terrenas esto no lo pueden entender. No lo entenderán nunca, porque la sabiduría de la cruz es locura para los hombres (1 Cor 1,24).
Tomado de J. Marti Ballester
HUMOR
Hace poco me enviaba un amigo el dibujo de una pareja en la cama. Ella leyendo un libro y él medio sentado. Le dice él: “Cariño, estoy sin calzoncillos”. Y ella le contesta sin tan solo mirarle: “No te preocupes, cielo; mañana te compro unos”.
De un mensaje, lo de menos es lo que se dice; lo importante es lo que con él se quiere decir. Hay que evitar la letra que mata y recuperar el Espíritu que vivifica.
Tomado de Vicente Martínez<
POEMA
EL ÁNGEL DE LOS POBRES
“Yo continuaría creyendo, incluso si el mundo pierde esperanza.
Y continuaría amando, incluso si los otros destilan odio.
Yo continuaría construyendo, incluso si otros destruyen.
Yo continuaría hablando de paz, incluso dentro de una guerra.
Yo continuaría iluminando, incluso en medio de la obscuridad.
Yo continuaría sembrando, incluso si los otros pisotean la cosecha.
Y yo continuaría gritando, incluso si los otros se callan.
Y yo dibujaría sonrisas en los rostros con lágrimas.
Y yo aportaría alivio, cuando se vea dolor.
Y yo ofrecería motivos de alegría allí donde no hay más que tristeza.
Y yo invitaría a caminar aquel que ha decidido detenerse…
Y yo extendería los brazos a aquellos que se sienten agotados”.
(Abbé Pierre)
ORACIÓN
TABOR
El monte Tabor. La transfiguración.
La nube envolvente de la dicha.
La palabra de Dios afirmativa:
Sí, hijo mío.
La muerte y la pasión ya no importan.
Si hay Tabor ¿qué importa todo?
Un segundo de Tabor es suficiente
para llenar la vida,
para explicar la vida,
para explicar la muerte.
Una ráfaga de su blanca luz
ilumina todas las noches,
aun las más tristes.
Un poco de Tabor es lo que pido,
sólo un pequeño chispazo
sobre la tristeza
y el cansancio de mi corazón,
un poco más de Tabor
sobre la noche del mundo.
Caritas 1996-1.Pág. 52
Tomado de Mercaba
MEDITACIÓN
MOMENTOS DE TABOR
E1 Tabor, además de gracia, es el resultado del deseo, de la oración, del vaciamiento y la subida. Cuando te purificas del todo, brilla en ti la luz de Dios. Cuando te pones en camino, brilla la estrella. Cuando te esfuerzas por superarte, te trasciendes y transfiguras. Dios te concede experiencia de Tabor:
– Cuando pones tu voluntad en las manos de Dios.
– Cuando te alimentas de la palabra de Dios.
– Cuando buscas a Dios «día y noche».
– Cuando encuentras a Dios en el sufrimiento.
– Cuando sirves a Dios en los hermanos.
– Cuando compartes el sufrimiento de los pobres.
– Cuando te libras de un apego.
– Cuando sacrificas al hijo primogénito.
– Cuando conquistas una meta.
– Cuando eres creador.
– Cuando te gastas por el otro con amor.
– Cuando te olvidas de tu Tabor para que otros lo tengan.
Caritas 1996-1.Pág. 54-57
CANTO
Transfigúrame Ixcís
Athenas – Qué Bien Se Está Aquí
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Más allá del valle.