A Palabra no III Domingo de Advento – Ciclo A

que brinque de ledicia a estepa e que floreza!

¡Que, coma a lis, 2floreza abundantemente,

que brinque en exultante danza!

Concedéuselle a gloria do Líbano,

o esplendor do Carmelo e do Xarón.

Eles mesmos verán a gloria do Señor,

o esplendor do noso Deus.

3Fortalecede as mans adormecidas,

e ponde firmes os xeonllos que tremen.

4Dicídelles ós de corazón tímido:

«Collede ánimo, non temades.

Velaí o voso Deus.

Chega a vinganza, a recompensa de Deus.

Chega El mesmo, e salvaravos».

5Entón abriranse os ollos dos cegos,

e os oídos dos xordos destaparanse.

6Entón o coxo saltará coma un corzo

e a lingua do mudo cantará xubilosa.

10e os rescatados do Señor volverán por ela,

entrarán en Sión con xúbilo,

felicidade eterna sobre as súas cabezas.

Conseguirán ledicia e felicidade,

pois o sufrimento e o pranto fuxirán.

SALMO RESP Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-10

R/ (cf. Is 35, 4): Ven, Señor, a salvarnos

7Non ben se foron eles, comezou Xesús a falar de Xoán á xente:

-¿Que fostes ver ó deserto?: ¿unha cana abaneada polo vento?

8Pois logo, ¿que fostes ver?: ¿un home vestido con roupas finas? Pero os que vesten

roupas finas están nos pazos dos reis. 9Pois logo, ¿a que saístes?: ¿a ver un profeta? Si,

e abofé que moito máis ca un profeta. 10Este é de quen está escrito:

Olla, mando o meu mensaxeiro diante de ti,

para que prepare o teu camiño.

11Tede por seguro que non naceu de muller ninguén meirande ca Xoán Batista, aínda

que o máis pequeno no Reino dos Ceos é meirande ca el.

Palabra do Señor

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (5,7-10):

Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.

Palabra de Dios

Evangelio del domingo

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,2-11):

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»
Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!»
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»

Palabra del Señor

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